miércoles, 11 de junio de 2014

Crítica a la concepción de las revoluciones “socialistas objetivas” (Roberto Sáenz, 2004)


El presentismo espurio y anti-materialista de Wallerstein

“...sólo se puede narrar el pasado como es, no como era. Ya que el rememorar el pasado es un acto social del presente hecho por hombres del presente y que afecta al sistema social del presente. La verdad cambia porque la sociedad cambia. En un momento dado nada es sucesivo, todo es contemporáneo, incluso aquello que ya es pasado”

Aprender de las derrotas y no quedarse en el pasado

“…los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con las que se encuentran directamente, que existen y transmiten el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como pesadilla el cerebro de los vivos” (Marx, 1850, Las luchas de clases en Francia). El peso de este factor hace más arduo el balance de la experiencia pasada”

“Porque, como señalara Antonio Labriola, nunca se trata de un “salto al vacío”, de subirse al carro de modas pasajeras, sino de una particular combinación, que recoge lo mejor de la experiencia acumulada y, al mismo tiempo, lejos de todo dogmatismo, intenta resignificarla y actualizarla a partir de los nuevos desafíos y desarrollos que coloca la lucha de clases”

“La tradición no ha de pesarnos como una pesadilla, impedimento, empacho u objeto de culto y estúpida reverencia…pero, por otra parte, la tradición es lo que nos mantiene en la historia, o sea, o que nos relaciona con las condiciones laboriosamente adquiridas que facilitan el trabajo nuevo y posibilitan el progreso. Y sin esa relación, no se puede ser sino bestias, porque sólo el secular trabajo de la historia nos diferencia de los animales” (Antonio Labriola, Socialismo y Filosofía)

“En todas las luchas de clases del pasado, llevadas en adelante en interés de las minorías, y en la cual, para usar las palabras de Marx, “todos los desarrollos tomaron lugar en oposición a las grandes masas del pueblo”, una de las condiciones esenciales de la acción fue la ignorancia de las masas con relación a los objetivos reales de la lucha, su contenido material y sus límites. Esta  discrepancia era, en los hechos, la base histórica específica del “rol de liderazgo” de la burguesía iluminista, correspondiente con el rol de las masas como seguidores dóciles…La lucha de clases del proletariado es “la más profunda” de todas las acciones históricas hasta nuestros días; ella abarca el conjunto de todas las capas del pueblo y, desde el momento en que la sociedad deviene dividida en clases, es el primer movimiento acorde con el real interés de las masas. Esto es porque la elevación de las masas con respecto a sus tareas y métodos es una condición histórica indispensable para la acción socialista, tal como en los períodos anteriores la ignorancia de las masas era la condición para la acción de las clases dominantes” (Rosa Luxemburgo, citado en Tony Cliff, Trotskysmo después de Trotsky)
“Es decir, se establece una clara diferenciación entre la naturaleza y mecánica de la revolución burguesa y la de la revolución proletaria, que en la posguerra muchas corrientes, bajo la presión de acontecimientos originales, terminaron perdiendo de vista”

El autonomismo y la clase en sí

“Al mismo tiempo, la mala experiencia del siglo XX ha dado lugar  a la actual emergencia de corrientes que postulan una comprensión simplista de la clase como un “en sí”, una totalidad            que se podría auto-determinar sin vanguardias, sin partido, espontáneamente” (como Holloway y algunos de los compas de la revista Herramienta)

“Su prédica anti-partidos, y su falta de perspectiva de clase –incluso se remplaza a la clase por el concepto espantosamente pasivo de “víctimas”, proveniente de la reformista Teología de la Liberación…Esto se expresó de manera palmaria en su completa pérdida de puntos de referencia en el proceso del Argentinazo, en el que todo debía subordinarse al proyecto electoralista de Luis Zamora”

“Otro sector, se sumó a la corriente internacional Utopía Socialista, hegemonizada por socialismo revolucionario de Italia, que ha venido teorizando una concepción “antipolítica” y de remplazo de la centralidad de la clase trabajadora en la revolución, por el vago concepto de “sociedad civil”

El “piqueterismo” en la Argentina hizo emerger caudillos del tipo Raúl Castells (quien no casualmente se identificaba con Mao tsé-Tung) 

El PO argentino considera que el movimiento piquetero, “en tanto dirigido en algunas de sus expresiones por corrientes socialistas, como constituyendo por sí mismo un movimiento socialista, lo que es a todas luces un despropósito”

Siendo que Moreno diferenciaba entre revoluciones socialistas “conscientes” e “inconscientes” para distinguir a las revoluciones de la posguerra de la revolución rusa de 1917, las corrientes morenistas interpretaron el argentinazo de 2001 como una “revolución obrera y socialista” (e.g. MST) y el Octubre boliviano de 2003 igualmente (e.g. PSTU)

Moreno usaba decir: “la realidad había sido más trostkysta que las propias previsiones deTrotsky”

La democracia proletaria

“…la lucha de tendencias políticas, la construcción e partidos y organismos de la clase trabajadora, la pelea de programas y concepciones –en particular, sobre las vías y condiciones para la lucha por la destrucción del estado burgués y la toma del poder por los trabajadores-, son connaturales a la lucha de clases obrera y revolucionaria. Y por tanto, sin ellas no hay verdadero proceso de autodeterminación de los trabajadores. Es más: hacen al contenido intangible de la democracia del proletariado y son incluso más decisivas (si se quiere) en las condiciones de comienzos del siglo XXI marcadas por una evidente crisis de subjetividad de los trabajadores y de alternativa socialista”

La doble pelea de los comunistas

“Porque la pelea del marxismo revolucionario consistió siempre en una lucha en dos frentes, tanto contra las tendencias burocráticas, sustituistas y oportunista al interior del movimiento obrero, como contra las espontaneístas, economicistas y anarquistas/autonomistas falsamente “izquierdistas”

Se reivindican los 4 primeros congresos de la III Internacional

Frases:

“Al mismo tiempo se deben identificar, con más fuerza aún, las características oportunistas, centristas y/o capituladoras de corrientes básicamente europeas como el SU (fuertes son la LCR francesa y democracia Socialista en Brasil), que siguen siendo una escuela de adaptación teórica a la modas intelectuales y a los aparatos burocráticos de turno, y que dieron un salto con la participación de uno de sus dirigentes, Miguel Rossetto, en el gobierno burgués de Lula”

…a diferencia de supuestos ortodoxos como Ernest Mandel que, como luego veremos, hicieron escuela en el embellecimiento y la mitificación de la burocracia estalinista”

Contra el idealismo

“Está insuficientemente apreciado que, desde temprano, Marx y Engels, habitualmente establecieron su objetivo político no en términos del cambio deseable en el sistema social (socialismo), sino en términos de cambio en el poder de clase (dominio proletario). Los dos no pueden ser asumidos como sinónimos. El objetivo del dominio proletario, seguramente, es comúnmente  asumido como socialismo o comunismo, como la forma social correspondiente. Pero, por el contrario, no se da automáticamente. MARX Y Engels tomaban como su objetivo mayor, no la aspiración a cierto tipo de sociedad futura, sino la posición de una clase social como representante de los intereses de la humanidad; no una abstracta ideología de cambio (ideas socialistas), sino una condicionada perspectiva de clase, que ellos llamaban punto de vista proletario”




Sobre las formaciones socialistas de la segunda posguerra (incluida la urss)

“…las formaciones sociales inestables que surgieron como subproducto de las revoluciones democráticas, antiimperialistas y anticapitalistas de la posguerra, sólo podían ser momento transitorios, pasibles de ser reabsorbidos en última instancia por el capitalismo mundial, en la medida en que no dieron lugar a revoluciones verdaderamente obreras y socialistas. Mucho menos estados obreros o sociedades efectivamente en transición al socialismo en una perspectiva de revolución mundial, lo que explica su actual y completa desaparición”

“Por el contrario, representaron revoluciones encabezadas por direcciones pequeñoburguesas y/o burocráticas, necesaria e históricamente inestables y no asimilables –mediante el uso de esquemas mecánicos y/o sociológicos- a revoluciones que sólo podían ser “obreras o burguesas”

“En 1906, Lenin dio a conocer el artículo de Kautsky sobre las fuerzas motrices de la revolución rusa, acompañándolo de un prefacio suyo…Tanto Lenin como yo expresamos una solidaridad completa con el análisis de Kautsky. A la pregunta de Pléjanov de si nuestra revolución era burguesa o socialista, Kautsky contestaba en el sentido de que no era burguesa ni era aún socialista, esto es, que representaba “una forma transitoria” de una a la otra. Lenin escribía a este propósito, en su prefacio: “por su carácter, nuestra revolución, ¿es burguesa o socialista? Es esta una forma rutinaria de plantear la cuestión…No se puede plantear así, no es la manera marxista de plantearla. La revolución en Rusia no es burguesa, pues la burguesía no se cuenta entre las fuerzas motoras del actual movimiento revolucionario ruso. Y la revolución rusa, no es tampoco socialista” (Trotsky, La revolución permanente)

Las revoluciones de la primera mitad del siglo XX

(i) Tres revoluciones rusas (1905,1917, febrero y octubre)
(ii) Revolución alemana (1918-9-1923)
(iii) Revolución húngara (1918)
(iv) Gran ascenso obrero en Italia (1918-1921)
(v) Segunda revolución china (1925-1927)
(vi) Revolución española (1931-9)

“Estas revoluciones configuraron una serie de experiencias con rasgos propios, marcados decisivamente por el sello que les otorgó la clase trabajadora. En estas condiciones, todas estas revoluciones, más allá de sus diferencias y desarrollos desiguales, se caracterizaron por tener en el centro la acción y los métodos de lucha del proletariado, el desarrollo fuertísimo de tendencias de democracia de los trabajadores y de la lucha de tendencias políticas, en el marco más general de la expansión, en los cincuenta años anteriores, de elementos de una cultura obrera y socialista ampliamente extendida”

¿“Revoluciones excepcionales” durante la segunda posguerra?

“…circunstancias completamente excepcionales (guerra, derrota, crack financiero, presión revolucionaria de las masas, etc) los partidos pequeñoburgueses, incluyendo a los estalinistas, puedan ir más lejos de lo que ellos mismos quieran en la vía de la ruptura con la burguesía…aunque esta variante, sumamente improbable, se realizara en alguna vez en alguna parte, y el “gobierno obrero y campesino” en el sentido arriba mencionado, se estableciera de hecho, representaría meramente un corto episodio en la vía hacia la verdadera dictadura del proletariado” (Trotsky, El Programa de transición)

Lo que Trotsky consignó como excepcional, pasó a ser la norma en las revoluciones triunfantes de la segunda posguerra

“Pero el inmenso problema que la gran mayoría del trotskysmo no tuvo en cuenta, residió en que no representaron “meramente un corto episodio en la vía hacia la verdadera dictadura del proletariado”, sino que el congelamiento, desvío e imposibilidad del desarrollo de la revolución en tanto que revolución socialista, se hizo permanente. Por lo tanto, resultaron ser revoluciones abortadas desde el punto de vista obrero y socialista, que consumaron verdaderas dictaduras del proletariado, ni lograron abrir un proceso de transición al socialismo, en ausencia total y completa de la clase obrera en el centro del proceso y de la tendencia a la disolución del estado y del trabajo asalariado. Porque si no sobrevenía la verdadera “dictadura del proletariado”, cambiaba globalmente la previsión hecha por Trotsky. De ahí el carácter específico del proceso de las revoluciones de la posguerra, que nunca fue realmente explicado por el movimiento trotskysta”

“…estos proceso mostraron un alcance histórico de estas clases y capas pequeñoburguesas mayor a lo previsto por la hipótesis más probable de la teoría de la revolución permanente de Trotsky y por el curso histórico anterior. Esto es, mostraron un rol relativamente independiente más amplio al previsto por la teoría como síntesis de la experiencia anterior, donde la pequeño-burguesía radicalizada fue el instrumento de la burguesía en la revolución francesa de 1789, o pura impotencia en las revoluciones de 1830 y 1848, cuando la burguesía ya no planteaba llevar a delante sus tareas de manera revolucionaria”

“…conservando por otra parte, coordenadas teóricas básicas, como la concepción clásica marxista de quelas clases históricamente orgánicas son la burguesía y el proletariado. Porque las capas o clases pequeñoburguesas a las que nos estamos refiriendo no alcanzaron a configurar un rol históricamente dirigente, ni lograron establecer una sociedad “a su imagen y semejanza”, sino que las formaciones sociales a las que dieron origen fueron tributarias, en último análisis, del capitalismo mundial, y absorbidas por él en unas décadas”

“Surgió así, de manera no orgánica y transitoria, un “tercer actor” que se montó sobre el congelamiento de la dinámica permanente de la revolución para darle su impronta a estas sociedades por algunas décadas: estas capas pequeñoburguesas burocráticas que no llegan a ser una clase en el sentido histórico-orgánico del término, sino que constituían, como decía el propio Trotsky, “más que una mera burocracia, pero menos que una clase orgánica”

“Insistimos en esta idea de condiciones específicas para contraponerla al uso y abuso por parte del trotskysmo tradicional de la posguerra del concepto de “excepcionalidad”; utilizado para todo tipo de justificaciones o para realizar teorizaciones ad hoc que justamente dejaban sin explicar estas condiciones “excepcionales”

“Esto no implica que en la posguerra no haya habido revoluciones con características distintas. Por el contrario, la revolución boliviana de 1952, fue una de las más importantes y con características “clásicas”, esto es, verdaderamente obrera y socialista. Pero terminó en una derrota, a la que contribuyó también la política capituladora del trostkysmo pablista…También siguió patrones clásicos la revolución portuguesa de mediados de los 70, así como –en general- el ascenso de fines de los 60 y principios de los 70 en América Latina y Europa occidental. En todos los casos, lamentablemente, estas revoluciones o procesos revolucionarios fueron derrotados”

El subterfugio de la revolución democrático-burguesa

 “Trotsky no niega la existencia de la revolución democrático-burguesa o democrática. Lo que dice es que sólo puede ser llevada consecuentemente a cabo por un sujeto revolucionario: el proletariado y su partido. A partir de esto, la integra en un proceso permanente, que se combina con la revolución socialista, cuyas tareas hacen la transición al socialismo”

Reflexión y discusión. En realidad, el marxismo en este punto idealiza a la burguesía y sus métodos de clase. En específico, el trotskysmo y luxemburguismo tienden a idealizar la etapa temprana y madura de la burguesía (hasta comienzos del siglo XX). Esto es claro respecto de la democracia. Recordar que para Trotsky las tareas democráticas propias de la revolución democrático-burguesa, son la liberación nacional, la solución al problema agrario y la conquista de libertades democráticas. Seguir reflexión

Sobre el anticapitalismo

“Lo cierto es que durante el último medio siglo hubo grandes revoluciones democráticas, antiimperialistas y anticapitalistas, pero también que ninguna de esas revoluciones fue una revolución socialista como tal”

Ver cómo se devalúa el anticapitalismo. Seguir reflexión


Sobre el carácter consciente de la revolución obrera socialista y la división economía-política

“A diferencia de las revoluciones burguesas y su mecánica “objetiva”, la revolución socialista debe ser un proceso consciente: esto es, una revolución encarnada realmente por la clase trabajadora y a la que es connatural la participación consciente y auto-determinada de las más amplias masas”

“Trotsky había sostenido que, “a diferencia del capitalismo, el socialismo no se construye mecánicamente, sino más bien de manera consciente”

“…revolución burguesa que podía basarse en el automatismo del desarrollo económico. Esto es, en una separación históricamente específica entre economía y política que no había sido característica de ninguna formación social histórica anterior, y que tampoco lo es de la transición socialista, donde ambas instancias vuelven a fusionarse”

“Después de una profunda revolución democrática que libera a los campesinos de la servidumbre y les da la tierra, la contrarrevolución feudal es generalmente imposible. La monarquía derrocada puede reasumir el poder y rodearse de fantasmas medievales. Pero ya es impotente para restablecer la economía feudal. Una vez libradas de los frenos feudales, las relaciones burguesas se desarrollan automáticamente…

Muy distinto es el desarrollo de las relaciones socialistas. La revolución proletaria, no sólo libera las fuerzas productivas de los frenos de la propiedad privada; también las pone a disposición directa del Estado que ella misma crea. Mientras que después de la revolución, el estado burgués se limita al rol de policía, dejando el mercado librado a sus propias leyes, el estado obrero asume un rol directo de economista y organizador…A diferencia del capitalismo, el socialismo no se construye mecánicamente, sino conscientemente. El avance hacia el socialismo es inseparable del poder estatal que desea el socialismo o se ve obligado a desearlo. El socialismo recién puede adquirir un carácter inconmovible en una etapa muy avanzada de su desarrollo, cuando sus fuerzas productivas hayan superado de lejos las del capitalismo, cuando se satisfagan abundantemente las necesidades de cada individuo y de todos los hombres y el Estado haya desaparecido completamente, diluyéndose en la sociedad” (Estado obrero, termidor y bonapartismo, 1935)

“Todos los modos de producción de las sociedades anteriores al capitalismo extraen plustrabajo de los productores inmediatos mediante la coerción extraeconómica. El capitalismo es el primer modo de producción de la historia en que los medios por los que se extrae el excedente del productor directo son “puramente” económicos en su forma: el contrato de trabajo, el intercambio igual entre agentes libres que reproduce, cada hora y cada día, la desigualdad y la opresión. Todos los modos de producción anteriores operan a través de sanciones extraeconómicas: de parentesco, consuetudinarias, religiosas, legales o políticas. En principio, por tanto, siempre es imposible interpretar estas sanciones como algo separado de las relaciones económicas. Las “superestructuras” del parentesco, la religión, la familia, el derecho o el estado entran necesariamente en la estructura constitutiva del modo de producción de las formaciones sociales precapitalistas. Todas ellas intervienen directamente en el nexo “interno” de extracción del excedente, mientras que en las formaciones sociales capitalistas –las primeras de la historia que separan la economía como un orden formalmente autosuficiente- proporcionan sus precondiciones “externas”. En consecuencia, los modos de producción precapitalistas no pueden definirse excepto por sus superestructuras políticas, legales e ideológicas, ya que son ellas las que determinan el tipo de coerción extraeconómica que les es específica. Las formas exactas de dependencia jurídica, de propiedad y de soberanía que caracterizan a las formaciones sociales precapitalistas, lejos de ser meros epifenómenos accesorios y contingentes, componen, por el contrario, los rasgos fundamentales del modo de producción dominante en ellas” (Perry Anderson, El Estado absolutista)

Reflexión, discusión y crítica. Recordar nuestros comentarios a las tesis similares que desarrolla Samir Amin. Por lo demás, puede criticarse el hecho de que la formulación de Anderson reactualiza el mito espurio que divide “tradición” y “modernidad”

La transición como democracia obrera

“En nuestra opinión, este criterio (el de Anderson) es igualmente aplicable a la transición y sirve para comprender por qué la democracia de los trabajadores es connatural a la transición socialista y a la formación social transicional. Esto es, entran como componente esencial de las propias relaciones de producción transicionales: en el caso de la revolución socialista…no hay, entonces, automatismo que valga: la elevación de las masas con respecto a sus tareas y métodos es una condición histórica indispensable para la acción socialista”

La transición más allá del capitalismo y lo político

“…tal vez un primer problema a superar es la idea –corriente en la Cuarta Internacional- de que caracterizar la dictadura del proletariado por sus formas políticas constituye un error de tipo “superestructural” (o no materialista)…Cuando Lenin definió a la política de la dictadura del proletariado como “economía concentrada”…quiso decir…que lo esencial de la dictadura del proletariado era la lucha por las nuevas relaciones de producción, y en eso no hay una gota de “superestructuralismo”…o sea, la clase obrera organizada como clase dominante…se define por una política estatal que ataca las relaciones de producción burguesas y lucha por relaciones de producción socialistas; por eso, es el transito a la abolición de las clases”

“…en la dictadura del proletariado la política juega un rol distinto al que desempeña en el capitalismo, donde las relaciones de producción se reproducen “automáticamente”. La misma expresión “dictadura del proletariado” hace referencia no a determinada relación de producción que le sea específica, sino a la acción política transformadora –nacional e internacional- ejercida a través de la violencia organizada del Estado. Todo el peso está ubicado en lo político, porque no existe automatismo económico que garantice la transición hacia el socialismo; si se pierde el control político, el proceso…se invierte y se crean las condiciones de restauración del capitalismo…no existe transición al socialismo por fuera de la aplicación consciente de un programa revolucionario…”

“Esta es la norma que Trotsky transgredió al pasar de una fundamentación político-social del Estado obrero (fines de los 20 y comienzo de los 30) a una económico-social promediando los 30”

“En un país donde los medios de producción fundamentales son propiedad del Estado, la política de la conducción gubernamental juega en la economía un papel directo y, en cierto período, decisivo…Volvemos así al problema de determinar hasta qué punto el poder del estado sigue en manos del proletariado y sus partidos, es decir, hasta qué punto el poder del Estado sigue siendo el de la Revolución de Octubre. No se puede responder este interrogante a priori. La política no se rige por leyes mecánicas. La fuerza de las distintas clases y partidos se revela en la lucha, y la lucha decisiva todavía no se ha librado” (Trotsky, Prólogo a la revolución desfigurada, 1929)

El carácter específicamente circunscrito que explica la mantención de premisas diferentes en Trotsky

“…sus dos elaboraciones teórico-programáticas principales (la teoría de la revolución permanente y la del Estado obrero degenerado) terminan asentadas, de hecho, sobre premisas diferentes. Esto podía ser admisible en virtud de circunstancias históricas bien determinadas (“no enterrar una revolución aún viva”), pero introduciendo una fuerte tensión –en el límite no dialéctica, sino mecánica- entre los elementos de determinación objetivos y los subjetivos respecto de la dinámica de la revolución social”

Algunos errores de ciertas corrientes trotskystas

“Se dio lugar en el movimiento trotskysta a una mirada objetivista, en el sentido de concebir Estado obreros como obtenidos por el milagro cristiano de la multiplicación de los panes, por intermedio de direcciones “empíricamente revolucionarias” y una burocracia estalinista “obligada por el peso de las circunstancias a cumplir un papel revolucionario”

“…las distintas variantes subjetivistas que aparecieron en escena tampoco configuraron una alternativa ante este desbarranque”

No sólo burguesas-capitalistas u obreras-socialistas

“Sin esta “actividad revolucionaria de las masas”, la segunda mitad del siglo XX ha demostrado que puede haber distintos tipos de revoluciones que incluso tomen a su cargo y resuelvan de manera parcial y deformada tareas democráticas y nacionales”

“La definición “ortodoxa” de las revoluciones de posguerra se basó en una interpretación tan difundida como errada de la teoría de la revolución permanente: la creencia que en el siglo XX había planteado un solo tipo de revolución, sino que llevar a término de manera consecuente las revoluciones democráticas, agraria, nacional o antiimperialista pasaba por la realización de la revolución proletaria, lo que es otra cosa muy distinta”

La cuestión de la centralidad clasista y la guerra campesina en la revolución china 

“Trotsky, como se ve, no cuestionaba el apoyo a la guerra campesina, sino a la estrategia del PC (chino) de construirse entre los campesinos y no entre trabajadores”

“Es una cosa cuando un partido comunista, firmemente asentado en la base del proletariado urbano…lidera la guerra campesina. Pero es u hecho diferente cuando algunos miles o incluso decenas de miles de revolucionarios…asumen el liderazgo de la guerra campesina sin tener un serio apoyo de parte del proletariado. Esta es precisamente la situación de China…El estrato de comando del ejército rojo chino ha tenido sin duda éxito en obtener el hábito del comando. En ausencia de un fuerte partido revolucionario y organizaciones de masas del proletariado, el control sobre el estrato de comando es virtualmente imposible. Los comandos y comisarios aparecen como absolutamente dueños de la situación e incluso al ocupar ciudades están en condiciones de mirar desde arriba a los obreros” (León Trotsky, Guerra campesina…, 1932)

“Por empezar, no sólo el movimiento obrero estuvo completamente ausente (en la revolución china de 1949), sino que el divorcio de años debido a la orientación política del PCCH lo había hecho indiferente a la lucha protagonizada por el partido y el campesinado. Para continuar, las propias masas campesinas que llevaron al PCCH al poder no tenían otro objetivo…que la reforma agraria. “Más aún, las organizaciones independientes del campesinado habían desaparecido hacía décadas…todas las organizaciones campesinas eran total y absolutamente dependientes del partido…La democracia obrera, es decir, el proletariado  moviéndose conscientemente con sus organizaciones independientes…no sólo brilló por su ausencia, sino que en las instancias en que pudo aparecer fue aplastada” (Marconi)

“Porque la brecha que Trotsky identificara ya en 1932 entre el PCCH y la clase obrera china, cruzó todo el proceso revolucionario y la escisión misma jamás llegó cerrarse, lo que afectó a nuestro entender, la naturaleza misma de la revolución de 1949, la más importante de todo el siglo XX después de la rusa”

“Es asombroso el contraste entre el dinamismo de los distintos componentes de la sociedad y la inercia política que, fuera del círculo de las élites, persiste hasta hoy…el maoísmo no sólo fue dictatorial y antidemocrático, sino que desde el comienzo fragmentó consciente y metódicamente el mundo social, en especial su componente obrero; en contra de lo que proclamaba el régimen –al igual que el de Stalin- era profundamente despolitizador. Así perpetuó e incluso acentuó las tendencias antidemocráticas que ya existían cuando accedió al poder” (Roland Lew, 2004 –especialista en países del este)

Frase: “En política, el que juzga por denominaciones y etiquetas y no por los hechos sociales está perdido” (Trotsky, citado en Marconi)

Ser materialista sin adaptarse a lo que es

“Esta conceptualización no pretende abonar un “normativismo” ante los procesos revolucionarios. Los marxistas tenemos siempre la obligación de intervenir en las revoluciones tal como son. Pero tienen así mismo otra obligación tan importante como la anterior: no adaptarse a ellas tal cual son, como ocurrió con muchas de las corrientes trotskystas de la posguerra, sobre todo con el pablo-mandelismo”

“Por el contrario, se trata de buscar defender siempre el ángulo de clase y socialista en un movimiento de lucha dado…sin perder jamás de vista que el eje estratégico debe partir de la construcción de los socialistas revolucionarios en el propio seno de la clase trabajadora”

“La intervención de los socialistas revolucionarios debe hacerse desde la perspectiva de la pelea para que adquieran esa dinámica de clase y socialista, lo que de ninguna manera se puede lograr “objetivamente”

Revoluciones del siglo XX

“…revolución rusa, en cuyo seno se combinaron en una unidad la revolución proletaria de las ciudades, la revolución agraria en el campo e incluso la revolución nacional a nivel de las distintas nacionalidades que formaban parte del imperio ruso”

“Lo novedoso del siglo XX es la actualidad de la revolución proletaria, es decir, la posibilidad de que sea la clase trabajadora la que dé su impronta al conjunto de estas revoluciones”

El cliffismo y las revoluciones del siglo XX como “burguesas”

“Tony Cliff, ante la ausencia de la clase trabajadora y la conducción burocrática y pequeñoburguesa de las revoluciones de posguerra, plantearon la hipótesis de que se trataría de revoluciones burguesas. Pero a nuestro entender, en pleno siglo XX, siendo que la burguesía había dejado de ser revolucionaria a escala mundial ya en el siglo XIX, esto implicaba una evidente falta de perspectiva histórica. El razonamiento de Cliff y su corriente era que si bien esto era válido a nivel mundial, no tenía que serlo necesariamente a escala de países determinados. Pero si se parte de la totalidad que es la economía mundial capitalista, el argumento parece poco sólido”

La burguesía fue revolucionaria durante las revoluciones inglesa, francesa, y también en algunas del siglo XX (e.g. Cuba). Esto si entendemos por burguesía a la periferia de profesionales (abogados, ingenieros, arquitectos, etc). Consignar la tesis de que la burguesía desde 1914 no es ya una clase revolucionaria es errada en dos respectos: a) las tareas democráticas y burguesas de las revoluciones burguesas, han sido cumplidas por burgueses con sobredeterminación pequeñoburguesa, o por pequeñoburgueses genuinos; b)  loa anterior también se cumple para el siglo XX (las tareas burguesas aquí suponen la constitución de regímenes de explotación diferentes al mpc (cuestión que se da por la presión obrera) 

Desarrollo desigual y combinado y desmarque entre clase y tipo de revolución

“Este fue el caso de las tareas de la revolución democrático burguesa, llevadas a término de manera consecuente no por la burguesía sino por la clase trabajadora en la Revolución Rusa”

“O, en el caso de la Revolución Francesa, con la pequeñaburguesía radicalizada de los jacobinos desbrozando el camino al desarrollo burgués.

“Se podría concebir entonces –como dijo el trotskysmo tradicional- que, en la segunda posguerra, las capas pequeño-burguesas dirigidas por los partidos-ejército llevaron a término las tareas de la revolución proletaria, al expropiar a la burguesía”

“Pero es aquí donde se pierde de vista que la expropiación en sí todavía no es una tarea propiamente socialista, sino que depende del sentido de la evolución ulterior. Esto es, del desarrollo de una verdadera tendencia a la socialización de la producción”

La revolución socialista y “cómo” y “quién”

“…hay un enorme problema que hace propiamente a la revolución proletaria: no se trata sólo de cuáles son las tareas, sino de “cómo” (los medios) y “quién” (el sujeto) las lleva a cabo. Esta fue la ubicación de Trotsky respecto de la industrialización acelerada y la colectivización forzosa del campo, o ante la invasión de la urss a Polonia y Finlandia. La definición de Trotsky había sido “revolución complementaria”, lo que, visto retrospectivamente, resultó en definitiva erróneo. Pero su ubicación metodológica mantiene sin embargo, toda su validez, porque aún considerando esas medidas eventualmente como “progresivas”, dejaba sentado que al ser ejecutadas por la burocracia estalinista, no por la clase trabajadora ejerciendo la democracia obrera, la realización de esas tareas resultaba totalmente distorsionada”

“La estatización de los medios de producción es, como dijimos, una medida progresiva. Pero su progresividad es relativa; su peso específico depende de la suma de todos los otros factores…engendrar ilusiones con respecto a la posibilidad de remplazar a la revolución proletaria con maniobras burocráticas. El mal sobrepasa con mucho al contenido progresivo de las reformas estalinistas en Polonia. Para que la propiedad nacionalizada en las áreas ocupadas, así como en la URSS, se convierta en la base de un desarrollo genuinamente progresivo, esto es, socialista, es necesario derribar a la burocracia de Moscú. En consecuencia, nuestro programa conserva toda su validez” (Trotsky, citado en O. Garmendia)

“¿Cómo caracterizar una revolución? ¿Por la clase que la dirige o por su contenido social? Hay una trampa teórica subyacente al contraponer la primera a la última en forma tan general. El período jacobino de la revolución francesa fue, por supuesto, el período de la dictadura pequeñoburguesa, en el cual, además, la pequeñaburguesía, en armonía total con su “naturaleza sociológica”, abrió el camino para la gran burguesía. La revolución de noviembre en Alemania fue el comienzo de la revolución proletaria, pero fue detenida en sus primeros pasos por la dirección pequeñoburguesa, y sólo logró unas pocas cuestiones que no fueron cumplidas por la revolución burguesa. ¿Cómo llamamos a la revolución de noviembre: burguesa o proletaria? Ambas respuestas son incorrectas. El lugar de la revolución de octubre será restablecido cuando definamos la mecánica de esta revolución y determinemos sus resultados. No habrá contradicción en este caso, entre la mecánica (poniendo bajo este nombre, por supuesto), no sólo la fuerza motriz sino también la dirección) y los resultados: ambos poseen un carácter sociológicamente indeterminado…Por esta razón, en lo que concierne al contenido social, es necesario decir: esperar y ver” (Cartas de Trotsky con Preobrazhensky acerca de la revolución china)

“…quién y cómo consuma la tarea de la expropiación hace al carácter mismo de la revolución…revoluciones de posguerra. En ellas, el cómo y el quién de las expropiaciones fue lo que decidió el destino ulterior de éstas”

“…el caso de Stalin en la Segunda Guerra Mundial, de las expropiaciones en el Este de Europa y al gesta de la revolución china de 1949, estas medidas y acciones se han llevado a cabo en términos de discurso nacional o nacionalista y no de clase. Esto obedece a una lógica profunda, porque, evidentemente, apuntaba a borrar conscientemente el protagonismo y la impronta de la propia clase trabajadora”

Oposición de izquierda en Rusia

Antes las medidas recién mencionadas que Stalin llevó a cabo, la oposición se dividió en:

(i) Un ala de derecha (e.g. Preobrazhensky que capituló al estalinismo y considero que la revolución continuaba por que Stalin estaba aplicando el programa de la Oposición de Izquierda),

(ii) Un ala izquierda (Christian Rakovsky, que a partir de este giro de la burocracia estalinista va a terminar definiendo a la URRS como “Estado burocrático con restos proletarios comunistas)”
En “Los peligros profesionales del poder”, “destaca que lo que había comenzado como una diferenciación funcional de quienes asumían funciones gubernamentales, se había convertido en una diferenciación social, con marcadas desigualdades materiales. Estos nuevos privilegiados, decía, “no sólo objetiva, sino también subjetivamente; no sólo material, sino también moralmente, han cesado de formar parte de esta misma clase obrera…No se trata de casos aislados…sino más bien de una nueva categoría social”

“En 1939, luego de comprobar que se había desarrollado aún más “la rapacidad, la irresponsabilidad, el despotismo del aparato, cuyo reverso es el embrutecimiento, la humillación y la privación de los derechos de las clases trabajadoras”, escribió: “bajo nuestros ojos se ha formado y sigue formándose una gran clase de gobernantes con sus propias divisiones internas que crece mediante la cooptación”

“Trotsky, que cita explícitamente a Rakovsky en “La revolución traicionada”:

“Bajo ningún otro régimen la burocracia alcanza semejante independencia… La burocracia se ha elevado por encima de una clase que apenas salía de la miseria y de las tinieblas, y que no tenía tradiciones de mando y dominio…la burocracia de la URSS asimila las costumbres burguesas sin tener a su lado a una burguesía nacional. En este sentido, no se puede negar que es algo más que una simple burocracia. Es la única capa social privilegiada y dominante, en el sentido pleno de estas palabras, en la sociedad soviética…el hecho mismo de que se haya apropiado del poder en un país donde los medios de producción más importantes pertenecen al Estado crea, entre ella y las riquezas de la nación, relaciones enteramente nuevas. Los medios de producción pertenecen al Estado. El Estado “pertenece”, en cierto modo, a la burocracia. Si estas relaciones completamente nuevas se estabilizaran, se legalizaran, se hicieran normales, sin resistencia o contra la resistencia de los trabajadores, concluirían por liquidar completamente las conquistas de la revolución proletaria” (León Trotsky, La Revolución traicionada, 1935)

“(La burocracia continuaba) sin tener derechos particulares en materia de propiedad…Los privilegios de la burocracia son abusos. Oculta sus privilegios y finge no existir como grupo social. Su apropiación de una parte inmensa de la renta nacionales un hecho de parasitismo social” (León Trotsky, citado en Andrés Romero)

Criticar: Trotsky hace uso de la noción de “clases familiares”, así como tampoco toma en cuenta la posición estructural con respecto al qué, cómo, cuánto, quién y para quién se produce

Clases orgánicas y diferencias entre el fascismo y la URSS

 “En particular, Trotsky polemizó contra quienes definían a la burocracia como una “nueva clase explotadora” en ascenso, impuesta tanto en la URSS como en los países fascistas. Puntualizó las evidentes diferencias entre la burocracia fascista y la estalinista, y explicó, con relación a esta última, que por poderosa e incontrolada que fuere, estaba lejos de consolidarse como una clase explotadora orgánica. De aquí se derivaban rasgos tan característicos como las frecuentes convulsiones intestinas, la necesidad de gobernar con métodos totalitarios y sus tendencias a la restauración del capitalismo”

Discutir

“La definición de Trotsky es, entonces, dialéctica, porque es dinámica: “siendo más que una simple burocracia,  la casta privilegiada omnipotente que maneja Rusia, no constituye una nueva clase explotadora orgánica, y valorada a escala mundial tiende a convertirse en un órgano de la burguesía mundial” (León Trotsky, citado en Andrés Romero)

“El desarrollo de la lucha de clases al final del siglo XX terminó demostrando que éste era el único análisis de clase correcto…había cumplido un rol dirigente relativamente independiente que en los 150 años de lucha de clases anteriores. Pero se trató de una “independencia” no histórica, que por la naturaleza social pequeñoburguesa de esta misma capa estaba condenada, precisamente en términos históricos, a su derrocamiento revolucionario por la clase trabajadora o a su reabsorción burguesa de la misma”

Organización independiente y una perspectiva idealista

“…toda conquista económico-social de los trabajadores, en principio tiene un valor en sí misma, pero el criterio definitivo de evaluación de las conquistas en este terreno debe ponerse en correspondencia con el continuo y progresivo proceso de organización independiente y desarrollo de la conciencia del proletariado: éste es el criterio principal. Porque se ha visto demasiadas veces en los procesos revolucionarios de occidente y en las revoluciones de posguerra cómo la burguesía –y aun las burocracias- ceden conquistas y/o concesiones económico-sociales parciales a costa de liquidar lo fundamental, el proceso de organización independiente”

“Cualquier activista sindical sabe muy bien que el “resultado específico” bajo la forma de una conquista material, no es ni puede ser de ningún modo el único punto de vista decisivo en una lucha económica, que las organizaciones gremiales en Europa occidental a cada paso se encuentran en la forzosa situación de emprender la lucha aún con escasas perspectivas de “resultados específicos…Estas huelgas “carentes de éxito” no sólo no han fracasado en su objetivo sino que son una condición vital, directa, para defender el nivel de vida de los trabajadores…es conocido en general que además del “resultado específico” en conquistas materiales, y aún sin este resultado, el efecto quizás más importante de las huelgas en Europa occidental consiste en servir de puntos de partida para la organización sindical” (Rosa Luxemburg, Teoría y Praxis)
“Es decir que el criterio principal para la evaluación de las conquistas es siempre que den lugar a un progreso en el terreno de la conciencia y la organización”

Criticar esta misma perspectiva que Marx también esboza en el Manifiesto

Masa y conciencia en Luxemburg, o el paroxismo de una antinomia

“La concepción marxista consiste precisamente en la consideración de la masa y de su conciencia como los factores determinantes de todas las acciones políticas de la socialdemocracia. En el espíritu de esta concepción, también las huelgas de masas políticas –como toda la lucha por el derecho a sufragio- no son finalmente otra cosa que un medio de esclarecimiento de clase y de organización de capas más amplias del proletariado” (Rosa Luxemburgo, “¿Desgaste o lucha?”)

Criticar

Carácter de las sociedades no capitalistas de la segunda posguerra

(i) Carácter de la burocracia de la ex URSS y demás países

(ii) Forma que asumieron las relaciones sociales de producción luego de la estatización generalizada de los medios de producción

Trotsky y la expoliación

“…las relaciones de producción actuantes en el seno de la estatización de los medios de producción. Al respecto, el análisis de Trotsky en los capítulos IX y XI de “La revolución traicionada” es infinitamente superior al de todos los “trotskystas” que el sucedieron, aunque se basó en el concepto de “expoliación”

“…para Trotsky, los campesinos y las capas pequeño-burguesas en general tenían un gran papel que cumplir en la revolución, pero no podían tener un rol político independiente”

Criticar subsunción de la pequeña-burguesía dentro de las capas oprimidas

“A nuestro entender, las cosas fueron completamente diferentes. Estas capas pequeñoburguesas o burocráticas (campesinado, capas medias, intelligentzia, burocracias) en condiciones muy determinadas y específicas, y por un período histórico relativamente corto, cumplieron un papel más destacado de lo previsto (en el marco de sociedades que expropiaron a los capitalistas). Pero estos procesos, que potencialmente podrían haber iniciado haber iniciado una transición al socialismo, precisamente debido a la ausencia de la clase trabajadora fueron abortados desde su mismo comienzo”

Contra la reelaboración de Moreno

“…la teoría de la revolución permanente de Trotsky no quedó desmentida en este sentido fundamental, porque, a diferencia de la conceptualización de Nahuel Moreno, la tarea de los socialistas revolucionarios no queda reducida a factores puramente agregados como la democracia obrera o la revolución mundial, considerados como elementos aislados, externos a la mecánica real de la revolución. Porque, en verdad, era incorrecto estimar que en la posguerra la revolución había avanzado “cientos de kilómetros más” de lo que Trotsky había previsto, sino más bien al contrario: cientos de kilómetros menos, y no llegaron a adquirir, en ningún caso, un carácter socialista. De hecho, prácticamente toda la tarea de la revolución socialista y la transición quedó pendiente, en la medida en que se trató de revoluciones sin socialismo”

Interpretaciones trotskystas de la URSS

a) Capitalismo de Estado: la burocracia se había constituido en una nueva clase capitalista “sui generis”

b) Colectivismo burocrático: “se trataba de una nueva clase sin antecedentes históricos ni vínculos en la sociedad de origen, como surgida de un repollo. Incluso, para esta última corriente en la URSS existía “servidumbre feudal” y la clase trabajadora “no era un proletariado” en el sentido moderno del término, aunque por otra parte nunca se explicó de manera marxista sobre la base de qué perspectivas históricas habría ocurrido este desastre”

c) Roberto Sáenz:  “la burocracia de la URSS era más que una mera burocracia, en la medida en que estaba al frente de un inmenso Estado sin que existiera una clase verdaderamente propietaria (hecho que ocurrió en todos los países donde se expropió al capital en la posguerra). Pero, al mismo tiempo, como resultado del contexto capitalista internacional y del carácter no orgánico y parásito de su usufructo de la propiedad estatizada y su apropiación del sobre-producto social, era menos que una clase orgánica”

Sáenz toma Pierre Naville (El nuevo Leviatán) para sostener su tesis. Estableciendo que esta base permite una verdadera formulación trotskysta (que tiene en cuenta lo propuesto por Trotsky). Así, el significado concreto de “ser menos que una clase orgánica”, supone considerar “a la burocracia como órgano de la burguesía mundial en el seno de estas sociedades no capitalistas, es decir, una capa social no obrera sino pequeñoburguesa, un fenómeno histórico inestable y condenado a desaparecer”

Trotsky y la realidad determinante de lo mundial-internacional

“El marxismo parte del concepto de la economía mundial no como una amalgama de partículas nacionales, sino como una potente realidad con vida propia, creada por la división internacional del trabajo y el mercado mundial, que impera en los tiempos que corren sobre los mercados nacionales…Proponerse por fin la edificación de una sociedad socialista nacional y cerrada equivaldría, a pesar de todos los éxitos temporales, a a retrotraer las fuerzas productivas, deteniendo incluso la marcha del capitalismo…Pero los rasgos específicos de la economía nacional, por grandes que sean, forman parte integrante, en proporción cada día mayor, de una realidad superior que se llama economía mundial” (León Trotsky, La Revolución permanente)

¿Vigencia interna de la ley del valor y del trabajo asalariado en la URSS?

“…aún bajo la estatización mayoritaria de los medios de producción, el imperio de la ley del valor –producto de la doble presión del mercado mundial y de la necesidad interior- y la permanencia del trabajo asalariado, fundamento de la explotación, seguían presentes en las sociedades no capitalistas”

Criticar con Astarita y nuestras propias elaboraciones (recordar nuestro argumento central acerca de las leyes de movimiento, el cual derivamos extrapolando a partir de un trabajo de Chattopadhyay)

Trostky mismo asumía este ángulo de abordaje cuando sostiene que las “leyes económicas” que imperaban en Rusia (estatización, planificación, monopolio del comercio exterior, dinero, etc) estaban supeditadas a las leyes de la economía mundial”. La “ley de leyes” (a su vez fundamento de la teoría de la revolución permanente) no es otra cosa que el imperio mundial de la ley del valor”  

Nosotros no cuestionamos que la vigencia de la ley del valor tiene implicancias mundiales. Nuestro argumento central es que “internamente” en la URRS no rigió la ley del valor y el trabajo asalariado capitalista. De algún modo, nos reapropiamos fértilemente de la idea dependentista acerca de la “especificidad” (aún si la misma fue bien criticada por Cueva para el caso de AL, y aún si la misma tiene alguna resonancia weberiana). La especificidad que interesa no es primariamente cultural o nacional, sino que se vincula estrechamente con la naturaleza de las relaciones sociales de producción (relaciones de producción + proceso de trabajo + proceso de producción+ modos de explotación a la Banaji + formas de explotación –lo que Poulantzas llama relaciones “sociales” de producción). Y esta cuestión no es meramente descriptiva, sino que es consustancial para definir “leyes de movimiento”, y así, está vinculada inextricablemente con la práctica política. Recordemos que los trabajos de Chattopadhay, sí dan pie para entender cómo las leyes de movimiento y las relaciones de producción (con todo lo que estas implican que ya mencionamos) fueron cualitativamente distintas a las de cualquier formación capitalista (aún si Chattopadhyay denomina a la URSS como capitalismo de estado). Que esto último pueda ser constatado como efectivo en la historia, nos da pie para establecer la determinancia de los constituyentes internos, específicos y propios de la URSS, por sobre la influencia de la ley del valor en términos mundiales. Esto no quiere decir que la URSS exista como un modo de producción aislado del mundo, sino que la influencia mundial de la ley del valor en la URSS se expresa a través de las leyes de movimiento y relaciones de producción de ésta. Este  tipo de “expresión” tiene que ver con la modificación (suma de determinaciones) de la forma en que aparecen estas leyes de movimiento internas de la URSS. Concretamente, ¿en qué podemos ver estas “modificaciones”? En la competencia armamentista entre la urss y el mpc hegemonizado por eeuu. Así, con esto tomamos las fértiles sugerencias de Tony Cliff y nos reapropiamos de manera parcial de las tesis de Bujarín/Callinicos (que la competencia capitalista es “superada” –en términos hegelianos- por la competencia militar). Ahora bien, en todo esto hay que repensar varios puntos más: i) las causas originarias de la constitución de este modo de explotación en el cual no rige la ley del valor; ii) el mismo hecho de que este modo de explotación no tuviera sino una sóla gran crisis estructural; iii) determinar qué dimensiones son propias de lo interno y qué dimensiones se explican en mayor medida por la influencia mundial de la ley del valor; iv) la influencia de este modo de explotación en la forma de aparición del mpc en términos mundiales (especificidad del estado de bienestar y de compromiso –y sus correlatos de mayor asalarización, subsunción real, TDTMG, plusvalor relativo, EIR, etc-  debido a la presión obrera desde la urss y en lo interno mediatizada por la urss); v) la diferencia entre este modo de explotación y el sur yanqui “esclavista” de antes de la guerra de secesión (ya que en este último caso este modo de explotación no se explica por presión obrera); etc    

Las tesis espurias de Pierre Naville

“En la URSS subsiste el valor…la organización de la producción y los intercambios dependen de ciertas relaciones de producción, es decir, de relaciones de clase, es decir, en definitiva de una determinada forma de apropiación semi-colectiva del producto y sobre-producto. De esta apropiación hay que partir. Es verdad que en la URSS se produce de otra forma que en el capitalismo privado, pero ella se da aún de manera no socialista, porque estamos en un socialismo de Estado…Como máximo provee algunas premisas…Si hay mercado (incluso un mercado de Estado…) en ese mercado hay también, además de los productos de consumo, la capacidad de trabajo…Es un mercado que sigue estando dominado por violentas coerciones debidas a las estatización, a las relaciones exteriores, a la persistencia de relaciones semi-capitalistas en la agricultura, el comercio…” (Pierre Naville, El Nuevo Leviatán)

Críticas: i) hablar de un socialismo de Estado es ya demasiado eclecticismo; ii) bajo todos los modos de producción existentes en la historia “la organización de la producción y los intercambios dependen de ciertas relaciones de producción, es decir, de relaciones de clase, es decir, en definitiva de una determinada forma de apropiación semi-colectiva del producto y sobre-producto”, por lo cual Naville con esto no argumenta la vigencia de la ley del valor; iii) el mismo Naville que “es verdad que en la URSS se produce de otra forma que en el capitalismo privado”, con lo cual ya tenemos una indicación de que la diferencia entre el mpc y la urss es una fundada en la diferente naturaleza de las relaciones de producción propias de los distintos campos (que Naville niegue el carácter socialista de esta forma de producir de la URSS, y que crea que esta es razón suficiente para consignar la vigencia de la ley del valor, nos habla de una incomprensión de lo que implica en lo concreto esta vigencia del valor en una formación concreta); iv) Naville habla eclécticamente de una suerte de mercado de estado (la cuestión no es probar la existencia de la venta y el intercambio  (este “mercado” –categoría general que traspasa modos de producción diferentes- también existió bajo el feudalismo de manera no episódica, sino que sistemática). La cuestión principal es consignar el carácter de clase de ese mercado y las leyes de movimiento que lo rigen (en la URSS este mercado era no capitalista, porque no regía la ley del valor (no hubo EIR, plusvalía relativa, TDTMG, subsunción real capitalista, etc)…el mismo hecho de que no existiera EIR en la URSS nos habla de que esta supuesta venta de la fuerza de trabajo en la URSS en ningún caso es igual a esta “venta” bajo el capitalismo; v) criticar la utilización término semi-capitalista

El eclecticismo de las nuevas explotaciones descubiertas por Naville

“En las sociedades capitalistas de posguerra…los mecanismos de “explotación mutua” y “auto-explotación consensual”

“Se relanzó la explotación del trabajo y la acumulación del excedente como plusvalía en manos del Estado (plusvalía estatizada)…”

“…Naville se basa, de manera pedagógica, en el esquema de las cooperativas y de los mecanismo de auto-explotación connaturales a ellas, para dar cuenta de cómo operaban las relaciones reales de producción detrás de la estatización. En las cooperativas –tal como ocurre bajo el capitalismo- en tanto que unidades productivas aisladas, sigue imperando la ley del valor y el trabajo por un salario, aún en ausencia del patrón”

“La utilidad mutua, en principio, excluye la utilidad marginal. Pero en la práctica mantiene la posibilidad la posibilidad de una forma de explotación por desigualdad de apropiación, y reintroduce constantemente la idea del rendimiento óptimo, propia tanto del capitalismo como del Socialismo de Estado…” (Pierre Naville, El Nuevo Leviatán)

“…el socialismo es una especie de agrupamiento de cooperativas funcionando bajo una serie de leyes heredadas del capitalismo y coordinadas con la mano brutal de una burocracia. Los trabajadores son de algún modo sus propios capitalistas, explotando su propio trabajo. Reproducen así el tipo de desigualdades características, de las relaciones dominadas por la ley del valor, aunque no haya propietarios privados para asegurar esta reproducción” (Pierre Naville, El Nuevo Leviatán)

Críticas: a) el cooperativismo no fue tan decisivo y generalizado bajo la URSS, sino más bien marginal-complementario (sobre todo con existencia en el campo) a una modo de explotación basado en propiedad estatizada; b) los patrones directos sí existían en la URSS (tanto al nivel de fábrica e industria –en el cual los patrones estaban obligados por su propios intereses materiales a buscar mejores condiciones materiales para sus obreros…el manido paternalismo, etc-, como al nivel medio y alto –comités de planificación central, comités del partido, etc); c) el cooperativismo generalizado fue propio sólo de Yugoslavia (y aún en este caso bajo el marco de decisiones estructurales que ya estaban tomadas por parte del Estado; d) el cooperativismo fue una forma de solución de conflictos sociales en la IRSS (e.g. Hungría, Polonia), algo así como los bonos bajo el capitalismo en su forma neoliberal. En tanto válvula de escape, es complementaria y no determinante en lo que respecta a las leyes de movimiento de la formación social de que se trata; e) la noción de auto-explotación es confusa. Pareciera que Naville supone que la victoria de ciertas unidades productivas por sobre otras bajo la vigencia de algún tipo de mercado, constituye explotación. Esto es errado, porque implicaría afirmar que las transferencias de valor entre distintas  unidades productivas bajo el capitalismo, constituyen “explotación”. Esto no es así, porque la explotación es algo más que la apropiación privada de una parte del producto, tiene que ver, antes bien, con la definición del cómo, cuánto, qué, quién y para quién se produce. Es necesario que una clase específica (por medio de sus distintas fracciones), controle las decisiones de acumulación (utilización del excedente) y las decisiones y acciones que explican la dinámica del proceso de producción y el proceso de trabajo (además de esto, como Naville consigna que  la mera “desigualdad de apropiación”, no tiene cómo explicar por qué la aristocracia obrera no es una clase explotadora). En el caso de la Yugoslavia cooperativista, la explotación existía a dos niveles: planificación central expropiada a los productores (en su marco general); sectores dentro de las fábricas que definían qué, cómo, cuánto, quién y para quién producir
Notar también cómo Naville define el modo de producción de acuerdo a “desigualdades características”, y no partir de leyes de movimiento. Aún bajo el criterio errado propuesto por Naville, la URSS es cualitativamente distinta del mpc y en ella no rige la ley del valor. Un hecho esencial en esto es la inexistencia del EIR en la URSS (lo que da un tipo de desigualdad muy distinta a la que supone la ley del valor). A esto hay que sumar que los patrones individuales (gerentes en el punto de producción) no pueden movilizar su capital particular en la URSS, cómo si pueden hacerlo sus homólogos cuando rige la ley del valor…   

¿El fin de la explotación exclusivamente mediante la abundancia?

“…la utilidad mutua daría lugar a un valor de uso mutuo, o social, donde el reparto de los productos debe ser independiente de la contribución a su producción. La desigualdad (más bien se debería decir la diferenciación), fluidez de las capacidades y valores de uso, dejaría entonces de engendrar desigualdades de disfrute debidas a la igualdad de los valores de cambio. El mantenimiento de la función de cambio y la escasez o penuria de medios de producción y productos, es lo que limita hasta ahora a las asociaciones cooperativas no capitalistas” (Pierre Naville, El Nuevo Leviatán)

Críticas: i) bajo el mpc el “valor de uso” sí está disociado respecto del “valor de cambio”, esto por varias razones: a) transformación de los valores en precios de producción y de los precios de producción en precios de mercado; b) el mismo hecho de que la ley del valor es una cuestión tendencial (ley de movimiento, dinámica) y no se expresa estáticamente en una relación de uno a uno entre producción y producto específicos; c) el hecho de que el valor que prime sea determinado por la masa de capital invertido, considerado en términos histórico-temporales (fuera el simultaneísmo); d) el mismo hecho de que el “capital particular” no actúa teniendo en cuenta los valores de uso, sino el valor de cambio (esto es lo que explica la relativa autonomía de las finanzas, por ejemplo); e) el proceso de producción y de trabajo es siempre colectivo, por lo que es imposible determinar la contribución individual de cada productor (obrero) al valor de uso de cada producto; ii) la disociación entre valor de cambio y valor de uso, que Naville considera esencial para la existencia de socialismo es una cuestión no puede darse nunca en la realidad (bajo cualquier modo de producción). Para entender esta cuestión, hay que comprender, primero, que por esta disociación Naville entiende la disociación entre “contribución a la producción” y “valor de uso”. Así, sólo sería bajo la abundancia generalizada que esta cuestión podría cumplirse; cuestión que, a la vez, sólo es posible mediante la casi plena automatización del proceso productivo (paroxismo del “tiempo libre”). En términos epistemológicos/ontológicos, Naville no comprende que lo que postula es una realidad humana asocial (lo que no puede existir). La vinculación entre los seres humanos siempre existirá a través de la producción (la actividad práctica “trabajo” y las decisiones políticas sobre cómo, qué, quien, cuanto y para quien se produce). Y esto no es una premisa arbitraria. Antes bien, es la premisa constitutiva de todo materialismo, el cual entiende que lo que distingue al ser humano en su naturaleza animal, es la vinculación de los “individuos” (en realidad “seres sociales”) mediante el acto de producción y reproducción de una realidad material específica. Lo que distingue al hombre es que sólo mediante la producción crea modificaciones sustanciales en la forma de existir de lo real-natural. Sólo la existencia del “acto productivo” puede dar cuenta de la emergencia de seres sociales, consciencia, creatividad, etc. En términos políticos, Naville propone una sociedad socialista de tipo anarco-individualista, cuando la primera de Marx y la clase obrera siempre ha sido una “sociedad racional de productores libres e iguales”, esto es, la planificación de la producción en un sentido colectivo. Así, se postula una sociedad en la cual la correspondencia entre la “contribución a la producción” y el “valor de uso” sea más directa, pero que lo sea en términos colectivos (no individuales). En este sentido, esto es una “superación” del mpc, porque este último sólo opera con la premisa ideológica (que no se da en la práctica y sirve para encubrir lo real–efectivo) de que existe una equivalencia entre valor de uso y “contribución individual a la producción”. ¿Cómo logramos  esto una vez derrotemos a la clase dominante/explotadora? Poniendo énfasis, primero, en el cómo y quién para quién se produce, y sólo luego en el qué y cuánto producir (respuesta que se deriva de las primeras respuestas). Todo lo anterior no quiere decir que entronicemos el “trabajo” de por sí: el tiempo libre (de no trabajo) debe generalizarse para los productores (y una parte no menor del mismo debe ser dedicada a las decisiones respecto del proceso de productivo, nuestras manidas cinco preguntas). Asimismo, con todo lo anterior no queremos decir que no existirán aspecto no-planificados (vida íntima sexual, etc), sino lo contrario (y de hecho, existirán algunos bienes libres y a disposición de todos debido al alza de la productividad…)

Trotsky y la explotación en la URSS

“…en la lucha por las normas europeas o americanas, los métodos clásicos de explotación, tales como el salario por piezas, se aplican bajo formas tan descubiertas y brutales, que los sindicatos reformistas mismos no lo tolerarían en países burgueses. La observación de que los obreros de la URSS trabajan “por su propia cuenta”, no está justificada sino en la perspectiva de la historia, y diremos que –anticipándonos a nuestro tema- con la condición de que nos e dejen subyugar por una burocracia todo poderosa” (León Trotsky, La Revolución traicionada, 1935)

Más dislates de Pierre Naville

“Esta forma de explotación, la experiencia lo indica, es muy propicia a las expoliaciones parasitarias y los fraudes…este tipo de explotación parasitaria es tanto más extendida cuanto extenso sea el campo e las relaciones mutuales y cooperativas. Esta explotación, sin embargo, no es orgánica o funcional, puesto que las relaciones de trabajo no la implican obligatoriamente…La explotación mutua parasitaria es una forma avanzada de explotación, donde la extracción obligada por las relaciones de trabajo (capitalismo) se transforman en extracción posible por las relaciones de consumo” (Pierre Naville, El Nuevo Leviatán)

Críticas: i) eclecticismo en los términos (explotación parasitaria es igual a expoliación, y a su vez ambas son iguales a explotación parasitaria mutua); ii) es un error consignar que lo existente en la URSS fue meramente parasitario-expoliador por: a) la expoliación no define una relación de producción (siempre determinante), sino un mero acto de conquista-robo asistemático (no nos provee, así, de un mecanismo para explicar la regularidad de la estructura); b) la explotación no puede no derivarse de las relaciones de trabajo (esto demuestra que Naville funciona con un concepto errado de explotación); c) es una contradictio in adjecto hablar de extracción (explotación) por las relaciones de consumo, como una alternativa a la extracción (explotación) derivada de las relaciones de trabajo. Naville opera bajo una perspectiva idealista-circulacionista   

Para pensar y reflexionar

“La explotación implica dos fines o, más simplemente, dos condiciones en acción: que algunos acaparen productos en desmedro de otros, que algunos tengan poder de mandar sobre otros, es decir, de imponerles su propia voluntad…El socialismo de Estado es un sistema de explotación en el que los elementos de contradicción se sitúan en las relaciones de las categorías sociales cooperantes que se disputan el reparto de la producción (desde el nivel de la empresa al nivel nacional) bajo el arbitraje de una de ellas, elevada poco a poco a nivel de clase despótica. Podemos decir que este sistema, surgido de una forma cooperativa de manejo del capital acumulado, generaliza el fenómeno de la explotación, unificando la forma de los intercambios en los terrenos de la producción y el consumo” (Pierre Naville, El Nuevo Leviatán)

Extrañamente aquí Naville sí consigna una comprensión correcta de lo que significa la explotación (aún si no perfecta, ya que no explica que lo determinante es monopolio de las decisiones de acumulación y de organización del proceso de trabajo). No obstante, Naville embellece en demasía a la burocracia (mero árbitro despótico) y le otorga demasiado énfasis a la competencia entre unidades productivas. Esto se deriva del hecho de que no tiene en cuenta la génesis (y reproducción continuada en el tiempo) de la expropiación originaria de las decisiones respecto de las cinco preguntas básicas, que se ha hecho a los productores. Es sólo por esta omisión que Naville puede entronizar lo cooperativo y consensuado. Y todo esto no quita que lo descrito por Naville no implica la vigencia de la ley del valor     

Un punto esencial establecido por Marx (que en su momento fichamos a mano en 2010)

“En consecuencia, los modos y relaciones de producción aparecen sólo como el reverso de los agentes de producción. Un individuo que participa en la producción bajo la forma de trabajo asalariado participa bajo la forma salario en los productos, en los resultados de la producción. La organización de la distribución está totalmente determinada por la organización de la producción…Según la concepción más superficial, la distribución aparece como distribución de los productos y, de tal modo, como más alejada de la producción y así independiente de ella. Pero antes de ser distribución de los productos, ella es: 1) distribución de los instrumentos de producción; 2) distribución de los miembros de la sociedad en las distintas ramas de la producción…La distribución de los productos es manifiestamente sólo un resultado de esta distribución que se halla incluida en el proceso mismo de producción y determina la articulación de la producción” (Marx, Contribución a la Crítica de la economía política, 1859)

Retener!

Trotsky y la URSS como “una categoría histórica al borde la negación”

“A fines de la década del 30, en el marco de un justo criterio defensista de la URSS respecto de la segunda Guerra Mundial, Trotsky parecía listo para evaluar, en función del inmenso acontecimiento histórico que se avecinaba, el destino ulterior de la URSS, cuya definición como “Estado obrero” consideraba una “categoría histórica al borde la negación”

“Esto era coherente con un aspecto profundo de la teoría de la revolución permanente, basada en la concepción dinámica de ésta: si las conquistas anteriores no son seguidas por otras nuevas conquistas y progresos en el terreno de la revolución internacional e interior, el retroceso…”

“Respecto de Aleksandrovna, yo no creo que el problema de definición de la URSS –“Estado obrero o no”- pueda constituir un obstáculo insuperable para un acercamiento político. En las mismas filas de la IV Internacional, muchos camaradas se levantan contra la definición de la URSS como “Estado obrero”. En la fuente de este rechazo, hay –según creo, en la mayoría de los casos- una ausencia de dialéctica en la manera de abordar los problemas. En lo esencial, esos camaradas tienen sobre la URSS la misma apreciación que nosotros. Pero tienen la tendencia a emplear la categoría “estado obrero” como una categoría lógica o incluso algo ética, y no como una categoría histórica que ha llegado al borde de su negación. Será necesario un acontecimiento histórico de gran importancia, un cambio de situación en la URSS, el derrumbe de la camarilla estalinista, para que esos camaradas digan: “sí, hasta ahora teníamos un Estado obrero degenerado” (León Trotsky, “Cuestiones del trabajo ruso”)

Retener!

Contra el marxismo como dogma

“Una y otra vez, Lenin insistió que el marxismo “no es un dogma, sino una guía para la acción

“La teoría no es una letra de cambio que se pueda cancelar en cualquier momento. Si ha fallado, hay que llenar sus lagunas o revisarla…En todo caso, no se puede errar en las tinieblas repitiendo las frase rituales…que son una afrenta a la realidad viva” (Trotsky, La Revolución traicionada)

Trotskysmos

a) Schachtmanismo: primero desarrolla la teoría del colectivismo burocrático y luego capitula ante el imperialismo

b) Pablo-mandelismo: capitula ante la URSS

C) Ortodoxos: corrientes que se negaron a seguir (desde 1953) los pasos de capitulación del pablo-mandelismo

Trotsky, hasta su muerte, se negó a aceptar que en la URSS se estaban comenzando a desarrollar relaciones de explotación (por eso habla de “expoliación”), que fue a nuestro entender lo que finalmente ocurrió, por más que estas relaciones de explotación no fueron orgánicas y no dieron lugar a una nueva clase explotadora, como sostenían los defensores de las teorías del colectivismo burocrático y del capitalismo de Estado”

Babeuf, los “cavadores” y Marx

“El hecho sorprendente sobre los orígenes del movimiento está basado en el período de Marx de intensa lectura y estudio acerca de la Revolución Francesa. Este deja completamente afuera todo el espectro de los jacobinos –no sólo Robespierre y Saint Just, sino también Hebert y Marat- a favor de dos tendencias poco conocidas: los social-girondinos, alrededor del “Círculo Social” y Abbe Fauchet, y el ala revolucionaria de izquierda del ascenso…los enragés, que rechazaban el jacobinismo y su dictadura desde la izquierda y desde el punto de vista de las clases trabajadoras (Leclerc, Jacques Roux). Esto es especialmente interesante porque Babeuf y Buonarotti se asumían como jacobinos-robespierristas; pero en los ojos de Marx, su comunismo era una rama especial de las ideas jacobinas. Este es, en verdad, el sentido en el cual el uso del término “comunismo jacobino” para describir la tradición babuvista-blanquista…Este hecho ha sido pasado por alto en la literatura marxista desde que la interpretación dominante ha sido fuertemente influenciada por los historiadores “robespierristas” como Mathiez y fuerzas políticas como el Partido Comunista Francés, incluyendo historiadores capaces como Soboul. Una situación análoga se observa respecto de la situación inglesa…es la visión similar de Cromwell opuesto a los “niveladores” (Levellers) democráticos, por no hablar de los verdaderos niveladores o de los cavadores (Diggers)” (Hal Draper, “Karl Marx theory of Revolution”)  

Naville y una sugerencia fértil acerca de la “teorización estructural”

“…el período actual es poco propicio, en razón misma de su carácter transitorio y de las mutaciones aceleradas, a una formalización del tipo que elabora Marx en 1850. Por emplear un vocabulario proveniente de los saintsimonianos, estaríamos en una época crítica, y no orgánica. Los períodos críticos se ajustan menos que los otros a la elaboración de un modelo global, formalizado. Hace falta que un modelo se apoye sobre una realidad orgánica y constituya un conjunto funcional bien definido e incluso estable por un largo período de tiempo…¿Tiene este aspecto orgánico la época actual?...Es justamente eso de lo que carece…” (Pierre Naville, El Salario socialista)

Retener y reflexionar

Roberto Sáenz desarrolla nuestra propia perspectiva

“Esto se liga…con el carácter de la dictadura del proletariado, que, desde el comienzo, debe ser solamente un “semi-estado proletario”, un estado constituido de tal forma que comience inmediatamente a desaparecer y no pueda dejar de desaparecer, tendiéndose a la abolición de todo Estado, de toda institución permanente por encima de los trabajadores. Esto es, tendiéndose a la reabsorción de las funciones del Estado por la sociedad trabajadora, proceso que en concreto irá de la mano de y estará marcado por el ritmo de la revolución internacional y de la transición al socialismo en el terreno económico-social, en una combinación no lineal sino contradictoria…Intrínsecamente ligado a lo anterior…la transición debe tender a la liquidación del trabajo asalariado… es una tarea gradual pero absolutamente de principio, que el estalinismo también oscureció, justamente porque se basó en la lisa y llana explotación del trabajo como fuente de sus privilegios. Y esta pelea por su liquidación y por organizar el conjunto del trabajo sobre nuevos principios y objetivos es absolutamente de principios justamente porque debe significar la revolución a nivel de propio proceso concreto de producción inmediato…No se debe olvidar que…Marx y Engels identificaron como la tarea específica más importante de la revolución la liquidación de la base económica de toda explotación y opresión del hombre por el hombre” (Roberto Sáenz, Problemas del estado soviético según la visión de Lenin, 1993)

Astarita y una crítica al Trotsky del estado obrero

“Una de las respuestas que tradicionalmente dieron Trotsky y sus seguidores a quienes cuestionaban la caracterización de la URSS como Estado obrero, fue que a lo largo de la historia no siempre la dominación de clase ha coincidido con el grupo social que ejerce el poder estatal. Para Trotsky, la dominación de clase se ejercía directamente a través de la burocracia, excrecencia parasitaria….sin embargo, como apuntamos en la crítica a las posiciones de Trotsky, el argumento es abstracto si no nos cuestionamos hasta qué grado el ejercicio del poder por una fracción de clase, o por cualquier grupo social, efectivamente apunta al fortalecimiento –por lo menos en un sentido histórico- de la clase que se supone dominante…cuando una clase tiene el poder, lo que se hace a través del Estado incide de manera positiva sobre la reproducción de las relaciones de producción de las cuales esa clase es portadora dominante. En cambio, cuando esa acción estatal va sistemáticamente en contra del afianzamiento del poder de esa clase que se suponía dominante, se ha producido un cambio en la naturaleza de clase del Estado” (Rolando Astarita, relaciones de producción y estado en la URSS”, 1998)

Reflexión: i) vincular con los desarrollos de Therborn acerca de la acción estatal; ii) preguntarse si de hecho esta acción sistemática contra la clase obrera y sus conquistas es lo que explica que la URSS sólo haya presenciado una sola crisis estructural; iii) pensar sobre esta acción sistemática en contra y contraponerle dos cuestiones (peso del movimiento obrero bajo el capitalismo, el cual tendía a fortalecerse –relativa y contradictoriamente- por la misma presión y existencia de la urss…seguir reflexión

La expropiación como tarea exclusiva de la clase obrera en lo actual

“En las condiciones de comienzos del siglo XXI, de mundialización del capital y derrumbe del aparato estalinista, no hay ninguna posibilidad de que la expropiación sea llevada a cabo por otra revolución que no sea la encarnada por la clase trabajadora, sus organismos y partidos, la revolución genuinamente obrera y socialista”

“Consideramos que esta especificidad de la segunda posguerra difícilmente se repita. La ubicación mundial de la burocracia en ese momento histórico era realmente excepcional en virtud del grado de independencia de que gozaba, al estar al frente de inmensos Estados sin tener a su lado una clase realmente propietaria. En el momento presente, en caso de reiniciarse una dinámica de revolución que apunte a la expropiación de la burguesía, solo vemos posible esta tarea encarada por la clase obrera. No hay otro sector social que pueda llevarla adelante, y menos aún en la condiciones del imperialismo en su fase de mundialización”

Sujetos sociales y políticos de las revoluciones “excepcionales” de la segunda posguerra

(i) Yugoslavia: el sujeto político fue un partido-ejército de tipo estalinista, y su sujeto social las masas explotadas rurales y urbanas

(ii) China, Vietnam y Corea: proceso dirigido por un partido-ejército estalinista al frente de una revolución campesina. “También podrá decirse que el partido-ejército tenía la forma de “partido-movimiento”, en el sentido de que al administrar porciones de territorio y pequeñas urbes, incluyendo la organización de la producción, adquiría (aunque a escala mucho mayor) formas análogas a las de los movimientos sin tierra y de desocupados de hoy”

Peng Shuzi y la revolución china de 1949

Peng Shuzi fundó el PCCH y la Oposición de Izquierda junto con Chen Tu Siu, y escribió en 1951:
 “(El Tercer Congreso de la Cuarta Internacional) no votó un texto sobre la revolución china, y se limitó a escuchar el informe de la comisión presentado por Peng Shuzi…Allí estuvo, sin ninguna duda, la mayor laguna del Congreso…El largo informe de Peng…evaluaba que China seguía siendo un Estado burgués incluso luego de la victoria revolucionaria de 1949; y que existía en china una dictadura jacobina pequeño-burguesa…A sus ojos, tres perspectivas eran posibles: 1) retornó a una dictadura burguesa; 2) posibilidad de un desarrollo hacia la dictadura del proletariado bajo ciertas condiciones especiales; 3) posibilidad de una situación semejante a la del glacis (excepto de Yugoslavia), esto así, de asimilación a la URSS, y esta tercera perspectiva es la más probable” (Los congresos de la IV Internacional, 1989)

Sobre la lucha entre el plan y la ley del valor en la URSS

Preobrazhensky teoriza en “La Nueva Economía” (1926) acerca de una competencia casi objetiva entre la “ley del plan” y la “ley del valor” en la economía soviética

“El análisis de nuestra economía desde el punto de vista de la interacción (tanto en sus conflictos como en sus armonías) entre la ley del valor y la ley de la acumulación socialista es en principio un enfoque extremadamente provechoso; más precisamente, el único correcto…Pero ahora hay un peligro creciente de que este enfoque metodológico sea convertido en una perspectiva económica acabada que prevea el “desarrollo del socialismo en un solo país”. Hay motivos para esperara, y temer, que los seguidores de esta filosofía, que se han basado hasta ahora en una cita mal entendida de Lenin, van a tratar de adaptar el análisis de Preobrazhensky convirtiendo un enfoque metodológico en una generalización para un proceso casi autónomo…La interacción entre la ley del valor y la ley de la acumulación socialista debe ser puesta en el contexto de la economía mundial. Entonces, quedará claro que la ley del valor que opera dentro del marco limitado de la NEP está complementada por la creciente presión externa de la ley del valor que domina el mercado mundial y que se está volviendo cada vez más fuerte” (León Trotsky, Notas sobre cuestiones económicas, 1926)  

La actual vigencia del Qué Hacer y la distinción entre lo social y lo político

“Porque aunque la clase trabajadora sea capaz de elevarse muy por encima del sindicalismo, y lo demostró a lo largo de todo el siglo XX, no sólo en la experiencia del soviet de 1905 y 1917, sino en la experiencia de los consejos de Turín…el consejismo alemán…o las experiencias de los años ’70…ninguna de estas experiencias de auto-organización puede remplazar el papel centralizador de la experiencia histórica, el programa y la teoría marxista, de la que sólo pueden ser portadores los partidos revolucionarios. En última instancia, si algo caracterizó al pensamiento de Lenin y conserva hoy toda su vigencia es la distinción entre la clase trabajadora…y el partido revolucionario. Una distinción que implica también una separación –siempre relativa- entre el campo específicamente político y el campo social, incluida la lucha de clases que surge a consecuencia de la disputa espontánea por el reparto de la plusvalía…con todas las críticas que podamos hacerle, Daniel Bensaid tiene razón cuando sostiene que las relaciones sociales de fuerza no tienen una traducción automática en el terreno político. De hecho, este terreno tiene su independencia relativa y es un campo específico” (Jorge Sanmartino, 2004)

La revisión morenista

“Moreno definió equivocadamente y de manera reduccionista, durante los 80, que lo que caracterizaría al trotskysmo sería la “democracia obrera”, la “revolución internacional” o la “centralidad de la clase obrera”. Entre otros O. Garmendia criticó correctamente esta concepción, en la medida en la que, tomados de manera aislada, estos elementos no hacen una teoría específica de la revolución”

La crítica de Trotsky al primer plan quinquenal

“Trotsky, en su crítica al primer plan quinquenal, distinguía en las relaciones de producción se la sociedad transicional –aunque nunca desarrolló hasta el final este ángulo desde el punto de vista teórico- tres elementos: el dinero, la planificación estatal y la democracia de los trabajadores. Por supuesto, esto implica partir de reconocer el imperio de la ley del valor, que para Trotsky, en oposición al voluntarismo estalinista de los 30, operaba “no menos, sino más” que antes de la revolución…para Trotsky la planificación consciente y la democracia de los trabajadores eran parte esencial de las relaciones sociales de producción”

El vacío de una mera negación

 “La combinación de fuerzas productivas y relaciones de producción constituye el núcleo del modo de producción, en tanto base material de la sociedad, si bien, en el sentido histórico del término, los países del este no conformaron un tipo ideal de modo de producción, sino que constituyeron formaciones sociales híbridas y desigualmente desarrolladas”