miércoles, 11 de junio de 2014

Sobre la naturaleza de las revoluciones socialistas de posguerra y los estados “socialistas” (Roberto Ramírez, 2007)


“Hay que hacer notar que, ya en tiempos de Marx y Engels, a la maltratada palabra “socialismo” se le pretendía dar cualquier significado. Por eso, en el Manifiesto  Comunista se ven obligados a clarificar las variedades de “socialismos” fraudulentos en boga. Para eso emplean ante todo una “crítica de clase”; es decir, de los sujetos sociales que se expresan en esos pretendidos “socialismos”

En este sentido, nuestros desarrollos (e.g. a) comentarios a Rengo Zamora; b) conclusión de nuestro trabajo sobre Bolivia), insertan la idea de que, si nos reapropiamos antes bien de la tradición comunista (que parte con los rabiosos y Babeuf) que de la socialista, nuestra operación de clarificación y distinción será más fácil y fértil. Esto por: a) la auto-denominación “comunista” no traspasa barreras de clase; b) la autodenominación comunista es anti-mercantil; c) la autodenominación comunista lleva ínsita la necesidad de la dictadura obrera

¿El fin de las “formas de explotación comandadas” sin revoluciones y resistencias?

“¿Cómo se volvió al capitalismo sin que mediasen contrarrevoluciones sangrientas, guerras civiles o invasiones imperialistas que destruyesen esos “estados obreros” y despojasen también a la clase trabajadora (supuestamente la clase “dominante”) de la propiedad de los medios de producción y en general del dominio de la sociedad?”

“Eso, insistimos, habría sucedido sin resistencias notables de la clase trabajadora. Los trabajadores de los estados burgueses de occidente han resistido más las privatizaciones de las empresas públicas que la URSS, el Este y China la restauración del capitalismo. No hicieron gran cosa para defender la propiedad nacionalizada (para no hablar del supuesto “estado obrero” en su conjunto y su “dictadura del proletariado)”

“Por supuesto, en esa transición hubo crisis políticas y enfrentamientos que en algunas ocasiones hicieron correr sangre. Sin embargo, esos hechos no sólo no fueron la norma, sino que no tuvieron que ver con una defensa de la propiedad supuestamente “socialista”, ni del estado obrero, ni con un rechazo de la restauración. En uno de los más resonantes, el de Tien An Men, por ejemplo, no hubo nada en ese sentido. Tampoco en la rebelión popular que tiró abajo a Ceausescu en Rumania. Ni en la peleas, algunas sangrientas, que hubo en los procesos de separación de la ex Unión Soviética. Tampoco las guerras que llevaron a la disolución de Yugoslavia se libraron entre restauracionistas y opositores a la vuelta al capitalismo”

“…cómo, sin mayor resistencia de la clase trabajadora, se volvió al capitalismo, sin que mediase una contrarrevolución sangrienta y/o una guerra civil que destruyese el “estado obrero”

“Sería el primer caso en la historia de que una “clase dominante” se deja quitar el poder y la propiedad de esa manera, sin resistencia alguna

“Pero, en general, la burocracia como tal no fue liquidada (incluso en países donde excepcionalmente hubo revueltas violentas, como Rumania, o donde existían grandes movimientos políticos de oposición en condiciones de reemplazarla, como en Polonia). En mayor o menor medida, según los casos, la burocracia se “recicló” en el nuevo régimen y simultáneamente sectores de ella se hicieron empresarios”

Necesaria crítica, ya que Ramírez se encuentra profundamente equivocado en este punto. Primero, porque no demuestra nada con hechos y/o argumentaciones, sino que sólo “afirma” y sienta una premisa incuestionada. Segundo, porque la comparación en este respecto es errada. Ésta, debió fijarse, primero y antes que nada, en las transiciones/revoluciones entre modos de producción diferenciados, y así comparar el tránsito desde el feudalismo al capitalismo con el tránsito desde los “modos de explotación comandados” hacia el capitalismo. Esta comparación nos permite visibilizar cómo estos últimos son meros “modos de explotación” y no modos de producción “epocales” (por ejemplo, porque el mpc requirió varias revoluciones burguesas en un período de 2 siglos para afirmarse por sobre el feudalismo, y esto aún teniendo en cuenta que el mpc es, en términos de desarrollo de las fuerzas productivas, mucho más avanzado el mpf.  En cambio, la transición desde los “modos de explotación comandados” hacia el capitalismo sólo requirió de conflictos, guerras e insurrecciones por un espacio, a los más de dos décadas). Lo que en parte explica lo anterior, es el hecho de que los “modos de explotación comandados” no eran más avanzados que el mpc en términos de desarrollo de las fuerzas productivas, cuestión a su vez subraya la subsunción mediada de los primeros al segundo: influencia de la ley del valor que se expresa en la deformación militarista de los estados del este, aburguesamiento de las burocracias, interrelación entre las clases explotadas del mpc y las de los “modos de explotación comandados”, etc).  En tercer lugar, Ramírez no es sistemática ni riguroso al dar cuenta de la resistencia a las privatizaciones que se dieron bajo el mpc a partir de los 1980s. “Concluye” en un terreno que debe ser investigado. Al respecto, podemos aportar los siguientes elementos: a) no se conoce resistencia digna de ese nombre a fin del Estado de bienestar en Suecia, que es claro, según varios autores ya en 1992; b) lo afirmado respecto a Suecia es válido para otros países (España, Francia, EEUU); c) la única “resistencia fiera” conocida por quien escribe fue la inglesa. Cuarto, Ramírez está profundamente equivocado respecto del Tian An Men, si tenemos en cuenta los desarrollos de Cochnay de 1999. Quinto, Ramírez se equivoca respecto del proceso general de “restauración capitalista”, al menos si damos algo de credibilidad a lo escrito por Ted Grant en los 1990s. Sexto, similares críticas a la tesis de Ramírez en nuestros comentarios al prefacio del libro de Tony Cliff sobre la urss, prefacio escrito por Harman hace unas dos décadas  
Tres apuntes más: a) reafirmar cómo una resistencia importante a la restauración se expresó en el movimiento sindical polaco; b) repetir nuestra crítica al hecho de que constatar como la ausencia de violencia extrema supone evidenciar la falta de contradicción y conflicto (cuestión que tomamos en nuestras críticas a Harman-Cliff y en la cual también puede ponerse el ejemplo de las pacíficas revoluciones burguesas por arriba, de las revoluciones junker de Alemania y Japón); c) Ver cómo el reciclaje de la burocracia soviética en el nuevo mpc abona nuestra tesis y a la vez impone una necesaria comparación con cuestiones similares que sucedieron en el caso del tránsito desde la esclavitud sureña yanqui al mpc   

Los dislates de Mandel

“…Ernest Mandel, cuya última gran obra –un libro de 400 páginas dedicado a la situación de la URSS- comenzaba con la tesis de que era “inconcebible” y “ridículo” pensar que Gorbachov o la burocracia soviética en su conjunto desearan restaurar el capitalismo, porque eso iría contra su propia naturaleza e intereses, y equivaldría a hacerse un hara kiri. Meses después, la Unión Soviética y casi todos los “estados obreros” desaparecían en la noche de la historia”

El reciclaje de la burocracia rusa y su sentido “actual”

“Después del desastre del neoliberalismo “puro” de Yeltsin y su pandilla de “oligarcas”, que culminó con la bancarrota financiera de 1998, la hegemonía la conquista el núcleo central de la burocracia sobreviviente, principalmente de la ex KGB y las Fuerzas Armadas, que aparecen además representando y arbitrando –con un régimen bonapartista fuerte- los inter4eses del conjunto de la nueva burguesía rusa y también del estado ruso en su confrontación económica y geopolítica con EEUU y la Unión Europea. Así se fue dando una pelea, con episodios sangrientos, entre Putin y  algunos “oligarcas” que estaban demasiado ligados a los capitales occidentales, y que iban en camino de convertir a Rusia en una semi-colonia de Occidente”  

La facilidad de una crítica superficial

“Y si, insólitamente, siendo los trabajadores la clase dominante, se han dejado quitar de esa manera con tal escandalosa facilidad, el poder y la propiedad, habría que concluir que el marxismo se ha equivocado sobre la posibilidad de que el proletariado sea la clase que, al liberarse puede liberar al conjunto de los oprimidos y explotados, terminar con el capitalismo y, sobre todo, encabezar la construcción de una nueva sociedad sin explotadores ni explotados, el socialismo”
“Insistimos sobre este punto: sostener lo del “estado obrero” después de lo sucedido en la ex URSS y el este (y también de otro modo en China) significa implícitamente extender un certificado de radical ineptitud del proletariado para realizar esa tarea histórica”

Críticas: a) es fácil argumentar como hace Ramírez si se quita el adjetivo “deformado”, “degenerado”, “en transición”, la “transición de la transición de Mandel”, etc; b) todos los adjetivos anteriores intentar dar a entender que la clase obrera no era “dominante” (la dominación es una categoría esencialmente “política”), de ahí que la tarea es realizar una “revolución política”. Seguir reflexión y críticas

Contrarrevoluciones

“La Revolución de Octubre de 1917 generó efectivamente un Estado obrero encarnado en el poder de los soviets. Por eso, fue necesaria la contrarrevolución más sangrienta del siglo XX –más aún que la de Hitler en Alemania-, en las décadas del 20 y 30, para establecer y consolidar el poder de la burocracia. Esto incluyó el exterminio en masa de la vanguardia obrera y de casi todos los bolcheviques que habían hecho la revolución de octubre. No hubo procesos similares en la segunda posguerra. Las convulsiones sangrientas por las que atravesó China fueron de naturaleza muy distinta. Su centro fueron esencialmente luchas interburocráticas, alimentadas por las contradicciones del “socialismo en un solo país” puestas al rojo por los disparates voluntaristas de Mao. Los episodios donde apareció la clase obrera giraron sobre ese eje”

Teoría del Estado en Marx y Engels

-          Fragmentaria: a) bonapartismo en El dieciocho de Brumario; b) la sociedad asiática donde existe un estado y una capa burocrática que explota a una sociedad sin clases; c) las ideas de Engels (en “El Origen de la familia…”) de un Estado instrumento de la clase dominante, pero con anomalía como el absolutismo y el bonapartismo

-          El concepto central de la teoría marxista del estado, el de “clase”, no es definido por Marx en ningún lugar de manera explícita (al menos no lo es en lo que concierne a los distintos modos de producción)

Cuestionar el hecho de que la “clase” pueda ser transhistórica. Antes bien, “clase” se deriva de un modo de producción/explotación. Antes de definir a las clases debemos consignar el modo de producción/explotación vigente, su dominancia, articulación con otros modos y formas de explotación, etc. Sólo al realizar esto tendremos una caracterización adecuada de las clases sociales….

-          Ramírez consigna que la definición más general y abarcante de Estado Marx la establece en el siguiente párrafo (que nosotros hemos traducido de distintos autores yanquis y que suponíamos que era de los Grundrisse, pero según Ramírez proviene de el Tomo III de El Capital):

“La forma económica específica mediante la cual el plustrabajo impago es extraído de los productores directos, determina la relación entre los gobernantes y los gobernados, como emerge inmediatamente a partir de la producción misma y finalmente reacciona sobre la agencia determinante…siempre es la relación directa de los propietarios de los medios de producción con los productores directos la que revela el secreto interno, el fundamento escondido de toda la estructura social” (Marx, Grundrisse) –citado en Eugene E. Ruyle

(La traducción de Ramírez cambia algunas palabras, pero esencialmente agrega lo que sigue en este párrafo, que es crucial para el tema del Estado: “…el fundamento escondido de todo el edificio social, y por consiguiente también la forma política, revestida por la relación de soberanía y dependencia: en una palabra de toda forma específica de Estado”)   

Reflexión

Nosotros consignamos, por nuestra parte, la traducción que hicimos de todo el párrafo (que Ramírez también corta y no lo dice) como expuesto en un artículo de EM Wood:

“La forma económica específica en la que se extrae el plustrabajo impago al productor directo determina la relación de dominación y servidumbre tal como ésta surge directamente de la propia producción y a su vez reacciona en forma determinante sobre ella…En todos los casos, es la relación directa entre los propietarios de las condiciones de producción y los productores directos…donde encontraremos el secreto más íntimo, el fundamento oculto de toda la estructura social, y por consiguiente también de la forma política que presenta la relación de soberanía y de dependencia, en suma, de la forma específica de Estado existente en cada caso. Eso no impide que la misma base económica –la misma con arreglo a las condiciones principales- en virtud de incontables circunstancias empíricas…pueda presentar variaciones y matices en sus manifestaciones, las que sólo resultan comprensibles mediante el análisis de estas circunstancias empíricamente dadas” (Marx, Grundrisse)

Notar cómo la definición de Marx no es generalizante como propone Ramírez

Ramírez y Rakovsky

Ramírez cita la definición de Rakovsky de la URSS (que consignamos en nuestra ficha a un trabajo de 2004 sobre el tema de Roberto Sáenz) y establece cómo la misma es rigurosa al aplicar las sugerencias que Marx propone en el párrafo citado más arriba. Así, la definición de Rakovsky  (“estado burocrático con restos proletarios comunistas”) toma en cuenta: la relación de dependencia entre amos y no-amos  (gobernantes y gobernados); b) la forma específica en que el plustrabajo no pagado se extrae a los productores

Los análisis de Trotsky de los 1930s como hipótesis prospectivas

“…se trataba de un fenómeno no sólo inesperado sino absolutamente nuevo, sin precedentes en la experiencias anteriores de la lucha de clases y los acontecimientos históricos. Pero esto da a toda su obra –desde “La revolución traicionada” hasta las decenas de artículos menores pero no menos importantes- una característica que muchas veces no es tenida en cuenta: que obligatoria e inevitablemente presenta hipótesis y elementos contradictorios, y sobre todo análisis y pronósticos alternativos”

“…los doctrinarios no estarán, naturalmente, satisfechos por una definición tan vaga. Ellos quisieran fórmulas categóricas; sí y sí; no y no. Las cuestiones de sociología serían mucho más simples si los fenómenos sociales tuvieran siempre contornos precisos. Pero nada es más peligroso que eliminar, buscando la precisión lógica, los elementos que contrarían desde ahora nuestros esquemas y pueden mañana refutarlos. Nosotros tememos por encima de todo, e nuestro análisis, violentar el dinamismo de una formación social que no tiene precedentes y no conoce analogías” (León Trotsky, “La revolución traicionada”)

Esta advertencia hay que tenerla en cuenta porque además ha sido frecuente en le movimiento trotskysta  la operación de “recortar” tal o cual aspecto de los análisis y definiciones de Trotsky y hacerlos absolutos, dejando de lado además otros textos que marcaban tendencia opuestas. Por ejemplo, el mandelismo, tomando citas donde Trotsky decía que inicialmente la burocracia cumplía un papel contradictorio en el estado soviético, las sacó fuera de todo contexto y las reformuló como “doble naturaleza de la burocracia”

Trotsky y las relaciones de propiedad y relaciones de producción

En “La naturaleza de clase del Estado soviético” Trotsky afirma que la URSS seguía siendo “obrera” (“proletaria”) porque se conservaban las “formas de propiedad creadas por la revolución de octubre”. Así, igualaba la forma de propiedad estatal con su naturaleza de clase obrera

El problema con esto, es que las relaciones (formas) de propiedad no son iguales a las relaciones de producción. En efecto, y siguiendo al Marx de la “Contribución a la crítica de la economía política”, las formas de propiedad constituyen la expresión jurídica, mediada dialécticamente, de las relaciones de producción. “En el curso de la historia, entre las relaciones de producción y las relaciones de propiedad han jugado todas las variantes del desarrollo desigual y combinado y sus mediaciones”.

Propiedad absoluta y no-propiedad absoluta, han sido excepcionales en la historia. “Sólo se ha dado en las formaciones sociales esclavistas (Grecia clásica y Roma) y sobre todo en las capitalistas modernas. En el resto han primado toda suerte de combinaciones, de formas “intermedias”, complejas y a veces ambiguas, de posesión y usufructo, o incluso de propiedad “escalonada” (sobre un mismo bien, diferentes personas tienen diferentes derechos: por ejemplo, en el feudalismo, sobre un bosque, el señor podía tener el derecho exclusivo de caza, y los siervos, de recoger leña caída pero sin cortar los árboles, etc). Y estas formas pueden estar legisladas explícitamente o no. En los períodos de transición, esto se suele combinar con importantes desfases –“atrasos” o “adelantos” relativos- entre la estructura (relaciones de producción) y su “expresión jurídica” (relaciones de propiedad)
Ejemplos:

(i) “Una de las medidas fundamentales de los colonizadores europeos en Asia y África (por ejemplo, los ingleses en la India) fue imponer una legislación que consagrara las normas de propiedad absoluta del capitalismo. Este cambio superestructural, jurídico, fue un arma poderosa para liquidar “desde arriba” las formas de propiedad y las relaciones estructurales de producción precapitalistas, sobre todo en el campo (lo que implicaba al mismo tiempo la ruina y el despojo en masa del campesinado)”

Cuestionar con toda la discusión sobre la India (textos sobre el feudalismo indio que ya hemos fichado, nuestras fichas sobre el debate de los modos de producción en la India, fichas de textos sobre el modo de producción asiático, etc)

(ii) “Un ejemplo inverso; en 2007, el parlamento chino votó una ley consagrando los plenos derechos a la propiedad privada capitalista (es decir, de los medios de producción y de cambio). Por supuesto sería ridículo fechar en ese día el fin del “estado obrero” chino, como deberíamos hacer si nos guiásemos sólo por las relaciones jurídicas de propiedad para definir el carácter de clase del Estado. Esa ley no fue el principio sino el final de un largo proceso de décadas de cambios estructurales (es decir, de transformación en las relaciones de producción) y también superestructurales, que inicialmente operaron de hecho, adelantándose a su “legalización” final. Ni las multinacionales ni la nueva burguesía china surgida principalmente de la burocracia esperaron ese día para comenzar a explotar obreros y acumular capital. Pero, al mismo tiempo, el reclamo de “garantizar la seguridad jurídica”, poniendo a la ley de acuerdo con la realidad, era ya un fuerte clamor de todos los capitalistas, chinos y extranjeros”

Reflexionar sobre todo este apartado teniendo en cuenta: a) nuestras distinciones entre proceso de trabajo, proceso de producción, relaciones de producción, relaciones sociales de producción; b) detenerse en los componentes de las relaciones de producción y fuerzas productivas distinguidos por Ross Gandy; c) vincular este problema al debate sobre la primacía de las ffpp o las rrpp; d) ligar a la cuestión formación social modo de producción, modo de explotación, forma de explotación; e) rever cómo argumenta Chattopadhyay sus tesis respecto de la relación entre las “formas de propiedad” y las “relaciones de producción” (tanto en el contexto del debate indio sobre los modos de producción, como después, cuando escribe sobre la URSS en 1992)

Una pregunta esencial

“…relaciones de producción en la transición del capitalismo al socialismo. Concretamente, ¿esas relaciones de producción son esencialmente las mismas en un “estado obrero burocrático” que en un verdadero estado obrero, donde impere la democracia socialista y la clase trabajadora sea la que realmente ejerza el poder y no sea sustituida por una burocracia que pretende gobernar en su nombre?”
 “…en relación con esta cuestión crucial, Trotsky no da una respuesta del todo clara, sino formulaciones parcialmente contradictorias”

En principio, Trotsky estaba en lo correcto al forzar las categorías marxistas en su análisis de la URSS, ya que todavía faltaba la prueba de la lucha de clases (segunda guerra mundial por venir) y “no debía enterrarse una revolución antes de tiempo” 

Categorías histórico-dialécticas en Rakovsky y Trotsky

“Las definiciones de Rakovsky y Trotsky son diferentes pero absolutamente opuestas. Ambas son categorías dialécticas, es decir, “histórico-temporales”, como decía Marx. Tanto Rakovsky como Trotsky coinciden en señalar un proceso contrarrevolucionario que aún no se ha consumado del todo: “estamos pasando a un estado burocrático con restos proletarios comunistas”, dice Rakovsky; lo del estado obrero es “una categoría histórica que ha llegado al borde de su propia negación”, afirma Trotsky. Pero mientras Rakovsky pone el acento  en el ya visible punto de llegada, Trotsky, en cambio, subraya el punto de partida: una gran revolución obrera, de la que sólo restaba la propiedad nacionalizada”

Derrota obrera en la segunda posguerra y pronóstico de Trotsky

“Por el contrario, fue en la posguerra donde la burocracia alcanzó el cenit de su poder geopolítico y de su influencia sobre el movimiento obrero y la izquierda mundial, gracias a haber encabezado, junto a las “democracias occidentales”, la guerra contra el nazi-fascismo”

“La guerra mundial había dado resultados muy diferentes a la alternativa que imaginaba Trotsky. Esa alternativa se planteaba en términos absolutos que no se dieron: contrarrevolución fascista (con la liquidación de la URSS, incluida su burocracia) o revolución obrera y socialista, con la consiguiente regeneración del Estado soviético y el derrocamiento de la burocracia estalinista…Se presentaron situaciones revolucionarias (incluso con elementos de poder dual) en países importantes de Europa, como Francia, Italia e incluso regiones de Alemania. Pero, como sabemos, fueron decisivos los pactos entre el imperialismo y la burocracia del kremlin para contener y luego desarmar eso”

Siglo XX y un desplazamiento geográfico de la revolución a la periferia

“El hecho es que el epicentro de las luchas revolucionarias se desplazó de Europa a la periferia (Asia, África y América Latina). Europa o, mejor dicho, el proletariado y el movimiento obrero europeos, desde 1848, habían sido el epicentro mundial de las revoluciones y en general de la lucha por el socialismo. Pero, desde la derrota de la revolución española durante la guerra civil de 1936-1939, esto no volvió a suceder hasta ahora. Aunque hubo luchas importantes, con gran intervención obrera y con repercusión mundial –la revolución de los consejos obreros de Hungría (1956), el mayo francés (1968), la revolución portuguesa (1974) y otros procesos- el centro de gravedad revolucionario en el mundo se trasladó a la periferia, con profundas consecuencias en relación con los sujetos sociales y políticos involucrados”

Estados obreros y  parecidos de familia

“Según esta concepción metafísica o “lógica”, cualquier estado que expropiara y/o poseyera los medios de producción fundamentales, pasaba a ser automáticamente un “Estado obrero” aunque ningún obrero, ni menos la clase trabajadora como tal, tuviese mucho que ver con el asunto…dejando de lado los sujetos sociales y políticos que la aplicaban y cómo lo hacían…Quién expropiaba y cómo lo hacía eran cuestiones relegadas al último plano o desaparecían por completo”

“A las palabras “Estado obrero” o “dictadura del proletariado” se les añadía algún adjetivo, como “deformado” o “burocrático”, como si fuesen variedades de una misma familia, algo así como las panteras o los gatos domésticos, que son ambos de la misma familia zoológica de los felinos”

“…después de la Segunda Guerra Mundial, hubo una oleada de estatizaciones, no sólo en China y el este de Europa, sino también en infinidad de países africanos y asiáticos…Entonces, muchos trotskystas, como el mandelista Livio Maitán se preguntaba si Egipto no se había transformado “en frío” en un “Estado obrero”, ya que Nasser, además de proclamarse “socialista”, había estatizado casi toda la economía. Otros, aún más delirantes que Maitán, encontraron que además de los ya reconocidos de China, el este Europeo, Cuba, etc, había otra buena docena de “estados obreros”; por ejemplo, Etiopía bajo el régimen militar terrorífico de Mengistu Haile Mariam. Y, finalmente, recordemos como el mandelismo declaró “estado obrero” a la Nicaragua gobernada por Daniel Ortega”

Reflexión y discusión. Los cliffistas también proponen una variante de esta tesis, orque para ellos serían países “capitalistas de estado” incluso México y la argentina peronista. Ver bien en qué sentido las tesis que desarrollamos para la URSS se cumplen en otros casos (China, Vietnam, Corea, Cuba, países africanos, etc)

Extrapolaciones espurias del trotskysmo de posguerra

(i) Objetivismo: “un estado obrero, al igual que los estados burgueses, podía tener regímenes políticos completamente distintos, a saber, burocrático o de democracia obrera. Dicho de otro modo: que sobre las mismas bases sociales y estructurales pueden erigirse superestructuras muy distintas, tal como ocurre en el capitalismo”

“…los Estados burgueses muestran cómo un mismo Estado pueden tener diferentes regímenes políticos (monárquicos, bonapartistas, democráticos, fascistas, etc). Son regímenes muy diferentes (que a veces incluso se apoyan sobre sectores distintos de las clases explotadoras), pero el carácter de clase del estado es el mismo: burgués”

“De la misma manera, un estado obrero puede instaurar regímenes políticos distintos. Si se apoya en las capas burocráticas, será un estado burocrático. Si, en cambio, el régimen se apoya en la clase trabajadora organizada democráticamente, será un Estado obrero de “democracia socialista” (Mandel) o “revolucionario” (Moreno)

(ii) Sustituismo: “Que algunas clases y/o sectores sociales podían sustituir a la clase obrera, cumpliendo tareas históricas que corresponderían al proletariado”

“…Bismarck, que cumplió la tarea históricamente progresiva de unificar Alemania (que la burguesía había sido incapaz de consumar) y que se apoyaba en los terratenientes prusianos de estirpe feudal. De la misma manera, la situación de la lucha de clases en la posguerra hizo que sectores sociales no proletarios cumplieran tareas que se creían reservadas a la clase obrera”

“Haciendo una analogía hipotética (con revoluciones burguesas por arriba como la alemana), Trotsky se preguntaba en qué medida la burocracia soviética –una capa pequeñoburguesa- podía jugar momentáneamente un rol “sustituista” parecido…Pero, al mismo tiempo, daba hipótesis opuestas (que generalmente no son recordadas), como por ejemplo que el dominio de la burocracia ya significaría, tarde o temprano, la restauración del capitalismo “en frío”

Este resultado debe también a una cualidad también única del capitalismo: la amplísima capacidad, a nivel nacional y mundial, de asimilarse otras clases y capas sociales precapitalistas explotadoras y/o privilegiadas, “aburguesarlas y ponerlas a su servicio”

Una crítica basada en la especificidad del capitalismo

 “En primer lugar, no es posible generalizar a todas las formaciones económico-sociales (y menos aún a las que han expropiado a la burguesía) una característica que es casi exclusiva del capitalismo: a saber, la separación extrema entre estructura y superestructura, entre las relaciones de producción y la dominación política, entre la economía y el Estado”, entre el hombre como homo economicus (comprador o vendedor en el mercado de la fuerza de trabajo, que determina la fundamental división en clases de la sociedad) y la ficción de los “ciudadanos iguales” en la esfera política. Esto da al capitalismo, en esa esfera política, un carácter extremadamente “plástico” que no tienen ni podrían tener otras formaciones económico-sociales, tanto precapitalistas como poscapitalistas”

“Pero el resto de las formaciones sociales no tiene semejante plasticidad. Por ejemplo, en el feudalismo clásico sería inconcebible semejante separación entre las funciones superestructurales político-jurídico-militares del señor feudal y sus funciones estructurales, la extracción del producto y trabajo excedentes a sus siervos”

Discusión y crítica de esta tesis (tomar todo lo que hemos leído sobre el feudalismo)

“…poco o nada esto puede suceder una vez que se expropia a los capitalistas: Estado, régimen y economía dejan de ser (relativamente) “autónomos”. Se termina esa “externalidad mutua entre producción y Estado, estructura y superestructura”

“…las razones de esta diferencia se basan en que el capitalismo puede reproducirse “automáticamente”

“¿Excluye esto las posibles diferencias de regímenes en la transición? ¡De ninguna manera! Pero estas diferencias se mueven en un ámbito cualitativamente menos amplio que en las formaciones capitalistas. Por ejemplo, el régimen político de un futuro estado boliviano no podría menos que tener en cuenta el problema de los pueblos originarios. De la misma manera, en Centroamérica, el régimen debería probablemente asumir la forma de una federación socialista, y no de un Estado unitario. Asimismo, la necesidad política de la clase trabajadora de establecer su hegemonía sobre todos los explotados y oprimidos llevará seguramente a dar concesiones institucionales, según la realidad social de cada país o región. Esto también es válido para los estados burocráticos: el régimen político en la URSS no fue exactamente el mismo en tiempos de Stalin que en la época de Brejnev, ni luego en la Gorbachov. Pero, de la misma manera, estas variantes se dieron dentro de márgenes cualitativamente más estrechos que en el capitalismo”

Reflexión. Tener en cuenta que el programa de transición plantea demandas transicionales no desde el poder, sino antes que se haya conquistado el poder del estado y luego expropiado a los capitalistas. Por esto, las demandas transicionales en él requieren necesariamente tener un carácter de clase, deben enfrentar al enemigo de clase. Y son demandas transicionales (y no el programa máximo), porque generan condiciones bajo las cuales la clase obrera se planteará necesariamente el problema del poder. Así, la indexación salarial hace a la clase obrera darse cuenta de cuánto depende de su propia actividad productiva, el futuro del país y la economía. La indexación, además, transparenta la naturaleza de los precios, es una forma mediada de “abrir los libros de cuentas” y “terminar con el secreto comercial”. Y no sólo esto: la indexación permite explicitar cómo la “remuneración” de la clase capitalistas es una superflua en términos de funcione sociales reales, cómo los capitalistas son parásitos. El “control obrero de la producción”, da cuenta de cómo el “despotismo de fábrica” es una cuestión superflua, cómo la fracción poseedora de los medios de producción, cómo la misma función de explotación, es superflua respecto del desarrollo del proceso productivo.
 En razón de esto, la “asamblea constituyente revolucionaria” (pts) no puede constituir una demanda transicional, no puede ser un “puente real”. Primero, porque no da cuenta de que se ubica fuera y antes de la conquista del poder del estado, y mucho antes de la expropiación de la clase dominante. No da cuenta del carácter específico de las demandas transicionales que plantea Trotsky. No hace esto porque no plantea la confrontación clasista de manera clara, porque no es una demanda de combate. Se plantea en términos soberanistas sin enemigo claro. Un elemento decisivo es el hecho de que la clase dominante/explotadora bajo el mpc no puede cooptar las demandas transicionales originales (indexación, control obrero de la producción), pero sí lo hace a menudo con la demanda de la asamblea constituyente. Respecto del control obrero de la producción, ha resultado ser una demanda transicional parcialmente cooptable, pero bajo condiciones bien específicas (fuerza de la clase obrera, toyotismo japonés, etc). En segundo lugar, la asamblea constituyente revolucionaria no es una demanda transicional porque meramente establece el programa máximo: una vez conquistemos el poder estatal y expropiemos a los capitalistas, es obvio que la democracia obrera es un “sumum”. Lo es sumado a las otras dos dimensiones que componen toda la transición (la dictadura y represión a los antiguos explotadores y sus remanentes –y a quienes busquen seguir explotando-, la expansión de las conquistas obreras en términos internacionales). La democracia obrera en este contexto es igual a: i) libertad positiva colectiva; ii) igualdad material en todos los planos (sobre todo en el productivo, en el “cómo” y el “quién” de la producción). Así, la demanda asamblea constituyente no plantea el problema del poder de manera mediada, lo plantea de manera desnuda y además de forma aclasista. Demandas transicionales hoy, en el chile actual serían:

(i) Contra el subcontrato: a) es estructuralmente necesario para la fase actual de acumulación capitalista; b) no es cooptable; c) si se cumple le demuestra su propio poder a los obreros (no por nada Marx identifica las causas de la conciencia revolucionaria de clase en la subsunción real y el plusvalor relativo)

(ii) Contra los despidos por necesidades de la empresa: cuestiona el EIR y le genera condiciones a la clase obrera para que se de cuenta de su poder

(iii) Contra el contrato por prestación de servicios: cuestiona la polivalencia, elemento estructural necesario al funcionamiento actual del proceso de trabajo capitalista

¿Por qué son necesarias las demandas transicionales? Por el efecto de dominación que reproduce en los explotados un modo de producción específico. Este efecto produce impotencia, fragmentación, opresión y atomización. Además, las demandas transicionales también dan cuenta de buena forma de la cuestión de la alienación

La maldita pregunta es por qué el tema del subcontrato pega tan poco en el chile actual. Habría que probar como responden los explotados ante la demanda (ii) y (iii)

Sumar también dos cosas: i) la lucha por el plebiscito es siempre necesaria como una cuestión táctica para triunfar y conseguir una demanda específica (cuestión que no es propia de la “demanda” por una asamblea constituyente revolucionaria); ii) el mismo Lenin profirió “demandas transicionales” (pan, paz y tierra) días antes de tomarse poder mediante la insurrección obrera- no menciona la asamblea constituyente- ; iii) la lucha por una asamblea constituyente es propia del Lenin de 1905 (“Dos tácticas”), el cual sigue siendo etapista

Trotsky y la democracia obrera en el período de transición

En “La economía soviética en peligro” (1932), Trotsky distingue dos caminos posibles para la URSS:
a) Planificación burocrática: creen que poseen una “mente universal” que les permitiría “trazar a priori un plan económico perfecto y exhaustivo, empezando con el número de acres de trigo y terminando con el último botón de los chalecos”

 b) Democracia obrera: “una economía de la etapa de transición por medio de la interrelación de estos tres elementos: la planificación estatal, el mercado y la democracia soviética”. Y de estos tres elementos, Trotsky pone como decisivo a la democracia obrera y socialista, porque “la lucha entre los distintos intereses como factor fundamental de planificación nos lleva al terreno de la política”

“Así, la política y la democracia socialista (superestructura) es parte integral e inseparable de las relaciones de producción (estructura) de la transición”  

Retener que el mismo hecho de que los “modos de explotación comandados” sólo vivieran una crisis estructural (que no superaron), niega ya la tesis del “colectivismo burocrático” (que suponía la vigencia de este nuevo modo de producción por siglos)

Moreno, el ferrocarril y los estados de la segunda posguerra

“…analogía formulada por Nahuel Moreno sobre la transición. Moreno decía que era como una línea de ferrocarril. Si el tren de la revolución lo conducían direcciones burocráticas y/o pequeñoburguesas, entonces, se detenía en la estación “expropiación de la burguesía” y no seguía avanzando en la transición al socialismo”

“Así, la burocracias organizadas en Estados “todopoderosos”, no pararon el tren después de la expropiación, sino que siguieron marchando por otras vías. Inicialmente, ni la burocracia estalinista ni la maoísta tendieron a la restauración capitalista, sino que avanzaron tratando de hacer “orgánico” e históricamente perdurable su sistema de explotación “inorgánico”…Por ese camino se establecieron estados burocráticos…que finalmente se demostraron sin mayores perspectivas históricas. Es decir, fracasaron estrepitosamente. Entre otros motivos, porque eran economías nacionales en el marco de una economía mundial capitalista, y porque el sistema burocrático fue incapaz de un desarrollo sostenido de las fuerzas productivas. Después de esos fracasos, las burocracias se orientaron hacia la restauración, aunque bajo distintas formas”

Una crítica al autonomismo y los posmodernos NMS


“El problema concreto es otro: después de un siglo de inmensas revoluciones cuyo saldo fue el fracaso total e inapelable de los sustitutos de la clase trabajadora, el “sustituismo” está de nuevo en pie, como programa y política de sectores del marxismo revolucionario y de la vanguardia”