jueves, 26 de septiembre de 2013

Sobre el guerrillerismo (Nahuel Moreno)

Ficha 4 de Nahuel Moreno: Sobre el guerrillerismo

1987

a)      FSLN en Nicaragua,
b)      FMLN en El Salvador
c)      URNG en Guatemala
d)      M-19 en Colombia
e)      Sendero Luminoso en Perú

1997: Diez años después, la bancarrota de esas guerrillas es un hecho comprobado

a)      Convertidas en defensoras del orden burgués como el Frente Sandinista, el Frente Farabundo Martí o la URNG
b)      La guerrilla no sólo llevó a honestos luchadores a la muerte
c)      En el caso centroamericano entregó la revolución regional abierta en 1979

2001: Resurgir de la idea del guerrillerismo
a)      Surgimiento del Frente Zapatista de Liberación Nacional en México
b)      Che romantizado
Revolución cubana: según Castro y el Che Guevara, habría sido la estrategia victoriosa: el "foco" guerrillero. Miles de jóvenes en casi todos nuestros países asumieron como suya la concepción guerrillerista y tomaron las armas. Quince años después, esa generación de revolucionarios había sido aniquilada:

a)      Yon Sosa y Douglas Bravo,
b)      Tupamaros,
c)      ERP
d)     Montoneros rioplatenses,
e)       De la Puente Uceda en el Perú,
f)       Marighela en Brasil
g)      Che en Bolivia.

En muchos países, el accionar guerrillero fue, también, un catalizador fundamental de golpes de estado fascistoides, que causaron durísimas derrotas al movimiento obrero y de masas; tal el caso, por ejemplo, de la Argentina y el Uruguay

Los stalinistas preconizaban por aquel entonces la existencia de una "etapa" burguesa y antifeudal de la revolución latinoamericana, a la cual había que defender frente al "fascismo". Semejante definición los conducía a frenar todo tipo de lucha, fuera guerrillera o de masas, en todos lados: defendieron a Batista contra Castro y a Somoza contra los sandinistas



Guerrillas castro-guevaristas de la "primera época

a)      Los escasos sobrevivientes o bien quedaron moral y políticamente deshechos,

b)      o bien terminaron de asesores de gobiernos burgueses con vestiduras izquierdistas.
i)        Béjar ocupando altas funciones bajo el régimen militar de Velazco Alvarado,
ii)                  y el de Régis Debray, asesor del gobierno imperialista de Mitterrand

Sin embargo, la realidad indica lo contrario: jamás triunfó una organización guerrillera en base a su estrategia guerrillera (más bien siempre fueron derrotadas); siempre que hubo triunfos revolucionarios ellos fueron producto de grandes movilizaciones revolucionarias de masas.
a)       Algunas direcciones, como la castrista, ocultaron esa realidad;
b)     otras, como la sandinista, la reconocieron

Revolución China

-          En el caso chino, la “Gran Marcha” fue en realidad una gran huida. Desde el punto de vista militar, el P.C. estaba cada vez peor, casi derrotado, aunque mantenía una poderosa influencia como partido político

-          Lo que salvó a Mao fue, paradójicamente, la invasión japonesa. Toda China se levantó contra los japoneses. En toda ciudad, pueblo o aldea chinos surgieron organismos de resistencia al invasor, en los cuales participaban desde los trabajadores y campesinos hasta importantes sectores de la burguesía
-          Mao, inteligentemente, volcó su partido hacia esas organizaciones de masas de resistencia y ese fue el secreto de su victoria. Mao fue, sí, la dirección política de la revolución china. Pero no por haber hecho guerrillas —independientemente de que ello fuera necesario en su momento como táctica militar defensiva—, sino por el papel político que jugó como dirección del multitudinario levantamiento de las masas contra el imperialismo japonés.
Revolución Cubana

-          Las dos acciones guerrilleras que reivindica Fidel Castro, el asalto al Moncada y el desembarco del Gramma, terminaron en sendas catástrofes militares

-          Pero Castro era un gran dirigente político de masas, la máxima figura de izquierda de un partido burgués de masas opositor a Batista, el Partido Ortodoxo

-          Fue el levantamiento contra la dictadura batistiana

i)                    de los semiproletarios agrícolas y los campesinos pobres primero
ii)                  y de la clase obrera y el pueblo urbano después, quienes dieron su fuerza al Ejército Rebelde, desmoralizaron a las tropas del régimen y,
iii)                por medio de la huelga general, abrieron las puertas de las ciudades fundamentales de Cuba al triunfo total de la revolución

El foquismo del Che

-          En el esquema del Che, las condiciones objetivas eran necesarias sólo en el sentido de que hubiera una gran miseria de las masas y un régimen odiado; lo demás venía solo, como producto de la voluntad y heroísmo combatiente de un puñado de luchadores.

-          Por supuesto, el Che reconocía la necesidad de un apoyo de masas para que la guerrilla triunfara. Pero ese apoyo de masas se lograría a fuerza del voluntarismo de los combatientes, no como una disposición de las masas para salir a la lucha. Era, en ese sentido, claramente antileninista, ya que Lenin siempre ubicó a la movilización revolucionaria de las masas como un factor objetivo, independiente de la voluntad de los revolucionarios

Surgimiento de una variante de guerrilla urbana

-          Auge de las luchas urbanas a fines de los ’60 y durante los ’70 (estallido estudiantil-popular en México en 1968, “Cordobazo” argentino de 1969, etc.)

-          Junto a varias derrotas de la guerrilla rural

-           Pero ella se basaba en los mismos principios que el foquismo rural guevarista: la “propaganda armada”, es decir el terrorismo urbano “enseñaría” a los trabajadores y al pueblo de las ciudades la necesidad de la lucha armada y los llevaría a apoyar a la guerrilla

Revolución nicaragüense

1)      Sandinismo

a)      Variante proletaria-urbana
b)      Variante maoísta de guerra prolongada

2)      Estalla la insurrección

-          Guerrilleros sandinistas: tras largos años de combates contra Somoza, estaban diezmados y reducidos a su mínima expresión. En las vísperas mismas de la revolución nicaragüense, entre todas, sumaría 50 o 100 militantes

-          Estando la guerrilla sandinista militarmente casi acabada, estalló la insurrección de las masas tras el asesinato de Chamorro. El sandinismo se lanzó a la ofensiva, pero si bien ella sirvió para distraer fuerzas gubernamentales hacia los frentes sur y del norte, no fue esa ofensiva militar la que dio el triunfo a la revolución. Somoza cayó por la acción insurreccional de las masas urbanas, a la cual frecuentemente los destacamentos armados del sandinismo llegaban tarde o directamente no llegaban.

-          Pero el sandinismo, que tuvo el gran mérito político, no militar, de ser opositor intransigente y enemigo mortal de Somoza, fue visto por las masas como su dirección política. El pueblo insurrecto se llamaba a sí mismo “sandinista”, aunque no hubiera presente un solo militante ni combatiente sandinista

-          La dirección sandinista vio el proceso insurreccional y, abandonando toda teoría guerrillerista, se volcó hacia él, ganándose el papel de dirigente político de la revolución.

3)      Demostración de estas tesis

 Estallaban miniinsurrecciones espontáneas que demostraban una gran combatividad y una extraordinaria firmeza por parte de las masas, mientras que las estructuras políticas y militares de vanguardia experimentaban un notorio retraso” (comandante Joaquín Cuadra)

La guerra se ganó prácticamente por la participación del pueblo, sin eso, nosotros no hubiéramos hecho gran cosa(comandante Javier Carrión)

“...La insurrección popular en Nicaragua... fue un fenómeno que parió todo el pueblo y fundamentalmente nuestros más humildes, más explotados y oprimidos trabajadores del campo y la ciudad... Fueron nuestras masas las que le dijeron a su vanguardia, el Frente Sandinista: ‘¡Esta es la forma de lucha!’. Nosotros, la vanguardia, no hicimos más que ponernos al frente de esa voluntad, de esa decisión, de esa actividad popular(Comandante Ortega)

Estrategia y principios

Lo mismo que hemos dicho de China, Cuba y Nicaragua podríamos demostrarlo en cualquier otra revolución triunfante, con dirección política guerrillera o sin ella. No es una organización militar la que hace una revolución; las revoluciones las hacen las masas. No es una dirección militar la que dirige una revolución; las revoluciones las dirigen direcciones políticas, es decir, organizaciones o líderes con quienes las masas identifican políticamente sus intereses.
Si son la masas las que hacen las revoluciones, toda prédica, propagandística o práctica (a través de acciones) de que es una ínfima minoría de guerrilleros la encargada de hacer la revolución, es un factor de profunda desmovilización del movimiento de masas, va en contra de la revolución.
 Es obligación de los marxistas decirle la verdad a las masas: ¡Son ustedes y sólo ustedes los que pueden solucionar sus problemas si se movilizan en forma multitudinaria y apelando a todos los métodos para luchar contra los explotadores, el imperialismo y el gobierno de turno! ¡No hay pequeño grupo ni minoría, por más heroica que sea, que los salve de la miseria y la represión! ¡Hagan ustedes la revolución, porque es necesaria, porque no hay otro camino y porque nadie la va a hacer por ustedes! ¡Las minorías fracasan! ¡Ustedes, la mayoría pueden y deben vencer!

El guerrillerismo tiene la concepción elitista acumulativa, gradualista de la cuestión del armamento

1)      Elitista porque no ve el armamento como armamento de las masas, es decir como armamento de las organizaciones de masas, sino como armamento de “la vanguardia”, esto es de la propia organización guerrillera
2)      Gradualista porque concibe el armamento como un proceso acumulativo, de menor a mayor, que comienza con el armamento del grupo que inicia la guerrilla y culmina en el armamento de un “ejército popular” capaz de enfrentar y derrotar al ejército burgués en una guerra convencional.

Esto demuestra que el armamento es, ante todo, una tarea política que, como tal, depende estrechamente de la disposición a la lucha de movimiento de masas. Por eso mismo no se produce en forma gradual, sino a través de un salto espectacular, cuando son las propias masas las que se proponen armarse. Entonces, no hay quien pueda detenerlas, ya que son trabajadores quienes están en las fábricas de armas y son trabajadores uniformados quienes las manejas y las almacenan en los arsenales

1)      Bolivia: golpe de Banzer y resistencia popular

Entre el Ejército de Liberación Nacional, el Partido Obrero Revolucionario (Combate) de González y el resto de grupos guerrilleristas, que se venían preparando desde hacía entre 5 y 10 años para la “lucha armada”, sólo habían logrado reunir 500 armas (el 10 por ciento de 5,000 combatientes). Pero cuando entró a tallar el movimiento de masas, logró, en cuestión de horas, 1,300 fusiles.

2)      Rusia
Los obreros revolucionarios rusos, en pocos meses, lograron enormemente más armas que todas las que acumularon durante décadas los terroristas rusos

3)      Nicaragua
-          La propia experiencia nicaragüense lo confirma: los insurrectos de las ciudades se armaban como podían pero en forma masiva, sin necesidad de esperar las armas de los sandinistas
-          Estos, por su parte, si tenían muchas armas no era como producto de una acumulación, sino de la ayuda de la socialdemocracia europea y algunos gobiernos burgueses latinoamericanos, que afluyó hacia ellos después de que comenzó la insurrección masiva en Nicaragua y no antes

Política hacia las FFAA

1)      Guerrillerismo
-          Prácticamente no tienen política hacia la base del ejército burgués: su línea maestra es ir a una guerra de ejército contra ejército

2)      Lenin y Trotsky

-          El leninismo, en cambio, plantea no una sino dos herramientas para el armamento de las masas: por un lado la creación de destacamentos de autodefensa y milicias de trabajadores; paralelamente, la actividad política sobre la base del ejército para ganarla para la revolución oponiéndola a la casta contrarrevolucionaria de los oficiales

-          Esta actividad requiere de consignas propias, específicas, que defiendan los intereses, reivindicaciones y derechos sindicales y políticos de la tropa, frente al verticalismo militar, la prepotencia de los oficiales y el intento de utilizarla como carne de cañón contra el pueblo.

-          En síntesis, un programa de transición para desarticular al ejército burgués ya que, como decía Trotsky, la insurrección no es una lucha contra el ejército sino por el ejército.
Un ejemplo que se vio confirmado en infinidad de oportunidades, entre otras con la construcción de las milicias sindicales y campesinas que derrotaron al ejército burgués durante la revolución boliviana de 1952. Lo mismo podríamos decir de las organizaciones barriales de masas que hicieron la insurrección contra Somoza en Nicaragua.

La revolución bajo la forma predominante de una guerra campesina o rural dominó claramente en el norte de América Latina desde, como mínimo, la revolución mexicana de comienzos de siglo

a)      Parcialmente la revolución mexicana (que, según algunos autores, fue campesina en el norte, pero del proletariado rural no organizado como clase sino en los pueblos en la zona de Zapata)
b)      Sandino en Nicaragua (1930s)
c)      Guerra civil colombiana (“la violencia”)

Insurrecciones urbanas

1)      En el Cono Sur latinoamericano, en cambio, los procesos revolucionarios y la lucha de clases en general, tuvieron desde fines del siglo pasado un carácter claramente urbano y proletario, debido al desarrollo industrial y al peso específico y tradiciones de la clase obrera. En algunos países del Cono Sur (Perú, Brasil, Bolivia) hubo o hay también un fuerte componente campesino o rural, pero no es lo dominante).

2)      En El Salvador, el gran auge revolucionario, infinitamente más poderoso que la actual guerrilla rural del FMLN, fue el proceso urbano y obrero que derrocó al general Romero pocos meses después de la caída de Somoza

3)      En Colombia, un país de gran tradición guerrillera rural de masas, el mayor suceso revolucionario de las últimas tres décadas fue el paro cívico nacional de 1977, una movilización con eje casi absoluto en las ciudades.

Guerrilla y PCs latinoamericanos

-          los partidos comunistas latinoamericanos. Ellos han pasado de enemigos acérrimos a admiradores entusiastas, propagandistas y, en algunos casos —P.C. salvadoreño, FPMR chileno— actores de la guerrilla. Razones:
a)      Las revoluciones cubana y nicaragüense se hicieron no sólo al margen sino en contra de los PCs
b)      La revolución cubana pudo ser la excepción que confirma la regla; pero una segunda revolución triunfante, la nicaragüense, ya era demasiado. Por eso abandonaron la vieja política y dieron el giro
c)      La estrategia guerrillerista, criminalmente equivocada, expresa las limitaciones de clase de honestos luchadores, apasionados por hacer una revolución. Lo mismo podría decirse del entusiasmo por la guerrilla que se ha despertado en la base de los PCs, revolucionaria ferviente, aunque engañada por su dirección
d)     La dirección stalinista, en cambio, es fría y conscientemente contrarrevolucionaria. Propagandizar o hacer guerrilla es un buen negocio para ella precisamente porque es una estrategia que no conduce a la revolución sino a su derrota. La guerrilla impide o dificulta que los trabajadores se autoorganicen y movilicen democráticamente, ya que impone una organización militar. Eso es precisamente lo que los stalinistas necesitan para poder seguir siendo una burocracia

Incluso si esas direcciones, acorraladas entre el ascenso de masas y la agresión imperialista, se ven obligadas contra su voluntad a expropiar a la burguesía y establecer un estado obrero, como hizo Castro, tampoco tenemos con ellas una estrategia común. Para nosotros, las revoluciones nacionales son momentos de la revolución socialista internacional. La constitución de estados obreros tiene como objetivo fundamental y prioritario construir una palanca poderosísima para ayudar al desarrollo de la revolución mundial. Esas direcciones, precisamente por ser pequeñoburguesas, son nacionalistas, no internacionalistas. Cuando toman el poder, hacen lo imposible por no expropiar y no ponen jamás el país al servicio de la extensión de la revolución. Y, si expropian, establecen un régimen totalitario para desmovilizar a las masas y dedicarse a “construir el socialismo en el propio país”. No hay, en consecuencia, ninguna coincidencia estratégica

Pero esta diferencia no nos puede ocultar que las direcciones pequeñoburguesas independientes, por ese carácter de clase, están mucho más cerca de la burocracia y del stalinismo que de nosotros. Sólo así se explica que Castro se haya incorporado al aparato stalinista mundial; que los sandinistas, sin haberse incorporado, apliquen fielmente la política que les aconseja el stalinismo;

Esto implica, entre otras cosas, que los trotskistas no aceptamos que los sectores populares no obreros sean un coto privado de las direcciones pequeñoburguesas. Nuestro objetivo es que haya fracciones campesinas, pequeñoburguesas bajas, etcétera, trotskistas (aunque no tengamos fuerzas para llevarlo a la práctica si nuestro partido es pequeño), que combatan a las organizaciones burguesas, pequeñoburguesas y burocráticas en todos los sectores sociales, explicándoles que sólo bajo la dirección y el gobierno de la clase obrera lograrán destruir al régimen odiado y satisfacer sus reivindicaciones.

Política de frentes y acuerdos

-          A diferencia de los acuerdos, que sólo comprometen al partido a luchar por el punto común sobre el cual se acordó, los frentes ya implican la existencia de una dirección, es decir cierto grado de centralismo, y de organismos de base comunes.

-          Por esa razón, el trotskismo jamás baraja, ni siquiera como hipótesis, hacer un frente, ni mucho menos una organización revolucionaria común, con organizaciones no obreras, sean ellas burguesas o pequeñoburguesas, ya que ello significaría que estaríamos dispuestos a aceptar la disciplina de esas organizaciones o, lo que es lo mismo, la perdida de la independencia del partido y de la clase obrera ante organizaciones no proletarias.

-          En cambio, sí aceptamos o impulsamos frentes u organizaciones comunes con otras direcciones u organizaciones obreras
-          Podemos ser parte incluso de un partido obrero con direcciones obreras burocráticas proburguesas o stalinistas frentepopulistas para arrancar a una clase obrera atrasada del sometimiento a los partidos burgueses y conquistar la independencia política del proletariado.
-           
-          Si, además, el funcionamiento es democrático, nuestra disciplina puede llegar a ser casi total. Nunca nuestra disciplina es total, ya que un frente obrero puede aplicar una política contraria a nuestros principios

-          Estos frentes obreros son frentes y no simples acuerdos porque tienen cierto grado de centralismo, una dirección, organismos de base comunes donde las diferentes corrientes o fracciones luchan por imponer sus políticas y que nosotros aspiramos y peleamos para que sean democráticos, cierta permanencia en el tiempo

-          También podemos hacer acuerdos políticos con direcciones obreras contrarrevolucionarias o reformistas, de la misma forma que los hacemos con direcciones burguesas o pequeñoburguesas. Tanto los frentes como los acuerdos con direcciones obreras contrarrevolucionarias o reformistas tienen el mismo doble objetivo que los acuerdos que hacemos con direcciones no proletarias: movilizar a los obreros y destruir a la burocracia

-          El Frente Unico Revolucionario, en cambio, es un frente entre nuestra organización trotskista y las corrientes obreras de vanguardia que evolucionan hacia nuestro programa. Es una transición hacia el partido obrero revolucionario

-          Al igual que los acuerdos con direcciones no proletarias y de los frentes y acuerdos con direcciones obreras contrarrevolucionarias, el Frente Unico Revolucionario busca la movilización de las masas. Pero es una táctica que se inscribe en la estrategia de construcción del partido. Por esta razón, se diferencia de aquellos en que no queremos destruir a las organizaciones obreras revolucionarias con las cuales hacemos el Frente Unico Revolucionario, sino fortalecernos todos haciendo un partido único

-          Si bien los acuerdos y frentes que realiza el partido trotskista son tácticas en función de sus estrategias fundamentales de movilizar a las masas para la toma del poder por el proletariado y construir el partido, como principio general esas tácticas son obligatorias. Uno de los principios del trotskismo y el leninismo, que lo diferencia del ultraizquierdismo y sectarios es precisamente la obligatoriedad de todo acuerdo o frente que ayuda a la movilización de las masas y/o a la construcción del partido.

-          Pero este principio se combina y supedita a otro: nuestra política no va dirigida a las direcciones, organizaciones o sectores de vanguardia del movimiento obrero a quienes les planteamos acuerdos o frentes o sobre los cuales queremos trabajar para ganarlos para el partido. Por el contrario, nuestra política y consignas son dictadas por las necesidades de las masas y, tomando en cuenta su conciencia, buscan tender un puente entre esa movilización y las tareas socialistas. Por eso, en cada coyuntura de la lucha de clases, el trotskismo levanta un programa de transición que arranca de las necesidades de la clase obrera y las grandes masas populares.

-          Todo intento de definir nuestra política y consignas a partir de las líneas, inquietudes o necesidades de las organizaciones con las cuales hacemos acuerdos o frentes o de los sectores de vanguardia sobre los cuales privilegiamos la actividad para construir el partido, es revisionismo vanguardista…Por eso mismo, nuestra relación con las organizaciones con las cuales hacemos frentes o acuerdos y con los sectores de vanguardia sobre los cuales trabajamos es la crítica sistemática a sus posiciones, la confrontación de nuestra política y consignas, extraídas de las necesidades de las masas y de su movilización, con las consignas y políticas de esas organizaciones y sectores de vanguardia

Guerrilla, partido y clase

-          Su dirección no se propone construir una organización obrera en la clase obrera, sino organizar a todos los que estén de acuerdo en hacer guerrillas, a servir de base a la guerrilla o a apoyar a la guerrilla. Su línea demarcatoria no es la clase obrera, sino los individuos de cualquier clase que quieran tomar las armas. Su programa y su política es hacer guerrilla.

-          Las organizaciones guerrilleras son un fenómeno distinto a los partidos políticos que, eventualmente, hicieron guerrillas, como fue el caso, entre otros muchos, del PC chino, el castrismo y el PC vietnamita. Todos ellos eran partidos que, aunque en algún período asumieron la guerrilla como forma fundamental de lucha, la supeditaron al partido

-          Las organizaciones guerrilleras no se supeditan a ningún partido, sino que ellas supeditan a sus organizaciones y militantes “de superficie”. Cuando las organizaciones guerrilleras desarrollan una organización “de superficie”, sindical o política entre los trabajadores o la juventud, ella es el brazo político de la organización guerrillera. La organización guerrillera no es, pues, el brazo armado de un partido político (obrero o no), sino a la inversa.

Las organizaciones guerrilleras son enemigas de la organización obrera

-          No vuelcan sus dirigentes, que muchas veces son extraordinarios luchadores, a organizar a los trabajadores, a construir en la clase obrera un partido, un sindicato, un soviet, sino que los vuelcan a organizar a los guerrilleros

-          Peor aun, utilizan a la clase obrera, si intervienen en ella, como abastecedora de combatientes, sacando así de la clase (y enviando a la muerte) a valiosísimos activistas y luchadores y debilitando así la organización de la clase obrera

-          Cuando no los sacan físicamente, los sacan en su actividad, ya que los usan como apoyo, para guardar armas o llevarlas, para hacer propaganda clandestina a favor de la guerrilla, etcétera; de esta forma esos luchadores obreros no pueden, por razones elementales de seguridad, hacer ninguna o casi ninguna actividad de organización política ni sindical de la clase obrera.

-          No educa a la clase obrera en que confíe sólo en sus propias fuerzas y en la movilización de sus aliados bajo su dirección, sino que le crea falsas ilusiones de que sus problemas se solucionarán por la acción de un puñado de combatientes heroicos

-          No quiere, bajo ningún concepto, la autoorganización democrática de los obreros, ni del pueblo urbano, ni de los campesinos, sino que busca encuadrarlos en una estructura militar cerradamente totalitaria

-          No les dice a los trabajadores que deben ser ellos quienes tomen el poder, sino que la apoyen para que sea ella, la organización guerrillera quien tome el poder


-          Las organizaciones guerrilleras son terroristas. En la casi totalidad de los casos, sus acciones no ayudan al desarrollo de la movilización, la organización y la conciencia de las masas. La guerrilla hace una “guerra de bolsillo” contra la burguesía y su estado, exactamente opuesta a la guerra civil, en la cual la movilización obrera y de masas asume formas armadas, guerrilleras (en el sentido técnico del término), insurreccionales o de guerra convencional entre ejércitos como fue la guerra civil en Rusia. Las acciones terroristas de la guerrilla, al ser decididas por su propia cuenta, provocan confusión cuando no repudio del movimiento de masas.