sábado, 24 de mayo de 2014

Rehabilitando el centro kautskyano (Dave Easterson v/s Mike Macnair, 2009)

El debate se centra en el libro de Mcnair de 2008, Revolutionary Strategy

Contribución Dave Easterson

“Kautsky fue un típico centrista: discurso marxista que encubre una práctica reformista”

Uno de los capítulos del libro aquí criticado incluso se titula “La estrategia revolucionaria del centro”. Sin embargo, “el hecho de que Kautsky pasó la mayor parte de su vida insistiendo por qué la revolución bolchevique fue un error no se menciona. El hecho de que esta estrategia no fuera capaz de llevar a cabo una sola revolución no es explicado”.

No obstante todo esto, Macnair escribe: “La estrategia paciente de centro fue más exitosa que otras estrategias cuando se trató de construir efectivamente un partido de masas”

El mismo Macnair admite en su libro: “…la estrategia del centro colapsó y devino la política de la derecha cuando llegó el momento de la verdad”.

Siempre hay que aclarar que cuando los autores hablan de la derecha, están hablando de la derecha del movimiento político comunista: la izquierda son los revolucionarios (Lenin, Luxemburg), el centro los centristas (Kautsky, POUM), y la derecha los reformistas (Bernstein).

“Por lo tanto, esta estrategia paciente no fue tan efectiva después de todo…Este gran movimiento obrero resultó absolutamente inútil a la hora de parar la guerra –como un paraguas con hoyos-, bueno hasta que llueve”

“Por tanto, mientras Macnair de hecho identifica ocasionalmente algunas debilidades en Kautsky, su explicación de cómo la política de Kautsky colapsa y deviene la política de la derecha, es separada de su supuestamente correcta “estrategia revolucionaria”. La tarea de hoy es emular el centro Kautskyano pero con modificaciones. La izquierda “necesita una estrategia paciente, como la de Kautsky: pero una que sea internacionalista y democrático-radical, una que no acepte el orden actual de estados nacionales”

A la crítica de Easterson debe sumarse el hecho de que este libro es publicado en 2009, en plena crisis capitalista mundial (y es publicado en los centros capitalistas, donde la actual crisis pega más fuerte). Que bajo un contexto de aguda crisis capitalista se argumente la necesidad de una estrategia paciente, ya nos dice mucho sobre la posición política de Macnair. Si bien no bajo todas las crisis capitalistas las cosas suceden de la misma manera y por tanto se requieren siempre estrategias y planes de lucha concretamente diseñados según cada situación específica (temporal y geográficamente hablando), por lo general en los períodos de crisis la tarea comunista-clasista no fue (ni debiera ser) actualizar una práctica paciente. Antes bien, los períodos de crisis agudizan contradicciones y develan el dominio y la explotación, en este momento más transparentes y desnudos a ojos del “obrero de a pie”. Por esto, las condiciones materiales de una crisis permiten “crecimientos acelerados” en la acumulación de las organizaciones comunistas-clasistas, “crecimientos acelerados” que involucran el crecimiento de los miembros partidarios (posibilidad de construir organizaciones con influencia de masas), avances programáticos, avances en la formación de cuadros (que cada vez pueden representar un mayor número de la militancia), avances en la práctica clasista del movimiento obrero en general (no solo la “fracción partidaria” del mismo), conquistas democráticas arrancadas mediante la lucha a los capitalistas, mayores niveles de organización y coordinación revolucionaria, etc. De hecho, las mismas crisis capitalistas actualizan el programa de transición: proveen la posibilidad de tales avances para las fracciones clasistas-comunistas, incluso se plantea la posibilidad de la toma del poder del Estado en algunas formaciones capitalistas determinadas. Durante la actual crisis (que comienza en 2008), algunos de estos avances sí existieron (crecimiento de partidos de izquierda –no anticapitalista, eso sí- en Grecia), e incluso podríamos decir que uno de los efectos mediados de la crisis fue la posibilidad insurreccional que se abrió en países árabes como Túnez y Egipto a partir de 2011. En el contexto europeo actual, las tesis de Macnair son funcionales a la estrategia no comunista ni clasista de partidos como Syriza    

“El internacionalismo paciente no es explicado. Es una frase vacía….Aparentemente la meta de Macnair  ya no es el socialismo, sino que la democracia radical, tal como fue para Kautsky”

“Macnair sostiene que la estrategia paciente es la esencia del kautskysmo. Él sostiene que es superior al colaboracionismo de la derecha reformista y a lo que él denomina la “estrategia de la huelga general”

“Él ensalza la estrategia de Kautsky de crear partidos que sólo buscaran el poder una vez hubieran conquistado a la mayoría para sus políticas y su programa. Hasta que este punto era alcanzado, estos partidos debían permanecer como una mera oposición –no debían tomar el poder, ni aliarse con la derecha en coaliciones”

El modelo de partido que propone Macnair es el del SPD (alemán) de antes de la primera guerra. “Tan poderoso y exitoso fue este partido, que fue aplastado por los nazis en 1933 sin una sola pelea”

“Lo que es bastante sorprendente es cuán poca atención Macnair le otorga al rol de la lucha de clases como factor que modela los eventos. Casi no existe análisis de las diferentes posiciones que las distintas tradiciones dentro del movimiento socialista tomaron en relación con la lucha de clases –de qué lado estuvieron-, y de qué nos dice esto de las citadas diferentes tradiciones. Todo es analizado de manera abstracta. Se nos dice que la estrategia paciente es buena. Fueron sólo errores respecto del estado-nación y el internacionalismo lo que llevaron a Kautsky por el mal camino”

“¿En verdad? ¿Qué sucede con su posición (la de Kautsky) respecto de las huelgas generales en Bélgica para conquistar el voto y con el hecho de que –como hizo muchas veces en el campo de la lucha de clases-, él cubrió las traiciones de la derecha consignando la necesidad de la “paciencia?”
“¿Y qué puede decirse de su justificación de la hostilidad de la burocracia sindical respecto de la acción de la base obrera en la huelga de masas ocurrida durante la revolución rusa de 1905?”

“Dado que Macnair separa el desarrollo del marxismo y el movimiento socialista de los desarrollos en la lucha de clases, él cubre el verdadero rol del Centro –sus traiciones- y ataca a aquellos que se pusieron del lado de la clase obrera en estas luchas, la izquierda y la “estrategia de la huelga de masas”

Derrotismo revolucionario e independencia partidaria

-          Fue sólo cuando la mayoría de los partidos social-demócratas y socialistas europeos apoyaron a sus propios países (a sus burguesías) en la primera guerra mundial (1913-1914), que Lenin reconoce la necesidad de un partido marxista plenamente independiente respecto de los partidos de masas socialdemócratas marxistas que hasta entonces existían. Con esto nosotros enfatizamos en el hecho de que el “Qué hacer” es de 1903, y que el mismo sólo enfatiza la necesidad de una “facción revolucionaria”  (bolcheviques) dentro de un partido marxista socialdemócratas más amplio.

-          El derrotismo revolucionario, recordemos, es la “estrategia” (sic “la táctica”) que convierte a la guerra entre países en guerra civil interna y proporciona la posibilidad objetiva de la toma del poder por parte de los explotados

Macnair desarrolla una posición similar a la de Kolakowski, ya que argumenta que la misma revolución rusa de octubre de 1917 estaba marcada irrenunciablemente con el signo de la burocratización (y el consecuente debilitamiento del movimiento obrero):
   
“Pero la victoria de la Revolución Rusa por sí misma, o el curso de la revolución después de fines de 1917-principios de 1918, no pueden ser ya tomados como evidencia de la estrategia bolchevique como un todo. A lo que llevó no fue a una conquista estratégica para la clase obrera mundial, sino que un impasse del movimiento obrero global que duró 60 años y que explica la profunda debilidad de este movimiento actualmente” (Macnair)  

Compárese esto con las elaboraciones de Kagarlitsky de 1999, las cuales fichamos hace como un año. Kagarlitsky desarrolla una tesis plenamente inversa a ésta de Macnair

Easterson, por su parte, escribe: “No hizo esto. Y decir otra cosa es borrar la mayor conquista de la clase obrera hasta nuestros días –tal como hizo el renegado Kautsky-”

Easterson y una lúcida contribución respecto de la lucha política

-          “…el resultado de las huelgas que hemos liderado, las acciones que hemos organizado, las campañas que hemos llevado a cabo. Todo esto requiere dos cosas, ninguna de las cuales encaja en la estrategia paciente y sin vida de Macnair. Requiere, primero, una estimación de en qué medida hemos conquistado a aquellas fuerzas que pueden alcanzar la victoria. Requiere, en segundo lugar, una voluntad para probar esta evaluación enfrentando al enemigo en la lucha…Kautsky nunca quiso enfrentar al enemigo en la lucha –ni quiere eso hoy Macnair”

La revolución rusa como una apuesta (espacio de la indeterminación y de la táctica)    

-          “La cuestión esencial es, ¿estaban justificados para apostar los bolcheviques? La respuesta es sí, de nuevo, de nuevo y de nuevo –primero, porque las condiciones ponían a la revolución obrera rusa en la agenda como una tarea inmediata, segundo, porque Europa misma estaba madura para una revolución que habría (y podría haber) llevado la historia enormemente hacia adelante”

-          “La única solución para la crisis enfrentada por la sociedad que podía hacer ir a Rusia más allá de la guerra, el caos y la hambruna, fue la propuesta por los bolcheviques –todo el poder a los soviets”

-          “La revolución obrera liderada por los bolcheviques fue a la vez necesaria y legitima desde una perspectiva que se propone hacer avanzar la historia”

Macnair y su deshistorización (o lo bolcheviques estuvieron en lo cierto)

-          Macnair plantea que toda la culpa del aislamiento y la burocratización de la revolución rusa se debió al centralismo democrático vanguardista de los bolcheviques. Sin embargo, esta posición deja de lado la historia (lo que efectivamente ocurrió):

(i) Los bolcheviques sí estuvieron en lo correcto al pronosticar una generalización de las situaciones revolucionarias para Europa, como lo demuestran la revolución alemana (derrotada) de 1918 y de la 1923 (derrotada), la huelga general inglesa de 1926, la situación revolucionaria en Hungría en 1918 y en 1919 en Italia, los eventos de lucha de clases en Austria, y Francia, etc

(ii) La derrota de la clase obrera en estas situaciones revolucionarias fue, en no poca medida, función de las traiciones de la derecha reformista, a la cual estaba aliada el kautskysmo centrista

(iii) El aislamiento de la Revolución Rusa fue combatido con un internacionalismo consecuente (y una línea correcta) por los bolcheviques hasta por los menos 1923.

(iv) La burocratización de la revolución rusa no se debió, en lo fundamental, a los supuestos “pecados autoritarios” del “centralismo democrático”, sino a la destrucción de la base obrera clasista y combativa en la defensa de la revolución rusa (primera guerra mundial, ataques de 21 ejércitos extranjeros, guerra civil, etc)

Macnair y su propuesta de volver al capitalismo

-          “Macnair argumenta que el fracaso de la apuesta en Rusia dejó a los bolcheviques en el poder en un país mayoritariamente campesino. La única opción realista era, él argumenta, una “retirada controlada” hacia el capitalismo. Sin importar que esto hubiera implicado la muerte de miles –tales factores nunca entran en la consciencia de Macnair”

-          “Su crítica del bolchevismo del período 1918-1923, es que al no seguir éste el camino por él sugerido se dejó abierto un solo curso de acción –la burocratización. El partido debía basarse en el campesinado y actuar progresivamente de manera autoritaria antes que de forma democrática”

Una evaluación más balanceada de lo sucedido entre 1918 y 1923 en Rusia

-          “Acciones como la prohibición de las facciones se probarían como fatales para la salud del régimen. La generalización de los métodos del terror llevo a cristalizaran profundas distorsiones en la política revolucionaria. Los intentos, por parte de Trotsky y otros, de militarizar la producción y los sindicatos no sólo fueron errados, sino que peligrosos”

-          “Pero subrayar estos errores e ignorar el hecho de que Lenin, Trotsky, Bujarin, la Oposición Obrera y otros, no sólo fueron capaces de oponerse a muchas políticas erradas, sino que en ocasiones también tuvieron éxito al introducir poderosos correctivos a éstas, es presentar un historia falsa y unilateral del bolchevismo post 1917. Aún más, es, nuevamente, abstraer tanto las medidas como los errores de la realidad de la guerra de clases”

-          “Para ganar la guerra civil era necesario que los bolcheviques llevaran a cabo medidas de centralización y represión. La democracia tiene un contenido de clase. La democracia para los contrarrevolucionarios activos y asesinos, habría significado que los bolcheviques no iban en serio en su intención de mantenerse en el poder”

-          “…cuando los obreros se van a la huelga, habiendo tomado una decisión mayoritaria, utilizan la represión contra los esquiroles. No extienden los derechos democráticos –en comités de huelga y otros- a los esquiroles. Reconocen que por la duración de la lucha la norma de “respetar la opinión de cada uno” se encuentra suspendida. ¿Por qué? Porque la batalla ha comenzado…Pero no nosotros no generalizamos a partir de las condiciones de guerra para establecer que en todas las circunstancias celebramos la represión y la suspensión de la democracia. Es una excepción”

-          “En el caso de Rusia esto significó formar el Ejército Rojo, y que el ejército necesitara comer significa la necesidad de requisar grano a los campesinos –y hacerlo a punta de pistola”

-          “Es efectivamente cierto que elementos de la denominada política de bolchevización de Zinoviev en el Comintern ignoraron las condiciones específicas que justificaron estas medidas extremas y difundieron la idea de que los partidos revolucionarios debían ser monolíticos. Esto a su vez fue utilizado por la burocracia estalinista  para imponer el centralismo burocrático…Pero Macnair fusiona todos estos elementos en uno: el centralismo burocrático. Fue establecido en 1918 y llevó inexorablemente al estalinismo. Así, pasa por encima de toda la lucha de la Oposición de Izquierda y la Oposición Unificada y sugiere, por tanto, que el resultado fue el producto solamente de una apuesta errada”

Respuesta de Mike Macnair

El autor sostiene que el 90% de la crítica de Easterson es basura. Lo es porque, él sostiene, se lo acusa de escribir cosas que no escribió, y no se mencionan cuestiones que sí escribió. Macnair afirma que la crítica de Easterson es puro bla-bla que  quiere aparecer como un agresivo y enojado “revolucionarismo”. Si bien por nuestra parte no tenemos los suficientes elementos de juicio para ver cuán cierto es lo afirmado por Macnair, al menos la siguiente cita que el mismo nos provee (extractada del libro criticado por Easterson), da pie para ver que hay algo de cierto en la defensa de Macnair:

“…cuando critico los argumentos y decisiones de los líderes de la Revolución Rusa, no intento con esto elaborar un cierto tipo de juicio moral sobre la decisiones que tomaron bajo circunstancias extremadamente difíciles…Tampoco quiero implicar que existía una alternativa superior abierta que ellos no tomaron. Por ejemplo, he dicho más arriba que la Revolución de Octubre fue una apuesta sobre la revolución en Europa occidental, la cual falló. Pero la alternativa a esta apuesta propuesta por Martov y Kautsky –un gobierno de los socialistas revolucionarios con los mencheviques basado en una asamblea constituyente- era irreal: la alternativa real era, o la política que los bolcheviques efectivamente siguieron, incluyendo la coerción del campesinado para el suministro de alimento, el “terror rojo” y demases, o el gobierno de los generales blancos y el “terror blanco. El problema en esta cuestión no son las acciones que los bolcheviques tomaron: lo es la sobre-teorización de estas acciones que ha sido heredada por la moderna ultr-izquierda(Macnair)    

Según Macnair, esta cita demuestra cuán cercana es su posición a la sostenida por Easterson.

Por nuestra parte, debemos preguntarnos si Macnair simplemente omite importantes pasajes de su libro donde sí argumenta que la táctica adecuada era retirarse controladamente hacia el capitalismo. O si simplemente Easterson sobre-critica algunas sugerencias marginales presentes en el libro de Macnair. En segundo lugar, es importante tener en cuenta que, aún en la cita que Macnair presenta, los bolcheviques emergen como un campo unificado y homogéneo (no está presente la lucha de tendencias y la lucha de clases). Y, bajo esta premisa es fácil atacar a los “bolcheviques” (en general –y, ergo, a sus principales principios de funcionamiento como el partido de vanguardia con influencia de masas y el centralismo democrático) por la burocratización de la revolución rusa. Macnair olvida que la sobre-teorización de algunos de los errores bolcheviques es posterior a 1923, y que la misma coincide solamente con el estalinismo y el maoísmo. Mayormente libre de esta sobre-teorización errada, se ha visto siempre el trotskysmo (la menos alguna de sus facciones), así como también el luxemburguismo, el consejismo, el comunismo de izquierda y algunas corrientes anarquistas

Macnair sostiene que en su libro en ningún sentido intenta rehabilitar el kautskysmo post 1914, y que en esto sólo consigna dos excepciones. El que Easterson sea incapaz de ver esto se explica por la crítica distorsionada a su libro que fue hecha hace un tiempo por Bill Jeffries:

Primera excepción

-          Macnair se opone a la prohibición de partidos y medios de expresión-comunicación para todo el que no sea contrarrevolucionario. Esta posición fue defendida por Kautsky erradamente (porque en este caso sólo se prohibía a los contra-revolucionarios), y por Luxemburg correctamente (porque ella se opuso en 1918 a la prohibición de la facción izquierdista de “socialistas revolucionarios” en Rusia, el partido con una base de masas más grande del país –y que además había ganado las elecciones-)

-          “La objeción, que yo comparto, es que sin libertad para organizarse contra la mayoría temporaria, el proletariado como clase no puede gobernar”

-          Por lo demás, la lógica de ir desde la prohibición de partidos y tendencias hasta el sistema de partido único, no fue el efecto de alguna actividad contrarrevolucionaria de los “mencheviques internacionalistas” o de los social-revolucionarios de izquierda al terminar la guerra civil. Antes bien, Macnair sostiene, ésta provino de la idea hegeliano-marxista de la “estricta unidad de la voluntad”. Esto es explícito en el discurso de Lenin al 3er congreso de los sindicatos rusos de 1920, así como también es claro en otras intervenciones de Lenin y otros

Segunda excepción

-           Macnair sostiene que Kautsky estaba equivocado al evaluar las posibilidades de la revolución socialista en términos meramente nacionales y no internacionales, mientras Trotsky sí estuvo en lo correcto al enfatizar en que las posibilidades de la revolución existían, pero que esto sólo se daba en términos internacionales

Macnair sostiene que la distinción entre “dictadura del proletariado” y “socialismo” casi no existía antes de los 1920s. Fue sólo con la discusión de la Comintern durante esta década que esta distinción cristalizó definitivamente

podríamos preguntar entonces: ¿los comunistas no habían leído las glosas al programa de Gotha hasta los 1920s? ¿Era un texto que no se había estudiado y solo considerado como algo marginal?)

Centro, derecha e izquierda

-          Según Macnair las distinciones entre estos tres campos no son plenas y definidas. Así, Bernstein (derecha, reformismo) era más cercano al marxismo que Keir Hardie o Jaures, mientras Luxemburg (izquierda) tendía más hacia el centro Sorel, Labriola, Gorter, Pannekoek, Bogdanov o Lunacharsky

-          La tesis esencial de Macnair era que el bolchevismo era una tendencia dentro del centro, no una opuesta (desde la izquierda) a él. Así, el autor afirma que esto ha sido demostrado por el libro de Lars Lih, “Lenin Rediscovered”

El bolchevismo como facción con arraigo de masas

-          “La victoria (temporal) de la revolución Rusa se debió a la presencia de un partido-facción que expresaba la aspiración de los obreros de tomar el poder político y reconstruir la sociedad: los bolcheviques…es claro que para Febrero de 1917 los bolcheviques eran un partido-facción con una base amplia y profunda en las masas. No eran un simple grupito que repentinamente “creció” bajo las condiciones de una crisis revolucionaria, sino un partido-facción que en 1912-1914 ya estaba conquistando la mayoría del voto obrero tanto en la Duma como en las elecciones sindicales, pero que había sido golpeado temporalmente por la represión de 1914-1916”

-          “Las repetidas crisis revolucionarias ocurridas desde 1918 sólo han confirmado y reconfirmado este punto. Si la clase obrera debe tomar el poder político, ésta debe poseer un partido con una base de masas real, que tenga la determinación de luchar por el poder político, antes que la crisis estalle. Las sectas –incluso las sectas que crecen sustantivamente como los Fedayeen en el Irán de 1979-1980- no son un sustituto”

-          “Pero esto significa que la construcción de un partido de masas tiene que ocurrir bajo condiciones en las cuales las cuestión del poder no se encuentra inmediatamente postulada. Más todavía, significa que  el trabajo de organización y propaganda, cuya retribución no es inmediata es tan importante como la agitación inmediata en torno a las huelgas y otras formas de lucha de clases. Más allá, el partido debe llevar acabo propaganda y agitación acerca de “cuestiones políticas” –sobre la estructura y constitución del poder político-. Esto deslegitima el orden existente, legitima la lucha de clases y la solidaridad obrera, y prepara el terreno político para que los trabajadores apunten hacia el poder cuando la crisis estalle”

-          “Esto explica por qué el centro construyó partidos de masas, uno de los cuales -los bolcheviques- pudo conquistar el poder, mientras la izquierda de la Segunda internacional no pudo hacerlo. Los izquierdistas pensaban que la lucha de masas podía resolver el problema de la burocracia: Luxemburg es explícita en este punto tanto como Trotsky, mientras quienes realmente abogaban por la huelga de masas como Sorel o Bogdanov, argumentaban que cualquier acción política bajo el capitalismo era corruptora”

-          Ejemplos de la izquierda (huelga de masas) para Macnair: izquierda del SPD, SDKPil de Jogiches y Dzerzhinsky, deLeonists, maximalismo italiano, etc

-          “Las ideas del centro de antes de 1914, incluyendo a Kautsky, son por tanto el necesario punto de partida. Puesto de otra forma, el bolchevismo, y no el Vpered-ism, es el punto de partida necesario. Es necesario criticar las ideas del centro, y yo lo he hecho: se encontraban radicalmente equivocados acerca del Estado, la nación contra el internacionalismo, y –excepto los bolcheviques- equivocados acerca de la “unidad del movimiento obrero” –la unidad con la derecha bajo cualquier condición-, y por esta razón la mayoría de sus líderes devinieron traidores”

-          “Pero las idea de la izquierda de la Segunda Internacional y el fetichismo de la “lucha” como opuesto a la acción política, no constituyen una alternativa”

Varios comentarios. Primero, que a la luz de estas últimas citas podemos ver cómo Macnair elabora una estrategia para un período de lucha de clases que termina con la crisis comenzada en 2008. La estrategia de construir partidos de masas antes de que la crisis emerja, soslaya el hecho de que las condiciones para la ocurrencia de una “crisis nacional objetiva” (Lenin) ya existen, debido a emergencia de una crisis capitalista estructural desde 2008 (fundada en la TDTMG). Como ya dijimos en el otro comentario, la “crisis nacional objetiva” se dio en Egipto, en Túnez y en alguna medida también (aunque parcialmente) en Grecia. Por esto las elaboraciones de Macnair se encuentran desfasadas. Quien escribe en 2009 debe responder cómo hacer crecer y acumular al campo comunista-clasista en el contexto de una crisis estructural derivada de la TDTMG.  Cómo hacer esto bajo condiciones donde en formaciones determinadas ya suceden “crisis nacionales objetivas” (como lo que hoy comienza a verse en Ucrania). Precisamente, en Ucrania, ¿podemos poner gran número de fichas en la mera agitación y propaganda sin resultados inmediatos visibles y tangibles? Y, en Grecia desde 2009, ¿debíamos poner el mayor número de fichas en la mera agitación y propaganda sin resultados inmediatos visibles y tangibles? Una respuesta clasista, comunista y materialista a esta pregunta debe ser necesariamente negativa. Antes bien, la tarea en Grecia era seguir agudizando las contradicciones en el seno de la clase dominante, y no canalizar la fuerza obrera (20 huelgas generales en un año) hacia el parlamento (institución burguesa que siempre ha tenido rasgos aristocráticos por su origen feudal), menos todavía canalizarla vía un partido progre como Syriza, que busca buenas relaciones con la UE y en ningún caso es obrerista u anti-capitalista. En Egipto, la opción comunista, clasista y materialista, no era celebrar revoluciones democráticas pro-burguesas, sino apoyar la movilización obrera masiva para romper en la práctica con el discurso clasemediero de una apertura democrática (como sostuvieron los cliffistas en este país). Y, hoy en Ucrania, la tarea no era celebrar una “revolución democrática” (sic) con base social oligarca y fascista, sino observar la tendencia obrera al alza en el este y el sur (Lugansk, Odessa, etc). Eso en términos de política coyuntural.
 En términos generales, situar la parte de león de nuestros esfuerzos a la “agitación y la propaganda” y no a la lucha material y concreta, implica cierto idealismo de la consciencia. Supone afirmar que el desarrollo de la consciencia se encuentra desligado de la práctica concreta de lucha contra el enemigo de clase. Es una tesis autonomista e idealista. Implica no considerar la cuestión esencial señalada por Easterman: debemos siempre probar en las batallas de la lucha de clases el grado en el cual hemos alcanzado influencia en el movimiento (¡y la clase!) obrero. La acumulación es una acumulación mediante la lucha práctica.  Obviamente, esto no debe hacernos caer en el “voluntarismo” y en el fetiche de “la lucha por la lucha misma”. Para evitar esta desviación (que siempre es una posibilidad si actuamos en la lucha de clases con voluntad de poder), es esencial una caracterización correcta del momento de la lucha de clases y de las tendencias de la producción (no caer en una lectura subjetivista y catastrofista). Un segundo elemento que puede ayudarnos a evitar, tanto el pasivismo que pone énfasis sólo en “la agitación y la propaganda” como el voluntarismo y el “revolucionarismo”, es poner el acento en la clase obrera y sus problemáticas cotidianas (en el contexto de la lucha contra el enemigo de clase –las clases son relacionales y sustanciales-), antes que en el socialismo y la sociedad futura. Antes que la hermandad y la consciencia de los explotados, requerimos que el “desprecio de clase” devenga “odio de clase”, y así “consciencia práctica de clase”. En términos políticos, esto es igual a privilegiar los “frentes único de la clase” antes que los “frente políticos” (“unidad de la izquierda”, “unidad revolucionaria”, “unidad de los socialistas contra-hegemónicos”, etc). En tercer lugar, es importante relevar que el privilegio unilateral de las batallas materiales en la lucha de clases concreta por sobre “la agitación y la propaganda”, puede llevar a retrocesos. Es simple: varias batallas perdidas en línea, tiene que afectar materialmente y moralmente a la clase obrera y sus fracciones movilizadas. ¿Cómo resolvemos este problema ante la ausencia de una crisis nacional objetiva? Primero, asegurándose de que la derrotas sean “derrotas” (un enemigo demasiado fuerte) y no “fracasos” (fallas propias de las fracciones movilizadas del movimiento obrero). Segundo, dejando claro cuando una “pérdida” es mayoritariamente un “fracaso” o una “derrota”. Tercero, explicitando que, ante la ausencia de una “crisis nacional objetiva” siempre será determinante el elemento de “derrota” por sobre el “fracaso”. La cuestión es explicar claramente como la “derrota” emerge (en lo aparente) como “fracaso”: cómo la clase dominante/explotadora puede expresarse políticamente a través de fracciones pequeño-burguesas, deformar demandas obreras, etc. Cuarto, planteando que cualquier conquista obrera que no tenga como contexto la toma del poder del Estado, es una concesión burguesa que se ha ganado con la lucha frente a ésta (no es una dádiva, no es funcional, no expresa la armonía de clases, etc). Quinto, realizar una evaluación objetiva del momento de la lucha de clases y de las tendencias propia de la producción lo más fina posible, de modo que sepamos nuestras posibilidades inmediatas, mediatas y de largo plazo. Esto es, saber en qué punto una táctica esta siendo forzada por sobre la situación objetiva, cuando una táctica deviene mera táctica, y no parte de una estrategia y su horizonte específico