miércoles, 10 de diciembre de 2014

7 años desde que comenzó la última crisis estructural del mpc (noviembre 2014)

A mediados de 2013 mis ex compas de fragua entrevistaron a Astarita en Argentina. Lo que me sorprendió en ese momento, es que la compa que habló con él contaba que para el profe "como que no había habido una crisis que iniciada 2008" (o al menos no una estructural). En ese momento comenté que Astarita iba en contra de lo postulado por Shaik, Michael Roberts, Guglielmo Carchedi, Paul Mattick jr, Andrew Kliman, etc. No me parecía un juicio acertado por parte del profe.
 Bueno, sigo sosteniendo esta crítica. Hoy vivimos el 7mo año de crisis estructural (basada en la ley de movimiento fundamental del mpc, la TDTMG). Y los desarrollos de la economía mundial durante este año vienen a confirmar este juicio. No solo la política de Abe en el Japón no ha logrado sacar del marasmo a una economía que está estancada y sobre-endeudada desde 1992, no es solo que la tasa de crecimiento de la eurozona se acerque peligrosamente a 0. No es solo que se presenten nuevas tendencias guerreristas y conflictos entre los distintos bloques imperialistas (el conflicto ucraniano y las sanciones contra Rusia, las guerras en siria e Irak, las guerras de Francia en africa noroccidental). No es solo que EEUU haya terminado el relajamiento cuantitativo y ahora deba alzar la tasa de interés mientras Japón implementa un dramático relajamiento cuantitativo, todo esto mientras Europa busca paliar la deflación con una política fiscal expansiva en sentido contrario a los yanquis. No es solo que estemos en presencia de una emergente "guerra de monedas".
 
 No es solo eso. El jueves la OPEP decidió no recortar los volúmenes de producción de petróleo, una política económica que parecía obligada debido a la rápida y acelerada baja en los precios del crudo. Esta simple acción es muestra de un proceso económico-político mucho más amplio. A la "guerra monedas" se suma hoy una emergente "guerra por los mercados": la OPEP busca desplazar la competencia yanqui en el campo petrolero manteniendo un precio bajo (cercano a 80 dólares y con el horizonte de 60 dólares por barril). Es que los yanquis desde 2005 comenzaron una tendencia acelerada a la independencia energética: si este año importaban el 60% de su consumo energético, hoy importan solo el 21%. Esta tendencia se relaciona con una nueva variante de petróleo explotada en el país del norte (el shale oil). El punto es que la misma requiere amplias inversiones y sus costos de producción son tales que solo es rentable si el precio del crudo no baja de los 80 dólares. De hecho, si el precio se mantiene a este nivel, más de la mitad de las nuevas empresas petroleras yanquis deberían cerrar por baja rentabilidad. Y a esto se suma el hecho de que esta nueva variante petrolera fue financiada con crédito barato no muy distinto al que hizo emerger la crisis subprime en 2007. En efecto, hay condiciones para que explote una nueva burbuja especulativa en el país del norte, y esta vez con consecuencias mundiales y nacionales muy significativas para la economía "productiva" y su base energética.