miércoles, 25 de diciembre de 2013

Dos fichas sobre la cuestión de la revolución en el contexto de AL (Knight, Kossok)

I. La revolución mexicana: ¿burguesa, nacionalista o simplemente una “gran rebelión”? (Alan Knight)

Ramón Ruiz y la gran rebelión (no fue una revolución burguesa)

-          “En su reciente libro “La gran rebelión”, que aparece en otra serie más de “Las revoluciones en el mundo moderno”, Ramón Ruiz afirma que México no sufrió una revolución sino una “gran rebelión”. Este llamativo argumento (¿qué habrá opinado el editor de la serie?) se deriva del modelo que Ruiz tiene de la revolución del siglo XX, la que -como en Rusia, China o Cuba- debe lograr “una transformación de la estructura básica de la sociedad”, cambiando radicalmente “la estructura de clase y los patrones de distribución de las ganancias”  y además modificando la naturaleza de la dependencia económica del país respecto al mundo exterior”. De esta manera, 1917 nos proporciona una medida y, comparados con los bolcheviques, los “revolucionarios” mexicanos son un grupo apocado; meros “rebeldes” “comparados con los niveles de Lenin y sus discípulos…(Zapata) queda lamentablemente lejos de ser un revolucionario”. Debemos notar para uso posterior, que de buena gana Ruiz otorga a la Revolución Francesa el estatus de “revolucionaria”; y reconoce una vaga afinidad entre la revolución francesa y la mexicana –en que esta última “se remonta” a la primera-. Pero mientras que en Francia la revolución “dio fin al Antiguo Régimen y lo reemplazó con un Estado capitalista manejado por la burguesía”, México no experimentó una transformación tan dramática; en el mejor de los casos se trato de una rebelión, o de una forma de “protesta burguesa”, que sólo podía perfeccionar o actualizar un capitalismo preexistente. Para 1910 la única revolución propiamente dicha merecedora de ese nombre era una revolución socialista. La agenda histórica –el transcurrir del “tiempo del mundo”, para utilizar un término de moda- hizo que esto fuera inevitable”

-          Implícita en su teoría está una noción equivocada de lo que es una revolución burguesaPero los historiadores ya no creen que 1789 (esto es, que el proceso de cambio iniciado en 1789 y continuado hasta, digamos, 1815) destruyera el “feudalismo” e instalara el “capitalismo”…la revolución francesa ni expropió clases enteras, ni perturbó el patrón de tenencia de la tierra anterior a 1789…Tampoco parece que los campesinos franceses del siglo XIX –los supuestos beneficiarios del cambio revolucionario- vivieran mucho mejor que sus padres y sus abuelos. El paralelo con México, evidente en esta conclusiones, se refuerza”  (el autor opera con una definición funcional de revolución demasiado exigente, definición que degradaría hasta la revolución burguesa más pura)

James Cockcroft, Adolfo Gilly y al revolución socialista fallida (no fue una revolución burguesa)

-          El México anterior y posterior a la revolución era capitalista. Antes de la revolución esto se ve en la preeminencia de la economía de mercado y la amplia proletarización de la fuerza de trabajo (80% de la fuerza de trabajo agrícola era asalariada)

-          La revolución “apenas logró derrocar a Porfirio Díaz y modificar parte de la ideología de cambio social”; “no hubo cambios radicales en la estructura de clases ni en las relaciones de poder entre ellas”.

-          Sin embargo, fue una revolución que enfrentó a proletarios y capitalistas; fue una “revolución socialista fallida”. “Interrumpida”, en términos de Gilly. En esta interpretación de la revolución se exagera el papel de las “fuerzas populares”, y desarrolla una idea “romántica” de la misma. Por lo mismo: a) se confunde el carácter social de los distintos grupos en conflicto (e.g. el “Partido Liberal mexicano” -PLM es parte aquí de una tradición popular y revolucionaria que data de antiguo); b) se exageran los discursos (e.g. pretendido “antiimperialismo”)

-          “La revolución es importante no por lo que hizo, sino por lo que no hizo (no estableció el socialismo); o por lo que, en un tiempo futuro, después de una larga “interrupción”, podría hacer todavía”

-           Para Gilly, la revolución mexicana no puede ser considerada una revolución burguesa, porque esto implicaría adoptar una herejía “centro-socialista y pequeñoburguesa

Enrique Semo y la revolución como procesos de “ondas” con “rupturas”

-          De un modo más general, es antihistórico y teóricamente embrutecedor esperar que la revolución mexicana –o cualquier otra revolución, especialmente una revolución burguesa, “tocquevilleana”- lograra cambios profundos en las relaciones sociales (o, más específicamente, en las relaciones de producción) en un plazo relativamente corto, a través de violentas medidas políticas

-          Aún las revoluciones leninistas, socialistas, son procesos más que acontecimientos discontinuos (esto es, son procesos iniciados e interrumpidos por eventos sobresalientes; la revolución china es, en este respecto, un ejemplo mejor aún que la rusa)”

-          “Y, en comparación, la revoluciones burguesas son asuntos lentos. Por eso la imagen de Enrique Semo de ondas de revolución burguesa sucesivas -1810,1854, 1910- resulta más convincente, realista e históricamente más fiel. Aquí, la revolución en las relaciones de producción es materia para la longue duree, pero está puntuada y decisivamente acelerada por acontecimientos políticos y conflictos sociales”

-          “Los historiadores no deberían buscar el golpe único, el nocaut revolucionario, sino la acumulación de golpes que despachan el viejo orden social; deberían evaluar su impacto individual  y sus relaciones secuenciales”

Manuel Aguilar Mora y lo feudocapitalista

“Algunos autores conscientes de las complejidades del registro histórico, y que con razón rechazan una transición tosca e instantánea de lo feudal a los burgués, han logrado multiplicar ingeniosamente sus conceptos explicatorios, produciendo híbridos grotescos como el porfiriato feudocapitalista de Manuel Aguilar Mora”

Juan Felipe Leal y unas clases leídas a partir de la historia política burguesa

-          Cronología del antiguo régimen (mexicano): 1854 (creación de un Estado capitalista); hegemonía de la fracción terrateniente-liberal bajo una forma parlamentaria (1867-1876); crisis hegemónica (1876-1880); en 1880, recomposición del bloque en el poder, hegemonía de la fracción imperialista de la burguesía, dictadura ejecutiva de la burguesía; 1890, irrupción de los industriales burgueses mexicanos, transformación y diversificación de los terratenientes, y nuevos componentes del bloque en el poder, 1908, expulsión de un sector de los terratenientes del bloque en el poder…

-          Gran parte de esto está abierto no sólo a un cuestionamiento empírico –sobre todo, con base en que se ve ruptura donde hay continuidad, y que se hacen atribuciones políticas bastante erróneas, por ejemplo, la supuesta forma parlamentaria de 1867-1876sino que teóricamente también resulta dudoso, en el sentido de que se apropia de la historia política burguesa convencional –a menudo muy convencional- y después de la inviste de un supuesto contenido y una supuesta significación de clase. Los períodos presidenciales se reducen mecánicamente a clases o fracciones de clases; los cambios en la superestructura se atribuyen a profundos movimiento sísmicos desde abajo”

Politicismo y una crítica a Poulantzas

-          “Sin embargo, este acercamiento –a través del cual las atribuciones de clase se deducen de la narrativa política convencional- es demasiado común; como, por ejemplo, lo sugieren el trabajo y la influencia de Nicos Poulantzas. “En lugar de teorías basadas en el análisis de la acumulación y la lucha de clases…utilizan los conceptos políticos de Poulantzas –“bloque en el poder”, “hegemonía”, “clase gobernante”, etc- como casilleros que pueden rellenarse con los conceptos relevantes de un análisis político de la estructura de clases de cualquier Estado” (Holloway)

-          “También son usuales análisis similares de la Revolución, en que fracciones políticas como el villismo y el carrancismo se reducen a clases o fracciones de clase…”

La incoherencia de las interpretaciones bonapartistas

-          “…bonapartistas (que, de nuevo, exhibe la influencia de Poulantzas y de su escuela). Según este análisis, la revolución estableció un régimen bonapartista en el que el estancamiento de las fuerzas de clase permitió que el liderazgo revolucionario –el “caudillismo revolucionario” de los sonorenses- asumiera el control político, relativamente autónomo de las fuerzas de clase (aunque en última instancia, en el interés de de la burguesía)…”

Problemas e incoherencias en el Dieciocho de Brumario

a) En un momento se afirma que la burguesía gobierna de manera absoluta y que, luego, entrega el poder a Luis Bonaparte, ante el cual “todas las clases, igualmente impotentes e igualmente mudas, caen de rodillas ante la culata del rifle
b) El estado se afirma, parece “completamente independiente”
c) Se afirma que Bonaparte representa a los campesinos
d) Se afirma que Bonaparte sólo puede basarse socialmente en el lumpenproletariado
e) Bonaparte crea una casta artificial, la burocracia, la cual, junto a las clases reales, sostiene el régimen
f) Bonaparte sostiene el capitalismo burgués

-          “Bullicioso y polémico, repleto de epigramas y paradojas, El Dieciocho de brumario de Marx difícilmente es una pieza de teorización rigurosa”. Pero ha formado la base de todo un paisaje de construcciones teóricas, el bonapartismo, el cesarismo, el excepcional y relativamente autónomo estado capitalista, las interpretaciones del fascismo en Europa y del populismo en América Latina (para algunos, bonapartismo y cesarismo son casi intercambiables)…Tantos regímenes son admitidos al salón cesarista/bonapartista que la misma “excepcionalidad” (que teóricamente constituye su razón de ser) comienza a parecer dudosa”

-          …objeciones empíricas: ninguna burocracia enorme y bien abastecida y bien alimentada gobernaba el México de 1920; tampoco el Estado de Sonora…era la “inmensa organización burocrática y militar” que (según la teoría) sostuvo al gobierno bonapartista en Francia y le confirió al Estado su decisiva autonomía relativa

-          Sencillamente, el Estado mexicano de los años veinte era demasiado débil para erigirse por encima de las clases como lo hizo Bonaparte; y el hecho de que el Estado no era agente de una sola clase hegemónica indica menos su relativa autonomía, que su papel como objeto y víctima de un conflicto de clase. Ergo, las clases no estaban “impotentes...y mudas ante la culta del rifle”, sino más bien activas y elocuentes en su intento de pasar la culata del rifle de su lado. Tal vez ésta era una situación “excepcional”, pero continuó, yo sugeriría, hasta fines de los años cuarenta, cuando la batalla por el poder del estado fue ganada y perdida, y el Estado asumió su papel “normal

¿Una revolución nacionalista y antiimperialista?

-          Se arguye, bajo un prisma que comprende a la revolución como nacionalista y antiimperialista, que la misma desplazó a la burguesía compradora e instituyó una burguesía nacional, la cual buscó terminar con la dependencia y lucha contra el imperialismo (las interpretaciones bonapartistas a veces adoptan también esta posición)

-          “…durante los años veinte el comercio y la inversión extranjera aumentaron y dependencia respecto de los Estado Unidos creció. Lo que para ellos es un rompecabezas y/o una traición es, de hecho bastante poco problemático y coherente si: a) el proyecto del régimen revolucionario es visto como esencialmente moderado, pragmático y revolucionario; b) si se rastrea su pedigree al porfiriato, en vez de a una génesis mítica al calor de la revolución popular”

-          Los revolucionarios fallaron –de hecho, apenas si lo intentaron- en romper la “dependencia” mexicana porque nunca tuvieron la intención de hacerlo. Como sus predecesores científicos de 1900, sólo buscaron la renegociación de las relaciones mexicanas con el capital extranjero, de conformidad con los cambios traídos por una generación de crecimiento porfirista”

-          “Este desenlace era totalmente predecible dadas sus declaraciones y su política durante 1910-20, así como por la relativa ausencia de una profunda xenofobia popular (dirigida contra el capitalismo extranjero; los inmigrantes chinos y españoles eran una cuestión diferente). En este sentido, la revolución no fue una revolución nacionalista; ni siquiera fue una revolución nacionalista traicionada”

Definición descriptiva de la revolución

-          Retoma el famoso diálogo entre Luis XVI y el duque la Roche foucauld-Liancourt al enterarse de la caída de La Bastilla: ¿es una revuelta?, no, su majestad, es una revolución

-          Distingue a una revolución de una rebelión y un golpe de estado (exitosos o no exitosos), en base: a) la existencia de una participación masiva genuina (aún si una minoría de la masa está genuinamente involucrada, las masas en general deben participar voluntariamente y tener cierto grado de autonomía –no ser solo carne de cañón-); b) vigencia de ideologías o visiones rivales (sean políticas o religiosas); c) una batalla consecuente y seria por la autoridad política (énfasis en la violencia de masas)

-          Problemas: a) una montaña revolucionaria puede dar lugar a un ratón posrevolucionario (se pone como ejemplo cierta interpretación de la RF); b) existieron revoluciones descriptivamente válidas, pero funcionalmente poco efectivas (revolución rusa de 1905, revolución de Taiping, etc); c) las ideologías en lucha muchas veces son ideologías tradicionales o atrasadas durante la revoluciones (e.g. la misma revolución mexicana)

Ejemplos c)

a) “…justo cuando (los vivos) parecen comprometido en revolucionarse a sí mismos y las cosas, en crear algo que jamás ha existido, precisamente en tales períodos de crisis revolucionaria angustiosamente conjuran a los espíritus del pasado para que les ayuden y les presten sus nombres, gritos de batalla y atuendos, a fin así de representar la nueva escena de la historia mundial en ese disfraz honrado por el tiempo y en ese lenguaje prestado” (Karl Marx)
b) campesinos rusos (mir, narodniki, raskolniki)
c) campesinos chinos (taiping)

¿Una revolución proletaria y socialista?

-          Sin embargo, movimientos preeminentemente rebeldes, como el zapatismo, no pueden ser asimilados de esta manera: no fueron ni proletarios ni socialistas; y, especialmente en sus primeros años, no abrigaban ningún gran proyecto para la transformación futura de MéxicoPor más que se hable de “comunismo”, los Cedillo previeron –y saturnino Cedillo lo implementó después- una solución local, rural, personalista y restauradora para sus agravios. Zapata y los Cedillo (y muchos como ellos) eran, en un sentido, reformistas que sólo podían aplicar sus deseadas reformas a través de la guerrilla revolucionaria; y la visión que los impulsó…estaba tomada del pasado, aunque tal vez adornada para la ocasión”

-          “El zapatismo, y muchos movimientos menores similares, luchaban por la implementación de una visión alternativa que pudiera obtener una acendrada lealtad popular…Si la visión era nostálgica, la acción era revolucionaria, a menudo revolucionaria con conciencia de clasePero su movilización de la masas rurales, tras un programa genuinamente popular, incluyó una gran confrontación con el Estado, y ayudó de manera significativa a su disolución” (el cual había dejado de existir en 1914)

La dimensión descriptiva de la revolución y su validez para el caso mexicano (Knight)

-          Competencia por el poder político entre fuerzas rivales que lleva a una “soberanía múltiple”, al desmoronamiento del Estado

-          México es un ejemplo clásico de esto; sin embargo, descriptivamente pueden reconocerse 4 actores y no 2: a) antiguo régimen(el porfiriato y el huertismo); b) reformistas liberales (principalmente, aunque no exclusivamente, la clase media urbana); c) los movimientos populares (subdivididos en agraristas y serranos); d) síntesis nacional (carrancismo/constitucionalismo –fue la coalición gobernante en los años veinte)

-          Los cuatro grupos descritos están a un nivel distinto, no son clases sociales, sino actores sociales (algunos no pueden ser “reducidos” a la clase, otros son más propiamente clasistas)

¿Campesinado como inherente no revolucionario?

“A menudo existe también una implicación subyacente de que para considerarse una clase “revolucionaria”, el campesinado debe exhibir un nivel de compromiso revolucionario –en términos de actividad mayoritaria y sostenida, un amplio apoyo geográfico, conciencia de clase y sofisticación política- que muy pocas clases (burguesa, proletaria o campesina) han obtenido jamás”

¿Cuándo establecer los cortes y las rupturas? ¿Atribuir todo cambio posterior a la revolución?

-          “…detener el reloj y pregunta, ¿qué ha cambiado?; pero debemos ser cuidadosos de relacionar el cambio con la revolución, es decir no debemos caer en el error post hoc ergo propter hoc, por el cual rodos los desarrollos posrevolucionarios con atribuidos a la revolución, aún aquellos que era inmanentes al México anterior a 1910; y debemos decidir en qué momento detener el reloj -¿1917, 1920, 1923, 1929, 1934, 1940, 1985? Cuánto más tardía es la fecha, mayor es el riesgo de contrabandear cambios “revolucionarios” cuyo origen no es primariamente revolucionario”

-          “…¿cómo cortar la prenda sin costuras que es la historia?”

-          La solución óptima, sugeriré, es una combinación de perspectivas de plazo largo y corto: esta últimas se enfocan en los años veinte (el resultado inmediato), y las primeras en las consecuencias generales hasta nuestros días”

Tres concepciones teleológicas de la revolución mexicana

a) La revolución como experiencia nacional única: discurso del PRI (la revolución es una marcha ininterrumpida hacia la justicia social, el desarrollo económico y la integración nacional)

b) La revolución como una marcha progresiva del capitalismo: fue una revolución burguesa (débil), pero cada régimen de gobierno posterior ha alentado el desarrollo el capitalismo (ha sido un estado instrumental  -se puede analogar a esta corriente con la “escuela lógica del capital”). Un par de autores que operan bajo esta perspectiva son Ianni y Arturo Anguiano

c) La revolución como marcha progresiva y superenvolvente del Estado: “Aquí, el Estado –anterior al capital y, por lo tanto, relativamente autónomo de él- se vuelve el motor principal del desarrollo mexicano, y el surgimiento del estad domina la historia mexicana (al menos desde la revolución) de la misma manera que la ascendente clase media dominó la interpretación whig de la historia británica. Cuando se le enmarca en un discurso marxista, este acercamiento subraya necesariamente la relatividad de la autonomía del Estado, y por lo tanto, se mezcla a menudo con la teoría bonapartista mencionada con anterioridad”. Autores: a) Hodges y Gandy (la revolución fue política y burocrática, se perpetuo en el poder político una nueva clase gobernante: la burocracia); b) Skocpol    

Críticas a c (estatolatría)

-          Por lo demás, la generación del Leviatán no necesariamente se preveía. No debemos pasar por alto –como Maitland nos lo recordó- que “las cosas que hoy se encuentran afianzadas en el pasado alguna vez fueron parte de un futuro desconocido” (frase)

-          “…la estatolatría concibe al Estado en términos antropomorfos: es una entidad aparte, como un individuo que actúa sobre otros (más de lo que actúan sobre él) y tiene metas intereses y poderes que rápidamente van ampliándose…más bien es un actor independiente, es decir muy relativo o incluso absolutamente autónomo; una fuerza generadora que no puede ser dividida en partes, tras la cual nada ni nadie puede discernirse…En versiones extremas, este Estado antropomorfo asume de hecho forma humana y se supone que “el destino de México se hace y se deshace en Los Pinos y en los departamentos gubernamentales, y que el pueblo no es sino la materia prima con que la que el gobernante –sabio o no- moldea la historia de la nación”

-          Los estatólatras tienen una concepción errónea del Estado mexicano
a) Antes de 1940 (para establecer una vaga línea divisoria) el estado era mucho más débil de lo que suponen
- “El estado que dirigían los sonorenses en los años veinte era precario, y su autoridad estaba amenazada por el caudillo y por la iglesia católica; su supervivencia dependía del favor de Washington, su carácter, según James Wilkie, era aún básicamente pasivo”

b) Después de 1940 era mucho menos autónomo
- “…presidencia de Cárdenas –concretamente vista como un periodo clave para el desarrollo del estado mexicano- comenzó con un gran cisma dentro del aparato estatal y terminó con la traumática elección de 1940, cuando el presidente saliente, aunque optó por un sucesor moderado y seguro, tuvo que enfrentarse a una oposición acérrima, a una votación mayoritaria contra el candidato oficial, y a un legado de amargura e inquietud política. 1940 reveló las limitaciones, así como la fuerza, del estado revolucionario que estaba en proceso de maduración”
- “De hecho, sería difícil encontrar un Estado en América Latina que, en los últimos cuarenta años, haya producido tan consistente y exitosamente políticas favorables a la acumulación de capital y a los cimientos sociopolíticos que lo sostienen”

Crítica general a las concepciones teleológicas

-          No existen bases para homogeneizar todo el periodo posrevolucionario. La revolución no colocó al país en un curso fijo e inmutable

-          Corto plazo (años veinte): la revolución efectuó varios cambios importantes, varios de los cuales fueron irreversibles

-          Largo plazo: la revolución hizo posibles ciertos desarrollos posteriores, en tanto cancelaba otros

La revolución en el corto plazo (1910-1934(40)

-          En términos legales y constitucionales se prometió mucho (algunos autores hablan de que en ciertos aspectos la constitución mexicana era más avanzada que la soviética). Sin embargo, en la práctica no se ejecutaron gran parte de los cambios prometidos. Un ejemplo de esto es el sufragio: a) la promesa de la no reelección solo se cumplió con balas de por medio; b) las elecciones estaban arregladas; c) todavía reinaban los patrones y había acarreo

-          En términos de Reforma Agraria, podemos hablar con justicia de un desarrollo desigual: si a nivel país solo el 6,3% de la tierra era ahora eijidal (9,4% en valor); en los estados del centro está ya predominaba para 1930 (era un 59% en tamaño y 62% en valor en Morelos; en Yucatán ambos números eran 15 y 30; en el distrito federal 25 y 13; en Tlaxcala 19 y 21)

Estas cifras sugieren que antes de 1934 las propiedades agrícolas privadas perdieron casi una quinta parte de su área de cultivo de acuerdo al programa de reforma; en la medida en que pueden hacerse comparaciones aproximadas, esto indica un giro similar al causado por la revolución francesa”

-          En el terreno del nacionalismo económico, el único producto que se protegió fue el petróleo. En todos los otros campos las relaciones no se modificaron ni fueron conflictivas con el centro capitalista

-          Dos legados político-legales: a) anticlericalismo; b) agresiva ideología de la construcción estatal (sin embargo, en este momento el estado era débil; primaban las fuerzas informales y los poderes fácticos)

-          En breve, la élite política porfiriana fue eliminada en tanto entidad inconfundible y coherente. O desapareció, o bien adoptó nuevas costumbres políticas “revolucionarias”, o intercambió la política por los negocios” (en este proceso de eliminación primero actuaron masivamente las masas populares; más tarde se movieron en el mismo sentido los “constitucionalistas” por arriba)

Hodges y Gandy se preguntan acerca del uso de los modelos elitistas, que, según ellos argumentan, carecen de una “dimensión económica”. Pueden estar en lo cierto. En este caso, sin embargo, discutiré que la expulsión de la élite política porfirista (no la clase gobernante porfirista) tuvo repercusiones directas e importantes en la “esfera económica”

-          “…ejército federal, desapareció por completo: un extraño acontecimiento militar en la historia de América Latina. Los pocos federales que sobrevivieron en su uniforme lo hicieron en virtud de un desusado compromiso anterior con la revolución”

“Un ejército profesional, relativamente dócil –el de Díaz- dio lugar a una multitud bulliciosa, heterogénea y politizada que sólo gradualmente sería dominada y adelgazada. Y aunque Amaro comenzó la tarea, no fue sino hasta los años cuarenta cuando por fin triunfó la profesionalización y las fuerzas militares fueron restringías a su papel ideal de ultima ratio”

La elección presidencial de 1940 fue la última en que se despertó el genuino temor a una intervención militar: de ahí en adelante, la colaboración bélica con los Estados Unidos aceleró el proceso de profesionalización, y la consolidación institucional del régimen “revolucionario” desalentó el aventurerismo militar”

-          “…los sonorenses presidieron una política en la que la circulación de las élites era significativamente más rápida que en el pasado. Es probable que esta vivaz circulación fuera menos el resultado de una política consciente que la inevitable consecuencia del carácter hobbesiano de la política posrevolucionaria”

“…grado de genuina movilización masiva, evidente en los partidos embriónicos, los sindicatos, las ligas campesinas. Este no era un pluralismo democrático y decoroso”

“No es una exageración hablar de una guerra clase continua –aunque generalmente local y desorganizada- que cubría grandes extensiones del campo mexicano (entre 1920 y 1940)” (David L. Raby, 1974)

-          “Pero éste no fue un regreso al caciquismo del porfiriato. Los nexos patrón-cliente (que son las marcas de cualquier sistema caciquista o cuadillista) son, hasta cierto grado, políticamente neutrales; pueden servir intereses, instituciones e individuos distintos. Ahora, a diferencia de los tiempos de Díaz, ligaban a segmentos de población con las asociaciones de masas que pretendían tener un estatus nacional: el PNA, el Partido Cooperativista, la CROM, así como sus rivales, los sindicatos católicos, la LNDR y la ACIM. Poco democráticos como eran, en lo concerniente tanto a la organización interna como al funcionamiento externo, sin embargo trascendieron las estrechas camarillas de porfiriato y se convirtieron en el legado inequívoco de la revolución masiva”

-          Emergencia de una sociedad masas, populista: “Por populista no me refiero a un complejo específico de alianzas de clase (un complejo cuyo carácter se discute mucho y cuyo carácter puede inclusive resultar ilusorio). Sencillamente, refiero a la retórica populachera, a veces agitadora, de los nuevos líderes revolucionarios

Pero aún la retórica hueca tiene significación: el discurso popular de la revolución contrastaba con la retórica abiertamente elitista y racista de la madurez porfiriana” 

Súbitamente, los pelados, tan despreciados durante el porfiriato, se habían convertido en guerrilleros revolucionarios (“ya no somos muñecas de trapo”, como según el corrido, habían proclamado los campesinos insurgentes de Papantla); los plebeyos de Guadalajara invadieron el paseo dominical de la tarde, convirtiéndolo en una fiesta carnavalesca; los de Torreón viajaban en los tranvías sin pagar y se pavoneaban en las calles obligando a los ciudadanos respetables a bajarse de la acera y pisar el lodo de la alcantarillas…Les gustara o no, esta plebes facciosas no podían ser ignoradas más tiempo; tenían que ser conciliadas, domadas, tomadas en cuenta”

-          “El cardenismo no fue un engendro revolucionario; pero llevaba en sí los genes de la revolución popular y –como lo sugiere otro vistazo breve y comparativo con el resto de Latinoamérica- hubiera sido inimaginable sin la movilización política anterior, de 1910-1934. El cardenismo, como bien lo asienta Hamilton, fue un populismo de una especie diferente a los populismos de Vargas y de Perón. De hecho, uno puede ir más lejos; en muchos aspectos (ideológico, emocional, generacional), el cardenismo fue el último estertor de la causa revolucionaria antes de que un nuevo liderazgo, adhiriéndose a un nuevo proyecto, tomara el control del país durante los años cuarenta”  

-          Se destrozaron las antiguas instituciones políticas; esto implicó, no un fortalecimiento del Estado, sino su debilitamiento: hasta Cárdenas, los gobiernos estaban endeudados con los caciques, eeuu y les debían favores a los generales

Si el estado revolucionario aventajó a su predecesor porfirista en su fuerza potencial, su autoridad real estaba circunscrita y a veces era hasta precaria (porque, además, durante el riesgoso período de transición de la edificación estatal, ese mismo proceso suscitaba antagonismo y resistencia). Cuál fue el punto en que se realizó el potencial, se completó la transición y se superó el riesgo, está abierto a  discusión; pero yo lo situaría en os años cuarenta, más que en los treinta, y mucho más que en los veinte”

-          Estructuralmente, como ya lo he aceptado, la hacienda (estructura económica, relaciones de producción) seguía siendo poderosa. La reforma agraria oficial difícilmente la había destruido. Pero aún la reforma agraria oficial había abierto reformas significativas, no sólo en Morelos (y, como los sostendré, incluso incursiones ostensiblemente modestas podían minar la lógica de la producción hacendaria: esto es, la hacienda no tenía que ser eliminada como unidad territorial antes de que su viabilidad básica fuera erosionada

“Vale la pena subrayar también que la tendencia iba hacia la disolución de la hacienda. Por gradual que fuera, esto representó un giro de 180° después del estable periodo de consolidación hacendaria durante el porfiriato”

Ahora, después de 1910, la hacienda quedó en el papel del blanco principal; incluso si sobrevivió territorialmente, por el momento estaba sitiada(e.g. Chiapas, Puebla)

Así, la revolución revirtió la tendencia porfirista a la concentración de la tierra y, lo que no es menos importante, inició un largo proceso de movilización agraria. El poder y la legitimidad de la clase terrateniente –que había sostenido el régimen porfiriano- nunca se recuperaron” (“…se conformaban a las nuevas normas posrevolucionarias…la supervivencia de las familias no implicaba necesariamente la continuidad de la estructura social”)

-          La mayor pérdida de la clase terrateniente fue política antes que económica

La devolución al por mayor que Carranza hizo de los terrenos confiscados permitió una recuperación territorial, al menos en el papel. Pero la riqueza basada en la explotación de la tierra, separada del poder político, fue severamente dañada. De manera similar, aún una modesta transgresión del monopolio terrateniente (y para 1934 la quinta parte de la propiedad privada había sido enajenada bajo la “modesta” reforma sonorense), podía tener un impacto desproporcionado. La clase terrateniente del porfiriato había dependido del creciente monopolio de la tierra (y del agua), reforzado por el poder político; afectado este monopolio, restringido este poder, el interés terrateniente se vio seriamente amenazado y obligado a escoger entre la extinción o la rápida adaptación al nuevo ambiente. Por tanto, donde sobrevivieron los hacendados porfirianos, lo hicieron en virtud del cambio, no del conservadurismo”

-          La caracterización del porfiriato como “vía junker al capitalismo” es compleja: a) la rápida concentración de la tierra hablaría positivamente en este sentido; b) la mantención de formas feudales de super-explotación habla en el sentido contrario. Knight se decanta más por b) –fue una vía junker frustrada-, pero muestra la ambigüedad de esta época como vistas a través del prisma de los desarrollos de Roger Bartra

En Chiapas y Yucatán los terratenientes (algunos eran yanquis) vieron mermada sus posibilidades de utilizar como antes el peonaje por deudas. Si bien éste no desapareció completamente en México hasta mucho más tarde, la autoridad política minada de los terratenientes les imposibilitaba hacer uso de esta herramienta de explotación como antes

En otras zonas, como en Morelos, surgió un proceso de desarrollo campesino del capitalismo impulsado por la reforma agraria, opuesto a la vía terrateniente. “O, de hecho, en provecho de ningún camino, pues no está claro que el campesinado reconstituido de Morelos haya aportado un vehículo apropiado para el avance del capitalismo. A partir de 1940, es cierto,  ese campesinado reconstituido –receptor de cesiones de tierras a partir de la revolución- ha servido a los intereses de la acumulación de capital y de la industrialización; sin embargo, anteriormente, el lugar del campesinado dentro de tal proyecto capitalista era incierto y anómalo. La reforma agraria, en otras palabras, podía significar distintas cosas en distintos momentos, y es un error teleológico más el asumir que toda reforma agraria –incluyendo la de los años veinte y treinta- era igualmente funcional para el desarrollo del capitalismo”

-          Si, desde el punto de vista del capitalismo, la reconstitución que la revolución hizo del campesinado era ambivalente , su impacto en el sistema de la hacienda fue más claro, y probablemente crucial”

El México porfirista y la vía junker

-          “Los grandes fundos estaban bien establecidos (aunque esto no quiere decir que todas las propiedades fueran grandes, o que no fueran compradas, vendidas, heredadas, divididas en parcelas o consolidadas); y se habían beneficiado de la política de desamortización iniciada por los liberales de los años cincuenta, así como de las leyes de colonización del período de Díaz”

-          Resulta bien claro, y no vale la pena abundar en ello, que las haciendas operaban dentro de un mercado y buscaban ganancias; esto es cierto de los hacendados preporfiristas tanto como de los porfiristas”. “No se ha encontrado un solo propietario de tierras que pudiera clasificarse como el tipo de bobo económico, aristocrático y orientado hacia el prestigio, que alguna muchos identificaron como el típico hacendado hispanoamericano” (Joan Coatsworth, 1978)

-          La escala y los aparentes esfuerzos autárquicos de las haciendas porfiristas denotaban, no una mentalidad feudal/señorial, sino más bien una respuesta económica racional a la circunstancias; circunstancias de creciente demanda, de capital limitado, de tierra inicialmente barata (que con el tiempo se volvió más cara), de trabajo inicialmente costoso (que con el tiempo se volvió más barato, debido al crecimiento de la población y al despojo de los campesinos) y, sobre todo, un clima legal sumamente favorable”

-          La ausencia relativa de tierra libre, aunada a un creciente monopolio de los terratenientes, canceló cualquier aplicación general del principio de Chayanov: los campesinos rara vez estaba en posición de competir exitosamente con la producción hacendaria (como lo habían hecho durante el período colonial, por ejemplo)”

-          “Así, la expansión de los fundos no sólo aumentaba los recursos (la tierra y –a veces más crucial- el agua), sino también generaba una creciente oferta de trabajo; a tal punto que para finales del siglo XIX la necesidad objetiva del peonaje por deuda estaba desapareciendo en muchas partes de México”

-          “El estado capitalista requería de la proletarización y/o kulakización no sólo en definición, sino como prerrequisito práctico para la creación de un mercado doméstico, la acumulación capitalista y la industrialización. El desarrollo hacia afuera funcionó precisamente en aquellas regiones –como en Argentina y en el sur de Brasil- donde las ganancias de exportación facilitaban la expansión del mercado doméstico (él mismo edificado sobre la inmigración europea y por lo tanto sobre salarios más altos); no –como en las costas de Perú o en Centroamérica- donde la demanda de trabajo podía afrontarse mediante salarios de subsistencia y trabajos sometidos a contratoEl México porfirista se aproximaba más a los segundos ejemplos. El sur –el “México bárbaro”- desarrolló formas de peonaje por deudas que en algunos casos se parecían mucho a la esclavitud”

-          Pero si bien cambiaban a pagos salariales, los terratenientes se mostraban renuentes a ajustar los salarios a los preciosComo consecuencia, los trabajadores rurales se enfrentaron a una severa reducción en su nivel de vida, a lo que respondieron volviendo a los gajes tradicionales: pagos en especie, pagos adelantados para la adquisición de alimentos”

-          Como resultado, las saludables ganancias de las haciendas durante la primera década de este siglo dependían, no sólo de la creciente sed de pulque registrada en la ciudad, sino también de su capacidad para disminuir los costos monetarios incrementado los pagos no-monetarios a su explotada fuerza de trabajo. Si bien una concentración del balance de la hacienda (egresos monetarios e ingresos), del tipo que los estudios sobre las haciendas presenta con frecuencia, sugeriría, en este caso, una muy exitosa empresa capitalista, la inclusión de la fuerza laboral (las relaciones de producción) en el cálculo revela una significativa y creciente dependencia de formas de remuneración no-capitalistas (¿feudales?)”

-          En la medida en que los estudios sobre la haciendas se concentran en las relaciones externas (su papel en el mercado, su balance formal) y no penetran en las relaciones internas de producción, es difícil decir hasta donde ese ejemplo es típico”

-          “…trabajo libre asalariado… mientras las ganancias se acumulen, la iniciativa prosperará y las contradicciones no serán fatales. Pero las consecuencias para la economía global son serias. Bajo tales condiciones, que no son las del mercado libre, las ganancias individuales no redundarán en el desarrollo colectivo”

Criticas terminología (trabajo libre asalariado, desarrollo colectivo); reconstruir críticamente el argumento de Knight bajo el prisma de los desarrollos de Michael Neocosmos

-          Primero, el monopolio terrateniente de los recursos y la sobrevivencia asociada –incluso el reforzamiento- de las relaciones precapitalistas de producción inhibieron la racionalización de la producción agrícolaPero por lo general la inversión fluía hacia el transporte, el procesamiento y la irrigación. En tanto que el trabajo pudiera ser asegurado a bajo costo (aún, en un sentido, gratuitamente, dado el bajo precio que significaba pagar con tierra), había pocos incentivos para mecanizar”

-          “Segundo, la baja productividad y los bajos salarios (o salarios en especie) reducían el crecimiento del mercado nacional, un prerrequisito crucial para la industrializaciónla baja productividad se combinó con una competencia imperfecta para forzar el aumento de los precios de los productos básicos (ciertamente para la primera década del siglo, sino antes), comprimiendo así los salarios y los ingresos disponibles

-          Finalmente, la estructura de la producción agrícola inhibía el desarrollo capitalista al desviar los recursos hacia el ineficiente y monopolista sector agrario…¿para qué invertir en los ferrocarriles al 6% de ganancia, se preguntaba un diputado en 1878, cuando el 12% podía obtenerse con facilidad en otra parte; o cuando, puede agregarse, los productores mexicanos de maíz podían confiar en más del 50% a principios del siglo? La rentabilidad misma de la producción hacendaria, citada a menudo como evidencia de su carácter capitalista, ejerció un efecto macroeconómico que resultó en detrimento del desarrollo capitalista. En términos neoclásicos, la vuelta a un factor de producción (la tierra) distorsionó el mercado en perjuicio de los consumidores, de los asalariados y los industriales. De igual manera, la extracción de los terratenientes de la “renta absoluta del suelo” inhibió la acumulación de capital y la transición a relaciones de producción capitalistas”
Criticas terminología (trabajo libre asalariado, desarrollo colectivo); reconstruir críticamente el argumento de Knight bajo el prisma de los desarrollos de Michael Neocosmos

-          No existe evidencia de que hacia 1910 la “revolución porfirista desde arriba” estuviera fatalmente condenada. Se necesitó una crisis política –probablemente una crisis política gratuitamente autoinflingida- para derrocar al régimen y permitir que los conflictos sociales pasaran a primer plano. En ausencia de una crisis de esta naturaleza, la revolución desde arriba sin duda se hubiera consolidado con todo y sus contradicciones, como otras lo han hecho durante generaciones”

Criticar coyunturalismo con Aronowitz. Rescatar la idea de contradicción estructural pero “secundaria” de Neocosmos: de ahí que la revolución pudiera producirse o no hacerlo…
 
-          “A falta de una revolución, en otras palabras, las clases hacendadas hubieran sobrevivido, como lo hicieron en otras partes de América Latina, hasta que cambios acumulativos, políticos, económicos y demográficos aseguraran que la reforma viniera oficialmente, casi por consenso. Como desafío a los intereses creados, como confrontación de clase con clase y como una ruptura con el pasado, las reformas agrarias, digamos, de Bolivia en los años cincuenta y de Perú en los años sesenta, no pueden compararse con las de México entre 1910 y 1940”

Las reformas agrarias boliviana y peruana, por ejemplo, significaron menos el desmembramiento de haciendas rentables y productivas (como las de Morelos) a favor de un campesinado militante “externo”, que la emancipación de un campesinado “interno” de sus ataduras “feudales”; igualmente, llegaron en un momento cuando sus víctimas terratenientes, lejos de constituir una clase hegemónica (como los terratenientes porfirianos), estaban bajo el ataque de poderosos intereses urbanos, políticos y económicos”

Agrarismo, campesinado y consecuencias de la revolución mexicana en el corto plazo

-          “Entre sus efectos principales está el debilitamiento, y en última instancia, la destrucción del sistema hacendario. Esto no quiere decir que el liderazgo revolucionario fuera fervorosamente agrarista o que el campesinado emergiera como un beneficiario absoluto de la revolución. Al contrario, gran parte del debilitamiento y de la destrucción no estaban planeados (y aún esto fue lamentado por los líderes), y no fue sino hasta mediados de los años treinta que la política oficial se adhirió a objetivos netamente agraristas”

-          Tampoco la desaparición de las haciendas benefició uniformemente a los campesinos, algunos de los cuales perdieron la relativa seguridad de su estatus de acasillados; otros, al adquirir parcelas inadecuadas, intercambiaron el dominio del hacendado por el del cacique ejidal. Por lo tanto, en algunos distritos la reforma agraria fue impuesta sobre un campesinado recalcitrante”

-          “Como en México un siglo después, los campesinos franceses intercambiaron un patrón (el señor) por otro (el usurero): en algunas partes del sur de Francia “había poca simpatía hacia una revolución que era considerada urbana, anticlerical y “norteña”

-          “La destrucción física acarreada por la revolución (que afectó a la agricultura más que a la industria) no debería subestimarse…la vieja lógica del cultivo hacendario era ya inaplicable; los antiguos monopolios de tierra estaban ya erosionados (hasta una modesta reforma agraria podía lograr esto); la mano de obra se había vuelto más cara y displicente; ahora el Estado participaba mediante la distribución de la tierra (por desigualmente que lo hiciera), la legislación laboral (por cosmética que fuera) y la recaudación de impuestos. En muchos Estados, la inseguridad física y económica de la hacienda fue perpetuada por frecuentes batallas con los agraristas locales. De este modo aún ante la ausencia de la reforma avallasadora que caracterizó al Estado de Morelos, una serie de presiones más insidiosas estaban actuando”

-          Esencialmente, la objeción de los hacendados no era tanto ante el deshacerse de una cuantas hectáreas de sus enormes territorios, sino perder a sus siervos. Esto es lo que la restauración de las tierras comunales acarreaba inevitablemente”

-          En otras palabras, Jenkins intercambió una tierra local por un monopolio local industrial (un intercambio que intereses extranjeros, también en el mercado del azúcar, lograron en cuba durante el mismo período). O por decirlo de otra manera, cambió de la extracción de plusvalía absoluta a la extracción de plusvalía relativa; esto es, se convirtió en un capitalista agrario hecho y derecho. En México, como en América Latina, por lo tanto, la consecuencia económica más grande y más clara e la reforma agraria fue la racionalización de la agricultura de los fundos; la conversión obligada de los hacendados “tradicionales” (esto es, “feudales”, “semifeudales” o “precapitalistas”) en empresarios modernos capitalistas”

Criticar concepción de capitalismo como mero plusvalor relativo

-          El énfasis que pone de Janvry en el vínculo causal entre reforma agraria y desarrollo capitalista (sobre todo en el “sector de la no-reforma”) resulta apropiado”

Una concepción weberiana del capitalismo por parte de Knight

-          “Las innovaciones económicas que sufrieron los terratenientes del porfiriato también se impusieron a los campesinos. De esta forma, y más que la mayoría de las otras consignas revolucionarias, la ética del trabajo y de la reconstrucción, sermoneada incansablemente por los sonorenses y por sus incondicionales, estaban acorde con la realidad y, tal vez, llegaban a oídos receptivos”

-          “Por lo tanto, del remolino de la revolución emergió una nueva sociedad que, comparada con la anterior a 1910, era más abierta, fluida, móvil, innovativa y orientada hacia el mercado. Si esto suena a idilio friedmaniano, aclaremos que no lo fue”

-          La creación de estas condiciones, repito, fue menos el resultado de esfuerzos conscientes que de luchas colectivas cuyo resultado no se había planeado ni previsto; la desenfatización de Skocpol respecto a los elementos de designio en las revoluciones está, en el caso de la mexicana, justificada ampliamente. De esta manera, así como la mentalidad “señorial” del porfiriato (y de antes) reflejaba las condiciones y relaciones sociales y materiales prevalecientes, así también el implacable empresario de los veinte, captado por Blasco Ibáñez, fue un verdadero espejo de su época”

Criticar con un fragmento de Charles post el “capitalismo mental” de Knight; criticar la oscilación extrema a la que lleva una epistemología nominalista weberiana: por un lado, al ultrestructuralismo que considera las voluntades colectivas ni los proyectos; por otro a la definición de un modo de producción en función de un espíritu o mentalidad determinada   

La afirmación de una tendencia como cambio revolucionario (la necesidad de negar el gatopardismo de Tocqueville)

-          “A menudo se nos dice que la revolución tenía mucho de neoporfirismo. A un nivel muy general, esto puede ser cierto. Las amplias metas del régimen porfirista –la edificación del estado y el desarrollo capitalista- se continuaron. Pero fueron continuadas por otros medios, bajo circunstancias radicalmente distintas, y, por lo tanto, de manera mucho más efectiva. Una concentración excesiva sobre los cambios formales (leyes, decretos, reformas oficiales), y un descuido correspondiente de los cambios informales, a menudo nos conducen con facilidad a una equivocación: a una conclusión ultra-tocquevilleana de que la revolución cambió muy pocas cosas, o que, al menos, cuanto más cambiaron las cosas, más permanecieron iguales

-          “…grandes cambios: tuvo que colocar el gobierno sobre un fundamento institucional más seguro; y sobre todo, tuvo que resolver las paralizantes contradicciones de la agricultura capitalista

-          “Sobre todo, fue la fuerza de la movilización y de las revueltas populares lo que rompió la concha del viejo régimen y obligó a los gobernadores, a los terratenientes y a los patrones a enfrentarse a nuevas circunstancias”

-          En el sentido en que estas nuevas circunstancias incluían una ampliada producción mercantil, la movilidad del trabajo y la acumulación de capital, resulta enormemente válido considerar a la revolución mexicana, en algún sentido, como una revolución burguesa. No porque fuera la obra consciente de la burguesía (mucho menos de la burguesía nacional); ni porque transmutara instantáneamente el metal común y corriente del feudalismo al oro puro del capitalismo (pues, como ya he sugerido, las revoluciones burguesas son por su misma naturaleza un fenómeno acumulativo); sino más bien porque dio un impulso decisivo al desarrollo del capitalismo mexicano y de la burguesía mexicana, un impulso que el régimen anterior no había sido capaz de dar. Este impulso, el más poderoso en una serie que se remonta a 1854 (¿o aún a 1810?), resultó en una burguesía que al final fue más capaz de llevar a cabo su proyecto político y económico

“La diferencia entre la burguesía mexicana y la de los otros países latinoamericanos es que la primera pierde sus facultades revolucionarias después de haber hecho amplio uso de ellas, mientras que las otras nunca han dirigido una verdadera revolución burguesa y jamás la dirigirán. En esto reside el secreto de la estabilidad del régimen burgués en México y la explicación, no de su excepcionalidad, sino de sus diferencias con países tales como Brasil, Argentina, Chile, etc” (Enrique Semo)

Una revolución burguesa

“En el caso particular de México, la reforma agraria benefició, en última instancia, a la industria al acrecentar el mercado doméstico (esto era ciertamente verdadero para los años treinta, sino antes), al trasladar el capital de la tierra a la industria, como se ha mencionado, y al hacer más eficiente la agricultura, y por tanto capaz de producir comida barata, exportaciones y una transferencia neta de recursos del campo a la ciudad. De manera más general, puede decirse que la revolución también suministró las estructuras políticas dentro de las cuales estos proyectos podía desarrollarse sin causar graves trastornos”

El matiz de las “opciones estructurales”

-          “Son embargo, estos desarrollos no fueron evidentes sino hasta después de los años cuarenta. Y sería una forma de teleología grosera, de la clase que he criticado, el ver los patrones de desarrollo de los años posteriores a los cuarentas como un flujo ineluctable  de la revolución de 1910. Más bien, como dice Hamilton, la revolución abrió diferentes “opciones estructurales”

-          Las reformas cardenistas “muestran tendencias a sobrepasar los límites burgueses”. Esto sería especialmente cierto en el caso de la reforma agraria, donde las políticas cardenistas fueron más allá de la destrucción de la hacienda “tradicional” (por esto, implícitamente, más allá de las reformas que más tarde tomaría la revolución boliviana) y atacaron empresas capitalistas como las plantaciones de La Laguna o Nueva Lombardía. Aunque las reformas cardenistas, agrarias y de otro tipo, fueran integradas más tarde a un proyecto de acumulación de capital, de industrialización y de “autoritarismo modernizado”, ésta no fue su intención subjetiva, ni su consecuencia objetiva durante el período cardenista. Y, dado que esta alternativa radical era –en términos de ideología, liderazgo e inspiración- hija de la revolución, debe concederse que la revolución contenía el potencial genético necesario para dar luz a distintos tipos de retoños

-          El proyecto posterior a 1940 –la “revolución preferente”- se eligió en última instancia, en parte, aunque no del todo, mediante una decisión conscienteel proyecto de Alemán, digamos, fue quizás el nieto de la revolución, pero también el hijo de la guerra mundial y de la guerra fría”

Rechazar la teleología

-          La teleología y la unilinealidad deben ser rechazadas porque distorsionan nuestra comprensión de los períodos históricos –de la revolución, del cardenismo- pero también, porque pueden cegar nuestra percepción del presente. Si el pasado está tan abrumadoramente “sobredeterminado”, también (puede suponerse) lo está el aquí y ahora”

Consecuencias a largo plazo de la revolución

-          “Las consecuencias de la revolución a largo plazo pueden ser un Estado leviatán y un capitalismo dinámico, pero éstos son en sí mismos productos históricos de una experiencia nacional singular, moldeada no sólo desde arriba, sino también desde abajo por los levantamientos populares de 1810, 1854 y 1910”

-          Podemos comentar de manera legítima las consecuencias de la revolución a corto plazo, pero, a largo plazo, resumimos su significación histórica bajo nuestra propia cuenta y riesgo. Como dijo Mao cuando se le preguntó su opinión acerca de la revolución francesa: “Aún es muy pronto para decirlo”

Hodges y Gandy

-          Hodges y Gandy aluden a este problema y adoptan la posición extrema de que la constante recreación que el régimen hace del campesinado (como campesinos, no como proletarios) desafía la lógica del capital y representa la necesidad política que tiene la burocracia de una “base campesina”; de aquí que la división fundamental dentro de la sociedad mexicana no sea la clásica entre trabajadores y capitalistas, sino más bien entre “capitalistas y burócratas”

II. El contenido burgués de las revoluciones de independencia de América Latina (Manfred Kossok)

“Preocupados por lograr una nueva interpretación, autores marxistas, en especial, pusieron en un primer plano el problema del carácter potencialmente burgués de la revolución de independencia. Esto se objetó, cuestionándose la existencia del elemento burgués por considerarse que la estructura social y económica dominante era feudal. Pero aquí se encuentra el primer y decisivo equívoco tanto en el sentido de una clara comprensión del concepto “burguesía” como en el de una clasificación histórica universal de la revolución de independencia”

En otras palabras: la localización histórica de una revolución no sólo se halla determinada por las condiciones internas (indudablemente dominantes) sino también, con diferente gradación, por las leyes y condiciones universales del movimiento histórico, que actúan acelerando o retardando, influyendo y orientando. Es obvio que un complejo tal de factores, que afecta directamente o en forma inmediata tanto al acontecimiento como a la personalidad individual, no puede captarse sólo bajo el rubro de “condiciones externas”. La esencia de la dialéctica revolucionaria más bien consiste en que –independientemente del problema aislado de la exportación de la revolución o de la contrarrevolución- en determinados momentos las condiciones “internas” y “externas” queden indisolublemente ligadas”

“La suma de las revoluciones que, dependiendo de los grados de madurez del capitalismo, marcan a nivel nacional, regional o universal, las correspondientes etapas de sustitución de la sociedad feudal por la burguesa, son rubricadas con la categoría fundamental de “revolución burguesa”. De acuerdo con las condiciones históricas concretas, bajo las cuales se desenvolvieron las revoluciones en la época de transición del feudalismo al capitalismo plenamente desarrollado, es decir, de finales del siglo XV a finales del siglo XIX, se requiere de otra diferenciación tipológica de la categoría básica “revolución burguesa”. Con la definición muy usada de “revolución anticolonial” para caracterizar la revolución iniciada por el levantamiento de Haití en 1790 y de Iberoamérica a partir de 1810, se logró aprehender un elemento básico de su contenido y meta, pero no se arrojó luz sobre las fuerzas sociales motrices y, por consiguiente, sobre el carácter de clase”
“…tanto menos cuanto precisamente el frente antifrancés, antiespañol o antiportugués estaba muy dispuesto a aglutinar en una oposición común a clases y estratos divergentes y aun antagonistas, por lo menos temporalmente”

Ciclo revolucionario en sentido amplio

a) a nivel universal
b) a nivel continental

¿Qué papel jugó a escala mundial la revolución latinoamericana de independencia en la época del triunfo definitivo del orden capitalista burgués, iniciada por la revolución francesa en 1789-1794-95?
¿Qué función histórica tuvo el movimiento de independencia como eslabón de una cadena de movimientos de emancipación anticolonial, que en distintas etapas se habían producido en el continente americano desde 1775?

Ciclo revolucionario en sentido estricto

a) el carácter cíclico de la revolución de independencia como tal
b) su conexión interna con la revolución en las respectivas metrópolis (Haití-Francia; Iberoamérica-España-Portugal)

“Mientras en el caso de Haití se perfiló un claro desarrollo lineal ascendente, que alcanzó su culminación burguesa democrática en la dictadura del jacobinismo negro bajo Toussaint L’Ouverture, las cosas son mucho más complicadas por lo que respecta a la América española y portuguesa”

Periodización

1) 1789-1808: crisis de dominación colonial (tomando en consideración el efecto definitivamente discrepante que sobre las clases altas criollas tuvieron el radicalismo jacobino y la emancipación esclavista en Haití)

2) 1808-1809: surgimiento de una situación revolucionaria (bajo la influencia decisiva pero no linealmente causal de los sucesos ocurridos en la península ibérica desde 1807)

3) 1810-1815: primera fase de la revolución de independencia (después de una escalada continental, sigue una derrota casi continental con excepción del centro revolucionario de Buenos Aires)

4) 1815-1824: segunda fase de la revolución de independencia (con el viraje decisivo de Ayacucho y la separación de Brasil)

“El problema metodológico consiste en cómo y en qué medida es posible definir la dialéctica –característica de Latinoamérica- entre unidad y multiplicidad del desarrollo histórico, en la exposición de la revolución de independencia. No es ocioso meditar de la necesidad de hablar de revolución o revoluciones. La primacía del carácter continental de la revolución de Independencia en la América hispánica, especialmente durante la primera etapa, no puede cuestionarse. Sin embargo, el peso creciente que fueron adquiriendo los estados nacionales, es decir, el factor de la paulatina división de la revolución en componentes independientes en sentido político y territorial, no es expresión de un fracaso de la emancipación, sino más bien, la tendencia ineludible a la formación de estados nacionales potencialmente burgueses”

“Cuando algunos historiadores, después de observar la dimensión casi continental de los Estados Unidos consideran como posible el surgimiento de una nación única a raíz de la revolución de 1810, se olvidan de un hecho cardinal: que la expansión posterior de los Estados Unidos es el resultado no de una revolución, sino de un proceso de colonización”

La relativa identidad entre el estatus étnico y social dio con frecuencia enfrentamientos, que en última instancia se originaban en conflictos de clase,  el aspecto de un conflicto racial o –para emplear la terminología contemporánea- de una “guerra de castas”…con frecuencia el elemento étnico se sobreponía a la conciencia social: entonces, la protesta social adquiría la forma de un racismo introvertido mientras que para las clases dominantes la emancipación de las masas populares liberaba al espectro de la “pardocracia”. Resulta apenas necesario dar ejemplos detallados para explicar el grado en que esto dificultaba la alianza de diversas clases y capas en su lucha por las metas “nacionales” comunes. Cuando Toussaint L’Ouverture, en Haití, o Hidalgo en México, trataron de ganar para la causa de la revolución a algunos estratos criollos, no recibieron un apoyo indiviso por parte de los voceros más radicales del movimiento popular, que ante todo eran “antieuropeos” o “anticriollistas”

“El argumento decisivo que demuestra el dominio en última instancia el dominio de las categorías de clase social, es la posibilidad bien conocida de comprar la “limpieza de sangre”. El dinero ra el mejor blanqueador”

La preocupación social fundamental de toda la revolución burguesa –la eliminación de las formas precapitalistas de producción, explotación y dependencia- fue también de importancia decisiva para la revolución de independencia latinoamericana. De acuerdo con la pluralidad de formas de producción existentes, la superación de las relaciones de producción y de propiedad precapitalistas no se redujo a la liquidación de las formas feudales: también estaban presentes la propiedad comunal indígena campesina (uno de los bastiones más potentes contra el desarrollo de un mercado interno y la “capitalización” de la estructura agraria) y la esclavitud en las plantaciones, esta última, como “anomalía” de una producción capitalista de alcance mundial”

“El fracaso, frecuentemente mentado, de la cuestión agraria como criterio para afirmar la no consumación de la revolución de 1790 -1824 tiene un carácter extremadamente contradictorio: la eliminación de estructuras parciales precapitalistas en un sector podía conducir a la consolidación de estructuras precapitalistas en otro sector. Tanto la supresión del sistema tributario como de la esclavitud (aunque retardada) –quedando comprendidas ambas unívocamente en el más amplio contexto de transformación burguesa- no condujeron, dada la relación de fuerzas de clase, a una irrupción consecuente del desarrollo capitalista agrario, sino que bajo la acción de la aristocracia terrateniente criolla, llevaron a una estabilización de formas de dependencia feudales y semifeudales”

1) “En comparación la Inglaterra de 1640 (con una “revolución agraria” acabada) y con Francia de 1789 (con claros indicios de una penetración capitalista en el sector agrario) o también en comparación con los Estados Unidos (con un punto de partida casi burgués), Latinoamérica exhibía una estructura feudal-colonial en extremo rígida, que sólo limitadamente permitía un desarrollo independiente del elemento productivo capitalista-burgués”

2) “Las crisis cíclicas del mercado internacional desde el último cuarto del siglo XVIII, junto con los efectos de la política borbona de liberación condujeron a una decadencia de los centros de producción artesanal, mayor o menor según las regiones (Nueva España, Nueva granada, Zona interior del Virreinato del río de la plata), con el consecuente debilitamiento del elemento clasista-burgués antifeudal”

3) “La fundación híbrida de los grupos latifundistas orientados hacia la exportación (dependencia del mercado mundial capitalista y simultáneamente conservación de formas de producción precapitalistas) confrontaban a la burguesía, aún embrionaria, con una clase que competía con ella y era la dominante, tanto económica como política y socialmente, y que bajo las condiciones de dependencia colonial, obtenía apoyo del capitalismo desde afuera, sin que al interior se volviese portadora de la transformación capitalista burguesa autóctona”

“Pero a pesar de su situación específicamente colonial, Latinoamérica no constituyó ningún caso aislado; por el contrario, adopta los dos caminos principales de la puesta en marcha del modo de producción capitalista (el camino “revolucionario” y el “conservador”), a los que corresponden tipológicamente, la revolución “desde abajo” y al revolución “desde arriba”

4) En elemento burgués naciente dominaba claramente la burguesía comercial (no tomando en consideración las capas intelectuales heterogéneas). Su fuerza no es, sin embargo, un criterio para medir la presencia de una burguesía antifeudal. Por el contrario, también para Latinoamérica se ve confirmada la capacidad del capital comercial, de aprovechar y conservar formas de explotación precapitalistas con el fin de la acumulación. En forma parecida a estas experiencias europeas, la burguesía comercial procuró su incorporación social y política a la aristocracia terrateniente, tomando los rasgos de “burguesía feudal” (A. Soboul) en el mejor de los casos, reformista, pero por principio siempre contrarrevolucionaria”

5) “…la burguesía (con un desarrollo estructural y regional extremadamente diverso: compárese Buenos Aires-Lima-México), no estaba capacitada para adoptar un papel hegemónico, es decir, para dirigir y dar a la revolución un sello propio. Permaneció así, una clara sumisión sino teórico-política (ideología revolucionaria) sí práctico-política (resultados revolucionarios) a la influencia dominante de la fracción liberal anticolonial de los terratenientes criollos. Sin embargo, no debe concluirse de aquí que el componente burgués no haya existido o haya sido tan insignificante que la pregunta acerca del carácter potencialmente burgués de la revolución de independencia resulte irreal

a) “La adopción de modelos ideales, congruentes con la época y por lo tanto fundamentalmente burgueses, por buena parte de la aristocracia terrateniente criolla (Ilustración, Constitución, libre comercio, etcétera)”

b) “El papel del movimiento popular autónomo, que propugnó la emancipación anticolonial, irrumpió en el campo del radicalismo democrático-burgués, en diversos focos del proceso revolucionario (por ejemplo en Haití bajo Toussaint L’Ouverture, en México bajo Hidalgo y Morelos, en Uruguay bajo Artigas, en Buenos Aires, en torno a Moreno-Monteagudo) lo que no dejó de tener resonancia en la conducta de las fuerzas moderadas”

“…en la medida en que sectores criollo-aristocráticos del partido revolucionario entendían la independencia como segundo frente de lucha (hacia arriba, es decir, hacia afuera, contra España y Portugal, hacia abajo contra el radicalismo de las castas), la relación de las clases populares con la revolución tenía que ser una relación quebrantada y ambivalente. Si por momentos la contrarrevolución realista lograba alcanzar una verdadera base de masas y ser el primer partido que ponía a la orden del día la “guerra a muerte”, el desarrollo que se daba nada tenía que ver con la “inmadurez” o “desorientación” de las clases populares, sino que surgía más bien de la división social interna en el campo de la lucha anticolonial. La primacía concedida al “frente exterior” no fue lo suficientemente eficaz como para impedir –sobre todo hacia la fase final de la revolución (aproximadamente a partir de 1821-1822)- un viraje conservador”

Cuatro corrientes en la revolución de 1790-1824

1) Corriente revolucionaria democrática (intervención independiente y determinante de las masas populares con un radicalismo social y político que sería el más congruente en la lucha contra el sistema colonial)

2) La corriente criolla-republicana (cuya intransigencia política excluyó el compromiso político con la potencia colonial y sus pilares institucionales; esta corriente fue la dominante durante la revolución y alcanzó una base de masas bastante considerable)

3) La corriente liberal criolla que representaba fundamentalmente un reformismo moderado y –sin renunciar a la independencia como meta política- perseguía un compromiso con la potencia colonial; en parte debido a un auténtico entrelazamiento de intereses (Villoro acuñó el significativo concepto de clase “eurocriolla”): en parte por su creciente distanciamiento de los amenazantes conatos de una revolución “desde abajo

4) La corriente conservadora (como expresión del rechazo militante al levantamiento de las clases populares)

Mientras que la corriente revolucionaria democrática permanece claramente separada de todas las otras corrientes en todo momento, entre las corrientes nombradas bajo los números 2 hasta 4, se dieron zonas de transición relativamente amplias. De ellas, por otra parte, las más definidas se sitúan entre la 3 y la 4”

“…consumación de la revolución no quiere decir de ninguna manera que en todos los casos, como dijo Lenin, se elimine directamente la base de la que surge la revolución burguesa. También la Francia “clásica” necesitó de una secuencia de tres revoluciones hasta lograr la cabal creación el orden capitalista burgués: para muchos otros países (como por ejemplo: Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia, España, Portugal, Rusia) fueron necesarias varias revoluciones, o períodos de reformas en los que se gestaba la revolución, para eliminar la “base” del antiguo orden. La consumación de cada una de las revoluciones, quiere decir, por tanto, agotar consecuentemente las posibilidades existentes en el momento histórico dado. Precisamente esta realización de las posibilidades presupone el cambio progresivo de la hegemonía; dicho metafóricamente, la jacobinización tendencial de una revolución”

Independencia como posibilidad objetiva, retrasos y bloqueos
-          La censura de los años 1815-1816 fue un indicador del giro entre la primera fase y la segunda

-          Uno de los problemas sociales fundamentales de la emancipación –ya citados-, la liberalización de los esclavos, no se abordó o se hizo sólo bajo condiciones discriminatorias. Los proyectos de la ley abolicionista llevaban evidentemente la marca de una alianza, “para no lastimar los intereses de los propietarios

-          Pero el levantamiento de los terratenientes no significó de ninguna manera la emancipación del campesino, sino la cabal consolidación del dominio criollo aristocrático. Una expresión y resultado trágico de estos intereses sociales en contradicción, fue la derrota de la revolución dirigida por Hidalgo y Morelos en México. Utilizando el instinto de propiedad de los grandes terratenientes criollos, el virrey español logró una alianza justamente con esos círculos que en 1821 consumarían la independencia (por ejemplo Iturbde), aunque por supuesto con la certidumbre de mantener incólumes los deslindes sociales procedentes de los tiempos de la colonia, que afectaban a las clases populares. En la conservación de la jerarquía social, se hallaba la condición necesaria para la consumación de la independencia”

-          Bajo la influencia de los intentos de legislación antifeudal de Hidalgo y Morelos, las autoridades coloniales se vieron compelidas a promover decretos análogos, cuyo texto (a versión de la versión en español del de los insurgentes) se publicó en náhuatl y llegó a la mayoría de los indígenas mucho más rápida y efectivamente. Iturbide, por su parte, se vio obligado a absorber ciertas fracciones de la guerrilla para dotar a su propio movimiento de alguna base de masas”

Posibilidades de la revolución desde abajo

-          Con excepción de la revolución esclava de Haití, que tipológicamente tiene características muy particulares, la revolución de independencia latinoamericana, sólo en una región logró que el componente democrático revolucionario actuara en forma sostenida: en Paraguay bajo Rodríguez Francia. Sin embargo, debido a su extrema aislamiento, la dictadura revolucionaria de Francia, no pudo ni irradiar su influencia sobre el resto de Sudamérica (la reacción de Bolívar en el infeliz episodio de Bonpland, revela más bien lo contrario) ni tampoco desembocar en la “normalización” interna de un período termidor

-          “…fracasaron, bien por la intervención (Haití, Uruguay), por la supremacía militar de la contrarrevolución doméstica (México) o bajo el peso de un aislamiento forzoso (Paraguay). Existía ciertamente la posibilidad histórica de transformar mediante el empuje revolucionario social de las masas, el movimiento de independencia en una revolución de tipo democrático-burgués, pero fue finalmente bloqueada por la dirección moderada criollo-aristocrática de la revolución

¿No consumación de la revolución?

-          Este desarrollo, que fue una de las causas fundamentales de la no-consumación (social) de la revolución, significó naturalmente que se dejasen las bases negativas para el periodo posterior a la emancipación”
-          “La no-consumación social (y económica) no significó de ningún modo que no hubiera transformación alguna tanto en lo social como en lo económico. La revolución “política” y la revolución “social” nunca existen en forma “pura” ni aislada una de la otra; también la revolución latinoamericana tuvo consecuencias socioeconómicas inmediatas o medias (aun cuando contribuyeron a la constitución de un orden burgués “normal”); consecuencias que aún hay que estudiar. Carece también de fundamento la tesis (actualizada únicamente por autores de ultraizquierda) de que al no consumarse la revolución de independencia, el desarrollo socioeconómico de Latinoamérica, deformado y dependiente en lo político, quedaba fijado irrevocablemente. Esta interpretación fatalista, hace caso omiso de las posible alternativas que desde 1830 se hallaban en embrión en la innúmeras acciones revolucionarias”

La guerrilla

-          “Quien quiera dejar al descubierto el papel que desempeñaron los elementos de clase campesino-indígenas, plebeyos y pequeñoburgueses, y su cambiante influencia sobre el cursos de las fases revolucionarias, se verá ante la necesidad de un análisis de la ya nombrada guerrilla

-          “…en México la guerrilla revolucionario social dirigida por Hidalgo y Morelos, se volvió punto de partida y portadora de una concepción del Estado revolucionario, es decir, hizo saltar en pedazos tanto el contenido como el aspecto institucional del marco de emancipación trazado por el ala republicana y liberalRasgos análogos surgieron en las acciones dirigidas por artigas en la Banda Oriental”

-          “Otra función diferente, mucho más limitada, tuvieron los movimientos de guerrilla de los monteros bolivianos, argentinos o chileno, que constituyeron un elemento importante de resistencia militar (sobre todo bajo las condiciones de la superioridad temporal ofensiva de los realistas) pero sin fungir como iniciadores de una radicalización social de la revolución”

-          “Un ejemplo notable de guerrilla contralada por los patriarcas terratenientes, que al mismo tiempo representaba a ciertas tendencias del separatismo local y regional, fue el movimiento que operaba en el norte de Argentina bajo la dirección de Martín Guemes”

-          “…la guerrilla contrarrevolucionaria, cuya amplitud e influencia no debe menospreciarse, y que de una manera dramática señaló la posibilidad de ganar para la causa contraria a ciertas capas sociales (sobre todo de las zonas “fronterizas”)

Influencia de la ilustración y una revolución burguesa no consumada

-          “…perfil ideológico de la revolución. A pesar de los esfuerzos por el llamado revisionismo histórico, por poner en tela de juicio la influencia de la Ilustración sobre la preparación intelectual y el pensamiento político-institucional de la revolución, las investigaciones más serias en torno a la historia de la ideología han confirmado aún más esta conexión

-          Con la adopción de ideas de la Ilustración, y una elaboración propia de ellas, la revolución de independencia latinoamericana, ingresó, también en lo político e intelectual, a la época histórica marcada por la burguesía revolucionaria. Hasta aquí, el aspecto general, que también (como ya insistimos) debería encontrar atención al proceder a una definición de la revolución de independencia como revolución burguesa no consumada”

-          “¿Qué decir respecto a la “fisonomía colonial” de la Ilustración latinoamericana, es decir, aquella tajante distancia entre el radicalismo político y una conducta socioeconómica conservadora, distancia que es mayor aquí que en Europa (pero muy comparable a la de los Estados Unidos)?”

-          “¿Cómo tuvo lugar la transformación, para las masas, de los principios de la Ilustración? Tomando como ejemplo el movimiento revolucionario mexicano dirigido por Hidalgo y Morelos, se puede concluir que la herejía con tintes religioso-sociales convenció de una manera mucho más radical de lo que hubiese logrado una Ilustración “típica”, deísta o ateísta. Ni Voltaire ni Rousseau, sino la Virgen de Guadalupe fue el estandarte de la revolución campesino-indígena”

-          El historiador se ve ante la tarea mucho más complicada de encontrar las pruebas de una actitud diferente con respecto a la revolución francesa por parte de cada una de las clases y capas, en distintos momentos”

-          “¿qué significa la negación, tomada como ejemplar, que Francisco Miranda hace de la gran revolución?...contribuyeron a que para los exponentes de la clase dominante, no fuera la revolución francesa, sino la norteamericana de 1755, la revolución modelo predominante tanto en lo ideal como en lo real. A todas las fuerzas comprometidas en una lucha contra la radicalización social era más cercana la moderada imagen norteamericana, que armonizaba el progreso liberal con la esclavitud en las plantaciones”

-          “…el movimiento popular radical y sus representantes desde Toussaint L’Ouverture y Gual y España hasta Hidalgo y Morelos y Artigas y Mariano: ellos se adhirieron a la “ley de los franceses”, presintiendo y reconociendo que la revolución de 1789, “expresaba más las necesidades del mundo de entonces que las realidades”, como dijo Marx, que demarcaban el más estrecho campo de acción e la transformaciones de la época”