lunes, 28 de abril de 2014

Tesis de Feuerbach y praxis (Abril 2014)

http://marxismocritico.com/2014/04/28/sanchez-vazquez-y-su-interpretacion/#comment-131938


El mismo marco de la discusión es errado. Desde un marxismo hegeliano, histórico-materialistamente consecuente, es un sin sentido seguir preguntándose por "las cosas en sí". La realidad material existe independientemente de nuestra conciencia y nuestra voluntad de seres sociales. Pero la misma -y esto es fundamental-, no es una realidad de "cosas" con "propiedades inherentes" (a la Aristóteles). Antes bien:

(i) Lo real es dinámico en varios sentidos. Este es el significado de las leyes de movimiento de los distintos modos de producción que han existido en la historia (la TDTMG para el mpc según Marx, la ley de la tasa decreciente de la renta para el mpf según Guy Bois). Y éste es también el significado de los "ciclos de lucha de clases", los cuales se vinculan con las leyes de movimiento de los modos de producción, pero que no  son iguales a éstos últimos (poseen cierta autonomía relativa, como señaló Joachim Hirsch en cierto momento)

(ii) Y estas dinámicas existen por las relaciones específicas entre puntos de acción de diferentes (posiciones). Que estas relaciones entre las diferentes posiciones cristalicen y sean determinadas en "objetos", no significa que sean estos "objetos" (en sí y por sí mismos) los que expliquen las mismas relaciones. Antes bien, estas "determinaciones" (objetos), son formas de aparecer necesarias de las mismas relaciones constitutivas, formas de aparecer que sobredeterminan y modifican parcialmente estas mismas relaciones (en base a la unidad dialéctica entre forma y contenido).

Todo lo anterior no niega el papel de la práctica en la constitución de la realidad material (social y natural). Tampoco niega la política. El ser social humano es parte de esta realidad, como lo es también su conciencia. Es una diferenciación natural más (aunque algo más especial).
Así, existen diferentes niveles de práctica:

a) La práctica propia del trabajo fundado en unas relaciones de producción explotadoras (al menos bajo los modos de producción que han existido hasta este momento). Esta práctica "transforma el mundo" y es "criterio de conocimiento". Expresa la lucha de clases inherente a todo modo de producción, a las leyes de movimiento que le son inherentes. En este sentido es contradictoria, pero al final "transforma el mundo" manteniendo el dominio y la explotación propio de la clase propietaria y poseedora de los medios de producción, distribución y circulación.

b) La práctica propia de los "ciclos de lucha de clases", que expresan su fundamento en "a", pero también que a la vez son relativamente autónomos (la lucha de clases de segundo nivel de Hirsch). En esta práctica cabe la distinción triple entre horizonte, estrategia y táctica.

Tanto "a" como "b" son independientes de los individuos y su conciencia-voluntad. Las clases (en un sentido marxista) expresan "a" y "b". Fracciones y capas de clase pueden influir (incluso concientemente) en "a" y "b". Organizaciones políticas influyen en "b". Sin embargo, tanto en "a" como en "b" existe un grado no menor de independencia de estas dinámicas (las leyes de movimiento y la lucha de clases de segundo nivel que se derivan de relaciones entre posiciones específicas), con respecto a fracciones clasistas  organizaciones políticas. Éste, de hecho, es el sentido de las tesis de Lenin y Trotsky, quienes afirmaron correctamente que la movilización de masas es un "factor objetivo", y que la toma del poder que expresa la palanca estatal sólo es viable ante la existencia de una "crisis nacional objetiva".


Por todo esto, que el criterio de validez sea la "práctica", no nos debe llevar a considerar que la misma es igual a la "acción individual" o a la "táctica". Que el criterio de validez sea  la práctica, implica reconocer la "unidad entre horizonte y estrategia" (unidad no es lo mismo que homogeneidad), así como la relativa autonomía de la táctica (pero su determinación en última instancia por el horizonte-estrategia. Asimismo, implica reconocer     lo determinante de "a" y "b", por tanto la necesidad (subrayada por Lenin y Trotsky) de un análisis objetivo riguroso a la hora de "actuar para transformar".