sábado, 25 de enero de 2014

Comentarios sobre el mito de la globalización y la centralidad del Estado bajo la fase actual del mpc (marzo 2012)

Comentarios sobre el mito de la globalización y la centralidad del Estado bajo la fase actual del mpc (marzo 2012)

Me gustaría aquí tocar un par de temas.

1) El referido a la pérdida de importancia del Estado nación en el momento actual en el cual vivimos


Al respecto, los intelectuales "vencidos" por la posmodernidad, Toni Negri y Michael Hardt, escriben lo siguiente:

"Hoy ha madurado plenamente una tercera fase de esta relación, en la cual las grandes compañías transnacionales han superado la jurisdicción y la autoridad de los estados-nación. Parecería pues que esta dialéctica que ha durado siglo llega a su fin: ¡el Estado ha sido derrotado y als grandes empresas hoy gobiernan la tierra"  (Negri y Hardt, Imperio)

Esta ingenuidad es criticada en los siguientes términos por Atilio Borón (quien puede ser criticable en muchos respectos -su noción de "monopolio", por ejemplo-, pero que en este caso presenta datos que hablan por sí mismos):

 "La retórica de los ideólogos de la globalización neoliberal no alcanza a disimular el hecho de que el 96% de esas doscientas empresas globales y transnacionales (el autor se refiere a las doscientas megacorporaciones que prevalecen el mercado mundial) tienen sus casas matrices en ocho países, están legalmente inscritas en los registros de sociedades anónimas de ocho países, y sus directorios tienen su sede en ocho países del capitalismo metropolitano. Menos del 2% de sus directorios son extranjeros, mientras más que el 85% de todos los desarrollos tecnológicos de las firmas se originan dentro de sus fronteras nacionales. Su alcance es global, pero su propiedad y sus propietarios tienen una clara base nacional. Sus ganancias fluyen de todo el mundo hacia su casa matriz, y los créditos necesarios para financiar sus operaciones mundiales son obtenidos convenientemente por sus casas centrales en los bancos de su sede nacional a tasas de interés imposibles de encontrar en los capitalismos periféricos, con lo cual pueden desplazar fácilmente a sus competidores.  Noam Chomsky cita, por ejemplo, un informe reciente de la revista de negocios Fortune en el que se revela que , en una encuesta practicad entre las cien más grandes empresas transnacionales de todo el mundo, la totalidad de las firmas, sin una sola excepción, reconocieron haberse beneficiado de una manera u otra de las intervenciones hechas en su favor, por los gobiernos de sus países y el 20% de ellas admitió que habían evitado la bancarrota gracias a los subsidios y los préstamos de rescate que les habían sido concedidos oportunamente por sus gobiernos...En suma...los estados-nación todavía siguen siendo actores cruciales en la economía mundial, y las economías nacionales siguen existiendo" (Borón, Imperio e Imperialismo)

Por su parte, Gramsci de hecho fundamenta lo que se intentó de establecer en clase de la siguiente forma:

"…el laissez-faire también es una forma de regulación estatal, introducida y mantenida por medios legislativos y coercitivos. Es una política deliberada, consciente de sus propios fines, y no la expresión espontánea y automática de los hechos económicos. Consecuentemente el liberalismo del laissez faire es un programa político" (Gramsci, Cuadernos de la cárcel)

Por lo demás, el caso de Chile es revelador al respecto. ¿Acaso no es una acción estatal (una decisión/no decisión) la permanencia de un sistema tributario extremadamente regresivo? (el crédito que da el Estado a quienes pagan los impuestos de "primera categoría" por concepto de utilidades; la posibilidad de declarar no haber retirado utilidades y por tanto no pagar impuestos; la existencia legal de mecanismos de elusión; el fuerte peso del IVA en la estructura de financiamiento del Estado; etc). ¿Acaso no es una acción del Estado mantener el subsidio del 75% de sus costos de producción a las forestales privadas? ¿Acaso no es una acción del Estado la que obliga a todo asalariado con contrato formal a "imponer" en un sistema privado como  las AFP, verdaderas instituciones de acumulación de capital por concepto del recorte de los salarios? (Marini llamaría a esto último superexplotación). ¿Acaso no instituye el Estado monopolios privados con tasa de ganancia asegurada? (agua, luz, ahora parcialmente el Transantiago). ¿Acaso no es el Estado quien instauró la aberración del CAE hace unos años, la cual genera impúdicas ganancias para la banca? (y un largo etcétera). Ahora bien, es evidente que todas estas prácticas se sustentan en un marco constitucional que habilita y facilita su curso; sin embargo, no es menos cierto que las leyes, reglamentos y normativas que se derivan de esa constitución constituyen decisiones políticas tomadas en la esfera estatal: el Estado continúa siendo un elemento estructural fundamental en la reproducción de los capitalismos dependientes latinoamericanos...

Asimismo, en "Nacionalismo y cosmopolitismo" Daniel Chernilo establece que efectivamente el nacionalismo metodológico no fue exclusivamente determinante en las teorizaciones de los clásicos de la sociología sobre la "sociedad moderna" (Marx, Weber y Durkheim). Es posible encontrar esbozos de un desarrollo sistemático que sustenta la idea de una sociedad mundial (cosmopolitismo) en estos tres autores (el caso de Marx es el más evidente, si releemos el "Manifiesto"). En este sentido, la sociología toda, en tanto construcción "acerca"  de la sociedad moderna, no sería una mera reproducción de un marco analítico que comprende al Estado-nación como su unidad última. Ésta es sólo una tendencia, más o menos presente o gravitante según el autor y el tiempo en cuestión. Por esto la idea de una crisis de la noción de "sociedad" en el contexto de una critica a un cierto nacionalismo metodológico inherente a la teoría social, es una tesis extrema que colinda con la ideología. Esto es, las nuevas teorías de la mundialización (o globalización, depende el autor), se atribuyen una novedad que no poseen (y la crisis de la noción de sociedad es menos real de lo que postulan). Lo que plantea Garretón evoca las teorizaciones de Ulrich Beck sobre "la sociedad del riesgo", el cual es criticado por Chernilo según los fundamentos que aquí mostramos.

2) En segundo lugar, la idea del determinismo inherente toda sociología previa al quiebre mundializador (neoliberal, dirían algunos).

Sólo apuntar que este no es el caso de Marx (aunque quizás de alguna interpretación marxista unilateral). La concepción de Marx del desarrollo de las formas sociales en la historia, no descansa en un determinismo mecanicista capaz de predecir la necesidad absoluta de un acontecimiento concreto. Tanto la noción de "necesidad" como la "dialéctica" tomada de Hegel inhiben una interpretación en este sentido. Al respecto, dejo unas citas de un texto de Bensaid, el cual es claro al respecto:

“Se argumenta que Marx nunca fue un determinista mecanicista, para lo cual se cita su primer escrito: La tesis sobre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y Epicuro:

“…la necesidad aparece en la naturaleza finita como una necesidad relativa, como determinismo. La necesidad relativa solo puede deducirse de la posibilidad real….La posibilidad real es la explicación de la necesidad relativa…”

“La aparición de un nuevo modo de producción no es la única salida posible del modo de producción precedente. Es erróneo pensar que la única alternativa concebible para un viejo modo de producción sea su inexorable superación. Tal desenlace apenas se inscribe en un campo determinado de posibilidades reales”

“Salvo un aniquilamiento siempre posible, el desarrollo de las fuerzas productivas es acumulativo e irreversible. Pero de ello no resulta un progreso social y cultural automático, sino solamente su posibilidad… Decir que el desarrollo de las fuerzas productivas tiene direccionalidad, que su película no puede ser rebobinada, significa
que no se regresa del feudalismo al capitalismo y del feudalismo a la ciudad antigua. La historia no da marcha atrás”.

"La necesidad histórica no permite echar las cartas y hacer predicciones. Opera en un campo de posibilidades, donde la ley general se aplica a través de un desarrollo particular. Lógica dialéctica y lógica formal no hacen, decididamente, buenas migas".

"Exigir de la ley dialéctica más que su generalidad llevaría a un formalismo vacío….Conviene insistir en este punto: ninguna fórmula sustituye el análisis concreto de la situación concreta, del que la Guerra campesina, el dieciocho de Brumario o las luchas de clases en Francia proporcionan brillantes ejemplos”.

"La necesidad determinada no es lo contrario del azar, sino el corolario de la posibilidad determinada. La negación de la negación dice lo que debe desaparecer. No dicta lo que debe ocurrir"

Claro. El punto que intenta establecer el profe en clases es justamente ése que tú explicitas. La cuestión es que es un desarrollo ideológico, basado en una incomprensión de los procesos reales que se dan en lo real. Trataré de ser más sintético y directo, resumiendo las ideas principales que intento presentar:

…1) La misma idea de una "sociedad cerrada" durante el periodo de los Estados de compromiso en AL es ideológica. La teoría de la dependencia, tanto en su versión más simplista (Gunder Frank), como en sus versiones más estilizadas (Dos Santos y Marini), precisamente desarrolla este punto de diferentes maneras. Una idea a recordar es el hecho de la internalización de las contradicciones (provenientes del "exterior") a nivel nacional y regional. El mismo Dos Santos, en una entrevista reciente, recuerda la parcialidad de la autonomía conseguida durante el periodo "nacional popular", la parcialidad de aquellas realidades que el sentido común entiende como "estatistas". No está de más recordar, por otra parte, que no es el Estado por sí mismo el que proporciona un marco básico diferenciado en este periodo. Es la acción y presión de las clases populares (principalmente los trabajadores) lo que explica lo distintivo del periodo (por ejemplo, muchas empresas nacionales privadas de patrón más fordista se vieron obligadas a proporcionar seguros, plazas, canchas y demás "beneficios" a sus asalariados, precisamente por la fuerza y presión que éstos eran capaces de ejercer)   

2) El desarrollo de la politización en el periodo citado, obviamente le proporciona más y distintas atribuciones a una herramienta de transformación como es el Estado. Sin embargo, esto no quita que con las transformaciones propias del neoliberalismo las decisiones centrales sigan pasando por la esfera estatal (los ejemplos que di al respecto en la primera comunicación fueron varios y creo, "suficientes"). El proceso de internacionalización de hecho "pasa" por el Estado (contrariamente a lo que afirmó Garretón en clases -aquí es pertinente la cita de Gramsci-). La cuestión es que el Estado cambia de carácter; adopta su carácter puro de "capital en idea" (o capitalista general); en él predominan las fracciones monopólicas -hegemónicas del capital.

3) La idea un periodo radicalmente nuevo, donde la globalización/mundialización es la norma, es ideológico. Primero, porque este proceso tiene ya más de dos siglos. Segundo, porque los desarrollos que conceptualizan el periodo suponen la negación de la realidad del imperialismo. Nadie afirma que las formas de dominio imperialistas sean las mismas que hace 60 años; la cuestión es que se mantiene la misma estructura mediante transformaciones dinámicas. Principalmente, la idea de que existe una matriz internacional de empresas cuyas determinaciones nacionales no cuentan, es lo que debe ser cuestionado: aquí es relevante la cita de Borón (que tiene menos de 10 años de antiguedad)

4) La noción de que toda sociología anterior al quiebre neoliberal adoptó una postura epistémica en la cual el nacionalismo metodológico era la exclusiva norma, no se condice con la realidad. Esto es lo que plantea Chernilo, haciendo una relectura de los tres "clásicos" de la sociología. Por otra parte, si entendemos al marxismo como una ciencia social, el mismo siempre ha relevado la idea de una realidad mundial jerarquizada e interrelacionada (de hecho, la teoría, de la dependencia no es más que una relectura de Lenin y Luxemburg, una actualización de estos autores)