miércoles, 15 de enero de 2014

Pequeños apuntes sobre movilizaciones 2011 hasta mediados de 2013 (septiembre 2013)

Pequeños apuntes sobre movilizaciones 2011 hasta mediados de 2013

Una interpretación unificada no es cosa fácil (como dice Agacino). Como planteé hace poco, pueden tenerse en cuenta los siguientes elementos:
(i)                  Quienes sostuvieron masivamente las movilizaciones estudiantiles de 2011 fueron los secundarios y sus liceos tomados (500 en todo el país  durante meses). Estos son en su mayoría hijos de obreros.
(ii)                Quienes tienen mayor potencialidad organizativa son sectores secundarios (Agacino sobre el basismo de la aces). Son hijos de obreros.
(iii)               Que las movilizaciones estudiantiles hayan aparecido mediáticamente como las más importantes, como universitarias y basadas en la crítica al endeudamiento sólo se debe a:
a)      Hegemonía pequeño burguesa en algunas universidades estatales (e.g. uchile)
b)      Es el discurso más fácil de “digerir” por la clase dominante

(iv)              La movilización estudiantil no fue la única del período. Antes estuvo Magallanes, después Aysén. Ambas fueron movilizaciones policlasistas  donde el elemento de fuerza de los trabajadores no es tan menor

(v)                La idea de que las demandas son mesocráticas se arraiga en la noción de que sólo las clases medias piden “educación”. Esto no es más que un reduccionismo sociológico que trabaja con un concepto caricaturizado de lo que son los obreros

(vi)              Como tendencia, las movilizaciones estudiantiles morigeraron luego de 2011-2012. Quienes han mantenido la movilización hasta hoy son los obreros: Mineros, portuarios, trabajadores de la basura, trabajadores de correos, etc, etc, etc

El elemento nuevo más interesante del período es la reproducción de movilizaciones tipo Aysén (Tocopilla, Mejillones, Calama, Freirina, Antofagasta, etc). Son ciudades depauperadas que se unifican en torno a demandas específicas. En general, la composición es policlasista; lo que podemos afirmar tentativamente, es que parecen no tener una hegemonía cultural burguesa o pequeñoburguesa demasiado marcada (al revés de la movilización universitaria)
Rechazamos el concepto de “integración”. Esto porque supone un “dado” al cual ciertos excluidos deben “integrarse”. Nosotros cuestionamos este “dado”: deseamos transformarlo. En este sentido, no compartimos el paradigma de los marginales/excluidos, el cual no fue más que un artificio del cura belga Roger Vekemans para fundamentar el proyecto capitalista que proponía el Frei de la “revolución en libertad” 
Partiría citando a Engels: “la violencia es la partera de la historia”. Continuaría citando a Marx y la idea de que en una “crisis revolucionaria” es necesaria la “violencia revolucionaria” (Marx lo demuestra defendiendo la práctica de Robespierre durante la RF).

Seguiría explicitando como existen dos formas de concebir la realidad social (consenso/conflicto). Operar enfáticamente con la tesis de la lucha no violenta supone una asunción implícita de una sociedad basada en el consenso. Nosotros rechazamos esta noción, la cual está basada en una interpretación unilateral de la teoría crítica

Luego, distinguiría diferentes tipos de imposición. Sólo una de ellas es la violencia física; también existe la coerción derivada de la existencia del mercado capitalista (la obligación de vender la fuerza de trabajo para sobrevivir). En este sentido, no hay que operar con dicotomías burguesas que esquematizan la realidad (paz/guerra, violencia/no-violencia).

Lo importante es reconocer que en las sociedades clasistas lo que prima es un tipo de conflicto específico: la lucha de clases. Esta se expresa en diferentes formas de imposición (algunas que implican represión física, otras coerción mercantil, etc)

En términos de estrategia política, siempre hay que operar con la tesis de “poner la política antes que el fusil”, y no “el fusil antes que la política”. La segunda opción es el error del foquismo guerrillerista. Antes bien, previamente a plantearse el problema militar, es necesario trabajo de base con y desde los explotados (desarrollo de organización, programa, conciencia, solidaridad material, etc). Sólo en el contexto de una crisis revolucionaria el problema militar cobra relevancia inmediata: en este punto, como lo demuestra la revolución rusa y la revolución boliviana, el problema de las armas lo resuelven las masas a su manera (el ejército se quiebra, los arsenales se abren a los obreros, etc)

 Por último, citaría el texto que mandé sobre la violencia y las masas (escribían unos consejistas). Recalcaría que la violencia sin las masas es contraproducente. Asimismo, establecería que la única violencia que sirve es aquella que mejora las condiciones de lucha para los explotados…