sábado, 19 de octubre de 2013

Comentarios sobre de la idea de nacionalizar el litio (Julio 2012)



Comentarios sobre de la idea de nacionalizar el litio (Julio 2012)

...Es una discusión interesante. Claramente, cualquier nacionalización (estatización) no es siempre funcional a los intereses de las clases trabajadoras. En efecto, en muchos casos ha habido estatizaciones que refuerzan a las clases dominantes. Ahora bien, yo veo una línea de continuidad entre ciertas demandas anteriores y lo que ahora emerge a raíz de la privatización del litio. Por un lado, se imbrica con la idea de renacionalización bajo control de los trabajadores, horizonte que fue reflotado el año pasado por los subcontratados de el teniente y ciertas fracciones del movimiento estudiantil. Por otro, se liga a la reivindicación de las regiones (e.g. Calama) por una mayor participación en los beneficios (y el control de los mismos por la comunidad) derivados de la explotación de ciertos recursos (minerales, especialmente el cobre). Es por esto que yo veo esta reivindicación como un horizonte necesario de ser repostulado, socializado, rediscutido y reivindicado. Horizonte, en tanto la forma de estado capitalista actual en la periferia es impermeable a cualquier forma de estatización (con la excepción, quizás, de una estatización temporal de la banca a modo de salvataje).

Por otro lado, siempre existen beneficios "negativos" derivados de una estatización verdadera. Primero, si es que el sector estatizado logra sustraerse a la lógica mercantil (e.g. no vende servicios internamente, no permitela participación de capital privado, etc), su existencia "estrecha" o constriñe (parcialmente, claro está) la base de la acumulación del capital en general. Esto refuerza las inestabilidades propias de la dinámica del mpc (mayor probabilidad de crisis). Segundo, una estatización real inhabilita una mayor acusación de la desigualdad, en tanto sustrae una esfera de la producción a la lógica del beneficio privado. Tercero, supone una creación de puestos de trabajo cuya naturaleza es más resistente a la lógica precarizadora e informalizadora del capital privado. Asimismo, una de las venajas del empleo estatal por sobre el privado, es el hecho de que los conflictos laborales devienen inmediatamente públicos (mayor posibilidad de socialización de los problemas inherentes al proceso de trabajo). Y, en la misma línea, el potencial explotador del Estado siempre será menor que el del capital privado dado que es inherente al primero la necesidad de legitimación. Por lo demás, una estatización en buena lid genera la semilla que niega una de las características centrales del mpc: la anarquía del mercado capitalista. Como emergente forma de planificación, una estatización muestra una de las formas productivas y organizativas propias de una sociedad que supere al capitalismo.
En este sentido, una estatización no es nunca solamente un medio (para generar servicios sociales efectivos), sino que contiene en sí misma la posibilidad de constituir un "fin". Esto se comprende en función de alguna de las razones ya citadas (e.g. que los conflictos laborales devengan inmediatamente públicos, la posibilidad de transformación de la forma de división del trabajo, la idea de la planificación, etc). Y, por otra parte, es importante consignar que, efectivamente, la forma de Estado que vehiculice de mejor manera la lucha de las clases trabajadoras requiere necesariamente de mayores recursos.
Es un tema que da para largo; también está la idea de que una reapropiación estatal de los recursos naturales abre la posibilidad estructural de internalizar ciertos procesos productivos y morigerar el grado de dependencia. Esto porque las divisas provenientes de la exportación podrían utilizarse en la compra de tecnología y formas de conocimiento conexas a la misma (lo cual es más viable todavía por el hecho de que la moneda macional tendería a apreciarse dada la mayor cantidad de divisas, por lo tanto abaratando la importación de maquinaria y equipo). En la misma línea, es importante el hecho de que casi el 80% de las reservas de litio del mundo están en la región andina: una estatización real puede llevar a políticas de integración regional y aún a mejorar los términos del intercambio (posibilidad de cartelizar la producción del litio).

Me fui un poco en la volá en la extensión, pero creo planteao algunos argumentos no soslayables.

atte
msm  

….Sigue interesante el debate. Si se piensa que la nacionalización de los recursos naturales es un tipo de "demanda" concreta capaz de articular amplios y diversos sectores sociales, creo que se realiza un análisis relativamente correcto de la relación de fuerzas en la situación actual. El nacionalismo económico tiene y ha tenido mucho más gravitancia social que cualquier discurso sobre la "transición" a una sociedad futura. Al punto que la nacionalización del cobre fue una cuestión de alcance transversal (concitó alto grado de unanimidad inlcuso en la derecha). Actualmente, por otra parte, el discurso privatizador basado en la ineficiencia del Estado en el manejo de cualquier tipo de recurso, es uno que no ha calado en la gente de a pie, sino sólo en la tecnocracia y las clases profesionales ligadas a las transnacionales. Esto es, mucha base del voto concerta votaba por los "socialistas" pensando que los mismos efectivizarían una mayor participación del Estado en la economía.
 Siento que una demanda cuyo norte inmediato es la rearticulación y reorganización de los "sectores populares", cabe dentro de los rasgos propios de un tipo de proyecto alternativo futuro; en este sentido, es en efecto un "horizonte".

¿Por qué no postular el socialismo como horizonte?. Porque la cuestión no es incorporar demandas a una realidad en movimiento ya "dada", sino percibir la misma y enfatizar en los rasgos progresivos de temas autogenerados por las organizaciones populares.
Por lo demás, estoy bastante seguro del hecho de que el socialismo se encuentra bastante menos presente en el discurso popular como una cuestión "positiva", que cualquier demanda ligada a un "nacionalismo económico" bien entendido. Es una cuestión de influencia acumulada: la crítica de la clase dominante a todo lo que huela a "comunismo" es una acendrada y con una historicidad propia; la crítica al "intervencionismo" estatal es una de más reciente data y no ha logrado calar sino en las  delgadas franjas tecnocráticas de la población (basta recordar lo que el cies comprobó: la proporción de población "estatista" es sorprendentemente crecida).