domingo, 28 de abril de 2013

Democracia y socialismo (Arthur Rosenberg, 1930s)



Democracia y socialismo (Arthur Rosenberg)

Babeuf se consideraba a si mismo como un demócrata justo en el mismo momento en que preparaba una insurrección violenta. Asimismo, el paradigma de un demócrata estaba visto a sus ojos en la persona y acciones de Robespierre.

Por su parte, Engels establecía, en 1848, que la democracia era la conquista del poder político por el proletariado –los comunistas siempre lucharon junto a los demócratas en estos años, en tanto los mismo constituyeron su base políticas- . Junto a esto, en Alemania se entendía la democracia por estos años como unida a la reivindicación de los campesinos por el reparto de las tierras de los señores.

Sin embargo, ya a mediados de la década de 1880, el mismo Engels hablaba de la “democracia pura”, en tanto forma política específica del dominio burgués en la cual la propiedad privada no era en absoluto modificada.

Por lo tanto, en el periodo que transcurre desde la Revolución de 1848 hasta la década de 1880, el concepto de la democracia sufrió una transformación sustantiva –ligada a transformaciones estructurales sociales-

Para los griegos, el concepto democracia no implicaba meramente el gobierno de la mayoría, sin importar la determinación concreta de esta mayoría. Aristóteles, el más grande pensador en problemas de estado de la Antigüedad, respondía a la pregunta diciendo que la democracia no era otra cosa que el gobierno de los pobres dentro del Estado, así como la oligarquía lo era el gobierno de los ricos   

La moderna sociedad burguesa se desarrolló en la revolución holandesa del siglo XVI y en la revolución inglesa del siglo XVII. Pero en ambas revoluciones fueron ahogados los movimientos democráticos de la gran masa trabajadora.

Los movimientos democráticos de los albores políticos de la modernidad, representados en las personas de Robespierre y Jefferson, constituyeron verdaderas analogías históricas con la democracia de la Antigüedad. Esto, en tanto los hechos sociales eran similares –se oponían las capas populares a una minoría privilegiada: aristocrática, en el caso francés; capitalista financiera en el caso norteamericano-. Asimismo, la analogía con la antigüedad era también conciente en estos líderes democráticos modernos.

Ahora bien, si bien el sufragio universal fue en estos movimientos una verdadera bandera de lucha, el mismo no contenía una rigurosidad normativa estricta; la exclusión de algunas capas de las elecciones no era tenido como una incoherencia interna (en el caso griego son los esclavos; en el caso francés los enemigos del pueblo; en el caso norteamericano los desposeídos de las ciudades, etc)

Las tres formas de democracia –Robespierre, Jefferson y la antigüedad griega-, tuvieron en común su carácter no estrictamente formal, así como una naturaleza no socialista (mantención de la propiedad privada).

De esta manera estaban las masas democráticas y sus dirigentes, unidos, contra el desarrollo moderno. Si veían en la República y en la democracia una cuestión moral, una renovación ética de la humanidad, era porque hallaban en ello la condena del moderno desarrollo económico y social.

…Tuvo un aspecto de moralizadora incomprensión del mundo y algo de romanticismo pequeñoburgués…los demócratas hubieron de nadar contra la corriente de la evolución social y fueron vencidos.

No es exacto precisamente que la política de los grandes bancos deba ser siempre también  la política de la sociedad burguesa. Determinados grandes bancos son históricamente más viejos que la sociedad burguesa. La fuerza de la burguesía como clase no radica en grandes casas bancarias o en algunos consorcios industriales, sino que se halla en todos los fabricantes, comerciantes, agentes, altos empleados, etc, los cuales constituyen, juntamente con las profesiones intelectuales la sociedad ilustrada de las ciudades

Por la contestación, se ve que Blanqui pertenece todavía a la vieja escuela de la democracia. Para él son proletarios nueve décimas partes del pueblo y no solamente los obreros de las fábricas. El concepto del proletariado aparece todavía aquí en el sentido antiguo. En la república romana era el proletario el ciudadano sin propiedad, cuyo sufragio era peor que el de las clases poseedoras. Blanqui…incluía entre los proletarios a los campesinos, los artesanos, obreros industriales y también a los empobrecidos universitarios, como era él mismo.(unidad del pueblo ante una minoría privilegiada)

Ya desde el siglo XVI se propagaron por Europa los sistemas filosóficos que rechazaban la propiedad privada (e.g. Tomás Moro). Sin embargo, los mismos no comprendían la transformación de la sociedad como una lucha política, sino más bien como una forma de “religión”, una forma de vivir que progresivamente adoptarían las distintas capas de la sociedad.

Asimismo, a mediados del siglo XIX socialistas y comunistas eran, a los ojos de las clases dominantes, como inofensivos. Socialista o comunista era todo aquél que tenía una preocupación inmediata por la “cuestión social”. Por el contrario, la represión era la norma para las capas autodeclaradas democráticas. Los demócratas eran sustancialmente un movimiento político –aspiraban al poder del Estado- que suponía que las transformación de la sociedad vendrían de la mano con el cambio de las formas políticas.

Louis Blanc. Es el primero que reúne enfáticamente las nociones de socialismo y democracia. Mediante la teoría de las cooperativas, como entes superados del capitalismo con la ayuda del Estado, logró dar forma ideal a lo que dormitaba en las capas populares.  La adhesión que consiguió se explica por la misma extracción social de los obreros industriales; éstos, descendientes de campesinos y artesanos, veían en la cooperativa la continuidad histórica de la forma de trabajo precedente, mediante la cual podrían conseguir el digno salario de un trabajador manual.

Los liberales de izquierda (a la Ledru-Rollin en Francia) no realizaron análisis adecuados de su realidad particular, porque sus convicciones políticas les llevaban a negar la diferencia entre las determinaciones de los distintos agentes sociales (“formalidad democrática”). En cambio, los conservadores de su tiempo (Metternich y Bismarck, por ejemplo), en consonancia con su sentido de realidad, si realizaron análisis pertinentes de sus realidades, sobre todo porque constataban la sustantividad de la categoría de clase como ordenadora de la realidad social.

Los demócratas revolucionarios, que si poseían una visión de clase más clara, no quisieron reunirse con los liberales de izquierda por la determinación de clase propia de éstos

No es cierto que un país, cuando realiza progresos más acelerados en un sentido social y económico, “madura” también más pronto para la revolución. No viene una transformación del régimen político cuando un país tiene un desarrollo social y económico especial, sino solamente cuando existe una contradicción entre el orden político y las fuerzas propulsoras de la sociedad.

En Inglaterra estaba consolidado el poder político de la burguesía ya desde 1688. Así, no existía una contradicción entre señores/monarquía y una burguesía revolucionaria, sino más bien un maridaje entre ambas clases en toda dimensión. Aristocracia y burguesía compartían el poder político, social y económico. Por esto no hubo cambios políticos sustantivos en Inglaterra hasta al menos 1860.

 Las instituciones políticas del país estaban en completa consonancia con el desarrollo social; y donde se hallaba una desproporción era rápidamente corregida.  Una corrección así lo fue la reforma electoral de 1832: ella trajo a los fabricantes la influencia política que les correspondía en razón de su importancia económica. Por el contrario, no significo esta reforma electoral ningún progreso en el camino de la democracia.
Una revolución política solo hubiera podido dirigirse en Inglaterra contra la sociedad burguesa, no contra la monarquía o una minoría noble.

Cartistas: representaban al proletariado industrial en tanto ponían el acento en los bajos salarios, la vivienda, las malas condiciones de trabajo, la tierra y, sobre todo, en le sufragio universal (que se constituyó en la panacea del cambio futuro)

En los países europeos en los cuales la burguesía ya tenía el poder, como Francia e Inglaterra, los movimientos democráticos, lucharon enfrentándose a la burguesía. Por el contrario, donde primaba el absolutismo feudal (Alemania, por ejemplo), la burguesía se alió a las capas populares demandando reformas políticas (1848)

Así había madurado en toda Europa hacia 1847, una situación en la que luchaban: o las masas democráticas contra la burguesía liberal, o la burguesía liberal contra el dominante feudalismo, o las naciones oprimidas contra los gobiernos extranjeros

Marx y Engels se denominaban a la vez comunistas y demócratas, en tanto la abolición de la propiedad privada se derivaría, según ellos, de la gran revolución democrática (1847)
Blanqui: la crítica que formulaba contra la realidad de su tiempo era una que ponía el énfasis en los males de la competencia. La misma llevaba a la depauperación de obreros y burgueses, a la formación de monopolios, y a la cristalización de una competencia guerrera entre los Estados. Rosenberg postula que esta no es más que una crítica ética a un sistema dado de vida, además de no poseer la misma una especificidad propia para el sistema contemporáneo del capitalismo –la competencia existe ya en la Antigüedad, solo que bajo otras formas-. La crítica a la competencia no es más que la crítica a la voluntad de poder y el egoísmo intrínseco de los hombres, así como la forma de libertad que se suponía en la generación de cooperativas, no era más que una forma transformada de las corporaciones feudales.

Marx y Engels, en vísperas de la primavera europea de 1848, unieron sus pequeñas organizaciones comunistas al movimiento de masas democrático que llevaba el progreso revolucionario. Si bien utilizaban el concepto de proletariado en un sentido restringido –mentado solo a los obreros industriales-, no suponían una fragmentación de las fuerzas democráticas sino su unidad. Esta unidad debía ser hegemonizada por la clase obrera porque la misma, dada su posición de clase, era la única capaz de liberarse de las ilusiones pequeñoburguesas propias de los campesinos y artesanos. Sin embargo, la clase obrera y los comunistas debían siempre trabajan en el seno de las organizaciones populares más masivas de avanzada (con los Cartistas en Inglaterra, con Ledru Rollin en Francia, con la burguesía liberal unida a las masas populares en los países en los que aún dominaba el feudalismo)

El servicio más importante que pudieron rendir Marx y Engels antes de 1848 a la democracia europea, consistió en la unificación internacional de las fuerzas democráticas. El Manifiesto comunista encomienda a los comunistas directamente la misión de trabajar en todas partes en la unificación y en la inteligencia de los partidos democráticos de todos los países.

La internacional socialista solo puede entenderse como la continuación histórica de la Internacional Democrática. Asimismo, el socialismo y el comunismo revolucionarios solo pueden comprenderse como la continuación histórica de la democracia revolucionaria. Por otra parte, la unificación internacional de las fuerzas democráticas, emergió, en gran parte, debido a la represión ideológica y física que supuso la conformación de la Santa Alianza aristocrático-conservadora a partir de 1815

Toda revolución en cualquier país europeo, no importa que tuviese finalidades liberales, democráticas o nacionales, debió contar con la intervención armada de las grandes potencias conservadoras. Así se dio por sí mismo que la internacional de la contrarrevolución europea produjese una internacional de la revolución (según Marx y Engels esta debía basarse en la hegemonía de las democracias revolucionarias que debían imponer primero, cronológicamente, Francia e Inglaterra)

La revolución francesa de 1848 estuvo hegemonizada por la minoría de una clase obrera que cualitativamente era muy importante. Sin embargo, la caída de Luis Felipe solo se dió porque la burguesía, como clase, le sustrajo su apoyo –ya no era un “rey burgués” porque solo defendía los intereses de los aristócratas y la capa financiera-; el ejército y la guardia nacional, compuestos ambos de burgueses solidarizaron con los proletarios que se alzaban y no los reprimieron.

Los episodios de febrero de 1848 son cruciales para la intelección del devenir de toda forma democrática en la segunda mitad del siglo XIX. La democracia social que enarbolaban comunistas, socialistas y demócratas, debía probar su capacidad para satisfacer las demandas del pueblo en su conjunto –elevamiento material, libertad, asociación, etc-; la democracia liberal burguesa, por su parte, debía probar que, en esencia, el pueblo en su conjunto era pacífico y no tocaría la propiedad privada bajo un sistema democrático. Luego de cuatro meses en el poder, ambas formas de democracia fueron ampliamente abandonadas y desprestigiadas para la el devenir futuro de la historia universal
La política de la democracia social francesa en el poder supuso la división de la unión entre campo y ciudad, toda vez que los subsidios a los parados en las ciudades provenían de un aumento de los impuestos al pueblo campesino –mientras nos e tocaba ni la propiedad ni el poder de los capitalistas-. Luego de dos meses, un tercio del electorado –en su mayoría campesinos- votaban por la monarquía.
Asimismo, la democracia liberal burguesa perdió fuerza una vez sus dirigentes acataron disposiciones que se adecuaban a los interese reaccionarios de la aristocracia. En esta línea, los obreros se enfrentaron a esta forma de democracia, mientras la mayoría de la burguesía veía como la misma no era suficiente para mantener al conjunto del pueblo bajo su dominación.
En esta situación, Blanqui pedía el desarme de los ejércitos y el pertrechamiento de los obreros; en este momento, Louis Blanc llamaba a la insurrección en nombre de la normatividad democrática

En la revolución obrera de junio, la clase trabajadora luchó sola, sin la presencia de partido político alguno. Una vez la derrota estuvo consumada, la clase dominante decidió no abolir el sufragio universal, toda vez que el mismo devenía inofensivo cuando se controlaba la fuerza de la policía y el ejército, y a la vez se era capaz de acallar toda asociación, partido o diario de cariz contrario a los intereses propios de los dominantes.

Las dos revoluciones francesas de 1830 y de febrero de 1848, habían producido una fe verdaderamente mística, en la victoria de los luchadores populares desde las barricadas. En realidad, basta el ejército de una moderna y gran potencia para aplastar cualquier levantamiento, en tanto mantiene disciplina y responde a sus jefes. El ejército francés no tenía, por los motivos ya conocidos, mucho interés en defender a los Borbones, de manera que se batió, en 1830 y 1848, con muy reducido fervor. Pero las masas populares y la opinión pública de Europa comprendieron los acontecimientos en forma distinta. En todas las grandes ciudades rebosaba la masa popular de una asombrosa confianza en el triunfo…
En realidad no tuvo empero nada que hacer desde mayo de 1848 el partido socialista democrático con la efectiva lucha de clases. El partido democrático estaba de lado y se lamentaba de los malos tiempos –mientras el proletariado urbano combatía contra generales y capitalistas -; con la lucha en sí, no tenía nada que hacerCon esto se dio el completo aislamiento de la democracia histórica del movimiento de los obreros revolucionarios. Cuando el partido de Ledru Rollin llamo después en junio de 1849 a las masas para la lucha contra el despotismo de Bonaparte, no se movieron los obreros de París.
De esta manera había sido destruida en Alemania y Francia, por la revolución de 1848, la coalición de clases entre obreros, campesinos y pequeño-burgueses, que constituye la verdadera esencia de la más antigua democracia.

La tendencia moderada, ordenada y liberal, no tuvo un destino tan aciago como la democracia socialista revolucionaria. Sin embargo, la armonía de clases que promovían sus líderes mediante concesiones a las capas populares, fue rápidamente abandonada por su base social, la cual prefirió seguir su instinto y aniquilar a sangre y fuego las intenciones sociales de las masas populares

Así dio la revolución de 1848 a los verdaderos demócratas y socialistas la enseñanza de que, si bien el gobierno autónomo popular presupone ahora y siempre el sufragio universal, existe también la certeza de que una caricatura de ese sufragio es conciliable hasta con la más brutal opresión de las masas populares.

El cambio táctico de Marx y Engels –aconsejando a las fuerzas populares alejarse de los antiguos líderes demócratas como Ledru Rollin, ya a partir de 1850- no significaba de ninguna manera que ambos hubiesen renunciado a las ideas básicas de la revolución democrática. Por el contrario, ellos continuaron durante toda su vida siendo demócratas en el espíritu de 1848Nunca recomendaron a los obreros separarse por razones de una estrecha política gremial de los restantes sectores del pueblo trabajador. Ellos dedicaron una gran parte del trabajo de su vida, precisamente después de 1848, al estudio de la cuestión agraria de todos los países

 La política de alianzas tácticas con las otras clases, por parte de la clase obrera según las necesidades de la lucha concreta, siempre fue una política directriz de Marx y Engels.

En la década de 1850 surgieron dos internacionales democráticas que aún esperaban una revolución internacional cercana en el tiempo. Marx y Engels quedaron excluidos de ambas; ambos sabían que el movimiento revolucionario estaba en un periodo de reflujo y era necesaria una larga reconstitución de fuerzas. La historia dió la razón a ambos: estas internacionales democráticas fueron de corta vida –con ello el movimiento democrático cumplió su ciclo histórico en la historia universal-; en el futuro solo quedaron los liberales burgueses, por un lado, y el pequeño grupo de Marx y Engels.

Los sindicatos (trade unions) constituyen la línea histórica de continuidad con el fenecido movimiento cartista, en tanto adhieren a sus mismas reivindicaciones (eg. sufragio universal) en las décadas de 1860 en adelante.

1860 en adelante: las formas de lucha que tomó la clase trabajadora en su conjunto pueden resumirse en cuatro corrientes. a) partido obrero político; b) sindicato político; c) anarquistas apolíticos revolucionarios; d) anarquistas apolíticos pacifistas

En Alemania…se tenía la impresión que para un partido pacífico y legal de la burguesía, no quedaba bien la palabra demócrata o, como lo expresaba en forma cruda Lasalle: “La vieja, honrada y clara palabra democracia fue desteñida en el nombre hipócrita de Partido del Progreso”

La asociación general de obreros alemanes, fundada por Lasalle en 1860, fue el primer partido obrero autónomo de Europa. El mismo reivindicaba la democracia y la conquista del poder del estado por las masas trabajadoras

La Asociación General Obrera Alemana luchaba por cierto contra los capitalistas, pero descuidaba, en opinión de Marx, la cuestión agraria. El partido de Lasalle no hacía nada por los oprimidos obreros rurales (que, sin embargo, eran la mayoría en una Prusia todavía en gran medida feudal)

Cuanto más conocimiento cabal de su situación en la sociedad burguesa tenía la avanzada del proletariado alemán, tanto más se aislaba…En ese periodo se inclinaba un movimiento proletario radical a ver en aristócratas y campesinos, en fabricantes y universitarios por igual a una masa reaccionaria uniforme

El partido de Lasalle reivindicaba la antigua democracia revolucionaria, olvidada por las demás capas de la sociedad, por lo mismo pasó, casi naturalmente a llamarse socialdemócrata…Históricamente, en cambio, era la denominación menos correcta, porque los nuevos partidos obreros abandonaban en su aislamiento clasista lo esencial de la democracia histórica

Los amigos del Partido Obrero independiente en Alemania y en Francia, coincidían con los sindicalistas políticamente activos de Inglaterra en que atribuían a la actividad política dentro del marco del Estado existente y su constitución, una mayor importancia. Los alemanes y los franceses querían tener a sus diputados obreros en el Parlamento. Los ingleses querían poner a los partidos burgueses del parlamento una presión desde fuera.

Es sorprendente que la guerra civil norteamericana ponía intereses objetivos de enfrentamiento de los obreros ingleses con el norte “emancipador”- ya que la táctica de lucha de este último suponía el bloqueo de las exportaciones de materias primas desde el Sur hacia, entre otros países, Inglaterra, lo cual dejaba desempleado a una gran mayoría de la clase obrera inglesa-, pero los mismos apoyaron con solidaridad de clase internacional, en todo momento, al norte “emancipador”.

La generación de la primera internacional comunista, no es una idea traída desde fuera por los teóricos, sino que nace desde los intereses mismos de los sindicatos obreros ingleses. Pero estos intereses no eran gremiales, sino genuinamente internacionalistas –se apoyaban financieramente huelgas en Francia, por ejemplo-.

Ciertas victorias concretas de la Internacional fueron vistas en la consecución del sufragio universal en Inglaterra en 1867, así como la victoria del Norte en la Guerra Civil norteamericana.

“Sea cual fuere el resultado de la paz, debe concluirse antes de que los obreros puedan hacer algo. Si triunfan ahora -al servicio de la defensa nacional- tendrán que hacerse cargo de la herencia de Bonaparte y de la república piojosa del presente, y serán inútilmente masacrados por los ejércitos alemanes, retrogradándolos de nuevo en veinte años” (Engels, en torno a la próxima comuna de parís de 1871)

Marx compartió por completo los temores de Engels. Ambos habían concentrado desde hacía largos años toda su política del futuro sobre este acontecimiento: la caída de Bonaparte y la consiguiente revolución en Francia, como introducción para un nuevo desarrollo revolucionario ascendente en Europa (esto porque, aun si los obreros revolucionarios franceses no estaban incluidos en la Internacional, constituían el ejemplar más genuino de las ideas revolucionarias marxistas)

En el contexto de la revolución de 1871, los obreros de París se encontraron nuevamente sin partidos dirigentes. Asimismo, en todo el continente la clase obrera, cuando más necesidad tenía de alianzas con el conjunto de las capas populares, más se encontró aislada de las masas rurales y artesanales (recordemos el aislamiento de los partidos obreros y los sindicatos, por ejemplo)

El estado normal, liberal burgués, se caracteriza por la separación de los poderes. Para Rosenberg, esto está dado porque el ejecutivo junto al poder judicial deben actuar de efectivo contrapeso a las tendencias más radicales y populares que necesariamente se expresan en un parlamento electo mediante el sufragio universal (Comentario: ver como esto, en la realidad actual de nuestra formación social, no se produce. Pudiera ser que esta realidad fuera más propia del estadio del capitalismo de competencia y los primeros tiempos del capitalismo de los monopolios –hasta la década de 1920- )

Si se enrostra a los parlamentos que solamente charlan, en vez de actuar, esto no es más que la expresión de una apariencia: en la realidad lo que se expresa en esta crítica es l funesto del dominio burgués mediante la separación de los poderes del Estado.

La Comuna de París, instituyó brevemente una nueva forma de democracia en la cual primaba la descentralización y la abolición de la división de poderes…esta democracia comunal encuentra antecedentes sorprendentemente similares en la Antigüedad y la edad media (la democracia social no debe contentarse con tomar el aparato centralizado de estado, debe disolverlo, dice Rosenberg)

La derrota de la Comuna de París significó para Marx el fin del plan revolucionario de toda su vida. Así también, implicó el término efectivo de la historicidad propia de la democracia, tanto la antigua revolucionaria, como la burguesa.

El proletariado triunfante tenía, según Marx, la misión de formara ante todo un gobierno de lucha, fuerte y centralizado a la manera de Robespierre. Marx no concibió semejante “dictadura del proletariado” como una antítesis de la democracia, sino como su complemento militante: en la Revolución, actúa el proletariado en nombre de todo el pueblo trabajador

Marx, reprimiendo sus verdaderas y auténticas opiniones –contrarias a muchas de las disposiciones tácticas y estratégicas realizadas bajo la comuna de París-, formuló un auténtico panegírico de la Comuna de París. Con esto se ganó el odio de toda la sociedad burguesa mundial. Pero, asimismo, por primera vez se asoció mundialmente el marxismo, como vertiente teórica de la clase obrera, y la Revolución. Marxismo y revolución fueron desde este momento necesariamente ligados

Democracia Colonial: presente en los estados unidos desde 1815 hasta 1890 (en degradación continua). Formulada políticamente por el partido republicano de Jefferson (que ya había abandonado la lucha contra el capital financiero), tenía su premisa en la tierra libre. La misma igualaba formalmente al obrero y al campesino, junto con el fabricante y el terrateniente. Se materializaba la noción del hombre que se hace a sí mismo, muy yanqui, en la figura de la tierra libre, la cual armonizaba un compromiso de clases. Sin embargo, este tipo de democracia siempre sobreviene como momento transitorio, mientras la tierra libre existe…

Democracia imperialista: su paradigma visto en Inglaterra, con unos obreros organizados políticamente en su conjunto entorno a los sindicatos, al tiempo que conformándose con influir en el parlamento mediante diputados de partidos burgueses (Engels decía que la más burguesa de las naciones estaba produciendo una aristocracia obrera y un proletariado burgués…)

La “democracia campesina” de los suizos, de una carácter directo ejemplar, solo puede entenderse en el contexto de los ricos cantones de esa región, y no debe trasplantarse mecánicamente a las formaciones sociales que posean un proletariado industrial fuerte.

Después de 1871. Se produjo una irreversible desvalorización de la democracia histórica, particularmente de la democracia revolucionaria. Junto con ella se desvalorizó el sufragio universal, el cual, antes de 1848 había sido fetichizado en tanto que posible obrador de milagros futuros. La democracia y el sufragio no trajeron resultados sustantivos a las demandas del pueblo, el cual votó por la monarquía prusiana de Bismarck, legitimó a Napoleón III y no satisfajo a los obreros ingleses. Así también, la mantención del sufragio universal durante el periodo posterior a la comuna parisiense, en el cual por algún tiempo primó una monarquía capitalista burguesa, convino en deslegitimar finalmente el “fetiche” del sufragio universal (la democracia significaba un mero voto, ya que todas las huelgas eran reprimidas con el ejército, a la vez que los impuestos recaían mayoritariamente sobre las clases trabajadoras)

El sufragio universal no tenía de por sí influencia efectiva en los más diversos contextos. En los países atrasados, el clientelismo rural primaba; lo más que se podía conseguir eran unos pocos diputados obreros. En los países más avanzados existían además dos obstáculos. Primero, la recurrente falsificación de las boletas electorales (véase Napoleón III); segundo, el hecho de que el poder efectivo y material (el Ejército) no pudiera ser controlado por el voto mediante el parlamento (el ejército era “propiedad” del rey en Alemania, por ejemplo)

Durante la década de 1880, autodeclarados anarquistas ejecutaron variados actos de violencia material. Tanto los partidos obreros reformistas y legalistas, como Marx y Engels, se opusieron a estas expresiones de lucha, ya que las mismas tendían a desorganizar y desorientar a las capas populares

En la Rusia zarista de finales del siglo XIX, los revolucionarios se conjuntaban en las figuras del estudiante y el campesino (que muchas veces perpetraban actos “terroristas”)

Cuando Marx y Engels escribieron, en 1882, aquél prefacio para el Manifiesto Comunista, veían en Rusia la vanguardia de la revolución europea. En el último decenio de su vida, ha colocado Marx sus esperanzas esencialmente en el desarrollo ruso (en las figuras del estudiante, el obrero y el campesino, rusos)

Las tres vitales democracias burguesas que pudieron formarse al correr del siglo XIX, los Estados Unidos, Suiza y Gran Bretaña tienen todas una administración local muy desarrollada y además les falta un gran ejército permanente (no tenían servicio militar obligatorio, solo Suiza poseía milicias civiles). La experiencia histórica autoriza con toda seguridad a la conclusión de que un gran ejército permanente, con su cuerpo de oficiales, será siempre un Estado dentro de un Estado. Una democracia burguesa con sus instituciones parlamentarias no estuvo nunca hasta ahora en condiciones para dominar por completo a semejante ejército, que se convertía en la base para la tendencia antidemocrática. Lo mismo vale para todo gran aparato administrativo centralizado.

Desde 1870 a 1930 en Francia siempre se mantuvo una oscilación que no cristalizó en una democracia republicana duradera. Esto porque la gran burguesía siempre fue reluctante a las formas democráticas (carecía de cultura democrática)

La política nacional no es nunca una cosa en sí, sino que se halla siempre conectada a los conflictos de clase y de partido en un país. Cada uno de los partidos y cada clase se inclinará a reconocer como “nacional”, solamente aquella política que le conviene.

Desde 1870 a 1885 (aprox) dominaba la reacción en toda Europa (la república y la democracia se hallaban completamente ausentes), mas esto no impidió un gran desarrollo social y económico basado en la industria.

Viejo liberalismo (Ejemplos históricos: los whigs en Inglaterra hasta comienzos del siglo XIX; los holandeses desde el siglo XVI hasta la revolución francesa; los federalistas norteamericanos hasta el final del siglo XVIII; el reinado del rey burgués Luis Felipe en Francia, desde 1830 a 1848)
Reunía libertades de política interna con una política de fuerte poder estatal. Supone la república con un gobierno parlamentario o, si acaso, una monarquía constitucional limitada. Implicaba libertad de pluma, de palabra, de asociación, de la persona y de la propiedad contra los excesos de las autoridades. Sin embargo, el poder estatal pertenecía efectivamente tan solo a la capa superior económicamente privilegiada.

Nuevo liberalismo (ejemplo paradigmático de él se encuentra en Inglaterra desde 1832 hasta 1866)
Compartía con el viejo liberalismo la necesidad de las libertades constitucionales (arriba señaladas) junto el dominio de la burguesía. Sin embargo, se diferencia del viejo liberalismo en que desestima la necesidad del poder y la coerción estatal. Sus consignas son paz, progreso y libre cambio. Ahora bien, es pertinente clarificar que este liberalismo supone un derecho electoral censitario –sujeto a la posesión de propiedades-, como ocurrió en la Inglaterra de la época.

Democracia liberal: supone el sufragio universal, así como el dominio de la burguesía sustentado en el consenso de las capas populares debido a ciertas concesiones que se les hacen a las mismas.

Es sorprendente constatar que el “nuevo liberalismo” prácticamente no poseyó existencia histórica. En ningún país europeo del continente (excepto Bélgica), ni en Estados unidos tuvo presencia (ya que en Inglaterra luego primó muy firmemente la democracia imperialista). La tendencia histórica fue pasar de un liberalismo de viejo tipo, a una democracia imperialista.

Nuevo liberalismo Era aun autoengaño del capitalismo industrial de la primera hora, que creía poder renunciar a las características esenciales de la forma económica capitalista, al poder y la fuerza. La burguesía ha pasado en todos los importantes y moderno países, en la segunda mitad del siglo pasado, del liberalismo al imperialismo. 

Si el sentimiento democrático de antiguo reunía en su esfera al pequeño fabricante junto a sus obreros, siendo que ambos precisaban de pan barato, bajos impuestos y limitación de la arbitrariedad del Estado, la democracia imperialista supone un gran industrial que se coaliga con el Estado (colonial, proteccionista y guerrero), enfrentándose a las masas populares más radicales del interior.

El progreso del pensamiento imperialista en la segunda mitad del siglo XIX venía acompañado por una grave descomposición de la sociedad burguesa. Disminuye la influencia del liberalismo popular, el cual ahora no coopta ni a las clases, ni a las capas obreras, ni al conjunto de la burguesía. Los grandes industriales, junto a los pequeños de su tipo y los intelectuales, giran hacia aun imperialismo que busca apoyos en la derecha monárquica (la base popular del imperialismo solo pudo estar en la idea nacional). Asimismo, las clases pequeñoburguesas y rurales-medias se hacen políticamente independientes. Por último, la clase obrera deviene distintivamente socialista.

La corriente imperialista no crea nuevos partidos, sino que se reagrupa en partidos existentes (así, el Partido republicano norteamericano, poseedor de un origen muy distinto, deviene fuerza impulsora de la dictadura imperialista del capital). Así también, es atingente clarificar que el imperialismo fue esencialmente antidemocrático (dictatorial o monárquico). El único país donde el imperialismo convivió con una democracia liberal burguesa fue en Inglaterra (y hubo de basarse en un fuerte movimiento popular nacional)

A partir de la década de 1890 la democracia liberal hubo de hacerse efectiva en los grandes países industriales. Se sancionó el sufragio universal y se realizaron algunas concesiones las clases trabajadoras. El capitalismo imperialista solo podía funcionar con la connivencia de patronos y obreros. Ahora bien, es claro que los liberales de izquierda y las clases trabajadoras asumieron este discurso, sin embargo, la mayor parte de la gran burguesía siguió ajena a la democracia liberal.

La segunda internacional es un producto del desarrollo social de su tiempo, en específico de la clase trabajadora. Esta poseía una clase de sí bastante acusada, lo que la llevó a un aislamiento político y social bastante importante. Tanto campesinos como sectores medios eran mirados por esta clase con desconfianza. Así también, el Estado burgués y la nación eran desestimados y puestos como “instrumentos”
 burgueses. Así cristalizó el internacionalismo pacifista de la socialdemocracia y la segunda internacional.

Marx construye su teoría sobre la antítesis del proletariado contra la burguesía pero no sobre la antítesis de los socialistas contra los burgueses. La burguesía en el sentido de Marx es tan solo una pequeña minoría del pueblo…Pero imaginarse a los campesinos y artesanos, a los banqueros y fabricantes, como unidad, e imprimir a toda esta comunidad la etiqueta de “burguesa”, y oponer este curioso mundo burgués al socialista, eso no tiene nada que ver con Marx (este incluso se preocupó con suficiencia de la cuestión agraria en Rusia e Irlanda)
Asimismo, Marx y Engels siempre tuvieron una gran afinidad por los revolucionarios rusos –intelectuales, obreros y campesinos-, los cuales no suponían exactamente el sectarismo fabril alemán.

Existieron divergencias sustanciales entre la política de la segunda Internacional y las formulaciones de Marx y Engels. Primero, la segunda Internacional se declaró incondicionalmente a favor del libre cambio, cuando para nuestros teóricos ambos, librecambio y proteccionismo eran estrategias propias de formaciones capitalistas. Segundo, la segunda internacional propugnó el pacifismo abstracto a ultranza, cuando Marx y Engels siempre vieron la guerra como un medio táctico susceptible de ser utilizado según las circunstancias. Tercero, mientras nuestros autores siempre reivindicaron la autodeterminación nacional de los pueblos, la segunda internacional vino a oponerse a toda idea de nación instituyendo el internacionalismo obrero abstracto (Las semejanzas entre la II internacional y la democracia liberal burguesa produjo el revisionismo de Bernstein…Mas el rechazo del revisionismo con la mantención de las consignas citadas, llevó a un gran aislamiento a la segunda internacional y a los partidos obreros)

Los partidos obreros típicos de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX divergencia, en su sustancia, de las concepciones auténticamente marxistas (sectarismo de clase, por ejemplo)

Cuando Engels habla de democracia pura en 1884, se refiere a un tipo de democracia que ha abandonado el contenido social, que adhiere plenamente al capitalismo y que se ve representada en el ala liberal izquierda de la rica burguesía. Esta democracia se conforma con el dominio burgués, propugna el libre cambio y solo formula unas nada sustanciales reformas políticas…

La segunda internacional y los partidos socialdemócratas establecían una política de mejoramiento de las condiciones de trabajo de los obreros en específico –y de los salarios- , siempre en el marco de la legalidad. Esta política venía a converger con el leve “giro social” que tuvieron las clases dominantes en la última década del siglo XIX. El mejoramiento de las condiciones de la clase obrera fue una política internacional de la burguesía, la cual instó por este “cosmopolitismo” para que las naciones atrasadas no superaran por sus bajos precios a las potencias que ahora subían sus costos de producción por estas “concesiones”.

Todas las organizaciones de la segunda internacional se basaban en el gobierno autónomo de los obreros. La decisión sobre todas las cuestiones en litigio, se hallaba en definitiva en la masa de los afiliados. Los dirigentes de los partidos obreros podían mantenerse solamente en tanto respondían a la libre voluntad de la masa de adherentes. En este sentido ha ofrecido la II Internacional una labor ejemplar para la democracia, al facilitar a los obreros el ensayo práctico de la administración autónoma en sus organizaciones

En Francia, Italia, Austria, Alemania, Bélgica, Holanda, Escandinavia existió un partido obrero socialista que apoyaba a la segunda internacional (1889-1914) y tenía considerable ascendencia en las masas obreras. Ahora bien, el sufragio universal fue instituido en regiones en las cuales el mismo era inofensivo (Italia y Austria, por ejemplo), al tiempo que era negado allí donde sus posibilidades efectos materiales reales eran amplias.
La democracia solo hizo progresos en los lugares donde el imperialismo no constituía una tendencia muy acusada (Suiza y Escandinavia). De esta manera, el imperialismo no dejó subsistir a la democracia allí donde primó en sustancia (Inglaterra, Alemania, etc)

Los partidos obreros en la generalidad de Europa, durante el periodo de la segunda internacional, llevaron su política mediante la influencia en los parlamentos burgueses.

Lenin fue el primer socialdemócrata en revivir la democracia revolucionaria. Esto, por dos razones. Por un lado quiso acabar con el sectarismo de clase de los partidos obreros, propugnando las alianzas estratégicas con  otros grupos sociales (los campesinos, por ejemplo). Asimismo, mantuvo la necesidad de las formas democrático burguesas hasta 1914 (hasta este momento Lenin no pensaba en generalizar la forma de gobierno de los soviets, sino mantener la democracia burguesa al menos por un periodo mediano de transición)

 Porque Marx y Engels han procedido siempre en su partido y en las organizaciones por ellos dirigidas, de manera autocrática. Nunca respetaron las votaciones de los afiliados. Lenin ha redespertado pues en Rusia a todo el marxismo originario, hasta en sus contradicciones (estas contradicciones le llevarían a generar consejos obreros autónomos en un primer momento, para luego destruirlos mediante la dictadura del partido) (Comentario: criticar lo dicho sobre Marx basado en el texto “teoría marxista del partido político”; criticar lo dicho sobre Lenin con Poulantzas y Skocpol)

La democracia social (democracia revolucionaria), hasta la revolución de 1848, materializaba la resistencia del hombre pequeño y honesto contra el temprano capitalismoLa democracia liberal de antes de la guerra, era la protesta del capitalista de la libre competencia contra la nueva forma del capital de monopolio concentrado. Ninguna de ellas supo oponer una alternativa progresista viable al capitalismo de su tiempo.

  El derrumbe de la democracia liberal, que ostentaba políticas semejantes a la II internacional, vino el advenimiento de la primera guerra. Si la democracia social había desilusionado a sus cercanos luego de la debacle de 1848, la democracia liberal que solo había prometido paz (una promesa muy poco ambiciosa, en contraste con la democracia social), al momento de no poder asegurar meramente ésta (debido el advenimiento de la guerra), sufre su propio descalabro.

La forma política del Soviet no tiene importancia cualitativa debido a su funcionamiento técnico (elección directa o reparticiones más pequeñas), sino debido a que elimina la naturaleza misma de la democracia liberal (o el liberalismo viejo): el ejército, el aparato burocrático, la policía y la justicia se reúnen en un solo cuerpo, de manera que todos los obstáculos tradicionales para la consecución de reivindicaciones propias de las clases populares (ejército, aparato centralizado de estado y división de poderes) se hallaron solventados. El soviet es la forma en la cual revive la antigua democracia comunal….

Los bolcheviques de Rusia necesitaban en su apremiante situación, de 1918 a 1920, una rápida ayuda por una revolución triunfante en el exterior. Así fue que los nuevos partidos comunistas, fuera de Rusia, no crecieron orgánicamente de las relaciones de su país y de las propias experiencias de su masa obrera, sino que fueron fundados y organizados artificialmente desde Rusia y se arrojaron precipitadamente e inmaduros a luchas desiguales.

Italia: los medios e instrumentos de la democracia revolucionaria nacional (por ejemplo, en Garibaldi, con sus camisas rojas) fueron reactualizados por los movimientos fascistas (camisas negras de Mussolini)

Alemania: puede realizarse una analogía entre la Fr5ancia de 1848 y la Alemania de 1918. La diferencia sustancial estriba en que en Alemania el dictador vino con mayor posterioridad…

Las masas hambrientas y miserables maldecían el capitalismo y pedían una revolución social. Nuevamente los ponían en guardia los demócratas y aconsejaban a las masas de quedarse en los métodos pacíficos…Democracia, eso quería decir por lo visto, que todo quedara en los viejos términos, que la capa de los señores se siga enriqueciendo, que la masa continúe en la miseria y que la patria sea eternamente menoscabada.

La democracia social se muestra fuerte (en los treinta) en los lugares en los que no hubo partidos socialistas marxistas fuertes y tampoco tuvo gran influencia de la segunda internacional (Inglaterra, Australia, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Irlanda, Méjico)

La democracia como cosa en sí, como abstracción formal, no existe en la vida histórica, sino que la democracia es siempre un determinado movimiento político, conducido por determinadas fuerzas y clases sociales que luchan por determinadas finalidades. Un Estado democrático es, un Estado en el que gobierna el movimiento de la democracia.

La democracia burguesa aspira igualmente al gobierno propio de las masas populares, pero bajo la conservación del principio de la propiedad privada.  La democracia burguesa, contrariamente a la socialista, ha conquistado el poder del estado en una serie de formaciones. Posee cuatro formas básicas. a) democracia social (un ejemplo clásico de ésta es la formulación leninista de la dictadura democrática de los obreros y campesinos desde 1903 a 1914). b) democracia imperialista: asume la política de una gran potencia colonialista, la cual supone la connivencia nacional de obreros y patronos (Inglaterra); c) democracia liberal: connivencia de obreros y patronos con limitación del poder, la fuerza y la guerra (Suiza y Noruega); d) democracia colonial (EEUU). b), c) y d) propugnan la conciliación de clases y ofuscan las diferencias determinadas reales

Así se muestra una cierta afinidad selectiva entre la democracia y aquél tipo de Estado que puede ser calificado de comunal (ya que, por ejemplo, la gravitancia del ejército en Francia, necesaria por el amenazante vecino alemán, hipotecó cada experiencia democrática propia del pueblo francés). Pero la experiencia histórica que se tiene hasta ahora demuestra que una comunidad estatal democrática se puede mantener solamente si predominan los elementos locales del gobierno autónomo.

La democracia no posee el privilegio absoluto de la legalidad (e.g. la legalidad también prima en los estados feudales). Asimismo, la democracia tampoco es igual a la paz y la no violencia (todo estado defiende con la fuerza física su constitución legal)

El movimiento democrático se ha valido prácticamente de todos los medios: la historia de la democracia francesa de 1789 hasta 1871, está escrita virtualmente con sangre. Los demócratas americanos efectuaron la más grande guerra civil de todos los tiempos para conservar su forma de Estado
La historia enseña pues, que la democracia…ha empleado métodos violentos o pacíficos, al igual que cualquier otro movimiento político. El malentendido, como si la democracia fuese la materialización de la no-violencia, ha surgido en tiempos recientes al confundirse a la democracia en general con un tipo especial de la democracia, vale decir, con la democracia liberal del siglo pasado.

Una catástrofe de la democracia, una crisis terminal de la misma, no debe afirmarse como una realidad actual. La crisis a la que se refiere solo ha afectado a una forma particular y específica de la democracia, aquella que en estos escritos el autor califica de democracia liberal.