domingo, 28 de abril de 2013

La crisis del Estado (Poulantzas, etc)


La crisis del Estado (autores varios)

II. (pp77) Sobre el concepto de crisis del estado y su Historia (Christine Buci-Glucksmann)

La interpenetración creciente del aparato de Estado y de los monopolios desemboca precisamente con una politización de las luchas de masas, que chocan cada vez más directamente con el Estado como explotador colectivo.

Vía de análisis: poner a la luz la importancia nuclear del concepto de crisis política para la teoría del Estado

Gramsci desarrolla (en los veinte) el concepto de “guerra de posiciones” en oposición a la “guerra de movimiento”. Mientras la segunda indica una estrategia revolucionaria inmediata y frontal de conquista del Estado (como sucedió en Rusia), la primera señala una estrategia mayormente mediada y prolongada en el tiempo, que se adecua con mayor facilidad a formaciones sociales en las cuales el capitalismo se ha desarrollado con bastante suficiencia en conjunto con una matriz cultural de raigambre democrática.

Crisis revolucionaria y crisis del Estado no coinciden, al menos al principio, y según un modelo de ataque frontal…

No hay crisis revolucionaria sin crisis gubernamental…la crisis de las clases dirigentes no es solo condición de la caída del poder: condiciona también el acceso de amplias masas a la política…la crisis de las clases dirigentes y su estado condiciona la forma de politización de las masas.

Al desarrollo desigual de la situación objetiva (capitalismo emergente en “contradicción” con un régimen autocrático feudal) corresponde el desarrollo desigual del dispositivo de las fuerzas políticas revolucionarias (proletariado incipiente hegemoniza una alianza con crecientes masas campesinas, siempre con una bandera de revolución democrático burguesa transicional…)

Gramsci: crisis orgánica o crisis de hegemonía (crisis del Estado en su conjunto)

Existe una dialéctica entre el debilitamiento del Estado y el reforzamiento del Estado en la crisis (el reforzamiento siempre indica una reorganización de la base de masas del Estado, el cual, asimismo, adquiere un carácter más marcadamente “despótico-militar”).

La forma del Estado en crisis se muestra decisiva en la crisis de un estado concreto y determinado y en la salida de esta crisis.

Crisis revolucionaria (¿también crisis política?): una fase de aceleración de la historia en la que los conflictos llegan a su madurez

La crisis orgánica no es por fuerza una crisis revolucionaria (lo que es siempre, sin embargo, es una crisis de autoridad). La misma puede abrir, de hecho, un nuevo modo de constitución/unificación de la clase dirigente, que se traduce por la reagrupación de un gran número de partidos bajo la bandera de un partido único (Pregunta: ¿el carácter de este partido puede determinarse a priori? ¿Corresponde este carácter a la veta más marcadamente autoritaria propia de las clases dominantes?...)

De lo económico a lo político no hay correspondencia mecánica, sino desarrollo desigual potencial, que una práctica hegemónica debe reducir y sobrepasar

 (recordar que faltan unas páginas en el libro original)

III. El estado en crisis (Jean Marie Vincent)

El asalariado clásico pudiera sufrir una transformación para convertirse en un asalariado más político (en un contexto en el cual el crecimiento del Estado y de los monopolios es ya evidente)

La expansión del trabajo asalariado dependiente del sector estatal…es una expansión de trabajos concretos, absorbidos y consumidos por su valor de uso concreto y no por su valor de uso abstracto (la capacidad de producir plusvalía)

El Estado no tiene que representar todos los intereses empíricamente comprobables de la clase capitales, sino que funciona más bien como un capitalista colectivo en idea (Engels), de manera de mantener a toda costa la separación entre política y economía.

Los monopolios no suprimen la concurrencia, no hacen más que frenarla temporalmente o trasponerla, en ciertas circunstancias, del dominio de los precios al dominio de la innovación tecnológica. Como se sabe, las grandes firmas están a la búsqueda de superbeneficios, pero no pueden proceder arbitrariamente en la lucha para imponer a su beneficio transferencias de plusvalía y para asegurarse en un lapso más o menos largo un índice de beneficio superior al de los sectores no monopolísticos de la economía. (Esto porque) el ritmo mantenido de superbeneficios durante un largo período es muy raro en razón de la llegada casi inevitable de nuevos capitales en la rama de que se trate, pero también que no puede haber transferencias de plusvalía sin acumulación en una escala ampliada en los sectores no monopolísticos. De hecho no existen relaciones rígidamente fijadas entre los monopolios y las otras empresas, puesto que las condiciones de la concurrencia son demasiado cambiantes, tanto en el nivel nacional como en el internacional, para que se pueda considerar que hay situaciones definitivamente conquistadas (ejemplos en este sentido: innovación tecnológica, economías de escala, expansión o contracción de los mercados, etc)

Desvalorización por el estado de una parte del capital social en aras del combate a la baja del índice de beneficio. En primer lugar, se ve mal como la valorización débil, nula o negativa de ciertos capitales tomados a cargo por el Estado podría ser asimilada a la puesta en reserva de una parte del capital social tal como ha sido descrita por Marx. En la medida en que hay producción, la valorización débil o negativa de los capitales del Estado resulta de las transferencias de plusvalía o de valor, no corresponde de ningún modo al proceso de destrucción del capital por quiebra, liquidación judicial, compra a bajo precio, así como tampoco corresponde a la retirada pura y simple del capital en espera de días mejores (cierre de empresas, inversiones en inmuebles, etc). La valorización débil o nula en el sector estatal permite, es innegable, elevar el índice de beneficio en el sector monopolístico durante un cierto tiempo, pero se vuelve a caer muy rápidamente en los problemas ya planteados a propósito de transferencias de plusvalía del sector no monopolístico.

La política de inmigración y de vivienda contribuyen a reestructurar la oferta de mano de obra, modificando la “movilidad” de la misma…

La crisis de legitimación, propia de las sociedades tardocapitalistas según Offe y Habermas, sucede, en gran medida, porque el crecimiento del Estado no va acompañado junto a una mayor democratización de sus instituciones, no supone una mayor participación de las capas populares…

IV. Observaciones teóricas sobre el Estado burgués y su crisis (Joachim Hirsch)

Estado= dictadura+hegemonía (supone el consenso activo de los dominados…Pregunta: ¿es aún válido este énfasis en el consenso activo cuando la despolitización primó largo tiempo bajo la infinidad de formaciones sociales capitalistas que efectivamente existieron?

De la misma manera que en el Capital no se encuentra un análisis de la constitución de las clases –éstas son presupuestas teóricamente luego de la rápida explicación de su formación mediante la fórmula de la acumulación primitiva-, pero sí hallamos en él un análisis de la reproducción ampliada de las clases, igualmente un análisis fundado en la categorías estructurales de la sociedad burguesa avanzada no puede estudiar la constitución de la violencia de clase. Solo puede determinar la forma de su reproducción ampliada…

Paschukanis: la forma de dominación –y de reproducción de la violencia de clase- adquiere un “carácter público” separado de la clase dominante (al menos en una escisión relativa) en toda formación social capitalista por una razón bastante precisa. La ley de valor, que prima necesariamente en estas formaciones, supone que en la realidad social se encuentran individuos formalmente iguales y libres que intercambian de manera “justa” sus mercancías, por lo cual, esta “apariencia” debe reproducirse análogamente en la forma concreta de dominación que aquí se presenta: la misma, aparece bajo el carácter de un Estado concebido como ente público e imparcial, en el cual los ciudadanos son formalmente libres e iguales (recordar la crítica de Poulantzas; éste refiere que el carácter del Estado capitalista, la forma precisa de dominación en la generalidad de las formaciones sociales capitalistas, no puede fundarse en la esfera de la circulación mercantil –como aquí lo sugiere Paschukanis-, sino que debe fundamentarse en el carácter específico del MPC, el cual procede necesariamente de la esfera de la producción)

La dominación política no está directamente vinculada al derecho de disposición de los medios de producción. Está sometida a mecanismos de reproducción propios.  La reproducción de las clases en el proceso de valorización del capital y en la reproducción de la dominación política, no son idénticas. De ello resulta una relación fundamentalmente problemática y contradictoria de la burguesía respecto a su Estado: la lucha por la dirección política (hegemonía)

La ideología no consiste en una propagación de ideas arbitrarias, sino que contiene una base material fundante en las relaciones, prácticas y experiencias sociales…Así, es en al esfera de la circulación con su apariencia de intercambio equivalente en donde nacen las ideologías de la libertad, de la igualdad y de la reciprocidad, del individualismo de los propietarios y del sujeto burgués…

La razón por la cual el Estado actúa, también, paralelamente, como medio de formulación y de organización de los intereses de clase de la burguesía, reside en primer lugar en el hecho de que la burguesía no constituye una clase políticamente homogénea: está, al contrario, constituida de capitales individuales de un desarrollo desigual que compiten entre sí y que están sometidos a fraccionamientos importantes. El hecho de que el movimiento del capital se impone  a través de la concurrencia entre numerosos capitales individuales impide la articulación inmediata de un interés de clase común a los miembros de la clase capitalista

En cuanto se refiere a la estructura del bloque en el poder, la posición de las fracciones que lo constituyen, particularmente de la fracción hegemónica, se determina esencialmente por la importancia que reviste para el proceso de reproducción del capital global

En tanto que “capitalista colectivo en idea”, el Estado no puede realizarse más que en la medida en que su unidad institucional es también en idea (no es una institución homogénea sino fraccionada y fragmentada por las luchas)

En tanto la relación fundamental y constituyente del modo de producción capitalista es la explotación mediante el plusvalor relativo, el mismo se reproduce mediante la lucha de clases: en sí mismo, el proceso de producción capitalista contiene las luchas de clases en tanto supone explotación. En tanto las luchas de clases reales y concretas tienen efectos materiales precisos, los mismos modifican las condiciones sociomateriales de la misma lucha. Esta modificación –que puede ejemplificarse mediante las leyes “objetivas” de la acumulación capitalista: tendencia decreciente de la tasa de ganancia, mecanización extremada, plusvalor relativo, etc-, en tanto que realidad objetiva, procede “a espaldas” de los actores en lucha. Por lo mismo, existen dos niveles de lucha de clases: aquél que cristaliza en leyes objetivas del MPC, y aquél que es relativamente autónomo de estas condiciones materiales objetivas, en tanto responde y actúa en la lucha aún sin saber si estas acciones cristalizarán finalmente en la objetividad de las leyes de la acumulación…(Pregunta: la influencia sobre las condiciones objetivas de reproducción del MPC de las luchas de clases, podría ser concebida dentro de un marco amplio, en el cual inmediatez y carácter mediato existirían como realidades por propio derecho. Ahora bien, ¿no es quizás un criterio de análisis pertinente para diferenciar entre conflictos entre estratos y grupos sociales y propiamente lucha de clases, el hecho de que ésta última suponga una cristalización objetiva en el modo de reproducción de las relaciones sociales fundamentales capitalistas –en forma inmediata o mediata?)

Si el movimiento de la acumulación capitalista se genera esencialmente en términos mundiales (¿es realmente esto efectivo?), las condiciones de producción y explotación se modifican de manera sustancial en términos mundiales. Por esto, si las condiciones objetivas de lucha (en tanto condiciones materiales de producción y explotación) existen fundamental y determinantemente en términos mundiales, ¿debe concederse al análisis supranacional una posición de determinación privilegiada…? (podríamos formular la hipótesis de que las mismas condiciones objetivas y “ya fijadas” existen en términos mundiales generales, mas la modificación de las mismas mediante la lucha de clases se presenta siempre en términos nacionales o regionales, por lo cual debe concederse al marco de análisis nacional y regional un interés también esencial)

Una de las consecuencias de la forma específica de dominación política en las condiciones capitalistas es que el modo de reproducción de la violencia política institucionalizada no es idéntico al de la reproducción de las clases sociales. El Estado burgués no es, como lo son las propias clases sociales, el resultado de un proceso de producción directo (habría que acotar que las clases tampoco lo son en su totalidad, ya que se componen de determinaciones provenientes tanto de la esfera de la circulación como de la superestructura. Lo cierto, sin embargo, es que la determinación de las clases por la esfera de la producción es fundamental, lo que no existe en la esfera estatal)

Selectividad estructural: supone un proceso de filtro, transformación y desplazamiento por parte del Estado de las demandas o necesidades formuladas a nivel de la sociedad en general, de manera que las mismas devengan en decisiones y acciones funcionales a la economía capitalista, así como también en prácticas adecuadas a la dominación de la clase burguesa.

El actuar del Estado protege el sentido privado y autónomo de la economía toda vez que su funcionar solo supone la modificación de los patrones de reproducción y distribución de la economía, sin transformación alguna en la dimensión específica de la producción.
La destematización de la relación social fundamental que produce esto, se da de maneras diversas: el tratamiento caso por caso, la descomposición de las demandas en una multitud de sectores de competencia administrativa, la remisión a intereses opuestos, la referencia a los recursos escasos, etc

El Estado implementa una represión física selectiva en contra de grupos imposibles de integrar ideológicamente en los aparatos…
El Estado reprime las ideologías y los movimientos anticapitalistas no por lo que son por ellos mismos, sino únicamente en la medida en que hay que esperar que pongan dificultades de manera consecuente con la realización de la integración ideológica.

La constitución de una categoría social en tanto que grupo reinante, no niega la identidad de intereses de este grupo en relación con los intereses de la clase capitalista en su conjunto. Esto porque el interés fundamental del grupo reinante es la estabilidad y la conservación del orden mediante al inmutabilidad del Estado…(Pregunta: ¿debemos aceptar esta premisa sin un análisis específico en una determinada formación social? Esto porque, si consideramos la realidad actual, vemos que el agente transformador del estado –al menos en una medida parcial- deviene cierto fragmento de la burocracia pública. Quizá la cuestión está en que las acciones que ejecutan los miembros de este estrato pueden modificar el carácter del Estado, pero nunca pueden transformar de manera sustancial su naturaleza de clase. Por otra parte, podríamos argüir que los agentes estatales que buscan la transformación del Estado y no se conforman con la estabilidad, realmente no pertenecen a la categoría social reinante, sino que poseen una determinación de clase objetivamente diversa, ya que es posible que no todas las posiciones inscritas en el Estado sean parte de este estrato. Por último, el comportamiento de los empleados públicos durante el periodo concertacionista prueba el hecho de que la mayoría de los mismos se decantan por la estabilidad…)

En tanto la fracción hegemónica de la clase dominante se constituye como tal en función de su papel determinante en la reproducción del capital social global, el estado debe propender a favorecer los intereses de valorización de esta fracción particular. Ahora bien, como esta fracción adquiere su preeminencia gracias a su posición en el mercado mundial, el Estado se ve imposibilitado estructuralmente para actuar en su completo beneficio (ausencia de una marco político mundial real con fuerza efectiva)

El ciclo largo de lucha de clases se encuentra determinado por el comportamiento tendencial de la tasa de ganancia…Cuando la baja del índice de beneficio se realiza de manera manifiesta, la clase dominante se verá forzada a atacar frontalmente las condiciones de vida y de trabajo de los explotados

La reproducción de la dominación de clase burguesa se efectúa siempre sobre un fondo estructural de crisis

El periodo en el cual dominó una forma de capitalismo keynesiano (1930 a 1970 aprox), tiene que ver con el establecimiento de la hegemonía de la fracción monopólica del capital en el mundo en general (en la diversidad de sus formaciones sociales componentes). Esta forma de dominación suponía la rápida innovación tecnológica, el alza continuada de la productividad, la generación de amplias capas neo pequeñoburguesas (tecnocracia); todo esto como su forma de legitimación.

No hay que partir de la única hipótesis de un cambio brusco que pasaría de una normalidad de la dominación de clase burguesa a una crisis política abierta. Este tránsito puede darse igualmente de manera gradual 

V. Crisis capitalista y política económica (Suzanne de Brunhoff)

Friedman: las crisis económicas no pueden ser previstas ni solucionadas por la política económica del Estado; ésta sólo puede agravar las mismas (de hecho, esto es lo que sucedió en la crisis de 1929 y la crisis de 1975). Asimismo, la política monetaria, según la visión de este autor, debe limitarse a seguir una regla fija: el aumento cuantitativo de la masa de moneda es una función precisa del crecimiento medio del producto.

La óptica liberal y keynesiana, aun si en la superficie aparecen como radicalmente diversas, en realidad comparten una perspectiva epistemológica similar. La misma comprende el Estado como un agente externo a la economía, en tanto que sujeto autónomo al desenvolvimiento de esta última. Así también, se entiende la posibilidad de una economía libre de crisis estructurales; las crisis solo se producirían por demasiada intervención estatal (liberales), o una intervención deficiente (keynesianos).   

Según la autora la crisis debe ser concebida como una estrategia componente de la política económica inscrita en una economía capitalista. Ahora bien, esta idea debe asumirse con las debidas precauciones. Esto porque supone un control y dominación exhaustivo por parte de la clase burguesa de las condiciones objetivas de la economía. En este sentido, es cierto que la inflación es una estrategia de la clase dominante para disminuir el poder de compra de los salarios. Sin embargo, este mismo mecanismo es también a la vez un desequilibrio objetivo de las relaciones existentes entre las distintas mercancías dentro del mercado; este desequilibrio no es completamente manipulable por la clase dominante.
Los cambios que afectan la financiación y la moneda han ido conjuntamente con los que han afectado la fuerza de trabajo. De la misma manera que el vínculo entre valor de la fuerza de trabajo y el salario directo que monetiza este valor se afloja (dada la existencia de seguros sociales públicos, sindicatos, control y formación del trabajo), igualmente la relación entre créditos y moneda de pago pierde tensión, lo que expresa la práctica del curso forzado

Ejemplo: El seguro de  los depósitos en banco por el Estado ha sido instaurado en los estados Unidos en los años de 1930, al mismo tiempo que el prior sistema de seguros sociales.

…no existe una secuencia del siguiente tipo: situación económica coyuntural global, medidas de conjunto de política económica, consecuencias de estas medidas. Puesto que no hay una situación económica inicial que no incorpore ya prácticas de gestión. Tampoco existe situación final que permita la abstracción de los efectos de las medidas tomadas. Esto no es más que una aplicación, en el nivel del funcionamiento de la po0lítica económica, de la idea general que el frente a frente del Estado y la Economía esta vacía de sentido.

La política económica siempre posee un carácter dual: oscila entre su carácter de medida técnica y su naturaleza como sanción política. Así también, una medida concreta siempre modifica las condiciones posteriores de la economía que facilitan u obstaculizan una medida de política económica ulterior. Según la autora de este artículo el “capitalismo contemporáneo” no puede renunciar a la existencia de la política económica; la misma es inherente al funcionamiento de cualquier formación social capitalista.

Antes de devenir política económica, en los años 1930, la acción económica del Estado capitalista existía, inseparable del funcionamiento del sistema. Sus dos polos fundamentales son la gestión de la fuerza de trabajo y la de la moneda.
…fuerza de trabajo y moneda tiene  una situación particular, en razón del carácter de su valor de uso. Utilizada para crear mercancías, la fuerza de trabajo es la única capaz de crear valor de cambio. En cuanto a la moneda, por su forma concreta –cualquiera sea el soporte material, metal o papel-, sirve de equivalente general a todas las otras mercancías, de la serie de las cuales se encuentra excluida. Estas dos mercancías, cuyo valor de uso entretiene con el valor de cambio relaciones particulares, tienen condiciones de reproducción que piden una intervención estatal.

El salario directo, remuneración del valor cotidiano de la fuerza de trabajo, no corresponde al valor de reproducción de esta fuerza. No puede entretener al obrero en paro o enfermo
Si no existiesen más que monedas escriturales privadas, emitidas por bancos que responden a las necesidades de quienes piden préstamos y a las demandas de pago, la calidad monetaria de los títulos en circulación sería limitada en el tiempo y el espacio, y dependería de incesantes procedimientos de autentificación. Las monedas emitidas por os diferentes rancios están, verificadas como monedas en tanto que son inmediatamente y constantemente convertibles en moneda central emitida por el Estado.
La intervención del Estado se encuentra aquí requerida por la insuficiencia de la moneda privada para asegurar la reproducción del equivalente general…Pero no significa de ningún modo que exista una oferta de moneda a escala nacional, oferta cuyo volumen regularía el Banco Central. El modo de intervención del Estado está circunscrito por el desarrollo de las relaciones de crédito y de la circulación financiera privadas. Ese modo consiste en garantizar la calidad de la conservación de los medios de pago cuya emisión no controla. Ese modo está determinado con referencia a la primacía de la circulación comercial capitalista. Así, la gestión estatal de la moneda es a la vez inmanente y exterior a las relaciones de circulación capitalistas

Gestión de fuerza de trabajo y gestión de la moneda son los fundamentos de la intervención económica del estado capitalista. Sus formas varían considerablemente hasta transformarse en elementos de política económica, pero sus funciones son las mismas.

Que bajo la primacía del neoliberalismo la política económica se materialice preferencialmente mediante el manejo de la moneda (monetarismo), no significa que ésta cese de existir porque el manejo financiero y fiscal por parte del Estado ya no prime más (keynesianismo).

VI. Las relaciones de la crisis del Estado y de la internacionalización: un revelador (Jean Pierre Delilez)

No se puede yuxtaponer o sumar crisis al nivel nacional y crisis de las relaciones internacionales. Tampoco se puede contrabalancear la una por la otra. Están íntimamente vinculadas.

El internacionalismo reaparece concretamente como cuestión política en cada episodio de crisis…
La concentración creciente de las contradicciones sociales no puede efectuarse con plena intensidad ni al nivel regional ni al nivel supranacional. El imperialismo no ha de ningún modo disuelto las naciones, muy al contrario.

Ya antes de la primera guerra mundial el fenómeno del neocolonialismo (como endeudamiento externo de economías debilitadas) se presenta.

La multinacionalización se apoya directamente en las diferentes formas de intervención pública desde el Estado banquero, legislador y organizador de las reestructuraciones de la producción…todo ello lleva a considerar esta multinacionalización como un aspecto del capitalismo monopolista de Estado.

La más o menos gran solidaridad de los procesos de crisis (monetaria, financiera, tecnológica, comercial) en el nivel internacional no se ha acompañado por un debilitamiento del papel de los estados.

Los impulsos de internacionalización del proceso de trabajo deben distinguirse cuidadosamente de la internacionalización del capital. Esto porque, la primera se encuentra como “contenida” por las relaciones de propiedad, las cuales fragmentan e imposibilitan la realidad de unas fuerzas productivas que se unifican en términos internacionales…

Inflación: es un instrumento de crecimiento del índice de explotación por el hecho de que actúa sobre el poder de compra de manera global. Pero contribuye igualmente a desvalorizar, de manera selectiva, los capitales en función, practicando al mismo tiempo un suave reajuste de los índices de beneficio e interés.

Las instituciones del Estado, si aún cada una de ellas materializa una función específica y particular (organizativa, ideológica o represiva), todas actúan sobre un fondo de interdependencia de funciones, así como de imbricación de las mismas.

Comprender la crisis del estado, es referir las discontinuidades y las rupturas parciales a la tendencia a la no reproducción de las relaciones sociales de producción, de cambio y de apropiación.

El Estado ya es una superestructura inseparable de la base en su movimiento, levantada a partir de antagonismo de clase de una formación social, puesto que se ha construido a partir de la no reproducción de una estructura concreta.

El presidencialismo, junto al predominio del ejecutivo por sobre el legislativo, es propio del capitalismo monopolista de Estado (el cual prima durante la época de oro del keynesianismo)

VII Crisis del Estado, consumo colectivo y contradicciones urbanas (Manuel Castells)

Las contradicciones urbanas adquieren un carácter específico y fundamental en la etapa “actual” del capitalismo, toda vez que las mismas enfrentan a una clase dominante al conjunto de las capas populares (no solo a la clase obrera) en tanto influyen de manera decisiva en la organización del espacio en la vida cotidiana.

El proceso contemporáneo de centralización y concentración del capital, debe entenderse como la reproducción extendida del desarrollo desigual, tanto en el nivel internacional como en nivel nacional. Esto lleva a la formación de grandes metrópolis que concentran la producción y el consumo; se genera la necesidad de la primacía tendencial del consumo colectivo (transportes, servicios sociales, vivienda, educación, salud)

La creciente mecanización del proceso de trabajo (alza de la composición orgánica del capital) supone que cada unidad de fuerza de trabajo moviliza una mayor cantidad de capital constante que anteriormente, lo cual lleva a concebir el proceso de trabajo como extremadamente sensible a las variaciones en la propia fuerza de trabajo (la cual siempre será el factor más variable, por sobre el capital constante de cualquier especie). Todo esto refuerza la necesidad de la preocupación acerca del consumo colectivo (pregunta: ¿puede realmente afirmarse que el elemento más variable, en todo momento, en el proceso de trabajo, es el capital variable?. Un juicio ponderado tendría que observa la enorme variación y fluctuación existentes en el precio de las materias primas –capital constante circulante-m, así como en el valor de la maquinaria. Todo esto mientras la fuerza de trabajo cada vez es mayormente encuadrada y disciplinada, tanto por medio de mecanismos ideológicos, como mediante fragmentaciones técnicas en la s posibilidades de sindicalización)

Contradicción: si bien para la reproducción del capital en escala ampliada es necesario el desarrollo de los medios de consumo colectivos, la inversión privada no encuentra en esta esfera condiciones de inversión favorables, dado que la tasa de media de ganancia en la misma es inferior a la tasa media (cuestión que se explica por la gran cantidad de capital inicial que se requiere para comenzar el funcionamiento de estas esferas de la producción -principalmente de capital constante- mientras la retribución es relativamente en gananc8ias es relativamente pequeña en el orto plazo, si consideramos que se debe amortizar en gran cantidad este enorme capital inicial). Todo esto supone la intervención precedente del Estado en estas esferas, el cual prepara las condiciones infraestructurales para que el capital privado luego pueda incorporarse a las mismas.

La intervención del Estado en la esfera del consumo colectivo, modifica su carácter neutral de “vigilante nocturno”, lo cual agudiza las contradicciones en el seno de las formaciones sociales politizando a las capas populares.

Contradicción: en el contexto de la crisis el sistema se encuentra ante la doble necesidad de reforzar la explotación  (para restablecer el índice de beneficio) y a la vez aumentar la integración social (para restablecer la hegemonía política e ideológica)

VIII Crisis de la relación Estado/sociedad local vista a través de la política regional (Renaud Dulong)

(Pregunta: ¿por qué se habla más de capas populares que de capas burguesas? ¿Deriva esto de una unidad de clase más evidente en los puestos dominantes?)

Fracción regional de clase

Feudalidades: en los territorios, usualmente denominados regiones, la clase dominante –o la fracción hegemónica del bloque dominante- se apoya en clases burguesas subordinadas, las cuales obtienen un marco de poder en sus regiones a cambio de la mantención de la subordinación de las capas populares de estas regiones. Así, las contradicciones secundarias de una formación social, son mediadas, tratadas por clases dominantes en grado relativo subalterno, de modo que no afecten y se aíslen de la contradicción fundamental capital/trabajo.

Feudalidades: lugares en que la dominación se ejerce de tal manera que las organizaciones que tienen el proyecto de cambiar esta dominación parecen extranjeras y son tratadas como tales.

Crisis en la relación Estado/sociedad local: está indicada por la posibilidad de la cristalización de una relación directa entre el gobierno y una zona determinada del territorio (morigeración del carácter mediado específico de esta relación)

Prácticas de la clase monopolista: trastornan el territorio, y hacen aparecer al mismo como extranjero respecto al antiguo criterio de definición de la nación. Desde entonces, el espacio nacional puede presentarse difícilmente como lugar de unión interclases contra un enemigo exterior; es uno de los lugares donde se descubre la naturaleza del adversario de clase…el enemigo interior.

Contradicción entre la internacionalización del capital y la forma nación de la ideología dominante

IX El papel social de los altos funcionarios y la crisis del Estado (Jacques Sallois, Michel Cretin)

Solo con su funcionamiento, el Estado expresa un orden que no puede más que reproducir las relaciones sociales dominantes cuya crítica efectiva define precisamente el desorden. En función de esta armonía preestablecida, la dominación de la clase o fracción de clase dominante puede ejercerse por intermedio de un personal no salido directamente de ella desde el momento en que está asegurada su adhesión a la forma estatal del poder. Entonces le basta controlar el reclutamiento y la formación.

El desarrollo del capitalismo “contemporáneo” ha supuesto dos cosas –al menos-. Por un lado la escisión más marcada en el seno de la administración: en ella las cúpulas dirigenciales poseen una diferencia de naturaleza con respecto a los funcionarios de más bajo rango, a la vez que ostentan poderes discrecionales amplios –sus funciones están en menor medida repertoriadas-. Asimismo, esta transformación se entrelaza con una mayor preponderancia del ejecutivo por sobre el Parlamento; la función de legitimación recae ahora preponderantemente en los puestos dirigenciales del sector administrativo (el cual ahora deviene también formulador de políticas, no solo “implementador” de las mismas). En segundo lugar, se evidencia una mayor homogeneidad entre los puestos y la formación de los altos funcionarios públicos en con conjunto con los ejecutivos privados.

Tendencias actuales de la división del trabajo: alta calificación de un número restringido de cuadros y la descalificación de una masa creciente de trabajadores asalariados. Esta dinámica se reproduce tanto en lo privado como en lo público –en este último sector supone el mayor poder las cimas burocráticas y la ruptura de la alianza de la alta burguesía con las capas pequeñoburguesas que se formaron al alero del Estado-

A  falta de un tema que pueda representar, incluso esquemáticamente, la alianza entre la fracciones de clases en nombre de las cuales interviene la alta función pública, la adaptación a un cambio cuyas finalidades no son explícitas deviene un fin en sí.

La solidez de un régimen se juzga, de hecho, por su capacidad de hacer trabajar al servicio del gobierno a hombres que no comparten forzosamente el conjunto de sus perspectivas. Una relativa heterogeneidad de la alta función pública…es la marca y la garantía de la hegemonía que ejerce en el conjunto del cuerpo social una clase particular.

X ¿Crisis de la justicia, crisis de la ley, crisis del Estado? (Dominique Charvet)

…el fenómeno estatal es quizá el acontecimiento político más importante de estos últimos treinta años, durante los cuales se ha visto el número de comunidades humanas organizadas en Estados, pasar de unos treinta a ciento cincuenta. Lo que deviene mundial es la civilización del Estado. Por lo tanto, la crisis actual del Estado puede muy bien no ser una crisis de decadencia, sino una crisis de crecimiento…

Hablar de crisis respecto de la Justicia es, en cierta medida, paradójico, puesto que se trata de una institución de crisis. Su historia, su procedimiento, su vocabulario, se relacionan con el conflicto y hoy todavía el debate judicial se parece a alabanza guerrera de los pueblos primitivos: costumbres, ritos actitudes, todo habla de enfrentamiento, de batalla. Y en efecto, es una batalla, una guerra civil, la que cotidianamente lleva a cabo la Justicia para imponer la norma social…Si, colocada como otras administraciones entre lo real social y la norma del estado, impone como esas otras administraciones la norma de este estado, la Justicia se diferencia fundamentalmente por el conflicto que confiesa; más todavía: por el conflicto que pone en escena.

La noción de la Justicia como un tercer poder imparcial –elaborada por Montesquieu-, no deriva de razonamientos especulativos específicos de este autor, sino de la situación social determinada de su época: la creciente disputa entre los parlamentos (señores) y el poder central (el rey), requería una solución institucional de una medidas similar a la pergeñada idealmente…

Lo judicial es un compromiso inestable: institución semipública, semiprivada, separada de la creación de la norma que pertenece al legislativo, como de su concreción que es del ejecutivo, la institución judicial va a tener por misión la integración del conflicto en la normas fundamentales en un registro soportable.

Justicia: es una institución que constituye uno de los instrumentos importantes de integración social en la medida es que la negación de los conflictos de clase por su traducción en conflictos morales o abstractos: el bien, el mal, lo justo y lo injusto

La institución judicial ha sido para la clase dominante la herramienta técnica de las resoluciones de contradicciones secundarias (como repartirse una herencia, a quien atribuir un derecho de propiedad), y el instrumento ideológico de afirmación de sus valores (el respeto del derecho de propiedad y de la autoridad)

…ese juez pone fin a la ficción de que la fábrica es un lugar privado –ficción basada en la propiedad privada-.

Pero el presupuesto del Estado no permitirá jamás poner a un policía detrás de cada ciudadano y la única estrategia rentable se redescubre actualmente: poner un policía al interior de cada ciudadano

Seguridad…¿qué seguridad?...¿contra el paro, contra la inflación, contra el deterioro del medioambiente, contra los accidentes de trabajo, contra la delincuencia?

Una solidaridad entre la necesidad de seguridad de los ciudadanos y la necesidad de seguridad de un Estado que no se siente seguro de sí mismo

XI. Atlantismo y crisis del Estado Europeo (Alain Joxe)

Las fuerzas populares son siempre locales y el internacionalismo proletario ha de construirse. La represión, también, la cual sigue siendo, pues, geográfica, contrariamente al capital financiero (Comentario: la actualidad niega que la represión solo sea función de lo local)
Existen tres niveles de contradicciones en el sistema imperialista: a) Estado líder/Estado dependiente; b) fracción hegemónica/fracción no hegemónica del bloque en le poder; c) burguesía/clases explotadas en una formación social determinada

Para dominar Europa Estados Unidos tiene interés en unificarla (ver como la historia progresa mediante contradicciones; posteriormente, la Europa unificada devino rival o competidor de EEUU)

OCDE: creada para canalizar el flujo del Plan Marshall…

La hegemonía política de clase se manifiesta siempre por la organización de “falsos debates”; tomando partido en ellos las clases invierten una parte recuperable de sus intereses reales al mismo tiempo que se dividen políticamente, por sus propios intereses antagónicos respecto a los de la burguesía.

La guerra francesa en Indochina, comenzada el año 1947, tuvo intencionada o inintencionadamente el resultado de redirigir la orientación de las fuerzas de orden de ese país, desde una reciente tradición signada por la Resistencia (masiva, popular y de izquierdas) en la segunda guerra, a una nueva tradición aliada a la defensa del imperio francés (internamente unificado)

La guerra con Argelia (1950 en adelante) supone, asimismo, una mayor fascistización y control de las capas populares por parte de la burguesía francesa dominante

Ya en 1969, con la crítica a la guerra en Vietnam, se formula la posibilidad de un servicio militar no obligatorio. En 1973 cristaliza formalmente esta alternativa.

En Europa…el principio del servicio militar y obligatorio constituye, la base de un consenso popular respecto a la hegemonía burguesa. Esta institución es el único compromiso de clase que funda la legitimidad del Estado burgués, a la vez en términos de dominación y en términos de hegemonía…el Ejército es la fortificación de la hegemonía burguesa, porque todas las clases aceptan integrarse en ella bajo órdenes de la burguesía en defensa del interés nacional.

Contradicción no antagónica: la izquierda defiende el reclutamiento porque solo eso permitiría a las capas explotadas y a la clase obrera controlar el mando e impedir que el cuadro permanente se convierta pura y simplemente en una tropa de mercenarios al servicio de la dictadura burguesa. Por ende, el servicio militar sirve para atenuar la dictadura burguesa. La derecha defiende el reclutamiento porque el servicio constituye el lugar privilegiado de la suspensión de las luchas de clases y un ejercicio permanente de hegemonía conseguida sobre las capas populares

El servicio militar refuerza la hegemonía burguesa. La burguesía ha cedido un poco de poder de dominación a cambio de un refuerzo de su poder hegemónico, y ese intercambio ha interesado históricamente al proletariado y a los campesinos.

La ideología dominante no es dominante más que porque vehicula, deformándola, una parcela de la verdad objetiva

La transnacionalización acentuada del capital norteamericano y su fusión con fracciones financieras hegemónicas de las formaciones sociales europeas, ha llevado a que la noción de “defensa nacional” pierda sentido para las clases dominantes de Europa. Por lo mismo, el compromiso que se había fraguado en torno al ejército con las capas populares, puede ahora romperse (fin del servicio militar obligatorio), para ser reemplazado por la preeminencia de una fuerzas de orden extremadamente policíacas…

La alianza atlántica, materializa en la OTAN, deviene con el tiempo una alianza militar no dirigida hacia el exterior sino que hacia el interior, toda vez que exige la militarización y el control de las luchas de clase nacionales (especialmente durante las crisis económicas)

Rama armamento: dimensión dinamizadora del modo de producción capitalista durante toda su historia (influenciaba benéficamente la industria pesada, ya en los primeros siglos capitalistas mediante la construcción de buques navales)

Armamento (posee un carácter político por varias razones)

a) vende a los Estados los instrumentos de su monopolio de la violencia legítima

b) única rama planificada a largo plazo en el capitalismo. Investigación y producción se siguen paralelamente, en un sector de la realidad capitalista en el cual prima la planificación burocrática socialista;

c) como los compradores están asegurados mediante el oligopolio de los Estados, la competencia no se produce principalmente mediante los precios más bajos, sino que  genera a partir de una mayor “calidad”, lo que a su vez supone la competencia mediante la rápida innovación tecnológica (inversión intensiva en capital constante fijo);

d) de esta manera, el armamento no es solo un polo dinámico de desarrollo de las fuerzas productivas, sino que también funge como morigerador y filtro de las crisis capitalistas, toda vez que su dinámica marca el paso a la desvalorización de capital (su destrucción) lo que redunda en una contención de la baja tendencial de la tasa de beneficio

Por lo tanto, la rama del armamento es un negocio altamente político, un asunto de estado. Pero como no existe una estructura política supranacional que asuma esta tarea, deviene una cuestión imperial a cumplimentar por la formación social dominante en el imperio determinado.

Al desnacionalizar técnicamente los ejércitos, los nuevos sistemas de armamentos impuestos al Imperio consagrarían la ruptura entre el Estado y la nación….la nación dejaría de ser un concepto burgués para no pertenecer más que al pueblo.

Políticamente, el Estado burgués, el ejército burgués y todo el folclore patriótico ya no sirven para nada. En las altas esferas se preconiza que el consenso quede limitado a las capas privilegiadas y que el ejercicio de la pura dictadura se ejerza contra las capas explotadas.
EEUU: para reforzar la aparente importancia de los estados naciones burgueses, facilitará por todos los medios la aparición de conflictos interestatales (si es posible, a un nivel de violencia inferior); y, para dar al estado nación unitario un trabajo constante, eventualmente apoyarán las tendencias separatistas regionalistas (¿teoría de la conspiración?)