domingo, 28 de abril de 2013

Más allá de El Capital (Lebowitz)


Más allá de El Capital                                         Michael Lebowitz

…de que podamos hablar de justicia cuando la propiedad de los medios de producción (nuestra herencia común) permite a una pequeña parte de la sociedad obligar al resto atrabajar en condiciones inhumanas

Un tercer requisito (implícito en el capital) es que a los capitalistas no les da lo mismo alquilar medios de producción que comprar fuerza de trabajo. Esto quiere decir que el capital ha tomado posesión de la producción, y de este modo obliga  a los productores que han sido separados de los medios de producción a vender su fuerza de trabajo.

Dado de que carece -el trabajador- de los medios de producción para asociarlos con su fuerza de trabajo, ésta no es un valor de uso par él. Por eso la ofrece como una mercancía para adquirir el equivalente social del trabajo que hay en su interior.

Progresivamente surge algo más que sólo una relación social de dominación y subordinación. Ahora, el trabajador está dominado técnicamente por los medios de producción, por el capital fijo, en el proceso de producción (de la subsunción formal a la subsunción real del trabajo al capital)

Barrera/Límite: basándose en Hegel el autor establece que las “barreras” son propias de los movimientos determinados de las cosas finitas, por lo tanto siempre superables y rebasables, mientras los límites corresponderían a fronteras insuperables de estas mismas cosas finitas. Aquello infinito es un movimiento capaz de poner cada “límite” como su propia “barrera” en una autodesarrollo sin fin. Esto es precisamente lo que supone la lógica del capital abandonado a su sola autoreproducción (se entregan citas de Marx al respecto).

 De los seis libros proyectados en los Grundrisse (del capital, de la propiedad territorial, del trabajo asalariado, del estado, del comercio internacional, del mercado mundial), una importante corriente de autores sostiene que lo fundamental del material pertinente a los tres primeros libros, de hecho fue incluido en el primer tomo de El capital. Entre estos autores se cuentan Rosdolsky, Grossman, Mandel, Ronald Meek. Sin embargo, el argumento más rigurosamente informado sobre la materia supone su propia negación parcial, toda vez que Rosdolsky aborda el problema del salario en un capítulo aparte de su obra principal (Génesis y estructura de El capital), desarrollando conclusiones que minan su propio argumento de la “inclusión”

Por el otro lado, existe una corriente teórica que ha afirmado fuertemente que Marx nunca abandonó su plan original, y que, por lo tanto, el libro sobre el trabajo asalariado quedó finalmente sin elaborar (Maximilien Rubel). Negri comparte este argumento sosteniendo que el libro “faltante” supondría la limitación del objetivismo del capital, su reemplazo por el subjetivismo de la lucha de clases.

Para Hegel, el hombre trascendía las restricciones animales: primero, por la multiplicación de las necesidades y de los medios, y, luego, por la descomposición y la distinción de la necesidad concreta en partes singulares y aspectos específicos que llegan a ser necesidades diversas particularizadas y, por lo tanto, más abstractas.
Por el contrario, marx enfatiza en el hecho de que las necesidades sólo crecen y desarrollan junto y debido al desarrollo de las fuerzas productivas, al desarrollo de la producción.

La generación constante de nuevas necesidades de mercancías significa que cada nueva necesidad se convierte en una nueva exigencia de trabajar, agrega una nueva carga. Cada nueva necesidad se convierte en un nuevo eslabón de la dorada cadena que amarra a los trabajadores al capital

El autor explica que la premisa de considerar las necesidades (subsistencias que compran lo salarios) de los trabajadores como un dato fijo es necesaria a Marx para determinar de manera analítica simple el grado de explotación (tasa de plusvalía). Sin embargo, la misma premisa, derivada de los planteamientos de los fisiócratas y de Adam Smith, debe ser abandonada en el análisis posterior del capitalismo, como Marx planeaba hacerlo en su proyectado libro sobre el Trabajo asalariado.

La única forma de variación de los salarios que considera Marx es la que se deriva de la mayor productividad del trabajo, la cual termina abaratando las mercancías que compran los salarios. Por lo tanto, estos son cambios en el valor de la fuerza de trabajo (que rebaja su valor)…

Marx habría tomado su noción de totalidad de Hegel (en rechazo al althusserianismo); la cual supondría un todo compuesto de diversos aspectos que se encuentran entre sí en una relación necesaria que surge de la naturaleza del organismo. Y estos elementos son diferentes miembros de un sistema orgánico, una estructura social en la que todas las relaciones existen simultáneamente, y se sostienen las unas a las otraspara el marxismo, las partes no tienen existencia anterior como “partes”: adquieren propiedades en virtud de ser parte de u todo particular.

“Tenemos un concepto de sistema orgánico en el que las relaciones existen simultáneamente y se sostienen las unas a las otras…dentro del sistema burgués ya desarrollado, cada relación económica presupone otra ya plasmada y es al mismo tiempo, premisa de ella, como curre en todo sistema orgánico

Hegel: En la medida en que puede mostrarse que un concepto implica otro ulterior, puede decirse que contiene en su interior una distinción, una negación, que demuestra que no es adecuado en sí. Entonces, el momento dialéctico con respecto al primer término es la comprensión de la distinción que contienen implícitamente, del “otro” que está latente en su interior.

Para Marx, contrariamente a Hegel, la totalidad del pensamiento, que reproduce concretamente la realidad en la esfera del pensamiento, no era producto de un Concepto originario que se autodesarrollaba, sino que era el producto de una “cabeza pensante” que se apropiaba de la realidad de una manera particular, la cual estaba signada por la elaboración y el desarrollo de materia prima compuesta por intuiciones o representaciones propias de la forma cultural en la cual se inscribía.

Los párrafos anteriores nos permiten señalar la importancia de la “deducción dialéctica”, un método fundamental utilizado por Marx en toda la arquitectura del El capital. Ahora bien, El capital no se fundamenta en el autodesarrollo del concepto, sino que su norma, su punto referencial de comparación, es siempre la realidad concreta: si el desarrollo del sistema conceptual aún no logra captar ciertos fenómenos concreto-reales de importancia más que marginal, si se le escapan determinaciones esenciales, se requiere la introducción de una nueva categoría.

Ejemplos de este procedimiento de deducción dialéctica están dados por el análisis de la mercancía en el primer tomo de El capital (forma simple, desplegada, forma general), por los esquemas de reproducción del tomo II (capital productivo, comercial, financiero, etc)

En consecuencia, la cuestión crucial es, así, determinar en qué punto debe introducirse la categoría…Antes de que sus premisas hayan sido desarrolladas, no puede introducirse ninguna categoría, y tampoco podrá introducirse hasta que esté implícita y su incorporación sea necesaria para el desarrollo ulterior de la totalidad pensada. En resumen, ninguna categoría puede caer del cielo; cuando se la requiera debe ser desarrollada desde el interior del sistema. Así, a los efectos de asegurar que ningún elemento es externo

¿Y si no podemos demostrar que todas sus presuposiciones son el resultado de la propia obra del capitalismo?¿Habremos comprendido la totalidad concreta?...

El método de deducción encontrado en la obra general de El capital es desarrollado por lebowitz. El punto inicial, la mercancía, para existir como tal contiene en sí una distinción, la distinción entre valor de cambio y valor de uso, entre mercancía y dinero, ya que la mercancía sólo existe en tanto puede ser intercambiada. Esta primera distinción constituye una pareja de opuestos (mercancía y dinero) que se resuelve en un tercer elemento de síntesis: el capital, unidad en la diversidad, valor que se valoriza a sí mismo. Sin embargo, Marx se apercibe de que el proceso de deducción dialéctica, hasta este momento, aún no se ajusta a la realidad de la totalidad concreta, lo cual se demuestra en que el mismo capital posee una distinción interna, que lo obliga a una nueva determinación. El capital, para ser capital, debe ser primero capital en la circulación, luego capital productivo, para después regresar a la esfera de la circulación. Los opuestos de la “circulación” y la “producción” se unifican en el capital concebido como totalidad procesual unificada, un círculo en el cual cada resultado es su propia premisa.
 Todas las presuposiciones, todas las precondiciones, son ellas mismas resultados en el interior del ciclo del capital: ésa es precisamente la naturaleza del capital comprendido como una totalidad, como un proceso de reproducción. En resumen, la reproducción (entendida como reproducción de productos materiales y de relaciones de producción) es el concepto central del todo orgánico, del capital como totalidad.

Hay un elemento que no es parte de el capital, que no es producido ni reproducido por el capital, que es un punto de partida pero no de retorno en el ciclo del capital, una premisa que no es un resultado del mismo capital, exterior a él, pero que es necesaria para la reproducción del mismo: la reproducción de la clase obrera. Al respecto, Marx escribe: “la conservación y reproducción constante de la clase obrera siguen siendo una condición constante para la reproducción del capital. Pero el capitalista puede abandonar confiadamente el desempeño de esa tarea a los instintos de conservación y reproducción de los obreros.

Departamento I (Medios de producción) y Departamento II (artículos de consumo). En cada departamento hay dos insumos en la producción: medios de producción (Mp) y Fuerza de trabajo (Ft) y, de esta forma, dos fuentes componentes del valor  (trabajo inerte y trabajo vivo). Y hay dos productos: medios de producción (Mp) y artículos de consumo (Ac). Un producto, lo medios de producción, también es un insumo; es un resultado y una presuposición de la producción. Sin embargo, el otro producto, los artículos de consumo, aquí no es un insumo; y el otro insumo, la fuerza de trabajo aquí no es un producto.
  …el valor de los medios de producción consumidos en el Departamento II debe ser igual al valor agregado en el Departamento I. No obstante, esta condición no cumple los requisitos para la reproducción, si especificamos que la reproducción debe implicar la reproducción de un número dado de trabajadores requeridos.
   Ahora vemos que el ciclo incluye un intercambio de dinero por medios de producción (D-Mp) y un intercambio de medios de producción por dinero (Mp-D), que son el mismo acto visto desde lados diferentes. En el interior del ciclo del capital, los medios de producción son claramente un supuesto y un resultado. Sin embargo, esta cuestión simplemente subraya la asimetría (oculta) entre la fuerza de trabajo y los artículos de consumo: hay un intercambio de dinero por fuerza de trabajo (D-Ft) y un intercambio de artículos de consumo por dinero (Ac-D). De este modo, vemos nuevamente que en el interior del ciclo la fuerza de trabajo sólo es un supuesto, y los artículos de consumo sólo un resultado.
 Ambas partes de esta metamorfosis ya han sido implicadas por los movimientos del capital dentro de “su” ciclo (D-Ft; Ac-D)…Sin embargo, este paso todavía es insuficiente porque la fuerza de trabajo sigue siendo aquí un supuesto, pero no un resultado. Tenemos, en este punto, el consumo de fuerzas de trabajo pero no su producción y la producción de artículos de consumo pero no su consumo. En resumen, el sistema sólo puede ser completo poniendo explícitamente otro proceso de producción, un segundo momento de producción (Pt), distinto del proceso de producción de capital: en el que es producida la fuerza de trabajo en el curso del consumo de artículos de consumo. De esta manera, el ciclo del capital implica necesariamente un segundo ciclo: el del trabajo asalariado.

El capital, en el concepto de su reproducción resulta contener una distinción (no es una “totalidad completa”): para existir como tal, el capital como un todo debe postular al trabajador asalariado fuera de él.

De este modo, para ser “para sí”, el trabajador asalariado debe ser un “ser para otro”. Aquí tenemos al trabajador como asalariado para sí; como alguien que trata al capital como un medio, un medio cuyo fin es el trabajador para sí. El capital no crea un trabajador asalariado para el capital, sino un trabajador asalariado “para sí”….He aquí un paralelo con el análisis del capital. Primero se nos presenta al capital en la esfera de la circulación y su necesario ingreso en la esfera de la producción, y luego en su regreso a la esfera de la circulación. El capital como totalidad desarrollada es una unidad determinada de producción y de circulación. Del mismo modo, vemos que el trabajador asalariado debe conseguir artículos de consumo en la esfera de la circulación, consumirlos y aniquilarlos en el proceso de su propia producción y regresar a la esfera de la circulación como vendedor de fuerza de trabajo. El trabajo asalariado como totalidad también es una unidad determinada de producción y circulación.

Debemos destacar que no estamos sugiriendo que el capital es unilateral porque excluye al trabajo asalariado como tal. Obviamente, el trabajo asalariado en sí no podría estar ausente del libro, porque sin él ni siquiera podríamos hablar del desarrollo del capital.  El trabajo asalariado está presente como la barrera que el capital rebasa en su intento por crecer. Pero no como el “deber ser” que tiene al capital como su barrera.

(Comentario: en primer lugar, se abusa de la noción de althusseriana que comprende toda práctica como un proceso de producción, toda vez que el consumo de los proletarios –su mantención- se entiende como un proceso de trabajo, un proceso de producción. Se indistingue, entonces, la noción de trabajo, el cual ahora se identificaría casi con cualquier actividad realizada por el hombre.  En segundo lugar, las relaciones anteriores dan a entender que el trabajador asalariado no es producido por el automovimiento del capital; esta tesis fuerza la nota: en la realidad lo único que comprende –en su totalidad-el proceso de reproducción capitalista es la materialidad de los medios de producción, por lo tanto, de esta manera, si quiere, incluso podría decirse que la autoproducción de los capitalistas como seres privados –consumidores- no se encuentra en el proceso de reproducción del capital-----¡nos faltaría todavía incluir la autoproducción de los capitalistas como seres humanos fuera de la esfera de trabajo!...)

En este sentido, al desplegar el concepto del capitalismo como un todo…utilizando materiales de El capital, sugerimos una continuidad esencial en el pensamiento entre el joven Marx y el maduro…Asimismo, esto no implica que no haya habido desarrollos significativos ni rupturas epistemológicas entre la posición del joven Marx y el Marx maduro…Pero no es un giro en la concepción del capitalismo como totalidad; sino que los Grundrisse representan el desarrollo de una nueva forma de comprender la parte del capital dentro de esa totalidad (contra Martin Nicolaus)

Para desarrollar el concepto de capital es necesario no comenzar con el trabajo, sino con el valor (Grundrisse) En los Grundrisse descubrimos el surgimiento de un concepto adecuado de capital, el concepto de capital como autovalorización, como “valor para sí”…Marx afirma, ahora, que tratar de explicar las leyes interiores del capital como el resultado de la competencia equivale a reconocer que no se las comprende…En resumen, ya no encontramos a Marx explicando el movimiento del capital como el resultado de movimientos exteriores de los capitales individuales (su repulsión y atracción), tal como lo hacía en sus escritos anteriores a los Grundrisse (como Trabajo Asalariado y Capital)---en los Grundrisse comienza a existir un nuevo concepto de capital

Competencia: un punto esencial es que la misma es una premisa para el desarrollo y el crecimiento de las tendencias inherentes al capital. Si bien se eliminan capitales individuales, para el “capital en general” la competencia amplía los mercados y el poder del capital. Por el contrario, la competencia para la “clase obrera en general” supone la reducción de su valor, la baja de los salarios. La competencia es inmanente y beneficiosa para el capital (si se aceptan los esquemas de producción que postulan el desarrollo ad infinitum del capital); para el trabajo asalariado, es perniciosa (su propio principio de desarrollo es la asociación y la cooperación)

La plusvalía, y el desarrollo del capital, aumentan y se desarrollan separando a los trabajadores.

De este modo Marx observó que en el interior de la manufactura el capital debe luchar sin pausa contra la insubordinación de los obreros, la resistencia contra el despotismo del capital (indisciplina) era fruto cotidiano durante el periodo de la manufactura. Esta situación se revierte una vez la introducción de las máquinas en el proceso de trabajo deviene sistemática (subsunción real del trabajo al capital disciplina la fuerza de trabajo)

Marx sobreestimó la victoria del capital a partir de la máquina en su época y subestimó la capacidad de los obreros para poner límites a las tiránicas usurpaciones del capital. En esta medida había una importante contratendencia intrínseca en la máquina como capital fijo. El mismo crecimiento del capital fijo hace indispensable la continuidad del proceso de producción…el desarrollo de la industria de maquinarias hace al capital más, en vez de menos, vulnerable al arma de las huelgas. El capital está en una forma en la que pierde valor y valor de cambio cada vez que es privado de contacto con el trabajo vivo. De este modo, el potencial de los trabajadores de imponer su voluntad en la producción no fue automáticamente eliminado con el surgimiento de la industria a gran escala.

Poder del capital como propietario de los productos del trabajo: aquí, como consumidor, el trabajador enfrenta al capital en su forma más etérea, como “totalidad”, pero al mismo tiempo supone el verdadero enfrentamiento de raíz con el mismo por parte del trabajo asalariado (Comentario: la lucha esencial tiene que situarse, no como Lebowitz preconiza en la esfera de la circulación, sino en la misma producción, en el cómo y mediante qué se produce)

Donde Marx rompió con los teóricos clásicos fue en lo tocante a la eficacia de los aumentos de población para el capital. Argumentó que el capital no podría conformarse con el aumento natural de la población: “para poder desenvolverse libremente, requiere un ejército industrial de reserva que no dependa de esa barrera natural”. De este modo Marx criticó el principio de que los aumentos de salarios generarían una multiplicación más rápida de la población y, en consecuencia, provocarían una reducción de salarios a su nivel normal, principalmente porque el periodo de gestación para la producción de este particular insumo, la población “realmente apta para trabajar”, es demasiado largo. El capital no puede ni podrá esperar que se produzca una población excedente absoluta. En consecuencia, el capital la sustituye por un insumo productivo diferente, la maquinaria, que produce desempleo: una población excedente relativa que baja los salarios debido a la competencia incrementada entre los trabajadores.

Pero los cambios en los salarios de mercado, ¿cómo alteran el patrón de necesidades? (y el valor de la fuerza de trabajo)? Ya conocemos la respuesta: el patrón de necesidades necesita ajustes. Si el precio de la fuerza de trabajo es inferior a su valor por un tiempo considerable, el patrón de necesidades tenderá a contraerse. Engels había apuntado que, sin sindicatos, los trabajadores se van acostumbrando, gradualmente, aun nivel de vida más y más bajo. El mismo proceso ocurre cuando los salarios crecientes permiten a los trabajadores satisfacer una cantidad mayor de sus necesidades socialmente desarrolladas.
  En la medida en que los medios de subsistencia que habitualmente necesitan los trabajadores pueden cambiar, entonces no podemos decir con Marx que el precio del trabajo en el mercado, al igual que las demás mercancías, tiene que adaptarse con el transcurso del tiempo a su valor. Así, en la medida en que el volumen de las necesidades sociales de los trabajadores es un producto histórico, el valor de la fuerzas de trabajo tiene un tendencia ajustarse a su precio, y  no al revés.

Caso: la productividad y el patrón de necesidades suben al mismo ritmo. “El obrero continúa recibiendo el mismo valor –o la objetivación de la misma parte de la jornada laboral- que antes. En este caso, dado que la productividad del trabajo se ha incrementado, la cantidad de valores de uso que recibe, su salario real, se ha elevado, pero su valor ha permanecido constante, puesto que continúa representando la misma cantidad de tiempo de trabajo realizado que antes. En tal supuesto, sin embargo, el plusvalor es también inalterado, no hay cambio entre el salario y el plusvalor” (Marx)

Si el equilibrio de fuerzas de las clases es tal que mantiene la tasa de explotación constante, entonces el efecto de los aumentos de productividad será un incremento en los salarios reales y no del plusvalor relativo.
 Vemos que una discusión únicamente basada en los incrementos de la productividad social es insostenible. Antes bien, es esencial comprender que el fundamento real para el plusvalor relativo debe ser localizado en le mercado de trabajo….Sólo un grado cada vez mayor de separación entre los obreros iniciado por la introducción de la maquinaria asegura que la productividad crecerá en relación al salario real….en la medida en que el desplazamiento de los obreros por la maquinaria intensifica la competencia entre ellos…se genera plusvalor relativo….Cuando crece la productividad, la condición necesaria y suficiente para la creación de plusvalor relativo es el debilitamiento de la fuerzas relativa de los obreros.

(Comentario: esta la razón formulada por Lebowitz para explicar por qué los salarios reales siempre aumentan relativamente en menor medida que la productividad. Es importante constatar que este hecho no es fundamentalmente explicado por Marx, para quien era más bien empíricamente autoevidente: los países capitalistas avanzados que analizó efectivamente poseían salarios reales altos que combinaban una tasa de explotación mayor todavía. Por otro lado, es importante, complejizar la tesis del autor: es muy posible que el desplazamiento de trabajadores por la mayor utilización de maquinaria, lleve a un desempleo –y, por lo tanto, una “separación” mayores -; sin embargo, también es necesario incluir entre los efectos netos de este proceso una reformulación de la organización del trabajo. Se produce necesariamente una economía de escala, caracterizada por una mayor socialización de la producción. Por lo tanto aumenta la concentración de los obreros en le lugar de trabajo –fábricas-, al tiempo que se homogeneizan las tareas –taylorismo-. Todo esto puede llevar a una asociación sindical más fuerte por parte de los trabajadores empleados, la cual podría venir a contrarrestar la baja de los salarios por el mayor desempleo. De esta manera, vemos que es posible contemplar el proceso de introducción de maquinaria como uno de consecuencias ambivalentes…)

Tendencia inmanente al capital en función de la separación de los trabajadores: la revolución técnica y la introducción de maquinaria no es una variable que dependa exclusivamente de la competencia entre capitales, sino que más bien su dimensión fundamental está dada por el posibilitamiento de la generación de plusvalía relativa mediante la división y fragmentación  de los trabajadores: este proceso debe ser fundamentado en la producción y no en la circulación. Una innovación técnica que contribuya a la mayor asociación de los trabajadores no tiene grandes posibilidades de implementarse; por su parte, una innovación que sea menos productiva pero que a la vez fragmente a los trabajadores se abrirá camino bastante fácilmente (esto ilustra el carácter ideológico de la teconoclogía). Con esto ilustramos la tendencia inmanente a la descentralización de la producción por parte del capital, rasgo muy presente en la globalización “deslocalizadora” actual.

 (Comentario: esta tendencia inmanente debe ser mayormente contrastada empíricamente a la vez que mayormente desarrollada en su lógica argumentativa, ya que la misma contraviene una de las leyes fundamentales del MPC descubiertas por Marx: la tendencia a la centralización y concentración de la producción y del capital. Someramente se puede agregar que es posible la ley elaborada por Marx se cumpla y sea vigente e términos de valor capital, mas no suponga esto una tendencia similar en la esfera productiva material-física –la propiedad y posesión de los medios de producción se centraliza y concentra, pero los mismos se distribuyen y fragmentan en sus funciones por todo el mundo…)

   El argumento de Marx es que para perpetuar la fuerza de trabajo, los salarios deben ser suficientemente bajos como para impedir a los obreros ahorrar para sustraerse ala situación de asalariados porque, si lo logran, tienden a convertirse en granjeros independientes….Por lo tanto, nada puede ser peor para el capital que los salarios de los obreros elevándose más rápidamente que los salarios de éstos: la situación en las colonias. Parece que el capital no siempre puede abandonar confiadamente la conservación y reproducción de la clase obrera a los instintos de conservación y reproducción de los obreros, como Marx señala en algunas ocasiones.

El hombre rico es al mismo tiempo el hombre necesitado de una totalidad de la expresión vital humana. El hombre en cuya propia realización existe como necesidad intrínseca, como necesidad (Marx) (Comentario: esta cita, de un poder filosófico-poético sustancial, nos lleva a la consideración de la pobreza como la no necesidad de expresión vital –la pasividad anodina del hombre gris moderno)

Retener la expresión “depreciación de la fuerza de trabajo” (sobreexplotación que implica el rápido desgaste de los trabajadores, su necesaria más rápida sustitución por muerte y enfermedad)

Fundamento liberal pluralista en Hegel: “el algo es un concreto de múltiples determinaciones, que se muestran en él igualmente como durables y permanentes. Por consiguiente, tanto una determinación como la otra puede ser establecida como fundamento, es decir, como la esencial, en comparación de la cual la otra, luego, resulta solamente algo puesto…En su forma de esencialidad, una determinación vale tanto como la otra; pero, como ella no contiene todo el ámbito de la cosa, es un fundamento unilateral, y los otros lados particulares de la cosa tienen igualmente fundamentos particulares, sin que ninguno de ellos agote la cosa que constituye la conexión de todos y los contiene todos, ninguno de ellos es fundamento suficiente”

Abstracción racional: reconocimiento de una dimensión analítica común a un género amplio de fenómenos

La tasa de plusvalía puede ser entendida como una relación inadecuada de la tasa de explotación, ya que no tiene en cuenta el trabajo doméstico privado que realiza el trabajador para sí mismo.

No obstante, hay que tener en cuenta que la separación de los obreros es producida también espontáneamente por la forma de existencia del capital como un todo…El capital existe como “muchos capitales”. Y esa existencia del capital como capitales individuales separados y compitiendo entre sí a su vez separa a los trabajadores, en tanto ellos se sienten dependientes no solo del capital como un todo, sino también de los capitales particulares.

La base para la discusión de la “tasa decreciente de ganancia” es el atraso relativo de la productividad en la producción de medios de producción (y que puede ser rastreada finalmente en la naturaleza)
 (Comentario: se señala un punto interesante. El atraso de la productividad en la producción de medios de producción, supone que su valor de cambio baja menos rápidamente que el valor de las “mercancías de consumo”, por lo cual el aumento en la composición orgánica se acentúa. ¿Por qué este proceso puede ser rastreado en la naturaleza?)

 El precio de las materias determina ampliamente el nivel de la tasa de ganancia, ya que éstas son insumos casi insustituibles en la producción de todo tipo. Este es un límite natural para el descenso de la tasa de ganancia, ya que muchas veces el precio de las materias primas asciende por una escasez –suboferta- determinada por causas naturales.
(por lo mismo, la destrucción del medioambiente por el capital contiene en sí la posibilidad de la constitución de un Límite –en términos hegelianos- a su desarrollo)

La depauperación relativa no sólo debe medirse en valores de uso que son a la vez mercancías, sino también en necesidades que son satisfechas por valores de uso que no constituyen mercancías (aire puro, por ejemplo. Por lo tanto, la destrucción del medioambiente por parte del capital incluye más razones todavía para la acusación de la depauperación relativa de los trabajadores.

Dada la mistificación inherente del capital, la desmistificación es, por lo tanto, una condición necesaria para que los obreros vayan más allá del capital. Por esta misma razón, Marx consideró esencial revelar la naturaleza del capital, revelar lo que no puede ser inmediatamente visualizado: que el capital mismo es el resultado de la explotación. La teoría es necesaria porque la superación del capital exige que éste sea comprendido como el resultado de la explotación.

Puesto que la mercancía y la forma dinero ocultan la relación real, Marx propuso que había que considerar esta relación de una manera en lo que no fuera considerado lo que aparecía en la superficie. Cada transacción tonada por sí misma puede parecer justa y libre detona sospecha de explotación….No obstante, es otro el aspecto de las cosas cuando no consideramos al capitalista individual y al obrero individual, sino a la clase capitalista y a la clase obrera. El método de Marx de considerar el trabajo asalariado y el capital como una totalidad…fue precisamente lo que se necesitaba para Mostar la naturaleza del capital como resultado de la explotación 

Toda estrategia que abogue por alianzas entre los trabajadores y los nuevos actores sociales, parte de la reducción teórica de los trabajadores a productos unidimensionales del capital. Sin embargo…Los trabajadores reales tienen muchas dimensiones y existen simultáneamente en muchas y diferentes elaciones sociales. En lugar de una oposición inherente entre los nuevos movimientos sociales y la lucha de los trabajadores como una clase frente al capital, debe considerarse a los nuevos movimientos como una expresión de otras necesidades de los trabajadores…
  No obstante, solo la lucha de los trabajadores como asalariados directamente plantea la alternativa de los trabajadores como automediadores y les proporciona a éstos la autopercepción como productores de la riqueza social. En este sentido, los nuevos movimientos sociales no contemplan en sí mismos las bases para una nueva forma de producción social subordinada a la asociación de productores libres y asociados.

Según Lebowitz, para Marx cada átomo arrancado de plusvalía es un robo (criticar esta postura pequeñoburguesa)

El autor insiste en que la lucha de clases en el interior del capitalismo tiene como resultado fundamental unir y asociar a los trabajadores, para los cuales la unidad en la lucha pasa de “medio” a “fin”. De esta manera, se entiende que la unión y socialización de los trabajadores es más propiamente un resultado de las acciones obreras, que de la tendencia a la centralización y concentración del capital (ley que Marx dio un carácter objetivo, y a la cual Lebowitz les sustrae validez)