domingo, 28 de abril de 2013

Las clases sociales en América latina (1971)


Las clases sociales en América Latina (1971)

1. Edelberto Torres Rivas (crítica a Touraine)

“Es interesante notar que las clases se reconocen o aparecen solamente como movimiento colectivo y a condición de que éste se manifieste; el concepto de clases sociales no es entonces el punto de partida en el análisis…Como concepto sociológico, es sólo un momento del análisis: el movimiento define la clase cuando la oposición se da al nivel de la historicidad”.

En la sociedad posindustrial la existencia de las clases sociales sólo se reconoce hasta en tanto aparecen movimientos sociales”

Touraine rechaza la noción de contradicción, al tiempo que releva la importancia del conflicto; pero éste conflicto, así definido, pierde su misma conflictividad en tanto aparece como complementario y compensatorio.
Por otra parte, se observa cierta indefinición de los “objetos” hacia los cuales las clases dirigen su “lucha”, lo cual redunda en la tesis de la neutralidad de la ciencia y la fuerzas productivas (muchas veces Touraine pareciera adoptar una postura determinista tecnologicista, en la cual el predominio de unas fuerzas productivas no sobredeterminadas por las relaciones de clase, cumplen un papel principal) Ejemplo: “¿Qué significa trabajo? ¿qué significa producción, si no es tecnología, si no es organización técnica del trabajo, si no es adaptación?

La idea de una sociedad posindustrial (también llamada por Touraine una “sociedad programada”) en la cual la lucha de clases es más cultural (entre nuevas clases: estudiantes y nuevos trabajadores intelectuales v/s tecnocracia) es un postulado que carece de rigor teórico. Asimismo, el relevamiento de la idea de “protesta” y defensa de la “identidad” (como forma de lucha de las clases dominadas), es un antecedente de los NMS y su veta posmoderna.

“Esta participación dependiente la llama alienación. En la medida en que la alienación destruye la capacidad de acción, la sociedad posindustrial, en la lógica de Touraine, ¿no se transforma en una sociedad sin clases?”

Recordar que también Touraine entiende las sociedades sin clases (en referencia a un posible futuro “comunista”) como realidades en las cuales no existe la acumulación (elipsis para “tasa de acumulación”), ergo, las mismas serían sociedades estáticas. En este sentido, Touraine malentiende toda la proposición de Marx acerca de la transpón socialista y el futuro comunista.

“…¿hasta qué punto, al proponer la idea de la doble dialéctica de las clases, realmente no estamos bastante cerca de la teoría marxista de la hegemonía?...”

2. Francisco Weffort (crítica a Touraine)

“El contexto actual (1971) de la transición vivida por las sociedades latinoamericanas es por cierto muy variado…Se trata de procesos de transición que no pueden tener otra designación general que la del pase de la sociedad agraria a al sociedad industrial, cualesquiera sean las características de estos dos conceptos”

Se afirma que la realidad latinoamericana, que Touraine estudió, es muy haya influido en sus divagaciones sobre al sociedad posindustrial “programada”, toda vez que en ellas la noción de historicidad es fundamental, y lo característicos de nuestras sociedades es su carácter transicional, de cambio, su historicidad.

El culturalismo de Touraine no es una imaginación de Weffort, así como tampoco lo son ecos historicistas y voluntaristas del marxismo (Lukacs, Gramsci) en sus trabajos.

La definición del “sistema de acción histórica” (SAH) está tomada, según Weffort, del Dieciocho de Brumario de Marx. Compárense ambas definiciones:
“Los hombres hacen su historia, pero no la hacen e circunstancias escogidas por ellos mismos y sí en las circunstancias con las que se enfrentan directamente y que les fueron transmitidas del pasado” (Marx)

“El sistema de acción histórica es la manera cultural y social que tiene la capacidad humana para transformar las condiciones de existencia” (Touraine)

Por lo tanto, si bien Touraine no toma pocos elementos del funcionalismo parsoniano, es contra el marxismo que tendrá que reivindicar su autonomía e independencia teórica.

Weffort afirma que Touraine sino repetir a una corriente marxista (Gramsci, Lukacs), así como también al mismo Marx, cuando teoriza sobre la ideología del “sistema”.

3. José Calixto Rangel Contla (crítica Poulantzas)

Repensar la noción de “apropiación real” (relaciones de posesión)

4. Fernando Henrique Cardoso (crítica a Poulantzas)

Influido por Althusser, Poulantzas realiza la siguiente distinción:

Materialismo dialéctico: teoría general de todos los modos de producción, correspondiéndole además la especificación de las instancias regionales.

Materialismo histórico: ciencia que explica la constitución y la transformación de las formaciones sociales concretas     

La cual se sustenta en la separación (de bastante radicalidad) entre el “objeto de pensamiento” y el “objeto real”, que permite la formulación de una “teoría” con “T”, sustentada en una “práctica teórica” específica.    

Al respecto, Cardoso comenta: “No me parece que esta separación arbitraria entre el nivel teórico y el proceso histórico tenga fundamento explícito en las obras de Marx o pueda ser recuperado en los trabajaos de investigación influidos por el marxismo. Al contrario, la crítica de la economía política contenida en El Capital tiene como uno de sus objetivos rechazar todo tipo de separación entre teorías generales e instancias particulares y el aislamiento de esas instancias particulares entre sí…el marxismo como ciencia de la historia –si no se confunde con el empirismo histórico- significa precisamente un esfuerzo de reconstrucción de totalidades concretas” 

Por tanto, no cabe, para Marx, ningún intento de elaboración de una metateoría fundamentada en una praxis abstracta que se sustente sobre los diferentes modos de producción, como si fuese la Razón proyectándose sobre lo real”

“En efecto la separación entre “objeto de conocimiento” y “objeto real”, que es el punto de partida del análisis althusseriano, también es su punto más débil. Rehusando la interpretación de que el método marxista al construir las categorías retiene teóricamente el movimiento que va de lo abstracto a lo concreto, reproduciendo un proceso de abstracción real –esto es, que ocurre en la práctica social como un universal (una abstracción) concreta (que se da en la historia)-, Althusser rechaza no sólo la influencia de la Lógica de Hegel sobre Marx (la negación de la negación), sino que, además, rechaza el materialismo de la doctrina marxista. A partir de allí, puesto que Althusser no acepta que el orden lógico contiene una dimensión ontológica –esto es, producida objetivamente por las relaciones entre los hombres e ininterrumpidamente reproducidas, negadas y transformadas por ellos- termina por valorar la práctica teórica como un recurso para garantizar la objetividad del proceso del conocimiento

Sin embargo, un ejemplo de este universal que se sitúa abstractamente en el nivel de la propia práctica humana se encuentra, entre otros análisis, en el estudio del fetichismo, en el libro primero de El Capital:

“Pero esta forma acabada del mundo de las mercancías –la forma dinero- lejos de revelar el carácter social de los trabajados privados y, por tanto, las relaciones sociales entre productores privados, lo que hace es encubrirlas…Estas formas son precisamente las que constituyen las categorías de la economía burguesa. Son formas mentales aceptadas por al sociedad, y por tanto objetivas, en que se expresan las condiciones de producción de este régimen social de producción históricamente dado que es la producción de mercancías” (Marx)

“Althusser cree que formulaciones de este tipo llevan al empirismo en la medida en que la abstracción es contemplada como un proceso producido por lo real y que la esencia (los conceptos) pasa a ser un momento de la propia realidad. Sin embargo, no es ésta la acepción que sustentan los defensores de una lectura ontológica de El Capital…Por otra parte, esa reflexión objetiva no se confunde con el idealismo hegeliano. Si es cierto que el concepto forma parte de un momento de lo concreto, éste no se agota en aquél. Lo determina, como expresión suya, y se constituye históricamente como un conjunto de muchas determinaciones parciales”

“Como en general toda ciencia histórica, social, al observar el desarrollo de las categorías hay que tener siempre en cuenta que el sujeto –la moderna sociedad burguesa en este caso- es algo dado tanto en la realidad como en la mente, y que las categorías expresan por lo tanto formas de ser, determinaciones de existencia, a menudo simples aspectos, de esta sociedad determinada, de este sujeto, y que por lo tanto, aún desde el punto de vista científico, su existencia de ningún modo comienza en el momento en que se comienza a hablar de ella como tal” (Marx, “Elementos fundamentales…” –tener en cuenta como una crítica materialista a quienes postulan que la realidad se constituye en el discurso-)

Cardoso afirma que la preocupación de Poulantzas de construir teorías “regionales” (de un mismo modo de producción, por ejemplo, la teoría de lo “político”), tiene sus razones en la distinción radical que Althusser hace entre “Teoría” y “realidad”. Este sería un procedimiento incorrecto, ya que el mismo Marx escribe una “Crítica a la economía política” en función del cuestionamiento a los postulados que creen poder comprender la economía en su “separación” de lo político y lo social. La distinción entre las distintas “regiones” de un modo de producción es, para Cardoso, sólo una diferencia de complejidad, una manifestación de una mayor concreción en el análisis que reconoce la multiplicidad de determinaciones que constituyen lo real. En algún sentido, Poulantzas recoge parcialmente esta crítica, ya que en “Estado, poder y socialismo” argumenta sobre la posibilidad de construir una teoría de lo político solo gracias a procesos históricos (autonomización de esferas en la modernidad), abandonando la idea de elaborar una teoría de lo político “en general” (para todos los modos de producción).

“Para afirmar que Marx no hacía análisis economicistas y no disolvía las relaciones políticas e ideológicas en la órbita de la producción, basta mostrar como pensaba Marx el proceso de producción”

“…el camino recorrido de lo abstracto a lo concreto es radicalmente distinto del camino recorrido de lo particular a lo general. Si es cierto que en la teoría marxista una “relación abstracta” significa una “relación parcial” y por tanto indeterminada, su determinación (totalización) y concreción dependen de una síntesis teórica. El concepto totalizante para el marxismo no equivale al concepto general, del positivismo y del empirismo, que retiene y abrevia los elementos comunes de muchas situaciones distintas…”

En “Poder político y clases sociales” Poulantzas de hecho habla de lo económico “en general” (a la Balibar), como una región constituida por los mismos elementos invariantes, sólo que combinados de diferentes manera.
(Reflexión)

Al definir estas invariantes Poulantzas confunde al “trabajador” con la “fuerza de trabajo”, lo cual niega lo teórico específico del marxismo (plusvalor)

Contra Balibar: “En resumen, todos los estadios de la producción poseen en común ciertas determinaciones que el pensamiento generaliza; pero las llamadas condiciones generales de toda producción no son más que esos momentos abstractos que no permiten comprender ningún estadio histórico real de la producción” (Marx, “Contribución…”)

La distinción que Poulantzas hace en “Poder político y clase sociales” entre relaciones de producción y relaciones sociales de producción, no se encuentra sistemáticamente propuesta en los textos de Marx. El primero siente la necesidad de realizarla para distinguir el concepto de “clase” de los conceptos que designan estructuras regionales (entre los cuales no habría “homogeneidad teórica”). Si bien Cardoso establece que de esta manera Poulantzas crea un concepto “indeterminado” (ya que su contenido puede ser especificado tanto por lo económico, como por lo político y lo ideológico), nosotros afirmamos precisamente lo contrario: Poulantzas habría tratado de construir un concepto capaz de reunir en sí mismo una multiplicidad de distinciones, constitutivamente sobredeterminado; cuya misma naturaleza le otorga un carácter explicativo eminente.

Cardoso entiende que las clases sociales sólo emergen con la afirmación del mpc. Para esto, cita a Marx: “las clases sociales se refieren a situaciones que existen…en fases históricas determinadas  del desarrollo de la producción” (carta a Weydemeyer). La cuestión es que esto no sustenta para nada lo que postula Cardoso, ya que muy bien Marx pudo estar refiriéndose aquí a la emergencia de la sociedad de clases y no necesariamente a la afirmación del mpc (ver si esto es así o no en la citada carta). Aún si Marx pudiera haber afirmado explícitamente lo que sostiene Cardoso, esto no niega la necesidad de una práctica científica que comprenda la categoría de clases no exclusivamente para el mpc.

5. Manuel Castells (crítica a Poulantzas)  

El autor interpreta las relaciones de “apropiación real” como el control técnico sobre los medios de producción (continuar reflexión sobre esta categoría)

“La contradicción objetiva y no antagónica entre burguesía y nobleza viene dada por la diferencia de posición estructural en lo que se refiere al control técnico del proceso de producción”

“En efecto si las relaciones técnicas están subordinadas a las relaciones de propiedad y si éstas son relaciones sociales de producción, quiere ello decir que la famosa propiedad social del producto no puede realizarse sino por medio de una determinada forma de organización social, de una sociedad de clases. De modo que la autonomía de lo político y lo ideológico es perfectamente relativa, es decir, sus límites consisten en que el Estado y la ideología dominante no pueden, en última instancia, sino reproducir en forma ampliada el modo de producción, o sea, en primer lugar, la estructura interna del proceso económico de producción. Si así no fuera, ¡la autonomía no sería relativa sino absoluta! ¿Para que hablar de autonomía entonces?”

“Lo cual quiere decir que el control social de la producción (lo que los marxistas llaman la propiedad de los medios de producción) pasa por el control de la sociedad, de sus leyes de funcionamiento y distribución, o sea, en último término, por el control del Estado y de los principales aparatos ideológicos”

Es en cambio economicismo la tentativa de ligar necesariamente la propiedad social de la producción al control directo del proceso técnico. En este sentido Poulantzas comete un error muy de moda al indicar que la relación que define la clase explotada es “la relación entre los trabajadores y los medios de trabajo” y al concluir, lógicamente, que sólo “la autogestión obrera puede modificar fundamentalmente la propiedad económica”. En efecto, el identificar así la disposición directa del producto de una unidad de trabajo a la propiedad social del producto, prescindiendo del sistema económico en que funcionan, abre la vía a todas las interpretaciones tecnicistas de las tesis marxistas: tanto a las ideas de la revolución de los managers (puesto que la disposición directa, técnica, de una unidad de producción está en general en manos de sus directores) como a las de los ideólogos participacionistas, que sueñan con crear capitalistas colectivos, de Yugoslavia al Perú, pasando por De Gaulle. Solamente se puede sostener seriamente la tesis fundamental de la separación entre la fuente de creación de valor y la apropiación privada de la plusvalía situándola a su verdadero nivel, o sea al de la capacidad estructural de definir las leyes de funcionamiento económico y social…El carácter socialista o no de una economía no viene determinado por la capacidad directa de cada productor en su fábrica de decidir la producción, sino por la capacidad política de la clase obrera de determinar las opciones fundamentales y de influir constantemente en su ejecución

“Otra cuestión, perfectamente legítima, es el plantear la relación entre la autogestión en las fábricas y el carácter proletario del aparato político central: puede pensarse, por ejemplo, que no hay posibilidad de superación del mpc sin una destrucción total de las relaciones de producción inherentes a ese modo (incluidos los planos político e ideológico) y que, por tanto, una fábrica socialista no puede funcionar técnica y socialmente del mismo modo que una capitalista. Pero, en cualquier caso, dicho problema no concierne a la relación directa entre el productor y su útil de trabajo, sino al modo de relación entre la clase obrera y las leyes sociales de disposición del producto, a través de los aparatos políticos, principalmente (pero no exclusivamente) del aparto del Estado”.

(Comentario: Castells, cegado por sus propias convicciones, no comprende en absoluto el argumento de Poulantzas. Éste –que conoce muy bien la tesis de “la revolución de los managers” y de hecho construye partes sustanciales de su teoría de modo de negar los postulados de esa tesis-, sostiene, por una parte, que no es la disposición del producto por parte de una unidad de trabajo lo esencial (lo que Castells cree que Poulantzas sostiene), sino la disposición por parte del “colectivo de trabajo” del mismo “proceso de trabajo”, de su carácter “social” que determina en todo momento su carácter “técnico”. En este sentido, al comprender Castells la relación de “apropiación real” como una relación “técnica” y no eminentemente “social”, cae en una especie economicismo tecnoligicista. Inversamente, si lo anterior es una impresión con sustento en los párrafos citados, también Castells formula algunas tesis con un resabio politicista: al ser las relaciones sociales generales (el control mediante el Estado de las leyes de funcionamiento de la sociedad) la dimensión estructurante del mismo proceso de trabajo, se cae en una negación del materialismo (el cual supondría que la base para transformar el mismo Estado estaría en las relaciones sociales básicas, tal como se expresan en el mismo proceso de trabajo: la cita de Marx al respecto, tan a menudo referida, es aquí pertinente. Por otra parte, Estado y apropiación de sobretrabajo han existido desde que emergieron históricamente las sociedades de clase, esto es, el control sobre las leyes de funcionamiento de la sociedad mediatizado por la esfera política (aún si esta se encuentra imbricada con otras esferas y no lo suficientemente autonomizada como se presenta en el mpc), no es exclusivo y sólo propio del capitalismo. Es que, en efecto, lo que define de manera específica al mpc es la separación del trabajador de su objeto y medios de trabajo, no la relación de apropiación general del sobretrabajo (mediatizada por lo político), la cual es propia de todos los modos de producción en los cuales existen clases sociales. Es por esto que la distinción teórica de Poulantzas es relevante: determina la especificidad de la estrategia política correcta de la clase explotada bajo el mpc)

“…no hay, por definición, relación entre la apropiación real distinta de las relaciones de propiedad, sino que tenemos en la práctica histórica siempre un sistema completo de relaciones en el que están las relaciones de propiedad y las relaciones de apropiación real, que están además en forma jerarquizada, es decir, que las relaciones de propiedad determinan las relaciones de apropiación real, y no al revés”

“La relación fundamental, por otra parte, no es la de la apropiación real, sino la de la propiedad. En este me parece que hay u error en el texto de Poulantzas. No se trata de la unidad productiva entre el trabajador y el medio de trabajo, sino de la separación entre el producto del trabajo y la capacidad de disposición social del mismo”

(Comentario: la cuestión se reduce a esto: ¿es más importante para la acción política concebir al mpc como una sociedad de clases en general (alternativa Castells) o, por el contrario, como una sociedad de clases específica (capitalista)?. La cuestión se plantea sólo en términos políticos, ya que teóricamente Poulantzas tiene la razón: su análisis permite explicar de mejor manera en tanto es capaz de exponer con claridad las especificidades de cada modo de producción)

“…su ubicación en le proceso productivo. Evidentemente, dichas posiciones no son simétricas, sino que una de ellas corresponde a una clase ascendente, otra a una clase descendente. La clase ascendente es aquella cuyos intereses específicos coinciden, en la fase concreta del desarrollo histórico en que se sitúa, con los intereses del resto de la sociedad, es decir, con el desarrollo de las fuerzas productivas, globalmente y a largo plazo. En cambio, los intereses de la clase descendente pueden o no coincidir con el desarrollo de las fuerzas productivas a corto plazo según los periodos, aunque, desde luego, se oponen al desarrollo general de la humanidad, globalmente y a largo plazo”

(Comentario: pareciera que se concibe a las FFPP como un algo “neutral”, una cosa-herramienta capaz de ser desarrollada o no por “una” clase u “otra”. No se distingue a las mismas como una relación social, lo que supondría entender que el predominio de una clase en las FFPP entendidas como relación social, supone no el “desarrollo” o el “no desarrollo”, sino un tipo particular de “desarrollo”. Asimismo, pareciera que Castells asume el mito de la transición socialista como el “reino de la abundancia”, cuando es más preciso entender al mismo como un tipo de desarrollo específico, signado eminentemente por el proceso de igualación de las condiciones materiales de existencia de los agentes sociales)

Una clase no puede definirse en sí, sino en una relación de contradicción.¿Cuál es esta relación de contradicción, por ejemplo, en el caso de la pequeña burguesía? Se sabe que no siempre hay una oposición estructural antagónica entre ella y la burguesía o entre ellas y él proletariado: ello depende de las fases y de la coyuntura, lo cual nunca puede decirse estructuralmente del proletariado y de la burguesía”

(Comentario: este es un tema fundamental. Castells se equivoca al intentar definir sólo coyunturalmente a la pequeña burguesía, la misma es identificable estructuralmente, aún si su posición y misma “naturaleza” pueda variar según las distintas fases del mp. Ahora bien, lo esencial es que la pequeña burguesía no es una clase perteneciente a otro modo de producción, es una realidad que se genera y regenera permanentemente bajo el mpc, una clase “secundaria”. ¿Es, entonces, errada la concepción de Marx de que en cada “mp” se enfrentan sólo dos clases dicotómicas?. La cuestión no es tan fácil de resolver, ya que el mismo carácter de clase de la pequeña burguesía es incierto: por ejemplo, ¿cuál es la relación social material que la constituye como clase?. Una relación que no es mediada por otra clase, una relación “directa” con los medios de producción. ¿Define, entonces esta realidad que denominamos “clase” una relación social? ¿Es la pequeña burguesía propiamente una clase, sino se opone a otra clase en su proceso de reproducción material más básico? ¿Supone un sustancialismo concebirla como clase, si para esto necesitamos negar la realidad más profunda de las relaciones de oposición/contradicción?)

“Una clase no existe históricamente más que en la medida en que existe una práctica de clase que corresponde a sus objetivos”

(Comentario: esto es cierto si nos cuidamos de definir intereses objetivos como “transición socialista” o “revolución”. Una clase existe en tanto existen prácticas de clases, lucha de clases. Ahora bien, es la lucha de clases la que reproduce en todo momento la sociedad, ergo las clases no dejan de existir mientras exista el mpc. Si esta lucha de clases muy bien puede ser sobredeterminada (y por tanto, en alguna medida, deformada) por mecanismos ideológicos y políticos de cooptación, también es claro que la realidad irrenunciable de las crisis económicas del mpc expresan una lucha de clases que nunca equivoca de manera gruesa sus intereses fundamentales. Esto es, si existen crisis bajo el mpc, es porque la clase obrera de hecho lucha, sin necesariamente saberlo, por la transformación y sustitución del mpc. Otra cuestión, es el nivel de la lucha conciente de clases, la cual es fundamental al nivel de la coyuntura en el momento de desenlace (o solución) de las crisis, ya que determina el camino socialista o no socialista que toma la sociedad en estos casos)

La idea de que el proletariado puede construir una formación social verdaderamente universal, ya que sus intereses objetivos son estructuralmente más generales que los de la burguesía, es una idea a rescatar. Esto es, de su posición estructural de clase se deriva la capacidad de establecer prácticas que organicen a la sociedad en un sentido aún más general y universal que el dominio que establece la burguesía sobre la sociedad.

Se plantea que la mediación entre “posición de clase” y “práctica de clase” es establecida por los aparatos políticos (específicos de cada clase). No obstante, en tanto Castells entiende una “práctica de clase” sólo como aquella acción conciente y dirigida a organizar la totalidad según intereses generales, sus mismos planteamientos podrían hacerle concluir que en un momento dado (en el cual, por ejemplo, el partido revolucionario no se sea una realidad) existe una clase definida por una posición de clase, mas no una práctica de clase. Quizás por eso es relevante definir las prácticas de clase en dos niveles: práctica de la “clase en sí” (que no se confunde con una práctica de clase meramente “reproductora”, ya que las crisis son inmanentes al mpc. Sólo podríamos entenderla como una práctica de clase “reproductora”, si con ello implicamos que toda “reproducción ampliada” del mpc es contradictoria y supone de manera inherente la realidad de las crisis); práctica de “clase para sí” (aquella práctica cuyo objetivo es la transición socialista, por lo cual intenta condicionar una reproducción ampliada en la cual las crisis sean cada más agudas y recurrentes, así como también se encuentra preparada para afrontar la realidad de las crisis y luchar en un sentido que direccione la solución de éstas hacia la transición socialista).

De hecho, Castells es explícito al respecto: “…sólo la referencia a una línea revolucionaria, es decir, a una práctica social organizada, permite determinar el contenido de clase de las prácticas”

“Y lo que caracteriza a este conjunto diverso de posiciones (por ejemplo, nueva y vieja pequeña burguesía) al nivel de las prácticas político-ideológicas no es tanto su “individualismo” o su “inestabilidad” como el hecho de que no pueden ocupar una posición hegemónica en el seno de los “bloques históricos” dirigidos por la clase explotadora y por la clase explotada. Por tanto, lo que se llama “individualismo” es simplemente la incapacidad de ligar sus intereses al desarrollo de las fuerzas productivas. Y su “inestabilidad” proviene de que su posición económica varía fundamentalmente con la evolución del mp y con los cambios en la relación de fuerzas entre las dos clases antagónicas

En la medida en que en toda sociedad hay una clase dominante y que la misma organiza, a través de distintos aparatos jurídico-políticos e ideológicos, el conjunto de la actividad social, es evidente que la práctica de todos los agentes, cualquiera que sea su posición de clase, será una práctica correspondiente, en último término, a los intereses de la clase dominante. En eso consiste justamente una sociedad de clases, a condición de entender dicha afirmación como análisis  de la tendencia dominante y de incluir los necesarios movimiento de reforma e integración suscitados por la lucha de clases”

“…sólo la impulsión de un aparato político, expresión de la clase explotada y del bloque de clases y fracciones constituido en torno suyo, crea la posibilidad material de una autonomía política, y en menor grado, ideológica, con respecto a la clase dominante”

“Por tanto, la inadecuación entre posición estructural de clase y práctica de clase no sólo no puede asombrar, sino que es la regla general, la condición misma del funcionamiento social”

(Comentario: los últimos tres párrafos olvidan la determinación económica de la dinámica propia del mpc –interés fundamental de los mejores escritos de Marx-, ya que pareciera que clase dominante en un mp determinado, controlara y manipulara sin restricciones la sociedad en la cual “participa”. Y, de hecho, es lo contrario: las prácticas de clase no concientes –al menos no totalmente concientes- de las clases fundamentales del mpc, suponen la creación de una realidad social (una sociedad) cuya deriva última no es “controlable”, cuyas contradicciones llevan a las crisis recurrentes. Por lo tanto, la práctica no conciente de la clase explotada bajo este mp, no es una práctica “correspondiente” a los intereses de la clase explotadora, sino que es funcional a la reproducción ampliada del mpc (la cual es contradictoria y supone las crisis, supone la posibilidad inmanente de la transformación). Asimismo, la práctica de la clase explotadora no es completamente funcional a sus propios intereses de clase (mantener la explotación que es la base de su existencia); de hecho, esto es lo que expresan las crisis y la competencia capitalistas. Por todo esto es por lo que podemos afirmar un politicismo rampante en Castells) 

“Siempre existe una relación, aunque mediata, entre los intereses materiales inmediatos de los individuos explotados y los intereses históricos de su clase: si no fuera así, la revolución sería un acto metafísico”

“La introducción de la teoría del partido en el análisis es la única forma de conciliar las dos afirmaciones fundamentales del materialismo histórico: la determinación en última instancia por la estructura económica y la lucha de clases como motor de la historia. Quiere decir que, si lo económico es estructuralmente determinante, la lucha de clases, cuya expresión concentrada es la práctica política de clase, domina cada coyuntura. La lucha de clases, a través del agente de cambio que es el aparato político es capaz de transformar la ley estructural, pero sólo en la medida y en las condiciones determinadas por la estructura y e particular por la fase del proceso productivo…”

(Comentario: la lucha de clases se entiende como expresión coyuntural, al tiempo que pareciera que lo económico no contuviera en sí la lucha de clases. Asimismo, pareciera que la ley estructural es la autoreproducción sempiterna del capitalismo…los postulados revolucionarios de Castells, ¿no descansan en un análisis keynesiano, regulacionista o “legalista ruso” del mpc?)

Similitudes que permiten hablar de América Latina como objeto específico:

-dependencia

-combinación de distintos modos de producción

-ambas dimensiones anteriores suponen una estructura jurídico-política donde la función de “represión” prima sobre la “integración” (en la relación clases dominantes/clases dominadas), así como la “dominación” predomina sobre la “regulación” (en la relación entre las clases dominantes). Esto supone la exacerbación de la importancia del aparato represivo dentro del Estado, así como su mayor autonomía frente a cada fracción de la clase (o clases) dominantes (aún si su autonomía no es tal frente al interés general de los dominantes). 

-Las contradicciones interclases dominantes (o interfracciones pertenecientes a distintos mp o a distintos estadios de un mp) serán particularmente agudas y, por tanto, tenderán a hacer una amplia utilización de las clases dominadas como clases-apoyo.
    
-Las contradicciones dominantes-dominados podrán tener una expresión velada a través de una lucha desarrollada en un principio entre las clases dominantes

-Dada la multiplicidad de contradicciones de clase, cualquier enfrentamiento de una clase dominada con su antagonista necesita un bloque solidario de clases dominadas para progresar, puesto que en caso contrario el bloque se hace en sentido inverso, incluyendo a todas las clases dominantes y al resto de las clases dominadas, jugando como clases-apoyo. Vale decir que el problema de la alianza de clases y de la constitución del bloque histórico alternativo es el problema número uno del cambio social en América Latina.

- La dependencia (correlato del imperialismo) supone que la lucha de clases, si se enfrenta de manera conciente a transformar las estructuras, es una lucha contra las clases dominantes de los países hegemónicos

- Cualquier redefinición de importancia de la relaciones de dominación/subordinación dentro de una formación social dominada, supone una nueva forma de articulación con el mercado mundial y los países hegemónicos

- El nacionalismo, en un país dependiente, posee un carácter inherentemente ambiguo: el mismo se debe analizar según las clases y alianzas de clase que apoyen o no apoyen la causa nacionalista

Castells desarrolla un argumento en el cual la determinación imperialista externa cumple un rol fundamental; así, las nuevas dictaduras que ya se generan en la década del sesenta en AL serían meras formas de canalizar (casi sin fricciones) la política imperialista (esto es criticable, por ejemplo, tomando a Marini)

Se presenta una interpretación del gobierno de Frei primero:

- Fundado en la generación internacional de un nuevo tipo de imperialismo, que desarrolla de manera relativa el mercado interno, así como un crecimiento concentrador y segregante

- crisis de la oligarquía agraria

-creación de una pequeña burguesía rural, productora y consumidora, gracias a la reforma agraria. Esta clase, una vez asentada y constituida como tal, comienza a explotar trabajo asalariado agrícola en condiciones todavía peores de las que existían bajo el dominio terrateniente

-toma de posesión del aparato estatal por la nueva burguesía monopólica ligada al imperialismo

-la reforma del mismo “aparato” de modo que el mismo pueda ser funcional a la nueva dinámica imperialista

-generación de clases-apoyo, derivadas de las reformas (burocracia estatal y pequeñaburguesía rural

- la crisis de hegemonía se produce por la misma contradictoriedad del bloque en el poder: la burguesía monopólica se aleja de las capas pequeñoburguesas, la oligarquía terrateniente da sus últimos estertores de muerte, etc.

Interpretación de la Unidad Popular

- se presenta como la alianza del movimiento obrero organizado, sin embargo, su fuerza real va poco más allá de la pequeñaburguesía y de una fracción del campesinado pobre

- su gran basa es el antiimperialismo

- su intento fundamental, ya en el gobierno, fue mantener el poder para ampliar su base de clase (tanto de clase obrera como, de fracciones burguesas y pequeñoburguesas: la oligarquía agraria fue el gran enemigo de la UP)

- En términos económicos, esto suponía la iniciación paulatina de un proceso de acumulación originaria socialista, lo cual se concretizaba en la ocupación generalizada de la capacidad ociosa en la industria (así es como se explican dos dimensiones fundamentales del proyecto de la UP: la “batalla de la producción” y las estatizaciones)

- la política agraria de este gobierno supone sólo la continuidad del proceso anterior: eliminación de los terratenientes y su poder. Esto implicaba, sin embargo, la consolidación de la pequeña burguesía rural “generada” bajo el proceso democristiano, con todas las contradicciones que esto implicaba (por ejemplo, la polarización de esta “capa” hacia las orientaciones antisocialistas)

- el término de la fase que implicó la utilización de la capacidad ociosa, planteó el momento de una decisión esencial: para continuar con algún tipo de acumulación, algunas capas sociales deberían sufrir desmejoras en su modo de consumo, su modo de vida. Quienes más tenían que perder en este sentido eran las capas pequeñoburguesas. 

6. Poulantzas

“Si hay diferencias entre el capitalismo liberal y el imperialismo, si las hay, como dijo Lenin, entre el periodo preimperialista y el imperialismo, ello se debe a las diferentes articulaciones de lo político y lo económico, que por supuesto no bajan del cielo, sino que se deben a las variaciones en lo económico”

“Para definir a la clase obrera, se debe partir de dos relaciones: una, la definición de la clase capitalista apoyada en la relación de propiedad económica, y la otra, que define el tipo de explotación específica en cada modo de producción, y que define la plusvalía, que en el sistema capitalista el trabajador no posee sino su fuerza de trabajo”. Por el contrario, si sólo hacemos referencia a la “relación de propiedad” y no a la de “apropiación real” (posesión), no podemos distinguir entre modos de producción diferentes (e.g. entre los modos precapitalistas y el modo capitalista). Asimismo, el correlato político que se deriva de considerar sólo la relación de “propiedad” es la teoría de la “clase salarial” (típicamente socialdemócrata)


7. Florestán Fernandes

Utiliza el concepto de clase social como exclusivo del mpc (a la Gurvitch), al tiempo que entiende la clase como entidad nacional (ya que requiere un mpc en el cual exista un Estado nacional). Ejemplos de este uso incorrecto del concepto de clase social (derivado de una noción de clase weberiana), se encuentran bastantes

- ¿Existen clases sociales en Américas Latina? (primer subtítulo del artículo)

Hace uso de la noción de sistema de producción capitalista (la cual es una categoría laxa, poco rigurosa en términos marxistas). Otros conceptos de tinte weberiano que se repiten bastante son: “orden social competitivo”, “formaciones histórico-sociales típicas”, “capitalismo político y monopolizador (Max Weber), “un mercado con funciones clasificadoras”, “un sistema de producción que engendre un orden social estratificado”

Expresión: “…una mayor flexibilidad tecnológica y económica corresponde a una fuerte rigidez ideológica y política”

“El elemento capitalista central de la economía colonial provenía del comercio colonial interno y externo, lo cual imponía formas de apropiación y expropiación –y, por lo tanto, de acumulación de capital- precapitalistas. El reverso del capitalismo comercial en América Latina era un sistema de producción colonial, estructural y dinámicamente adaptado a la naturaleza y a las funciones de las colonias de explotación. El carácter precursor de tal sistema de producción aparecía en las combinaciones de la esclavitud, la servidumbre y las modalidades meramente suplementarias de trabajo pagado…Los que afirman que el sistema de producción colonial así constituido, no era feudal, están en lo cierto, porque tal sistema de producción requiere un contexto histórico en el que el feudalismo sería una aberración regresiva”
(Comentario: define la existencia de capitalismo a partir de la esfera del intercambio y la circulación. Asimismo, desestima el carácter precapitalista de los procesos de trabajo como un factor que inhiba el uso de la noción de capitalismo)

Se establece que la vinculación con los centros capitalistas es primero comercial (a través de la esfera de la circulación), luego productiva. La transición hacia un “sistema de producción capitalista” en AL, se da en el periodo que abarca desde la emancipación nacional hasta la afirmación y mayor estabilidad de las oligarquías tradicionales. Esta transición  (que abarca casi medio siglo desde la independencia en los países más desarrollados de AL) es denominada por Fernandes como periodo “neocolonial”.

En este sentido, el último cuarto del siglo XIX tiene una importancia decisiva para al consolidación del capitalismo moderno en AL (visto según los países de mayor desarrollo económico). Como había sucedido antes con las estructuras económicas coloniales, las relaciones neocoloniales con Europa entraron en crisis, sin que las estructuras económicas producidas por el neocolonialismo fuesen destruidas…Las estructuras económicas precapitalistas…coloniales o neocoloniales, sirvieron como escalón para la creación y la alimentación inicial del sector moderno de la economía (en la esfera del comercio interno o externo o en la de la producción)”

“El aburguesamiento del seño rural es típico. No es menos típica la revaloración de las actividades mercantiles”. Los agentes sociales de la nueva forma de economía (productor rural, comerciante, semiasalariado, etc) comprenden la necesidad y las ventajas de la coexistencia del antiguo régimen dentro del nuevo. Por eso no luchan contra ella: ven en la asociación con capitales y firmas extranjeras un factor de progreso, o en formas precapitalistas de producción y de truque una fuente de intensificación de la acumulación de capital. “Tales agentes económicos protagonizan y dirigen la revolución burguesa, porque ésta es inevitable…”

“Se pueden distinguir tres momentos cruciales en la evolución de la modalidad latinoamericana de capitalismo. El momento en que se configura, en la transición neocolonial (surge el mercado moderno); el momento en que supera el mundo neocolonial, mas no lo destruye, en que se da un paso del primitivo capitalismo mercantilista, heredado de la colonia de explotación, hacia un capitalismo comercial pleno de vitalidad (en este momento la oligarquía pierde su peso social, fragmentándose, para dar paso a una “hegemonía burguesa compuesta”); el tercer momento, vivido actualmente por pocos países, en que la revolución industrial se intensifica y se acelera”

En el momento (que también, obviamente es un “proceso”) en el cual se constituye la hegemonía burguesa compuesta, emerge el reemplazo de la oligarquía, lo que Fernandes llama “plutocracia”: este término designa lo que es compartido y se erige en base del privilegio de clase, que es el poder fundado en la riqueza, en la disposición de bienes, y en la capacidad de especular con el dinero. En esta estructura de clases, se encuentra la presencia física de fracciones burguesas extranjeras, así como se produce una polarización de las clases “medias” hacia las clases altas (lo que manifiesto en su modo de vida que imita a estas últimas). Asimismo, los mecanismos de articulación de las clases altas se expresan en las mismas relaciones internas de las clases medias y bajas. Por último, no es menor explicitar el carácter eminentemente conservador de estas sociedades (aún si las mismas clases altas construyen oposiciones aparentes en “conservadores” y “liberales”), que se manifiesta en la filosofía exclusivista de las clases altas (patente en los momentos “dictatoriales” de la región)

“Por eso, el capitalismo dependiente está siempre en transformación”

“La monopolización de los centros de decisión por los círculos sociales y económicos interesados (internos y externos) no fue un problema en el pasado (por lo menos en las dos épocas históricas relacionadas con la creación de la economía de mercado y con la revolución comercial. Reconvirtió en problema en la actualidad”
(Comentario: párrafos como éste son los que fundamentan aquella compresión de la historia social que Cueva critica en la teoría de la dependencia, por el hecho de que minivan y caricaturiza el rol que cumplieron las clases populares…)

Las transformaciones de finales de la década del sesenta del siglo XX en AL, supusieron la transformación de las burguesías de esta región, constituyéndose una “burguesía compuesta” o “plutocracia” en la cual los participantes externos están directamente representados (no sólo por sus intereses o socios menores locales). En este mismo tiempo finaliza la desintegración y desaparece la oligarquía tradicional.

“Proscribiendo o destituyendo el orden civil y limitando (o anulando) la participación económica, social y cultural de la clases trabajadoras, aquellas burguesías se debilitaron a sí mismas, reduciendo sus alternativas, empobreciendo su visión de mundo y liquidándose como agente histórico revolucionario…En este sentido, fueron los artífices del capitalismo dependiente. Lo escogieron y lo fortalecieron como alt6ernativa de una revolución nacional dentro del orden…”

Gravitando de manera permanente en torno a sus posiciones estratégicas y a sus ventajas relativas, optaron implícitamente por el capitalismo dependiente, conformándose con el plato de lentejas. El orden social competitivo fue deliberada y permanentemente adaptado a las condiciones de dependencia y subdesarrollo como estado crónico

(Comentario: aquí, en estos dos párrafos, el problema parece una cuestión de mera voluntad –los determinantes económicos y su automatismo se olvidan olímpicamente-. Este quizás es un problema general de la teoría de la dependencia, en la cual las clases son siempre sujetos que “producen” los resultados deseados en sus acciones específicas. Sin embargo, es interesante rescatar el hecho de que el poder de una burguesía nacional específica, depende, en algún sentido, de la fuerza de su propio proletariado. Este es un hecho complejo, ya que el mismo poder del proletariado debiera disminuir el de la burguesía; quizás la cuestión es más pertinente si nos enfocamos en el tipo de desarrollo de las fuerzas productivas, que habilita, dependiendo de los concretos, un mayor poder del proletariado o de la burguesía)

El carácter idealista-moralista de los desarrollos de Fernandes se explicita de manera clara en algunas ocasiones: “…que determina la lógica del capitalismo dependiente y el carácter egoísta, socrático y conservador de sus estructuras de poder elitistas”

“La economía no precede ni trasciende a la sociedad y la cultura”. “No fueron las funciones clasificadoras del mercado ni las funciones estratificadoras del sistema de producción…la manera en que esas funciones fueron aprovechadas y alteradas por el medio propiamente social…” (Comentario: parecieran dimensiones interdependientes, cuando en realidad lo social está presenta en cada uno de esto campos, ya que no existe lo específico social)
  
Se rechazan el método marxista (de lo abstracto a lo concreto), para proponer un método comparativo mediante modelos (a la Weber).

Expresión: “…une lo arcaico con lo moderno y suscita ya sea la arcaización de lo moderno o la modernización de lo arcaico”

Se formula la proposición de que las clases bajas en AL tienden a estar fragmentadas y ser poco solidarias, lo cual supondría una actitud conformista y una orientación netamente individual hacia el ascenso personal en aquellos pocos privilegiados que logran “asalarizarse”. Asimismo, se enfatiza en el carácter inorgánico y mecánico de la acción de las clases populares (aquí es pertinente la crítica de Cueva)

En repetidas ocasiones Fernandes comparte la formulación de Marini acerca de la sobreexplotación que “sufre” AL, aún si denomina una misma realidad de diferente manera.

“Por eso, aunque los factores internos sea esenciales para cualquier proceso de crecimiento y de desarrollo –pues de ellos depende la eficacia y el progreso de los dinamismos externos-, son los dinamismos externos los que “deciden” las transformaciones definitivas…”

“…dieron sustancia a la constitución de una oligarquía, que se hizo burguesa por imposición de su condición económica, de sus papeles políticos y de su destino histórico, y no por ideales de vida firmemente aceptados ni por el impulso de una revolución social contra estructuras económicas, socioculturales y políticas que impidieron que la oligarquía se realizase como clase…por lo tanto, el escenario no cuneta ni con el “burgués conquistador”, ni con el “campesino inquieto” o el obrero rebelde”

La burguesía y la pequeñaburguesía “usan” la clase social y el régimen de clase de manera muy semejante a la que, en el pasado, las llamadas oligarquías tradicionales usaron el estamento y el régimen estamental, o sea como un vehículo de autodefensa, de autoafirmación y autorrealización
(Comentario: ¿qué es eso de “usar” la “clase”? Asimismo, para Fernandes pareciera que la clase y el estamento tienen el mismo estatuto teórico, ambos pudiendo ser utilizados por “alguien” – ¿las burguesías?-)

En la periferia se acentúan los caracteres políticos del orden social, toda vez que su inestabilidad crónica es una realidad muy presente, que combina elementos democráticos con factores autoritarios y autocráticos. Así, el Estado en AL aparece muchas veces como la institución clave de defensa de las clases dominantes, como también se politizan en este sentido las asociaciones gremiales y sociales

La desagregación del régimen estamental…introdujo un desequilibrio insalvable entre los sistemas de gobierno, sus fuentes de legitimación política y la práctica autoritaria-autocrática (que permaneció inalterada). Lo que interesa poner en evidencia es que existe una competa incompatibilidad entre el privilegio de clase como factor de diferenciación social y de estabilidad de las relaciones de poder entre las clases, y la adopción de sistemas políticos constitucionales y representativos”

En el periodo actual (inicios de los setenta):

El “asalto” de los sectores populares supuso un “Estado democrático fuerte”, el cual salvaguarda la democracia para la minoría, mientras ritualiza y vacía de sentido cualquier mecanismo más inclusivo de participación. De esta manera, la dictadura tradicional fue sepultada. Se hizo necesaria una capa tecnocrática preparada, junto a un estado en buen pie, para impulsar nuevamente los mecanismote acumulación, más ligados ahora al capital extranjero.

Se ha discutido mucho la crisis hegemónica oligárquica. Sin embargo, al contrario se ha discutido muy poco la otra cara de la cuestión. Aquella crisis duró muy poco; y con frecuencia, lo que se le imputa, como causa o efecto, es un producto de la debilidad y de la ambigüedad congénitas del nuevo mundo de hegemonía burguesa

El nuevo tipo de estado es más que un Estado burgués, es un “Estado tecnocrático”…

“…se formaron identificaciones con el “orden”, la “seguridad nacional”, la “revolución institucional” y la “modernización” que maduraron en la conciencia y en la solidarida de clases de la plutocracia en sentido realista. Las clases privilegiadas entendieron que no podían ser ilustradas, liberales y mucho menos tolerantespragmatismo político, que eles enseña que es imposible conciliar capitalismo y democracia, sin sacrificar un poco su privilegio relativo...Las estructuras de poder en que se funda la hegemonía burguesa se racionalizan, mientras las demás estructuras de las sociedad de clases evocan los dilemas del subdesarrollo”

Existen varias expresiones que suponen la adopción implícita de un modelo comparativo de análisis en el cual uno de los polos de comparación es la imagen mítica del capitalismo autónomo. Algunas de ellas son:

-“En América Latina, el capitalismo y la sociedad de clases no son productos de una evolución interna…En consecuencia, clases y relaciones de clases carecen de dimensiones estructurales y de dinamismos de sociedad que son esenciales para la integración, la estabilidad y la transformación equilibrada del orden social inherente a la sociedad de clases” 

-“Sin embargo, no pueden universalizar y fortalecer impulsos igualitarios relacionados con la redistribución de la riqueza y del prestigio social o con la democratización del poder, necesarias para la misma estratificación en clases sociales”

- “Las funciones clasificadoras del mercado aún no ennoblecen el trabajo”

- “Como las clases altas y medias solo se proponen e intentan resolver los problemas nacionales que se relaciona con sus propios intereses de clase, los dinamismos del orden social competitivo son más o menos ciegos e ineficientes (cuando no impotentes) frente a los problemas nacionales que se refieren…a intereses de la población media o a intereses particulares de las clases bajas”

- “Las clases privilegiadas…tienden a definir su posición frente a la modernización en términos de una relación mercantil. La modernización se convierte  así misma en negocio…Las decisiones modernizadoras pierden de vista, por lo tanto, lo intereses de las clases que no participan en esas actividades…”

8. Rodolfo Stavenhagen (crítica Florestán Fernandes)

“Pero es indudable que sobre todo en el medio rural subsisten vestigios de modos de producción históricamente superados, aunque igualmente es evidente que el modo de producción dominante (es decir, el capitalismo dependiente o periférico) ejerce su hegemonía sobre los demás. Este fenómeno es el que llamamos colonialismo interno, es decir, la subordinación de modos de producción y formas acumulación precapitalistas al modo de producción dominante…El colonialismo interno es una relación estructural característica de la yuxtaposición de modos de producción correspondientes a tiempos históricos diferentes dentro del marco global del capitalismo dependiente y de la situación de subdesarrollo”

(Comentario: esta es la tesis del “colonialismo interno” que critica Cueva. Supone, como bien se ve, la construcción teórica de un “modo de producción dependiente” – a la Banaji-)

Cuando se habla de “marginalidad” en AL, en realidad se está haciendo referencia al “ejército industrial de reserva” en una formación social en la cual gravitan con mayor peso modos de producción distintos del mpc. Por la misma razón, es interesante preguntarse por este fenómeno: ¿es meramente transicional, o estructural y permanente? ¿Definido por su origen de clase, género de vida fuera del trabajo, posibilidad de asalarización, forma de trabajo, etc?

“Los dos fenómenos –el de la estratificación y el de las clases- existen en todas las sociedades clasistas y, en mi opinión, éste determina aquél, pero a través de una dialéctica compleja. Es necesario reconocer que en las sociedades latinoamericanas existen diversos sistemas de estratificación basados en criterios y valores diferentes, que pueden o no tener una relación directa con la estructura de clases”

“Al plantear la problemática de las clases sociales como fuerzas políticas (a través de sus organizaciones o movimientos, o simplemente como masas activas o pasivas), es necesario también preguntarse acerca de su relación con las fuerzas políticas basadas no en clases sociales sino en grupos corporativos o institucionales mayor o menor importancia. Así, en América Latina, el peso político, en distintas circunstancias, del ejército y de la Iglesia y, en menor grado, de los estudiantes es indudable.”

9. Jorge Graciarena (crítica a Fernandes)

La idea de comparar el caso “puro” europeo con las realidades de nuestra región, olvida un punto esencial. Nuestra realidad no se encuentra “deformada” por la débil presencia del capitalismo, sino que ambas realidades –la europea y la latinoamericana- contienen especificidades propias interconectadas, no reductibles a un modelo “puro”. Esto es, la dinámica de las clases en Europa no fue tal sólo dado a que allí se haya establecido el capitalismo en su forma “pura”, sino que también se explica –y quizás de manera fundamental- por la misma relación de sobreexplotación que sostiene el viejo continente con AL (e.g. esta abundancia de recursos puede haber servido para hacer concesiones a la clase obrera europea).

“…¿no será que los países hegemónicos transfirieron hacia los países de la periferia buena parte de sus antagonismos convirtiéndolos en nuevas tendencias estructurales y conflictos o agudizando los ya existentes en ellos?...”

“…segmentos de un mismo sistema, cuya unidad global y esencial no debe ser perdida de vista en ningún momento. La lógica del capitalismo subdesarrollado y dependiente no es ni debería ser otra cosa que un aspecto de la lógica general del capitalismo” 

Repite la misma crítica mía en torno a la idealización que hace Fernandes del capitalismo (“mito del capitalismo autónomo…”)

“Un punto que introduce alguna confusión en los análisis que relacionan sociedades desarrolladas y subdesarrolladas es el de la naturaleza del concepto de “autonomía”, como situación histórica y como configuración estructural y funcional…
¿Todos los países desarrollados son autónomos?¿Es siempre la autonomía un requisito para el desarrollo como lo es la dependencia para el subdesarrollo?¿Cuáles son los indicadores de la autonomía nacional?¿En qué medida la heteronomía de unos países es condición para la autonomía de otros?”

“En el mundo de hoy no parece caber duda de que los Estados Unidos son un país autónomo. Pero, ¿qué se puede decir de las otras sociedades capitalistas avanzadas, como Inglaterra y los países del mercado común europeo?¿Son también autónomos y en la misma medida que Estados Unidos?”. El caso de eeuu quizá demuestra que la autonomía sólo expresa la fuerza del poder militar de un país…

“…es que generalmente se usan estos pares opuestos de conceptos como si fueran dicotomías y no como un continuo del cual son sólo sus posiciones polares, formuladas como tipos ideales. En realidad, hay grados y estilos de autonomía-heteronomía, lo que parece ser más apropiado que presentar ambos conceptos como si se refirieran a situaciones absolutas de completa carencia o total libertad de decisión y de acción”