lunes, 29 de abril de 2013

Weber-Marx

¿Weber o Marx?

Luego de algunas reflexiones, es posible arribar a ciertas conclusiones provisionales. Existe, primero, una idea pasible de ser problematizada desde dos perspectivas, ambas necesarias. Por una parte, puede arguirse que el objeto capitalista que construye Marx contiene en su misma estructura las condiciones de su negación  -actualización de sus potencialidades inherentes. Es decir, por sí mismo el capitalismo, en tanto objeto determinado, comprende la tendencia estructural de su aniquilación como forma existente. Esto no corresponde a una concreción definida de un fenómeno de ocurrencia futura, toda vez que una tendencia puede ser ofuscada por la acción de una contratendencia actuante en el momento presente (Poulantzas). Sin embargo, es un rasgo estructural de la teoría marxiana. Por su parte, Weber entiende al modo de producción capitalista como un fenómeno de una ineluctabilidad eminente, insuperable (irreversibilidad del capitalismo no modificable en su esencia). Este planteamiento constituye un rasgo estructural del pensamiento weberiano, lo cual puede verse si lo conectamos con la segunda manera de enfocar la idea que aquí primero desarrollamos. Max Weber es un heredero del pensamiento de nietzcheano: esto es central. La noción de la irracionalidad presente en el paroxismo racionalizante (predictibilidad de una estructura legal-racional, burocratización), que releva Weber, deriva del quiebre epistemológico constituido por quien escribiera “Así hablaba Zarathustra”. El sin sentido de una estructuración racional cabal, es función de una elaboración que considera al hombre como “un mero punto en el espacio, no más fundamental que un insecto” (paráfrasis). En síntesis, la realidad capitalista, en tanto racionalidad máxima, devendría una irracionalidad inmodificable (en tanto el capitalismo es “final”), lo cual le otorgaría el rasgo último de sinsentido a la realidad, y, por tanto, también a la acción en esa misma realidad. Por el contrario, Karl Marx enfatiza precisamente en el rasgo irracional del modo producción imperante, pero, la misma idea, en tanto presente en una elaboración cabal distinta -y por tanto constituida por relacionales diferenciales- significa  y se constituye de una manera cualitativamente diferente. La irracionalidad de lo existente solo aparece porque en sí misma contiene la posibilidad de devenir racional: la constitución de una asociación racional de hombres libres es la premisa marxista. Es por este relevamiento esencial del papel de la Razón –después de todo Marx constituye la radicalización del proyecto moderno- que lo irracional puede devenir algo distinto de un sinsentido, siendo que su mismo carácter lleva a una acción dotada de un sentido poseedor de una densidad máxima (acción revolucionaria).

En segundo lugar, el análisis capitalista de ambas posturas, difiere por sobre la significación estructural diferencial de elementos semejantes. Por ejemplo, en el tratamiento de la ideología. En Weber, la ideología es concebida como algo eminentemente autorreferido a la clase social de la cual deriva. El protestante constituye su salvación en el mundo, los indicios materiales se le presentan como señal de su bienaventuranza celestial futura. Ahora bien, si es claro que esta situación es dirigida hacia la acción del sujeto individual, también lo es que quien se sabe salvo distingue a aquellos que también lo son. Así, el corpus ideológico protestante tiene que ser interpretado, o en términos individuales, o en términos de un grupo social autorreferido en su elaboración ideológica. Por el contrario, el concepto marxiano de ideología es doblemente diferente, siendo que es a la vez la negación de la autorreferencia y la expresión de la universalidad. El corpus ideal de la burguesía es referido, esencialmente, a la sociedad en su conjunto (a todas sus clases componentes), lo cual es necesario si quiere operar como “engaño” (o naturalización de lo social) frente a las clases dominadas. Por lo mismo, esta ideología es eminentemente universal ya que refiere, en su formalidad y abstracción a la inclusión total de los agentes en un todo de dominación (Marx comenta que la burguesía es la primera clase de la historia en constituir una ideología de tales características universales). En síntesis, lo autorreferido e individual/de clase (Weber), se opone la universalización que se configura mediante la negación de la autorreferencia (Marx).
Es claro que podría matizarse esta diferencia argumentado que Weber hace referencia a un “ethos” que ya ha abandonado el modo de producción capitalista actual, que sus análisis se refieren a las meras condiciones –podría decirse ideales- conducentes al establecimiento de este sistema, mientras que Marx trata de la ideología presente de este modo de producción. Mas es importante relevar un tratamiento diferenciado de los dos autores con respecto a la dimensión ideal, toda vez que el examen de este aspecto de manera directa y preferencial, y con relación al capitalismo, no es realizada en ningún otro lugar por Weber (los elementos ideológicos del derecho, la política y la dominación, siempre implícitos en las formulaciones weberianas, no son explicitados como tales por el autor, si tratamos de la estructura de sus elaboraciones).

Solo fueron algunos argumentos que apoyan cierta tesis defendida en clases.

Atte. m.salgado